RECORDANDO A «PEPE OLIVA»


TOMÁS RODRÍGUEZ ESPINOSA, padre de JOSÉ RODRÍGUEZ OLIVA, fue destinado como Celador de Telégrafos a la Villa de Arico, y hasta aquí se trasladó la familia.

En Arico nacieron la mayoría de los diez hermanos de JOSÉ RODRÍGUEZ OLIVA: Ignacio, Emilio, Pedro, Sara, Catalina, Justo, Tomás, Margarita, Juan y Antonio. Y en Arico vivió hasta que murió.

El niño JOSÉ RODRÍGUEZ OLIVA dio muestras de su inteligencia, desde muy pequeño, habiendo aprendido a leer y escribir muy precozmente.

De joven, con catorce o quince años ya escribía algún artículo en algún periódico de aquella época.

Doña MARÍA DEL CASTILLO, telegrafista destinada a Arico, viendo las cualidades del hijo del celador le quiso enseñar telegrafía. Pero su padre se opuso, porque no quería hacer distinciones entre sus hijos, permitiendo que uno estudiara,
mientras los otros no lo hacían.

No obstante el muchacho JOSÉ RODRÍGUEZ OLIVA se puso manos a la obra, y aprendió telegrafía. Tras superar la pertinente oposición, obtuvo plaza de telegrafista en Arico, y aquí ejerció como tal.

El autodidacta «PEPE OLIVA», practicaba abundantemente la lectura, acumulando una buena biblioteca, en la que había libros de Medicina, de Leyes, Diccionarios,….
Probablemente era la biblioteca mejor dotada de Arico.

Así acrisoló una cultura notable, que le permitía sostener cualquier conversación, sobre temas diversos, con cualquier persona.

 

MATRIMONIO

 

Sin haber llegado a cumplir los 27 años de edad, JOSÉ RODRÍGUEZ OLIVA se casó el 16 de julio de 1930, con una preciosa jovencita ariquense de apenas 20 años, MERCEDES DELGADO MARTÍN

En aquellos tiempos, para poder contraer matrimonio por la iglesia, era preceptivo cumplir con el sacramento de la confesión.

JOSÉ RODRÍGUEZ OLIVA, como tantos hombres cultivados agnósticos, no iba a misa los domingos, aunque era creyente. Pero su mujer con sus niñas si asistían a la misma dominical. Y, por lo visto, las hijitas estaban tan bien educaditas, que ni se movían en la iglesia. Hecho por el cual el padre fue objeto de encomio por parte de las señoras distinguidas de Arico, en más de una ocasión.

No obstante, a pesar de su agnosticismo, y posiblemente por ello, «PEPE OLIVA», gustaba de sostener grandes conversaciones con el Cura de Arico de antes de la guerra civil. Conversaciones en las cuales debatían acerca de los misterios de
la Religión.

Obviamente, la novia ya se había confesado para casarse. Y el cura le dijo al novio, que si no se confesaba no lo casaba.

El día antes al fijado para la boda, el sacerdote había ido a la Punta de Abona, que está a más de diez kilómetros de Arico. «PEPE OLIVA»,  fue andando hasta la Punta de Abona para cumplir con el sacramento, porque conociendo como conocía al cura, éste era capaz de no casarlo.

Cuando el cura lo vio llegar andando, le preguntó si le pasaba algo. Y el novio le dijo que como lo conocía, venía para confesarse.

Entonces el cura reaccionó con un talante increíble, eximiéndole del acto de la confesión con estas palabras:

Al haber venido caminando tantos kilómetros, me basta con eso, pues has denotado que tu intención es buena. Así, pues, te doy por confesado.

Y así se casó JOSÉ RODRÍGUEZ OLIVA, el 16 de julio de 1930, con MERCEDES DELGADO MARTÍN.

Fruto de este matrimonio fueron cinco hijas, familiarmente conocidas como Tere, Memé, Sayo, Pepita y Blanquita.

La primera, Tere, nació en 1932, y las más pequeña, Blanquita, en 1941.

 

«PEPE OLIVA» era un gran practicante, aunque sin título oficial como tal.

Todos los días iba a poner inyecciones a las personas que vivían extrarradio, los cuales no eran atendidos por el practicante oficial de Arico, Pepe Afonso.

