18 DE JULIO DE 1936 EN SANTA CRUZ DE TENERIFE


Alboreando el 18 de julio de 1936, el Comandante ALFONSO MORENO UREÑA ocupó el Gobierno Civil de Santa Cruz Tenerife, con las tropas de infantería bajo su mando, a las que se sumaron las fuerzas encargadas de la custodia y defensa del propio Gobierno Civil, que no presentaron resistencia alguna.

El edificio del Gobierno Civil era el del antiguo Palacio de Carta, ubicado en la Plaza de la República, anteriormente conocida como Plaza de la Constitución, que es hoy Plaza deLa Candelaria. Ensu número nueve está dicho edificio, que actualmente es oficina bancaria de Banesto.

LA VERSIÓN DE VÍCTOR ZURITA SOLER

 

El telegrafista y periodista Víctor Zurita Soler (31/07/1891 – 24/01/1974), fundador de “La Tarde”, periódico vespertino tinerfeño durante 55 años, (1927 a 1982), publicó en 1937 el libro

«En Tenerife planeó Franco el movimiento nacionalista»

subtitulado

«Anécdotas y escenas de la estancia del Generalísimo en Canarias y su salida para Tetuán»

Este libro de 127 páginas, editado por Publicaciones de LA TARDE, en 1937, impreso enla Imprenta El Productor, con dibujos de Borges, portada de Davó y fotografías de Adalberto Benítez, se construyó con los reportajes sobre el tema, publicados en su propio periódico, a partir del mes de enero de 1937.

Reportajes con los que el periódico “La Tarde” alcanzó tiradas inusitadas para su época, escritos en un lenguaje considerado muy periodístico y hasta coloquial, recogiendo diversos testimonios, entre los que destacaban los que Víctor Zurita Soler recibió directamente del Coronel Jefe del Estado Mayor de Franco en Tenerife, Teódulo González Peral.

A pesar de este respaldo de persona tan importante, y del contenido casi hagiográfico de lo publicado, el libro fue sometido a la censura oficial, y el censor ordenó la supresión de las páginas 7, 8, 9, 10, 29, 30, 31 y 32, además de un párrafo completo de la página 126.

Comenzando en la página 46, el periodista presenta esta entrevista-relato:

¿Y por qué se esperó a las cinco de la madrugada para la declaración del estado de sitio, mi coronel?

Puedo asegurar que en Tenerife se pudo declarar el estado de guerra desde la una de la noche, en que tuvimos conocimiento del movimiento militar en Marruecos. Desde aquí comunicamos al General Franco la noticia del Alzamiento en África, y si se retrasó la hora fue únicamente por esperar que simultáneamente se hiciera en Las Palmas. Puedo añadir también que teníamos instrucciones concretas de hacer aquí la declaración del estado de guerra dadas por el general Franco en persona, tan pronto como quedásemos incomunicados con él o que ocurriese algo en la ciudad o en la isla, que así lo reclamase.

El señor González Peral añade: «A la una [del 18 de julio de 1936] y hallándose reunidos en su despacho, el comandante militar señor [José] Cáceres [Sánchez]; el auditor, señor [José] Samsó [Henríquez] y los principales jefes de cuerpo, se recibió un radio urgente de Melilla, que notificaba el levantamiento de las fuerzas de África, noticia que ya esperábamos. Seguidamente llamé por teléfono al comandante de Estado Mayor de Las Palmas, para que se pusiese al habla con el general Franco indicándole lo que ocurría y encareciéndole la urgencia del caso.

Como pasó tiempo y no tenía noticias de la isla vecina, me decidí a llamar por el teléfono directamente al hotel en que se hospedada el general. Eran las dos y quince dela madrugada. Franco descansaba.

Como jefe de E.M. que aún era, del que luego había de ser el Generalísimo, le llamé dada la urgencia del caso. Acudió al teléfono y le leí el texto del despacho, diciéndome entonces el general que adoptaría todas las disposiciones pertinentes para la incorporación de Gran Canaria al Movimiento Nacional y que partiría urgentemente para Gando, con el objeto de tomar el avión que estaba preparado para llevarle a Marruecos.

