LEYENDO EL PROGRESO DIARIO REPUBLICANO AUTONOMISTA


Los sucesos de 24 de noviembre de 1930, tuvieron su reflejo en la prensa de la época, con artículos en los cuales se denostaba la acción del gobernador civil ÁNGEL GUINEA LEÓN, y se ponía de manifiesto la actuación de la Guardia Civil, de cuya Comandancia era Primer Jefe el Teniente Coronel JUAN VARA TERÁN, presente en la Plaza de la Constitución, cuando se produjeron los acontecimientos.

Así el periódico EL PROGRESO Diario Republicano Autonomista Decano de la Prensa de Tenerife, en su edición del martes 25 de noviembre de 1930, publica en portada, a tres columnas, este relato de los luctuosos hechos acontecidos el día anterior:

[Titular]

LA PROTESTA DEL PUEBLO

De la manifestación de ayer

Ampliando los informes que ayer último respecto de la protesta popular que surgió en las primeras horas de la tarde, con motivo del propósito de suspensión de la escala que los vapores oficiales de la línea de América del Sur hacen en nuestro puerto, para trasladarla al de la Luz, damos hoy estos pormenores.

La manifestación, después de recorrer varias calles, obligando a cerrar los cafés, tabernas y demás establecimientos similares que se colocaron al margen del cierre, se dirigió al Ayuntamiento, ya muy engrosada.

Los manifestantes penetraron en las Casas Consistoriales, destacándose una comisión que penetró en la Alcaldía. En ella se encontraba el alcalde accidental, señor Vandewalle, y concejales de la Comisión permanente.

La comisión de manifestantes rogó al señor Vendewalle y demás concejales que se pusieran al frente, para trasladarse todos al Gobierno civil y hacerlos patentes al señor Guinea León la protesta del pueblo por los propósitos del Gobierno relativos a la escala de los vapores citados al principio.

El señor Vandewalle manifestó a los visitantes que las manifestaciones estaban prohibidas y que del asunto ya se había tratado varias veces con el señor Guinea León, quien secundaba sus gestiones en el sentido apetecido por el pueblo.

Esta explicación no satisfizo, insistiéndose en que el Ayuntamiento se colocara al frente de la manifestación, pues de lo contrario no se abandonaría el local.

Mientras, los ¡abajo la Dictadura y Matos! y vivas a Tenerife se sucedían estrepitosamente.

En este estado surgió una voz que indicó ir a la casa del exalcalde, señor García Sanabria, para pedirle que se pusiera al frente de la manifestación. Otra voz le contestó que ese señor estaba incapacitado para presidir la manifestación toda vez que siendo alcalde la provincia fue dividida y no protestó y justificó la medida de la dictadura. Una ovación acogió estas palabras.

Por fin, en vista de que los manifestantes insistían en su ruego, el señor Vandewalle y demás concejales se pusieron al frente de los reunidos y por las calles de Viera y Clavijo, Suárez Guerra y Castillo se hizo la noche camino del Gobierno civil.

Al pasar por frente al domicilio del ex alcalde, se dieron mueras y abajos muy significativos.

La manifestación, compuesta por unas 4000 personas desfiló tranquilamente, en medio de vivas a Tenerife y abajos a Matos y la dictadura.

En la Calle del Castillo, frente al almacén de las “Tres Muñecas”, la cola de la manifestación se tropezó con un tranvía que marchaba en dirección contraria. Se produjo la consiguiente confusión y para evitarla el tranvía comenzó a retroceder.

En este instante la guardia de Seguridad dio una carga para despejar. Dícese que resultaron dos heridos.

Rehecha la manifestación, prosiguió hasta la plaza de la Constitución, subiendo al despacho del gobernador civil la Comisión de Ayuntamiento con otra de los manifestantes, quienes protestaron ante dicha autoridad de la supresión de las escalas de la Trasatlántica, así como de la detención del manifestante que llevaba el cartel de la intervención de la pública en la calle de Alfonso XIII, sin que hubiera motivo justificado para ello.

El gobernador civil manifestó que las noticias que había recibido de Madrid eran muy satisfactorias.

En cuanto a la detención del manifestante, expresó que tan pronto tuvo conocimiento del hecho, ordenó fuese puesto en libertad.

Refiriéndose a lo ocurrido en la calle de Alfonso XIII, manifestó que si la fuerza intervino fue por que no se podía admitir alteración del orden.

 

En la Plaza de la Constitución

 

Mientras los comisionados se encontraban en el despacho del gobernador civil, se desarrollaron nuevos sucesos en la plaza de la Constitución, que pudieron traer graves consecuencias, si el público no hubiera dado pruebas de cordura.

Estando los manifestantes estacionados pacíficamente ante el Gobierno civil, esperando el resultado de la visita de la visita de la comisión, surgiendo inopinadamente fuerzas de la Guardia civil de Caballería, al mando del teniente Rey.

Esto sorprendió a los manifestantes, que no veían motivo, cuando se manifestaban por una razón justa, que prorrumpió en silbidos como señal de protesta.

Entonces el teniente Rey se abalanzó con su caballo sobre la plaza y Guardia civil y de Seguridad, dieron varias cargas con sables.

El inesperado hecho produjo el revuelo que es de suponer. El gentío se arremolinó y en una construcción que en la Plaza se hace y en la Avenida se proveyó de piedras. También fueron arrancadas losetas del pavimento de la plaza; y piedras y losetas las arrojó contra la fuerza pública, alcanzando a algunos guardias.

Los momentos fueron graves. La fuerza dio varias cargas furiosas.

Momentos después llegaron más fuerzas de la Guardia civil a pié.

El público se replegó hacia la parte baja de la plaza.

De regreso los comisionados de hablar con el gobernador civil, dirigiéronse a los manifestantes, a quienes el alcalde, señor Vandewalle, dirigió la palabra, dándoles cuenta de le las manifestaciones que le hizo la primera autoridad civil de la provincia, interesándoles también que se disolvieran.

El público expuso su deseo de que se protestara de las cargas que acababa de dar la fuerza pública, así como de que se retirara ésta para luego retirarse ellos también.

De nuevo el alcalde y los comisionados, a los que se unió el señor Martín Albertos, visitaron al gobernador civil, haciendo protesta de la intervención de la fuerza pública, e interesando que se retirara accediendo a ello el gobernador.

Ya en la calle los comisionados, el señor Coba por la Federación Obrera, interesó del público se disolviera, lo que se efectuó por grupos inmediatamente.

A nuestro entender no fue motivo suficiente que el gentío silbara a la fuerza para que esta penetrara insospechadamente en el andén, arrollando al gentío que allí esperaba pacíficamente, hecho que luego produjo lo demás.

Ya iniciada la noche, la protesta cesó, disolviéndose todas las manifestaciones, aunque en la plaza de la Constitución y alrededores continuaron muchos grupos comentando los hechos de la jornada.

A consecuencia de las cargas de la plaza de la Constitución, resultaron algunos heridos y contusos, recibiendo asistencia privadamente.

El paro de hoy

Después de los hechos que damos cuenta, se reunieron los elementos de la Federación Obrera de esta capital.

La Federación Obrera de Tenerife declara el paro general de 24 horas a partir de la mañana de hoy, como protesta como protesta a los siguientes hechos:

Primero. Supresión de las escala en este puerto de la Línea al Mar del Plata.

Segundo.- Protestar más enérgicamente de la injustificada agresión que la fuerza de Seguridad le hizo al pueblo de Santa Cruz, que, en ordenada y pacífica manifestación, presidida por su alcalde, se dirigía al Gobierno Civil, para asimismo protestar del hecho mencionado en el apartado primero.

Tercero. Solicitar de la autoridad la destitución del teniente de la Guardia civil señor Rey, del teniente de Seguridad, cornetín de orden y del agente de Policía señor Encinoso, como promotores del atropello al pueblo.

Esta Federación suplica a sus afiliados y en particular al pueblo en general, que secunden el paro de hoy, guardando el orden con la mayor cordura para hacer eficaz la protesta ante los hechos mencionados. Asimismo recomienda que a las 7 de la mañana del día siguiente se reintegren ordenadamente al trabajo, después de manifestar su protesta con el paro de 24 horas.-EL COMITÉ”

Un telegrama

El alcalde accidental ha recibido este telegrama del presidente del Gobierno:

“Recibido telegrama agradecería vivamente se enterasen antes de pedir al Gobierno resoluciones inmediatas que el Consejo de Ministros no ha hecho suya ninguna propuesta sobre la comunicación marítima aludida respeta la actual y deja a la gobernación de las Cortes la resolución.- Saludos afectuosos al Ayuntamiento de su digna presidencia.”

Los dramáticos sucesos de hoy

Cargas, pedreas, descargas a granel. Un muerto y numerosos heridos

En virtud de lo acordado anoche por la Federación Obrera, hoy se declaró la huelga general en esta capital.

El movimiento se desenvolvía pacíficamente.

Desde temprano nutridos grupos recorrieron toda la población, rogando el cierre de aquellos establecimientos y oficinas en los cuales se trabajaba, para que la protesta fuese unánime.

Sin ningún incidente fue realizada esta labor, desempeñada por jóvenes, que daban vivas y mueras mientras marchaban.

Al pasar por la de la Marina, los manifestantes se dieron cuenta de que se trabaja en la las oficinas de la Compañía Metropolitana. Invitaron al cierre y a que el personal la abandonara; pero al negarse a complacerlos, sobre las ventanas y puertas cayó una lluvia de piedras que pulverizó los cristales y rompió las maderas.

Fue el único incidente en que apeló a la violencia.

La manifestación también pasó por los mercados; pero sin excitar a su cierre. Se limitaron a rogar que cerraran los cafés y cafetines establecidos por aquellos contornos. No obstante, sobre la once del día fueron cerrados mercado y pescadería, quedando abiertos algunos despachos e carnes.

Los servicios de autobuses y tranvías también fueron suspendidos después de circular los vehículos algunas horas de la mañana. Unos y otros carruajes, sin ser molestados, se retiraron a sus respectivas cocheras.

Entonces ya todo quedó limitado a recorrer pacíficamente las calles dando vivas y mueras.

El paro es absoluto.

Solamente circulan alguno que otro “auto” particular.

La población parece que está en Viernes Santos. El silencio es absoluto, particularmente en los barrios extremos. La animación se concretaba en el centro de la población, donde la afluencia de gente era enorme.

Las manifestaciones, en sus recorridos, hacían escala obligada frente al Gobierno civil, de donde, después de dar vivas y mueras y de hablar al público algunos oradores espontáneos volvían a reanudar su marcha.

Hacia las once y media de la mañana se fue congregando público en la plaza de la Constitución, reuniéndose unas 5000 personas limitándose las más exaltadas a jalear a los oradores espontáneos y a reiterar sus vivas y mueras.

A un orador enérgico intentó detenerlo la policía. El público silbó protestando.

El incidente terminó y la manifestación comenzó a desfilar. Algunos arrojaron piedras al Gobierno. En ese instante la fuerza pública realizó una violenta carga quedando despejada la plaza, defendiéndose el público a pedradas.

Ya despejada la situación, en la que intervino la guardia civil de caballo, por la calle de San José bajó un automóvil militar, en el que iba el Capitán general interino. Al darse cuenta de su presencia el público allí reunido, rodeó el “auto” y los siguió corriendo, vitoreando y aplaudiendo a la autoridad militar. Así llegó el coche seguido por unas 600 personas hasta la plaza de la constitución ya despejado.

En el momento de embocar el coche en la plaza, la Guardia civil, que ya había dado dos toques de atención comenzó a disparar en todas direcciones, por descargas y por tiros sueltos. El tiroteo duró bastantes minutos, provocando la alarma que es de suponer, máxime si se tiene en cuenta que en aquellos momentos no hubo agresión ni disturbios, pues el público, por efecto de las anteriores cargas se había desperdigado por todas las calles vecinas.

A todos los balcones y azoteas de las casas vecinas se asomaron los inquilinos y las personas que se refugiaron en ellas protestando con energía de la absurda descarga y de los tiroteos de la fuerza.

Los momentos fueron de de gran confusión y revuelo.

Ta algo calmados los ánimos, comenzóse a decir que había numerosas víctimas, aunque se dijo que los tiros habían sido al aire.

“Salimos del refugio en que presenciamos una verdadera batalla campal, el público defendiéndose a pedradas, desde el portal del edificio de Telégrafos, alameda del muelle, Hotel Orotava, edificio en construcción de la plaza de la Constitución esquina a calle de la Candelaria, calle de la Caleta y otros lugares, sobre los guardias civiles, macetas, botellas, piedras, vasos, cuanto se hallaba a mano era arrojado, contra los guardias, algunos de quienes cayeron de los caballos. La indignación de las mujeres, en especial, fué enorme.

Las víctimas

En efecto había víctimas. No se disparó al aire. Se disparó al bulto.

Apenas salimos de nuestro refugio nos tropezamos con un cadáver, que era rodeado por la muchedumbre. El cadáver era de Juan Agrella, de 40 años de edad, sastre, viudo y con hijos. Cayó muerto en la esquina de las calles de Cruz Verde y Clavel. Recibió un balazo en la cabeza, atravesándosela. Estaba parado en la esquina contemplando los sucesos. Quedó muerto instantáneamente. El cadáver permaneció allí tendido largo tiempo, en un gran charco de sangre, hasta que el Juez de Instrucción ordenó el levantamiento y su traslado al depósito del cementerio donde a las cuatro de esta tarde se le había practicado la autopsia.

Luego nos trasladamos a la Casa de Socorro.

Allí fueron atendidos varios heridos y contusionados, por el médico señor Sánchez Delgado, y practicante señor Corrales.

La lista de los heridos es ésta:

José Hernández García, de 21 años y soltero, empleado de escritorio, con domicilio en la calle de Santiago número 62, de fuerte contusión en la región superciliar derecha y hematomas en la región malar del mismo lado, producida por culatazos.

Arturo Córdoba, de 29 años, guardia civil del puesto de Tejina, de dos heridas contusas en el codo derecho

Nicasio Rodríguez de 19 años, domiciliado en el barrio del Perú, de herida de balazo en la región mamaria derecha, con orificio de salida por la región supraescapular del mismo lado. Pronóstico grave. Fue trasladado al Hospital civil por una ambulancia de la Cruz Roja.

Moisés Izquierdo, de 19 años. Puerta Canseco 73, de herida de balazo en el talón del pié izquierdo.

Federico Giráldez, de 40 años, San Lucas 44, oficial de Telégrafos, de herida por balazo a nivel de la región supraescapular derecha, sin orificio de salida. Pronóstico reservado.

Juan Garrutti, de 19 años, italiano, artista de la compañía Rivera de Rosas, con residencia en el Hotel Madrid, de contusión por culatazo en la región escapular derecha.

Angel Benítez, de 20 años, de Garachico, de herida de arma de fuego en la nalga derecha, sin orificio de salida y dos pequeñas heridas contusas en la cara posterior del muslo del mismo lado.

Además resultaron otros heridos y contusos que recibieron asistencia particular,

Como caso  curioso diremos que el señor Giráldez fue herido estando sentado en su mesa de trabajo dentro del Centro de Telégrafos.

Moisés Izquierdo fue herido en el pié estando sentado en la baranda de la Avenida Marítima, frente a la Delegación de Hacienda.