En esta labor diaria, voluntaria, sin estipendio, porque no cobraba sus servicios, que ejercía de dos a cuatro de la tarde, siempre llevaba a dos de sus hijas. Luego, puntualmente, a las cuatro estaba en su puesto de telegrafista.

El aprovechaba estos paseos de practicante, para charlar con sus amigos íntimos.

Doña Isabel Saavedra de Garrote, recordada como gran maestra de Arico, le llamaba la atención a «PEPE OLIVA», porque al llevarse de paseo a sus dos niñas en edad escolar, les hacía perder la clase de la tarde.

Pero el padre de las niñas le replicaba que durante aquellos paseos, él atendía a la educación de sus hijas. Lo cual era absolutamente cierto, porque mientras caminaba con las niñas las iba instruyendo, prácticamente.

Así, caminado hacia la Sabinita, que se veía toda la costa, «PEPE OLIVA» aprovechaba para indicar a sus niñas los accidentes geográficos. De este modo las criaturas aprendieron, directamente sobre el terreno, lo que era un cabo, un golfo, una bahía, la montaña y sus partes, y aprendieron la tabla de multiplicar cantando.

Asimismo aquel padre tan cuidadoso con la educación de sus hijas, les contaba cuentos de piratas, de aventuras, etc.

Cuando llegaba a casa de sus amigos donde ponía las inyecciones y hacía curas, las niñas quedaban fuera, jugando en los patios o en la finca.

JOSÉ RODRÍGUEZ OLIVA nunca cobró por poner una inyección, ni por una cura. Ni a los ricos (Borges, Delgado,..) ni a los pobres.

Si tenía que bajar a un barranco él iba.
Incluso hasta la casa de Don MANUEL SOLANA SAINZ DE LA LASTRA, – Presidente del PSOE en Arico -, que estaba alejada del núcleo central del pueblo.

 

LA GUERRA CIVIL

 

Cuando estalló el autodenominado GMN (Glorioso -Movimiento Nacional), que realmente fue Rebelión Militar contra el Gobierno, legal y legítimo de la Segunda República, la familia RODRÍGUEZ OLIVA, y otros tantos amigos
y compañeros de Arico, fueron objeto de persecución.

A «PEPE OLIVA» vinieron muchas noches a su casa para llevárselo.

Afortunadamente, siempre hubo alguna persona buena, que sabedor de lo que iban a hacer los fascistas, avisaba a la familia con tiempo suficiente, antes de que se hiciera de noche, para que los amenazados pudieran escurrirse por los barrancos, o refugiarse en el cementerio, donde no se les ocurrió a sus perseguidores ir a buscarlos.

Sufrieron mucho.

«PEPE OLIVA» supo de un ofrecimiento de socialistas alemanes para ponerle un barco cerca del Porís, con el fin de que pudiera escapar de la Isla. Pero él rehusó, haciéndoles ver que tenía esposa e hijas, así como padres y hermanos
que estaban sufriendo por haberle seguido a él en sus ideales socialistas, de los que no debía separarse, ni dejarlos abandonados a su suerte.

En una ocasión en que vinieron a por sus amigos, cuando ya los habían subido al camión, «PEPE OLIVA» también se subió. Pero su padre Tomás consiguió que fuera bajado, alegando que él no podía abandonar su puesto en telégrafos.

Por tres veces confirmadas, JOSÉ RODRÍGUEZ OLIVA, estuvo en el tris de ser asesinado y desaparecido.

La última vez, fue cuando vino un militar para llevárselo.

Afortunadamente, el Jefe de Acción Ciudadana de Arico había sido destituido, siendo reemplazado por una persona bien apreciada.

Este entretuvo al militar para dificultar su misión.

En la memoria de la familia se conserva este triste episodio.

Cuando el militar pasó por delante de la casa familiar de «PEPE OLIVA», y vio a su esposa, MERCEDES DELGADO MARTÍN, comentó:

¡Qué pena que una mujer tan joven y guapa se vaya a quedar viuda!

Finalmente, las denominadas fuerzas vivas de Arico, entre las cuales se encontraba don Pepe Afonso y el guardia civil Garrote, esposo de la Maestra de Arico, consiguieron que no se llevaran a mi padre.

A MARGARITA RODRÍGUEZ OLIVA, que tenía quince años, la fueron a buscar a su casa unos soldados armados hasta los dientes, para que se presentara en el cuartel. Su padre Tomás acompañó a la muchacha hasta el cuartel, pero no le permitieron la entrada. Margarita fue obligada por los militares a barrer los cuartos llenos de tierra, con la orden de que los tenía que dejar limpios.

