SENTENCIA DE LA CAUSA 91 DE 1936


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S E N T E N C I A

[Al margen superior izquierdo]

S e ñ o r e s

Excmo. Señor Don Antonio Alonso Muñoz, General de Brigada.

Excmo. Señor Don Salvador Acha Caamaño.- General de Brigada.

Don Juan Vara Terán.- Coronel de la Guardia Civil.

Don Agustín Piñol Riera.- Id.            id.          Id.

Don Nicolás Padilla y Montero.- Magistrado de la Audiencia.

Don Enrique Rolandi Pera.- Teniente Coronel de Ingenieros.

Don Isidoro Cáceres y Ponce de León.- Tte. Coronel de la Guardia Civil.

[Texto]

En la Plaza de Santa Cruz de Tenerife a cuatro de Diciembre de mil novecientos treinta y seis.

Vista ante este Consejo de Guerra de Oficiales Generales integrado por los Señores anotados al margen, en Audiencia Pública y juicio sumarísimo la presente causa nº 91 de 1936, seguida por el delito de excitación a la rebelión contra Don Ricardo Casas Traba, de 45 años de edad, casado, natural de Cádiz, vecino de Santa Cruz de Tenerife con domicilio en la calle de Callao de Lima nº 19, hijo de Indalecio y María, comandante de Infantería con destino en la Caja de Recluta de esta Capital, con instrucción, buena conducta y sin antecedentes penales, en prisión provisional desde el primero de Agosto próximo pasado, en cuya causa ha sido única parte acusadora el Ministerio Fiscal, siendo defendido el procesado por el Capitán de Infantería Don Juan Rumeu, y Ponente el Vocal del Consejo Don Nicolás Padilla y Montoro, Magistrado de esta Audiencia Provincial y:

Resultando:

Que proclamado el estado de Guerra en este Archipiélago en las primeras horas de la madrugada del dia 18 de Julio último, tomó el mando la autoridad militar, quedando asi constituido un organismo que asumía de hecho y de derecho todas las prerrogativas y atribuciones que las leyes confieren a los poderes del Estado, y contra dicho movimiento salvador, inspirado por una sana intención, rectitud de propósitos y fines patrióticos que recogía los anhelos de la opinión pública y las aspiraciones legítimas del país, se produjo tanto en esta Ciudad aquella misma tarde, como en diferentes territorios de la Nación, un estado de rebelión que aún subsiste en algunos de ellos.

Al tener lugar la declaración del estado de Guerra antes indicado y en el mismo dia de su proclamación, el Teniente Coronel D. Vicente Pelejero Lores, reunió en su despacho a los señores Oficiales a sus órdenes entre los que se encontraba el hoy procesado don Ricardo Casas Traba, Comandante de Infantería, para notificarles la noble y patriótica decisión del Ejército, y contrastando con el entusiasmo de todos los alli reunidos, el referido Comandante observó una actitud de frialdad o tibieza contestando al requerimiento que se le hizo, “que él también se adhería al movimiento, deseando fuese para bien”. Con posterioridad al indicado dia, el repetido D. Ricardo Casas, en conversaciones sostenidas con sus compañeros de armas, llegó a expresarle sus dudas acerca del éxito de la empresa emprendida por el glorioso General Franco, comentando las noticias contradictoria que con relación al movimiento daban en sus emisiones las distintas radios y entre éstas la de Madrid, y en cierta ocasión, encontrándose en el Cuartel y levantando al voz para que pudieran oirle los individuos de tropa que en el mismo se hallaban ordenó en forma violenta al Sargento D. Félix Parra, se colocaran unas camas para el descanso de aquella, añadiendo “porque esta gente no es de hierro y va a llegar el momento que no van a querer responder”, sin que con independencia de lo anterior, realizara el acusado acto alguno simpatizante encaminado a favorecer la rebelión, pues lejos de ello consta que por propia iniciativa, confeccionó un proyecto de defensa del Cuartel de Caballería donde  se encontraba instalada la Caja de Reclutas en que prestaba sus servicios, para el caso de que hubiera sido atacado.

HECHOS QUE DECLARAMOS PROBADOS.

Resultando:

Que el Ministerio Fiscal al dar lectura a su acusación, relató los hechos como constitutivos de un delito de excitación a la rebelión, definido y castigado en el artº 240 del Código de Justicia Militar, considerando del mismo responsable criminalmente como autor al procesado Señor Casas Traba y no apreciando la concurrencia de circunstancia alguna modificativa, solicitó se le impusiera la pena de prisión mayor con las accesorias lega

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les y abono de todo el tiempo de prisión provisional sufrida, sin exigirle responsabilidad civil de ninguna clase.

Resultando:

Que la defensa del procesado en igual trámite negó que su defendido hubiera realizado los hechos que se le atribuían, solicitando se dictara sentencia absolutoria.

Considerando:

Que los hechos que se declaran probados son legalmente constitutivos de un delito de sedición definido y castigado en el artículo 249 del Código de Justicia Militar, ya que las palabras pronunciadas por el procesado al ordenar fuesen puestas camas a los individuos de tropa, añadiendo a su expresión que fue dicha en alta voz y de forma que pudiera ser oida por aquéllos, “porque esta gente no es de hierro y va a llegar el momento que no van a querer responder”, eran susceptibles de infundir en quienes no sintieran todo el entusiasmo y abnegación de que se hallaba poseida la guarnición de esta Plaza, el disgusto o tibieza a que se alude en el precepto legal indicado con el grave peligro de que se resquebrajase la debida y obligada disciplina.