Otros detalles

Las víctimas han producido la sentencia que es de suponer.

Como autor del hecho, por haber actuado torpemente, se acusa al jefe de la guardia civil, teniente señor Rey. Y se pone el ejemplo de que todos los incidentes han ocurrido con fuerzas a su mando. En cambio, con Ias otras fuerzas mandadas por subordinados suyos en momentos más graves que en los dos él ha intervenido, no ocurrió el menor incidente, porque aquellos superiores ser discretos.

La actuación del gobernador civil también es censurada, por desplegare un lujo de fuerzas que era inexplicable por no estar alterado, ni correrse ese riesgo. Se alteró y ha habido sangre y luto porque hubo lujo de fuerzas y mucho nerviosismo en las autoridades. Y en estos casos es que las autoridades deben obrar con más serenidad, máxime cuando los manifestantes se limitan a recorrer la población y armar ruido con sus vivas y mueras.

Por esto se nos dice que todas las sociedades locales se reunirán esta tarde y esta noche para pedir la destitución del señor Guinea León y el traslado del teniente señor Rey.

El subsecretario de la Presidencia señor Ruiz y Benítez de Lugo, a cuya influencia se debe el nombramiento del señor Guinea León para el cargo de gobernador civil debe estar satisfecho. El no le deberá nada al país, pedro desde hoy el país se lo deberá a él.

Una nota de la Federación Obrera

Las calles de Santa Cruz han sido manchadas hoy con la sangre de víctimas, inmoladas en holocausto de los derechos de este pueblo.

En este luctuoso hecho que comentamos, hay un responsabilidad y un responsable. Quien vuelve la espalda a nuestras aspiraciones de un pueblo que lucha mesurada y prudentemente por reivindicación de legítimos derechos de que intenta despojársele, y hace ostentación provocativa de un poder ciego para ahogar en sangre esas justas aspiraciones, es el principal responsable de lo acaecido.

La Federación Obrera de Tenerife invita a todos los organismo de la provincia, tanto oficiales como particulares, a pedir al gobierno la inmediata destitución del gobernador civil que se nos ha impuesto

Así lo exige la dignidad de este pueblo, entregado a manos de quien olvidando la caballerosidad e hidalguía, nos atropella descaradamente, confundiéndonos con una colonia de negros.-

El Comité

En Laguna

En La Laguna hoy también ha habido huelga general, participando en ella los estudiantes, que recorren las calles en manifestación nutridísima.

Gran número de estos estudiantes se trasladaron a esta capital, sumándose a las manifestaciones.

Una comisión quiso entrevistarse con el señor Guinea León, y no fue recibida.

Una confusión que resultó bien

Esta mañana cruzaba por la calle del Castillo una manifestación cuando en su automóvil el Capitán General interino. Por confusión algunos manifestantes silbaron. Se paró entonces el vehículo, descendió de él la autoridad militar y dirigiéndose al público, le manifestó sus disgusto por los silbidos infundados. Entonces el público al darse cuenta de su error ovacionó a la autoridad militar y dio vivas al Ejército al terminar aquella sus palabras y al arrancar el automóvil.

Una reunión

Para esta tarde, con carácter urgente, ha sido convocada una reunión en la alcaldía

ULTIMA HORA

En señal de protesta por los luctuosos ‘sucesos de hoy la Juventud Republicana ha cerrado su local.

Por las calles patrullan fuerzas de la guardia civil y de seguridad con tercerola. El Juzgado de lnstrucción ha comenzado a practicar diligencias

En la Cruz Roja se ha montado todo el servicio de ambulancias.

En el Ayuntamiento se verifica esta tarde una reunión. En espera de los acuerdos, por fuera hay reunido gran gentío. Dícese que las conclusiones, rotas las relaciones con el gobernador civil serán llevadas en manifestación a Capitanía General.

En el Ayuntamiento ondea a media asta la bandera de la ciudad.

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