Una señora de Arico el Viejo, – comadre Ángela -, que estaba también allí, les suplicó a los soldados que dejaran a la niña, que ella haría ese trabajo, pero no lo se lo permitieron. Entonces Ángela reaccionó sentándose, diciendo que no se levantaba de allí mientras ella no saliera Y así lo hizo. La insultaron y la tildaron de comunista.

Peor suerte corrieron Don MANUEL SOLANA, junto con mujer Doña PILAR GARCÍA, y don JOSÉ RIVERA FERNÁNDEZ, médico de Arico, que en una noche tenebrosa de 1936, fueron asesinados y desaparecidos.

 

A pesar del enorme peligro que implicaba la persecución y represión, los perseguidos recibieron el amparo de una cadena solidaria mantenida por JOSÉ RODRÍGUEZ OLIVA. Sus compañeros colectaban algo de dinero, y JOSÉ RODRÍGUEZ OLIVA lo ponía debajo de una piedra, junto a la ruta o camino por donde pasaba la guagua. Alguien avisado del asunto, recogía dicho dinero levantando la piedra. Y ese dinero servía de auxilio para los perseguidos y encarcelados en Santa Cruz de Tenerife.

 

POSGUERRA 

JUSTO y TOMÁS RODRÍGUEZ OLIVA fueron movilizados y enviados al frente de guerra en la Península, a pesar de estar tildados de rojos.

Justo regresaría asmático.

Al estar marcados como rojos, nunca les permitieron trabajar en empresa alguna.

Ambos aprendieron el oficio de zapatero, que ya ejercía su hermano Perico, De la enseñanza de este oficio se encargó su padre Tomás.

Así se ganaron la vida.

Con lo que pudieron ganar y reunir, o ajuntar como se dice en canario, tres hermanos RODRÍGUEZ OLIVA, los de mayor edad, pudieron marchar a Venezuela. Dos murieron allá.
Solo uno, Emilio, regresó a Tenerife, muriendo aquí.

JOSÉ RODRÍGUEZ OLIVA fue condenado a 5 años de suspensión de empleo y sueldo, no permitiéndole que trabajara en ningún sitio.

No obstante, gracias a su esmerada preparación, pudo llevar la contabilidad de un salón de empaquetado, pudiendo sobrevivir y atender a su prole, con la ayuda de su padre Tomás.

Unos amigos pusieron un libro en Telégrafos en Santa Cruz, para recoger firmas solicitando su rehabilitación. Mucha gente de Arico y del Lomo vinieron a Santa Cruz para firmar en dicho libro.

También vino una de Falange, Mª Luisa acompañada de su madre para firmar en el libro, pero oponiéndose a la petición de rehabilitación de mi padre. Se presentó delante del jefe de Telégrafos, al que le ofrecieron un queso que portaban. Cuando se percataron de que todas las firmas registradas en el libro eran a favor de mi padre, y ninguna en contra, se negaron a firmar. A la vista de su reacción, el jefe de Telégrafos les devolvió el queso.

La suspensión de empleo y sueldo fue levantada en 1939, si bien solamente le fue permitido reincorporarse como repartidor de telegramas, en Santa Cruz, donde estuvo nueve meses, hasta que le concedieron el traslado a Arico.

Durante todo este tiempo de castigo en Santa Cruz, las niñas vivieron en Arico el Viejo, junto a su madre MERCEDES.

 

Víctima de tanto sufrimiento, JOSÉ RODRÍGUEZ OLIVA, murió a la temprana edad de 42 años, cuando parecía que la alegría había vuelto al pueblo, pues se había recuperado la convivencia amistosa generalizada entre todos, y hasta con los de Falange.

 

MERCEDES DELGADO MARTÍN quedó viuda con 34 años, con cinco niñas, de 13, 12, 11, 9 y 3 años y medio.

SAYO recuerda a su padre, JOSÉ RODRÍGUEZ OLIVA, como un hombre maravilloso, inolvidable.

JOSÉ RODRÍGUEZ OLIVA educó a sus hijas con gran esmero y dedicación, siendo además un buen esposo.

