MARCHA Y MUERTE DE ANGEL DOLLA LAHOZ


 El general Ángel Dolla Lahoz había arribado a Tenerife, en la madrugada del domingo trece de septiembre.

 Así había sido reflejada su llegada, como noticia de cierre, a dos columnas, en la última página del número 8632 del periódico Gaceta de Tenerife publicado el mismo domingo 13 de septiembre de 1936.

Llega a Tenerife el general Dolla

En la madrugada de hoy ha llegado a Tenerife el prestigioso general Dolla, acompañada de su hijo político, con objeto de posesionarse de la Comandancia Militar de la región.

Al muelle bajaron a saludarle el comandante militar, señor González Peral, y jefes y oficiales francos de servicio, quienes, a bordo del “Dómine”, cambiaron impresiones sobre el viaje con el ilustre militar.

El general Dolla fue saludado por los periodistas de la Prensa Local, manifestando que salió de Zaragoza, de donde salió contento y lleno de entusiasmo, porque venía a servir a la Patria.

Añadió que atravesó desde Zaragoza en auto toda la zona ocupada por el Ejército hasta llegar Vigo, donde embarcó.

Finalmente dijo que hay mucho entusiasmo en todas las fuerzas que defienden la causa nacional y en el elemento civil.

GACETA DE TENERIFE saluda afectuosamente al insigne general Dolla, deseándole muchos aciertos al frente de esta Comandancia militar y le ofrece la colaboración patriótica de sus modestas páginas.

A las nueve de la mañana de hoy bajará a tierra el distinguido militar, general Dolla, rindiéndole las fuerzas los honores correspondientes. 

* * * * * * * * * *

Como puede verse, los plumíferos de Gaceta de Tenerife eran unos lameculos babosos, que se pusieron voluntariamente al lado de la Rebelión contra el Gobierno, legal y legítimo, de la República Española.

No llegó a cinco meses la estancia de del general Dolla en Canarias. Pero el efecto de su presencia, y su recuerdo, resultó indeleble.

Habiendo entregado, el viernes 12 de febrero de 1936, el mando de la Comandancia General de Canarias, a su sustituto CARLOS GUERRA ZAGALA, el general de brigada ÁNGEL DOLLA LAHOZ abandonaría el Archipiélago Canario a bordo del mismo vapor de Transmediterránea “Ciudad de Melilla”, en el cual había arribado su reemplazo.

Así dio la noticia de su partida el mismo diario Gaceta de Tenerife, en la página 4 de su número 8851, del sábado 13 de febrero de 1937.

EL GENERAL DOLLA REGRESA ESTA NOCHE A LA PENÍNSULA

 A bordo del vapor de la Trasmediterránea “Ciudad de Melilla”, que conducirá hasta el puerto de esta capital al nuevo comandante general de la Región, hará esta noche viaje a la Península, el general Dolla Lahoz, en unión de su distinguida familia.

Una semana después, el viernes 19 de febrero de 1937, fallecería el general Ángel Dolla Lahoz en Sevilla.

Parece que la noticia de su muerte fue conocida por la prensa tinerfeña al día siguiente, pero no sería publicada hasta varios días después.

El mencionado periódico Gaceta de Tenerife, publica, el martes 23 de febrero de 1937, una crónica necrológica, a dos columnas insertando dos fotos del general Dolla.

Ha fallecido el prestigioso general Dolla

 

Así, escueta, sin más detalles, recibimos en la noche del sábado la infausta noticia que no dimos a la publicidad por razones que se presumen. Hasta Sevilla pudo llegar aquel hombre que, al frente de la Comandancia General de Canarias, se quiso hacer todo tesón y dinamismo y esfuerzo. De Sevilla no pudo pasar porque llevaba el corazón destrozado por haberlo sometido por espacio de cuatro meses a un ritmo demasiado acelerado para su resistencia física y por los des-engaños con que, a última hora, fue torturado. ¡Canarias-Sevilla! Una antorcha moribunda ha iluminado de nuevo esta ruta. Un corazón que solo latía por inercia, un hombre que solo perduraba por la tensión de espíritu que se había impuesto, la ha cruzado pensando en la eternidad.