LA FUERZA CERCA EL GOBIERNO CIVIL

 

En cuanto a lo que a Tenerife se refería, dije al general que estaba todo dispuesto y que podía declararse el estado de guerra; pero que podía atrasarlo hasta las 5 de la madrugada, ni un minuto más. Esa noche se habían celebrado reuniones y cabildeos en el Gobierno Civil y el gobernador en persona había sido llamado a una conferencia cablegráfica que se celebró desde la Central de Telégrafos, y en ella parece que los elementos del Gobierno le indicaron que existían rumores de un levantamiento militar, a lo que el gobernador civil respondió que por lo que afectaba a Canarias estaban todas las precauciones tomadas.

Esta noche pernoctó en la Comandancia Militaruna compañía de Infantería. Se reforzaron las vigilancias en los cuarteles; se dieron órdenes para que toda la oficialidad se concentrara en los mismos y se adop­taron cuantas disposiciones eran oportunas en tan grave caso. Algunos jefes vinieron a la Comandancia a preguntarme si sucedía algo anormal, y me vi precisado a ocultar a todos la verdad, que por mi mismo no tardarían en conocer, diciéndoles entonces, para salir del paso, de que teníamos noticia de que se intentaba realizar un asalto a los cuarteles. Naturalmente, no todos salieron muy convencidos de mis palabras.

Más tarde, de acuerdo con el coronel [José] Cáceres [Sánchez], di órdenes de que a las cinco de la madrugada se tomasen los puntos estratégicos de la ciudad, se declarase el Estado de Guerra y se tomara el Gobierno Civil, costara lo que costara. A las cinco en punto las tropas salían de los cuarteles y entraban en la Plaza de la Constitución por las calles de Cruz Verde, Candelaria y Avenida Marítima, cercando el edificio por sus dos fachadas. Así se hizo sin que ocurriera el menor incidente.

El director dela Compañía Telefónica Nacionalseñor Mestres recibió al anochecer del día 17, varias llamadas radiotelefónicas urgentes de Madrid, preguntándole si en Canarias ocurría algo.

El señor Mestres – sigue hablando el coronel de Estado Mayor me visitó para trasladarme la pregunta que desde Madrid se le hacía. Le contesté que en Canarias no ocurría absolutamente nada, como así era, en efecto, pues nada había pasado hasta aquel momento, pero esta pregunta nos puso en guardia y ya nos pusimos constantemente a la escucha.

EL GOBERNADOR PUDO HABERSE SALVADO

A continuación nos habla el señor González Peral de un asunto singularmente doloroso. Así nos lo manifiesta al comenzar a referírnoslo y esa congoja se advierte al mirar el semblante del prestigioso jefe militar que nos facilita estos datos, o quizás tan solo al notar su voz velada por un dejo de pesar.

El gobernador civil, condenado por un Consejo de Guerra. y después fusilado, pudo haber salvado la vida. Cuando el general Franco estaba amenazado de muerte en Tenerife, fui -dice el coronel – a visitar al ahora fallecido señor Vázquez Moro para exigirle más que rogarle que estableciera una estrecha vigilancia que evitara se consumase el atentado preparado contra el comandante militar del Archipiélago.

El gobernador se ofreció gustoso a complacerme y dispuso que dos agentes del Cuerpo de Vigilancia acompañasen discretamente al general y lo custodiaran El servicio, sin embargo, resultaba incompleto pues no se puso a disposición de esos policías un coche para que pudieran seguir de cerca al general, ya que éste viajaba siempre en automóvil.

De todas maneras agradecí al señor [Manuel] Vázquez Moro su solicitud y le dije:

Como van las cosas, no es difícil que en tiempo no lejano necesite usted, – para salvarse del extremismo revolucionario, de la ayuda del elemento militar, y para cuando llegue ese momento le prometo mi ayuda.

Al estallar el movimiento nacional y una vez detenido en sus habitaciones del Gobierno civil el que hasta entonces había sido gobernador, envié a dicho edificio a un oficial de mi confianza para que se entrevistara con él y le dijera que me ratificaba en el anterior ofrecimiento. Nada podía temer, pues yo estaba dispuesto – y el general Franco hubiese aprobado mi resolución -, a hacerle salir de España fijando el ex gobernador de antemano el lugar del extranjero donde quisiera residir. Mas lo triste fue que el señor Vázquez Moro quebrantó después su promesa de no abandonar sus habitaciones particulares del edificio del Gobierno y que cometió la imprudencia, de llegar hasta el salón de actos y asomarse al balcón principal dando lugar con su actitud a una sublevación que tuvo graves consecuencias y las pudo haber tenido mucho peores. Aquello me relevó del compromiso moral contraído. Más tarde se le sometió a sumario y bien conocido es el resultado.

El coronel reconcentró su pensamiento durante unos instantes y al fin repuso:

El gobernador era buena persona; pero no tuvo buenos consejeros. No cabe duda que éstos provocaron y precipitaron su ruina.

* * * * *

El sábado, día 18, alas seis de la tarde, se desarrolló una colisión sangrienta entre las fuerzas del Ejército que se encontraba guarneciendo el edificio del Gobierno Civil y una fracción compuesta de doce guardias de la Sección de Asalto de esta capital, al mando de un teniente, los que se situaron en algunas casas y azoteas de la Plaza de la Constitución y desde ellas hicieron fuego contra los soldados de Infantería situados frente al referido edificio del Gobierno Civil. Dicha fuerza de Asalto se había sumado en un principio al Movimiento Nacional iniciado por la guarnición de Canarias, mas cambió de parecer seguramente al ser objeto de coacciones e influencias exteriores. En la refriega, que no tomó mayores caracteres gracias a la prontitud y valor empleados por la fuerza, resultó muerto un agente de Asalto y otro herido. También resultó muerto un soldado voluntario, Santiago Cuadrado Suárez, al que una bala traidora privó de la vida apenas cogió el fusil para incorporarse a la causa de España. El nombre glorioso de este joven tinerfeño, figurará entre los de los héroes y siempre será ejemplo vivo de patriotismo.

Los fusiles de la tropa, funcionando incesantes pero sin ánimo de producir nuevas víctimas, limpiaron de elementos sediciosos el centro de la ciudad.

Después de anochecido salió de la Comandancia Militarel capitán de Estado Mayor don Francisco Rodríguez [Martínez], al mando de unos pocos soldados, que lograron desarmar y capturar a los guardias rebeldes, terminando así el sangriento y lamentable episodio del día 18.

* * * * *

Hasta aquí la versión de Victor Zurita Soler, otro falsario escribidor, quien debe quedar como falaz y mentiroso en la Historia de Canarias, tras haber contrastado sus cuentos con los documentos aflorados recientemente. Y no ha sido el único.

Versión en la cual se advierte claramente que está inspirada por el CORONEL TEÓDULO GONZÁLEZ PERAL, quien desde los primeros momentos del golpe militar se ocupó de la organización de un completísimo y amplio servicio de propaganda por prensa y radiodifusión, bajos sus órdenes directas.

* * * * *

Las inserciones entre corchetes, así como los subrayados, son míos; no figuran en los textos originales.

4 pensamientos en “18 DE JULIO DE 1936 EN SANTA CRUZ DE TENERIFE

    • Últimas horas de la tarde del sábado 18 de julio de 1936 en Santa Cruz de Tenerife, y algo más sobre el teniente de Infantería Alfonso González Campos. —
      Se transcribe a continuación párrafos de hemerotecas y declaraciones sobre los hechos acaecidos durante el golpe militar del 18 de julio de 1936, en la plaza de Santa Cruz de Tenerife.
      1 – Hay confusión y muchos errores en la descripción de lo acontecido la tarde del 18 de julio de 1936 sobre la actuación y detención del teniente de Infantería Alfonso González Campos. Según José Maldonado, (hoy fallecido), hijo del Coronel Jefe del Cuartel de Almeida, comentó: “que como soldado estaba de guardia en la puerta de Almeida, serían las nueve y pico de la noche, cuando vi llegar al teniente González Campos, a quién conocía, junto a otro militar (no dio el nombre). Vino a pernoctar esa noche en Almeida, pues el Cuartel de Asalto fue cerrado esa misma tarde. El teniente pidió que le trajera cigarrillos de la cantina y como estaba cerrada le ofrecí de los míos; el teniente fumaba poco, solo alguna vez. Hablaba, como era su costumbre, amablemente, con tranquilidad y fluidez de palabra y no me dio la sensación de que estuviera detenido como están diciendo. El día 20, lunes, el teniente recibió una notificación oficial. Días más tarde me dieron orden superior de que le acompañara durante los días de celebración del Consejo de Guerra de Oficiales Generales. Todos los días estuvo el teniente muy tranquilo. En el Consejo de Guerra no le dejaron hablar, tenía que estar callado y escuchó impertérrito su condena a pena de muerte. El teniente ya lo sabía desde días atrás. Demostró mucho temple y valentía”. De cuanto antecede, hay hemeroteca.
      2 – Antecedentes: Los estudiosos del caso, olvidan algo muy importante. Los hermanos y capitanes Rafael Herrera Zayas de la Guardia Civil, y Ángel Herrera Zayas de Infantería, ambos muy amigos desde la infancia del Gobernador Civil Manuel Vázquez Moro. Los tres estudiaron en el mismo colegio en Málaga. Manuel Vázquez Moro estudió náutica y fue capitán de la Marina Mercante, y cuando vino de gobernador civil a Tenerife se encontraron nuevamente reforzando su amistad, procurando verse todos los días bien para almorzar o cenar. Anteriormente, tiempo atrás, el capitán Rafael Herrera Zayas y el teniente Alfonso González Campos estuvieron destinados en la isla de La Palma (entre junio de 1935 y febrero de1936), cada uno en su cuartel, y actuaron juntos contra manifestaciones estudiantiles y de trabajadores en huelga. De ello hay escritos publicados felicitando a ambos por el resultado de sus acertadas actuaciones. Herrera Zayas y González Campos hicieron amistad y llevándose muy bien militarmente. Al ser ambos destinados a Santa Cruz continuaron su amistad. González Campos tenía anteriormente amistad con el hermano Ángel, pues estuvieron destinados en el mismo Regimiento de Infantería en el Cuartel de San Carlos, y juntos y por nombramiento actuaron como juez y fiscal en juicios o procesos militares; hay documentos que lo corroboran.
      3 – Llegado tristemente el día 18 de julio de 1936 y enterados los hermanos capitanes Rafael y Ángel Herrera Zayas de las intenciones del comandante Alfonso Moreno Ureña de detener al gobernador civil Manuel Vázquez Moro, los hermanos proponen y comentan un plan con sus superiores respectivos y previo consentimiento del Coronel de Estado Mayor Teódulo González Peral, acuerdan ordenar que sea el teniente de Asalto Alfonso González Campos quién salga a la calle acompañado con unos guardias de Asalto y que junto con una sección de guardias civiles y otra de soldados de infantería, saque al gobernador civil Vázquez Moro para traerlo al Cuartel de la Guardia Civil, en donde estaría a salvo de las intenciones del golpista y ofuscado comandante Alfonso Moreno Ureña que se apoderó del Gobierno Civil con el resultado final de dos muertos: el cabo de Asalto Muñoz Serrano y el soldado voluntario de Infantería Santiago Cuadrado, reclutado ese mismo día.
      4 – Ante la inmensa multitud de gentes concentradas por la huelga de trabajadores portuarios, y numerosos jóvenes falangistas reunidos portando fusiles y dirigidos por el comandante Moreno Ureña, presentes en la plaza de la Constitución y alrededores, el teniente Alfonso González Campos no pudo cumplir la orden ni llegar al Gobierno Civil; no acudieron los guardias civiles ni los soldados prometidos, quedando el teniente solo sin apoyos y envuelto en la refriega de exaltación militar-popular.
      5 – Durante el Consejo de Guerra de Oficiales Generales contra el teniente González Campos no fueron llamados a declarar, como era preceptivo, los hermanos Herrera Zayas, ni el capitán de Asalto Víctor Cortés Abril, ni el teniente de Asalto Esteban Company Ribera único provocador de la sublevación de los guardias en el Cuartel de Asalto que salieron a la calle, ni el coronel Jefe de Estado Mayor Teódulo González Peral, ni el coronel José Cáceres Sánchez como jefe del Regimiento de Infantería en el Cuartel de San Carlos, ambos consientes y responsables de la orden que le dieron al teniente González Campos.
      6 – El Consejo de Guerra de Oficiales Generales contra el teniente González Campos fue un paripé. Tenía que estar presidido por dos generales y como no podían venir de la península, eligieron a dos generales jubilados que sacaron de sus casas; uno de ellos padecía severa sordera y desorientado por edad avanzada, al otro ascendido con título honorífico pudo, por coacción, asistir y presidir el Acto. Los militares que formaban el Consejo no tenían conocimientos del Código de Justicia Militar, pero sí la osadía de sentenciar a la pena de muerte, por fusilamiento, a un pundonoroso militar como era el teniente Alfonso González Campos. Se da la circunstancia que el teniente fue juez de Cuerpo y por tanto conocedor de leyes jurídicas; estudiante avanzado de Derecho a punto de terminar la licenciatura y con deseos de hacerse Notario. Hay escritos y documentos sobre ello.
      7 – Más tarde, el día de su fusilamiento, el teniente Alfonso González Campos se manifestó resignado con su suerte y profundamente dolido por el engaño y la traición por parte de aquellos a quienes creyó sus amigos y compañeros de armas.
      8 – Ante el dolor manifiesto del oficial que mandaba el pelotón de fusilamiento, se acercó al teniente para pedirle perdón, llorando a lágrima viva. El teniente Alfonso González Campos le dijo a aquel alférez (oficial), en medio de un abrazo: “cumple con tu deber y no te preocupes por mí: yo mando al pelotón”. Y a los soldados levantando una mano les dijo: “Cumplan con lo ordenado y mantengan intacto el respeto a sus jefes. Disparen bien, como les he indicado, y a la cabeza”, Añadiendo: “¡viva España…, preparados… apunten!… ¡fuego!”.
      9 – El teniente de Infantería Alfonso González Campos siempre defendió la legalidad y cumplió con su deber. Igualmente fue fiel obediente al cumplimiento de la orden de sus superiores que recibió la tarde del 18 de julio de 1936.
      10 – “””…El teniente Alfonso González Campos fue condenado sin juicio justo”””. – “””…Porque toda la parafernalia ceremonial del Conejo de Guerra carecía de los elementos esenciales de un juicio justo…”””. – “””…El reo era considerado presunto culpable…”””. – “””…Indefenso sin letrado que lo pudiera defender…”””. – “””…Retorciendo de modo torticero los Códigos Jurídicos”””. – “””…Sometido a un tribunal de militarotes ignaros de toda noción de Derecho, carentes de formación y titulación jurídica…”””. – “””…Realmente Alfonso González Campos fue asesinado…”””. – “””…Y todos sus asesinos han sido amnistiados por esta seudo democracia que padecemos…””” (bPMS).
      11 – Con el transcurso de los años (1940), tanto el coronel González Peral como el comandante Moreno, hicieron en tres ocasiones unas declaraciones totalmente diferentes unas de otras (llena de embustes y a modo de cortina de humo) sobre lo acontecido la tarde de 18 de julio. Y referente a la misma tarde del día 18 de julio, confesa el coronel González Peral que le dijo al coronel José Cáceres: “Pepe, si esto falla mañana nos fusilan”, pues la intensión y el deseo del coronel Jefe de Estado Mayor era la de sacar de la isla al gobernador civil Manuel Vázquez. Y esto quedó escrito en una de sus declaraciones. Hay hemeroteca.
      12 – Es muy importante recordar que al teniente Alfonso González Campos le sobrevivió su esposa, doña Ángeles Themis Hernández Pérez, quien murió en el Hospital Militar de Santa Cruz de Tenerife en el mes de diciembre de 1959, cuando contaba 48 años de edad. Anteriormente como viuda de militar estuvo ingresada, en habitación individual, (colindante con la habitación que ocupó el capitán general Agustín Muñoz Grande ingresado por enfermedad), en el Hospital Militar de la calle Maudes, en Madrid, siendo intervenida quirúrgicamente y evacuada a Tenerife; haciendo uso del derecho que le fue concedido por Orden del Ministerio del Ejército y del Consejo Supremo de Justicia Militar, en virtud de las facultades que le están conferidas, acordaron concederle, como viuda del teniente de Infantería don Alfonso González Campos, una pensión de por vida por aplicación del Estatuto de Clases Pasivas del Estado de 22 de octubre de 1926 y Leyes de 28 de junio de 1940 con todos los derechos, y con carácter retroactivo desde el 11 de agosto de 1936 (o sea, desde el mismo día de su fusilamiento). Hay documentos oficiales que lo avalan.
