EL CAPITÁN ESTABA EN LA CAMA DE LOS SARGENTOS


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DECLARACION DE Félix Arbeloa Izco

En Santa Cruz de Tenerife a veintiuno de julio de mil novecientos treinta y seis.

Ante el Señor Juez Instructor, hallándose presente el Secretario, compareció el anotado al margen para prestar declaración, el que fué advertido de las prevenciones del artículo 451 del Código de Justicia Militar y, enterado exhortado decir verdad.

Interrogado a tenor del artículo 453 del mismo Código, dijo: Llamarse como queda dicho al margen

natural del Sangüesa Provincia de Navarra

de treinta y tres años de edad, de estado casado de profesión Sargento de Asalto con destino en la plantilla de Santa Cruz de Tenerife.

PREGUNTADO CONVENIENTEMENTE: dijo; que el declarante se encontraba en al Cuartel de las fuerzas de Asalto el día diecinueve del corriente y el que declara se había situado en el primer piso pues habían recibido la orden del Capitán de distribuirse por las ventanas y azotea no sea que vinieran paisanos a atacarlos se veían grupos por las inmediaciones; que bajo de donde se encontraba, es decir que encontrándose en el puesto a que ha hecho referencia, oyó descargas como por las inmediaciones del gobierno civil y vió que algunos guardias corrían hacia el sitio donde sonaban los disparos; que bajó rápidamente y aún pudo contener algunos que intentaban salir y que al mismo tiempo contenía a un grupo de paisanos que pretendía entrar en el cuartel; que seguidamente regresaban los guardias que había visto salir dándole la impresión al declarante de que muchos no habían llegado a la plaza siquiera.

PREGUNTADO si volvieron todos los guardias que salieron: dijo; que no lo puede precisar pues no sabe el número de los que salieron ni los que volvieron.

PREGUNTADO  quien le dio la orden de que se presentasen en el cuartel la fuerza de locales; dijo: que no recuerda quien dio personalmente la orden expresada, pero recuerda que el Capitán y un Oficial que no sabe si era Company o Campos estaban hablando de que era mejor estuviese toda la fuerza reunida y uno de los dos, el Capitán o el Oficial a que se refiere le dio la orden al declarante para que la transmitiera al cuartelillo de Locales.

PREGUNTADO  si conoció a los guardias que salieron y volvieron a entrar: dijo: que conoció a algunos de los que salieron por ser de su pelotón y entre ellos recuerda al cabo Ovejero, al guardia Macías y al de igual clase Delgado, no recordando mas pues parte de su pelotón estaba prestando servicio para el Norte y a los demás guardias no los conoce bien pues hace poco tiempo que está destinado en esta Compañía.

PREGUNTADO si el día de referencia oyó algunas conversaciones que aconsejaron volver a la obediencia de la autoridad Gubernativa y no atender a la declaración del Estado de Guerra y por consiguiente a las ordenes de la comandancia Militar, dijo: Que no oyó nada de eso, pero como puede tener alguna relación con el contenido de la pregunta hace constar los siguiente: Que a las diez y once de la mañana del día diecinueve notó cierta efervescencia y

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conversaciones entre algunos grupos formados por guardias y como no le pareciese bien esa actitud, se lo dijo al Teniente Campos que estaba con tal señor Vidal en la ventana del cuarto del Capitán; Que recuerda que el señor Vidal les dijo que no consintiesen tonterías pues se trataba de un movimiento de gran envergadura; Que el Teniente Campos se dirigió al Capitán inmediatamente, es decir, cree el declarante que hablaría con el Capitán pues este estaba en otras habitaciones y el que declara vió al Teniente Campos salir de la habitación donde estaba; Que seguidamente el Capitán le dijo que cogiera una escuadra de su pelotón y marchase por La Laguna, Tacoronte, Orotava, Puerto de la Cruz y Realejos llevando los bandos y alocuciones del Comandante Militar y haciendo entrega de ellas a las fuerzas de la Guardia Civil y del ejército para que las conocieran; Que recuerda el declarante que hizo presente al Capitán que su pelotón no estaba de servicio de salidas, no obstante lo cual le pareció notar que el Capitán tenía interés en que fuese precisamente el declarante el que practicara dicho servicio; Que en cumplimiento de la orden recibida así lo efectuó y por cierto en el Puerto de la Cruz una Alférez de la guardia Civil no atendió ni tomaba en serio lo de la alocución pues no quiso ni leerlo cre el declarante que tal vez por ser de menor categoría o por no tener noticia oficial de ello; Que entonces fue enviada una escuadra de Asalto conjuntamente con fuerza de la guardia civil al mando del Cabo Mardones y ya no sabe lo que ocurriría; Que el declarante regresó a las tres yendo a comer a su domicilio regresando a las cuatro al Cuartel y allí estuvo hasta que recibió la orden del Capitán de subir al primer piso ocurriendo lo que deja relatado al contestar a la primera pregunta.

PREGUNTADO si desde el momento en que regreso al Cuartel hasta el en que vió salir un grupo de guardias según a dicho anteriormente, notó que ya hubiesen desaparecido los signos de disgustoque observó por la mañana o continuaban éstos; dijo: Que no puede precisarlo pues al regresar se metió en el cuarto de Sargentos y allí estuvo hasta que subió al primer piso.

PREGUNTADO si puede concretar si oyó los disparos a que ha hecho referencia antes de que la fuerza saliese del Cuartel o después; dijo; que el declarante estaba en el primer piso y al oír los disparos y algunas voces se asomó al balcón viendo entonces correr algunos guardias en dirección hacia la Plaza de la República pero no puede precisar si antes de este momento habían salido algunos guardias como tampoco si el Teniente Campos salió salió o no antes.

PREGUNTADO si tiene algo mas que decir; Dijo: que tiene que añadir todo lo ocurrido hasta el último momento que es lo siguiente: El Capitán reunió a todos los guardias y dijo que había que tomar posiciones para la defensa del Cuartel pues seguramente seríamos atacados; que una vez dicho esto él mismo personalmente distribuyó los guardias convenientemente por las ventanas diciéndoles que de guardar cada uno su puesto dependía la defensa del cuartel, a la media hora volvió a llamar a los guardias y una vez reunidos dijo, que si querían entregar el armamento o seguir luchando defendiendo el Cuartel pero que seguramente bombardearían éste y serían aniquilados, entonces la mayoría de los guardias o todos optaron por lo primero, añadiendo que en las órdenes primeras que se dieron sobre la defensa del cuartel intervenía directamente el Teniente Company diciendo que había que morir defendiendo el Cuartel palmo a palmo si venían a atacarnos; que al distribuir los guardias por las ventanas se les decía por el Capitán y por el declarante que no disparasen sino eran atacados y que en caso de serlo por militares sacarían una tohalla blanca para indicar que no querían lucha. Que al regresar de

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Comer a las cuatro de la tarde estaban los guardias por las galerías y el declarante se metió en su cuarto viendo que el Capitán estaba en la cama de los Sargentos al parecer dormido y que al entrar el declarante abrió los ojos y los volvió a cerrar continuando dormitando después de decir “que hay” contestando el declarante “A sus órdenes, se ha efectuado sin novedad el recorrido de la Orotava y demás pueblos que usted me encomendó” continuando él dormido y el declarante sentado en una silla; que más tarde el que declara salió del cuarto y se fue al de los Cabos a dormir esperando órdenes de los superiores; que esto ocurría próximamente a las cuatro de la tarde y que a partir de este momento ocurrió lo que ha expresado anteriormente.

el edificio las acataron.

En este estado S. S. dió por terminada esta declaración y leida por el declarante se afirmó y ratificó en ella haciéndose constar que va extendida en el presente pliego y en el folio serie D número dos millones quinientos noventa y ocho mil cuatrocientos noventa y tres y la firma con el Señor Juez y presente Secretario que certifica. “de salidas entre líneas, vale -

[Siguen las firmas, todas rubricadas, del Juez Instructor Comandante FRANCISCO SÁNCHEZ PINTO, declarante Sargento de la Guardia de Asalto FÉLIX ARBELOA IZCO y Secretario Brigada EUGENIO RODRÍGUEZ ALONSO].

Cfr.: Causa 50 de 1936 [6401-207-1].- Folios 37, 38 y 39.

 

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