Cuando él comenzaba a sentirse caduco y viejo, temiendo no poder ya ser útil a la Patria que se precipitaba en el caos y, por defender la cual, llevaba desde que advino la República, mascando la injusticia, vió en el golpe nacional el “aleluia” su propia resurrección. Y rejuvenecido, soñando en su obra, llegó a Canarias para abordar de frente todos los problemas, “nuestros pequeños problemas, sin comprender que se enroscan en forma de serpiente y que devoran, con la ferocidad de Saturno y entre las mandíbulas de sus “intereses creados”, a cuantos se atreven a encararse con ellos. El general Dolla lo hizo, no diremos que con todo acierto, pero si con toda su voluntad, con el mejor deseo. Esto y la constante ostentación de su catolicismo harán que su recuerdo permanezca por mucho tiempo en las islas del Archipiélago que visitó, una por una, poniéndose en contacto con el pueblo para recoger todas sus palpitaciones, hacerse cargo de sus necesidades más perentorias y sembrar a su vez doctrinas y esperanzas salvadoras. Esta ímproba labor, que él consideraba un apostolado, acabó de gastar sus pocas energías vitales, pero le dio una gran popularidad mereciéndole un título, el más honroso para su persona: el de General Católico. Era cuanto él había ganado y se llevaba de Canarias, por la ruta del dolor que abre horizontes nuevos a la vida que se esfuma, horizontes eternos al hombre.

Descanse en paz el prestigioso general y reciban su viuda, hijos y demás atribulados familiares, y en particular su hijo, don Angel Dolla Manera, teniente fiscal del Cuerpo Jurídico, residente en esta capital; su hija, doña Sara, y su hijo político, el capitán de Infantería afecto a esta Comandancia en prácticas de Estado Mayor, don Narciso Ariza, la expresión de nuestro más sentido pésame.

 Oficialmente, la noticia de su muerte sería registrada como baja, en el número 138 del Boletín Oficial del Estado, datado en Burgos el 8 de marzo de 1937.

Bajas

Según participa a esta Secretaría de Guerra el General de la 2ª División Orgánica, falleció en Sevilla el día 19 de febrero último el General de Brigada en situación de segunda reserva, D. Ángel Dolla Lahoz.

Burgos 6 de marzo de 1937.=

El General Jefe, Germán Gil Yuste.

Dos días después, Gaceta de Tenerife, publicaría esta esquela:

Rogad a Dios en caridad por el alma del

Excmo. Sr. D. Angel Dolla Lahoz

Que descansó en el Señor el día 20 de febrero último.

R.I.P-

El Director . Profesores y Alumnos del Instituto de Cultura

Obrera de La Laguna

Suplican una oración por su alma y ruegan asistan a la misa que por su eterno descanso tendrá lugar en la iglesia de S. Agustín el miércoles, dia 3, a las ocho y media de la mañana.

S. Cristóbal de La Laguna, 2 de marzo de 1937.

 

Muerto el suegro, Narciso Ariza García, que ya ha sido ascendido a Capitán, como bien señalaba el diario católico, consigue abandonar Canarias pasando a otro destino en la Península.

Así figura en la página 725 del número 148 del Boletín Oficial del Estado publicado en Burgos el 17 de marzo de 1937:

Por conveniencia del servicio, pasa destinado el Capitán de Infantería, Alumno de la Escuela Superior de Guerra, agregado al Estado Mayor de la Comandancia General de las Islas Canarias, D. Narciso Ariza García, al Cuartel General de la 5ª División.

Burgos 15 de marzo de 1937.= El General Jefe. G. Gil Yuste.

Si quedaría en Canarias, durante bastante tiempo, el Teniente Auditor Ángel Dolla Manera, hijo del finado general, cuyas actuaciones como fiscal militar, habían motivado en múltiples ocasiones, la inhibición del padre comandante general, en las confirmaciones de las condenas, de conformidad con lo preceptuado en el artículo 361 del Código de Justicia Militar, en relación con el número primero del artículo 150 del propio Cuerpo Legal, pasando dicha tarea al Gobernador Militar de la Plaza.

Anuncio publicitario

1 comentario en “MARCHA Y MUERTE DE ANGEL DOLLA LAHOZ

  1. El general Angel Dolla Lahoz, desde que llegó a Tenerife se convirtió en el más acerrimo persecutor de los elementos «rojos» que todavía no habían sido descubiertos ni exterminados del seno de la sociedad tinerfeña. El mismo día de su llegada, domingo, firmó varias sentencias de muerte que fueron ejecutadas en la madrugada del lunes. En los cinco meses escasos que duró su mandato, asesorado por su confesor, el canonico Jose Ortega, eran frecuentes sus visitas a la prisión de Fyffes donde designaba de manera aleatoria a quienes se hacían desaparecer, cumpliendo sus órdenes esa mima noche o á la del día siguiente. Sus excesos fueron tales que la sociedad tinerfeña favorable al nuevo régimen se quejaron a Franco por mediación de su compadre el jienense notario Martínez Fuset, provocando la orden fulminante de su cese. La muerte del general, una semana despues de su regreso a la península en la ciudad de Sevilla, no deja de ser extraña y algunos autores la atribuyen a un suicidio.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.