      13 – Se han consultado hemerotecas y archivos militares buscando informes sobre viudas de militares fusilados por oponerse al golpe militar, o por defender al gobierno de la República, legalmente constituida, y a quienes les fueron concedidas pensiones vitalicias y, apoyado en los fusilados generales como Domingo Batet, Enrique Salcedo Molinuevo, Antonio Escobar Huertas y José Aranguren Roldán de la G.C., en los tenientes coroneles de Infantería Manuel Eixea Vilar, Leoncio Jaso Páez, en los comandante Ricardo de la Puente Baamonde, Daniel Irezábal Goti, en los capitanes de Infantería Manuel García Domínguez, José María Madolell, y José Álvarez del Manzano, en el brigada de la G.C. Francisco Más García, en el teniente de Navío Ramón Alba Guerrero, y en muchísimos más relacionados en lista interminable y, ——
      14 – no encontraron, ni encontré antecedentes como los de la viuda del teniente González Campos, cuyo motivo es muy significativo y no puede relacionarse o agruparse al teniente González Campos en las listas junto a otros militares fusilados por oponerse al golpe militar, o caídos durante la guerra civil defendiendo al legitimado gobierno de la República. Por consiguiente, no puede clasificarse al teniente en ningún bando nacional ni republicano, en ninguno de los dos. Ni entrar en la Memoria Histórica.
      15 – El entonces Jefe del Estado generalísimo Francisco Franco Bahamonde y su gobierno no hubieran permitido conceder una pensión vitalicia con todos sus derechos a la viuda del teniente González Campos si hubieran concurrido, en el teniente, otras “circunstancias diferentes”.
      16 – Y es que, el teniente González Campos fue víctima del engaño y traición por parte de sus irresponsables y nefastos superiores, cobardes temerosos y solo preocupados por ocultar y negar la orden dada al teniente la misma tarde del día 18 de julio, en la que el coronel González Peral confesó que le dijo al coronel José Cáceres: “Pepe, si esto falla mañana nos fusilan”. A qué se refería, ¿tal vez a la reprimenda del temible general de Brigada Luís Orgaz Yoldi quién por orden del general Franco se puso al mando, por unos días, de la sublevación, dejando en canarias un programa de represión contra republicanos contrarios al golpe militar?
      17 – Finalmente, ya se sabe la verdad frente al engaño y a la falsedad que cernieron sobre el teniente de Infantería Alfonso González Campos, engaños y falsedades opuestas a la verdad que siempre se supo y que hasta “hoy” permaneció intencionadamente silenciada.
      El próximo día 11 de agosto de 2021 se cumplirán 85 años de su asesinato.
      Nota: hace unos días recibí información y según el historiador, (cuyo nombre no lo menciono por indicación suya), dice: “[…] … el teniente cuando llegó a la plaza de la Constitución para cumplir con la orden dada, gritó repetidamente no disparen, fue abandonado por sus guardias, se vio solo y envuelto en la ingente afluencia de manifestantes civiles, falangistas, y militares, antesala de la que poco más tarde se consolidó el fallido golpe al gobierno republicano, desencadenando el inicio de la dura represión en todas las islas Canarias y la cruenta guerra civil por alzamiento militar en la península. […]”. “[…] ..En realidad, el teniente fue asesinado por sus propios compañeros de armas. Bien dijo el cabo de la guardia de Asalto Mardones “lo querían matar y lo mataron”. Tenemos la lista de los militares con nombres, apellidos, y empleos de sus asesinos, que vivieron sus vidas totalmente impunes. […]”.

  1. Para sostener este comentario: “Hasta aquí la versión de Victor Zurita Soler, otro falsario escribidor, quien debe quedar como falaz y mentiroso en la Historia de Canarias, tras haber contrastado sus cuentos con los documentos aflorados recientemente. Y no ha sido el único”, habrá que contrastar y reproducir los hechos contrarios o que los desmientan, y así el lector poder sacar una visión lo más certera y objetiva de los mismos. Vamos, eso es lo que este humilde lector opina… pues seguimos con la opinión contraria del autor del presente relato, pero que no señala qué es lo cierto y cuál lo falso.
    Repito, es mi humilde opinión… sin calificar a nada ni a nadie…
    Saludos.

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