Considerando:

Que la conducta atribuida al procesado en la resultancia probatoria, no puede estimarse ligada con vínculos de solidaridad punible con el delito de excitación a la rebelión que se le imputa en este proceso, porque de las pruebas practicadas, de las razones expuestas por la Acusación y Defensa y de las manifestaciones del procesado, sometidas unas y otras a un examen sereno y reflexivo, se forma el convencimiento de que las mencionadas imputaciones carecen a trabes de esos elementos, de consistencia justificativa suficiente para llevar al ánimo de los juzgadores, la persuasión firme y decidida de la perpetración del delito antes indicado, porque cualquiera que fuese su manera de pensar privada con relación al movimiento salvador del Ejército, y de la frialdad o falta de entusiasmo con que recibiera la notificación oficial del mismo, es un hecho indiscutible que desde el primer instante mostró su adhesión a él, laborando por la causa justa que representaba y llegando por propia iniciativa a confeccionar un proyecto de defensa del Cuartel que hubo de entregar a su Jefe Señor Pelejero, sin que por otra parte a sus comentarios acerca de las noticias que en los primeros momentos se lanzaban de de manera contradictoria por las diferentes emisiones de Radio, puedan dárseles el alcance de una excitación a la rebelión, que en todo caso para ser decisiva y eficaz, debió ser reflejada o manifestarse en actos de mando o de consejo, suficientes para apoderarse de la voluntad de la personas a quienes fuese dirigidas, sobre lo que no existe indicación alguna en esta causa.

Considerando:

Que del delito expresado en el primer considerando es criminalmente responsable en concepto de autor por su participación directa, material y voluntaria, el procesado Ricardo Casas Traba.

Considerando: Que en la realización del mismo, no han concurrido ni son de apreciar circunstancias algunas modificativas de la responsabilidad criminal.

Considerando:

Que en el presente caso no han sido exigidas ni cabe imponer al procesado responsabilidades civiles: que la justicia militar es un servicio del Estado que se administra gratuitamente; que los Tribunales impondrán la pena señalada en la extensión que estimen justa y que la prisión correccional por menos de tres años lleva como accesoria la de suspensión de empleo para los Oficiales con los efectos determinados en el art. 193 del Código de Justicia Militar.

Vistos además de los citados los arts. 171, 172, 174, 176, 177, 180, 203, 206 y 340 del citado Código y los 12 y 14 del Penal común, asi como los demás preceptos de general aplicación.

FALLAMOS:

Que debemos condenar y condenamos al procesado Ricardo Casas Traba, como autor criminalmente responsable de un delito de sedición militar, sin la concurrencia de circunstancias modificativas de la responsabilidad, a la pena de seis meses y un dia de prisión correccional, con la accesoria de suspensión de empleo durante el tiempo de la condena con los efectos prevenidos en art. 193: para el cumplimiento de la misma le abonamos el tiempo de prisión preventiva sufrida, poníendose esta sentencia en conocimiento del Iltmo. Señor Auditor.

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Asi por esta nuestra sentencia definitivamente juzgando, lo pronunciamos, mandamos y firmamos – Teniente- entre lineas- vale.

Antonio Alonso

Juan Vara Terán                  Salvador Acha

Enrique Rolandi Pera          Agustín Piñol Riera.

Isidro Cáceres Ponce de León   Nicolás Padilla

Cfr. Causa 91 de 1936 (3761-154-4).- Folios 100, 101 y 102.

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3 pensamientos en “SENTENCIA DE LA CAUSA 91 DE 1936

  1. Ricardo Casas Traba fue en vida, hermano de mi abuelo Francisco Casas Traba que emigró de niño a San Juan de Puerto Rico. Tio Ricardo aunque lejos fue siempre una presencia en nuestra familia y mi padre, Ing. José Luis Casas Rahola y sus hermanos tuvieron el placer de conocerle tanto a él como a Tia Concha. En Puerto Rico vivieron sus otros sobrinos, Ricardo Casas Rahola (EPD) y María de los Ángeles Casas Rahola. mi padre está muy entusiamado de tener información de su familia y le agradezco a usted sus investigaciones,

    quedo de usted,
    Maria del Coro Casas Arsuaga (Cori)

    • Un saludo, María del Coro. Como somos primos, permíteme por favor que te tutée.

      Mi nombre es Carlos Casas. Mi abuelo, Ricardo Casas Miticola, era primo de tu abuelo y tu tío, hijo de Enrique Casas Núñez, hermano de tu bisabuelo Indalecio.
      Me gustaría tener una charla contigo sobre diversos aspectos de nuestra familia. Dado que mi abuelo fue el único de sus hermanos que tuvo descendencia, y que mi padre fue hijo único, eres la única prima Casas con la que tengo oportunidad de hablar.

      Mi correo electrónico es carlos_casas[arroba]hotmail.com

      Un saludo

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