Su viuda MERCEDES DELGADO MARTÍN, nunca se volvió a casar, porque para ella era imposible reemplazarlo. Después de tanto luchar por sus cinco hijas, y sacarlas adelante, el 8 de septiembre de 2006 nos dejó para siempre, con 95 años cumplidos, habiendo permanecido viuda, más de sesenta años.

 

EN LA LAGUNA

 

«PEPE OLIVA» tenía buenos amigos socialistas en Santa Cruz y La Laguna.

Después de su fallecimiento el 4 de enero de 1946, aquellos amigos hablaron con Margarita, y un primo, para que la viuda con sus niñas huérfanas de padre, vivieran en La Laguna, con el fin de facilitarles los estudios. Y, así, en la primavera de 1947, la familia RODRÍGUEZ DELGADO vino a vivir a La Laguna, donde fueron acogidas en la casa de su tía, en la calle Sin Salida, que estaba en las inmediaciones del Tanque Abajo (actualmente Plaza de la Milagrosa).

Sayo, aunque ya venía preparada de Arico para hacer el Ingreso en Bachillerato, completó su preparación recibiendo enseñanza de doña MANUELA MARRERO.

Los mentores de las huérfanas de «PEPE OLIVA», eran todos profesores: Don JACINTO ALZOLA, Don TOMÁS QUINTERO, Don RAMÓN ROJAS, Don ARÍSTIDES FERRER, entre otros.

Ellos guiaron y protegieron a las muchachitas RODRÍGUEZ DELGADO, sin que ellas fueran conscientes de aquella tenue e invisible red protectora.

Las huérfanas fueron ingresadas en el Colegio de las Dominicas, ocupando plazas de pobres.

Sayo, tras haber superado el segundo año de Bachillerato, fue llevada por Don JACINTO ALZOLA a su casa, para que le diera clases particulares a su hija María, remunerándola por esta labor con 35 pesetas, de aquella época.

Don Jacinto, además, confeccionaba unos recibos para que la viuda MERCEDES DELGADO, pudiera justificar unos cobros de ayudas por las niñas.

Cuando Sayo estaba terminando cuarto de Bachiller, don Jacinto le dijo que tenía que prepararse para hacer el ingreso en Magisterio. Y así fue como Sayo estudio la carrera de maestra.

Sayo dice que nunca fueron conscientes de aquel hilo invisible de solidaridad socialista, de los amigos y compañeros ideológicos de su padre, que cuidaron de las hijas.

De su hermana Blanqui en la Escuela de Comercio se ocupó el profesor ARÍSTIDES FERRER GARCÍA.

Sayo recuerda que siendo novia de Oscar (q.e.p.d.), solían salir de paseo con otro amigo de su padre, que también era amigo de su tío. Este señor era PEDRO GARCÍA CABRERA. Y también salían con la esposa de éste.

Ambos, nunca les contaron nada de lo sufrido por ellos y tantos otros españoles, víctimas de la feroz represión desencadenada después del 17 de julio de 1936.

El TERROR sembrado por la Dictadura franquista mantenía a todos en el mayor de los silencios.

 

Debo acabar este relato, manifestando mi cordial agradecimiento SAYO = ROSARIO RODRÍGUEZ DELGADO, por haber compartido conmigo sus recuerdos familiares, con el fin de recuperar la memoria de un probo socialista de Arico:

JOSÉ RODRÍGUEZ OLIVA.

4 pensamientos en “RECORDANDO A «PEPE OLIVA»

  1. ME A GUSTADO MUCHO LA HISTORIA CONTADA POR USTED Y QUE RECONOZCO POR MI MAMA JOSEFA RODRIGUEZ DELGADO (PEPITA) 13/03/1936 – 28/08/1998. SALUDOS DESDE VENEZUELA

    • Me alegra mucho recibir comentario tan positivo.
      Sobre todo, viniendo de una nieta venezolana de “Pepe Oliva”.
      El mérito de este trabajo hay que imputarlo a tu tía Sayo.
      Yo solamente he aportado la mecanografía, y algún documento adicional encontrado en los Archivos donde llevo a cabo mis investigaciones históricas.

      • Gracias por responder, y disculpas por el tiempo que tarde en agradecer. Saludos desde San Antonio de los Altos Venezuela.

  2. me alegra saber que mi familia lucho por una causa justa.saludos desde delta amacuro venezuela alexis rodriguez 04163957610.sobrino de jose rodriguez

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .