CAIDA DEL DICTADOR PRIMO DE RIVERA


El 28 de enero de 1930 el dictador MIGUEL PRIMO DE RIVERA Y ORBANEJA presenta su dimisión.

El Rey Alfonso XIII designa al viejo general africanista, DÁMASO BERENGUER Y FUSTÉ, para reasumir la normalidad constitucional.

Pero la situación política y social del país había cambiado, a pesar de la dictadura.

El caciquismo conservador no tenía el mismo poder que antaño.

El 27 de agosto de 1930 republicanos, socialistas y catalanistas de izquierda firman el Pacto de San Sebastián para una acción conjunta.

REPERCUSIÓN DE LA CAIDA DE PRIMO DE RIVERA EN EL AYUNTAMIENTO DE SANTA CRUZ DE TENERIFE

La caída del Dictador Primo de Rivera y la formación del gobierno por Berenguer, había tenido su repercusión también en el ámbito municipal isleño.

En Santa Cruz de Tenerife cambió el Ayuntamiento el 10 de marzo de 1930.

Así ha quedado reflejado en los folios 103 y siguientes, del Libro nº 6 de Actas de Plenos Municipales:

En las Casas Consistoriales de la Muy Leal, Noble, Invicta y Muy Benéfica Ciudad, Puerto y Plaza de Santa Cruz de Santiago de Tenerife, Capital de la Provincia de este nombre, a diez de marzo de mil novecientos treinta, se reunieron bajo la presidencia del Excmo. Sr. Gobernador Civil D. Angel Guinea León, siendo las doce horas, los señores anotados al margen.

En el margen hay una póliza A0015093, de 2ª clase, cuyo importe es de 80 pesetas, debidamente matasellada con un cuño ovalado, en tinta negra, en el que puede leerse ALCALDIA CONSTITUCIONAL- STA CRUZ DE TENERIFE – CANARIAS.

El brevete escrito debajo de la póliza dice:

Esta poliza se fija para reintegro de la toma de posesión del Sr. alcalde, según lo dispuesto en la vigente ley del Timbre.

Señores-

D. Santiago García Sanabria

No hay más anotaciones al margen.

Esto es, el escribano ha usado la forma habitual de comienzo de casi todas las actas municipales, pero ha omitido escribir los nombres de los señores anotados al margen.

No ha hecho lo que dice haber hecho. Y el infrascrito Secretario, que da fé, ni lo advierte.

Puede que la explicación a esta omisión venga dada por la continuación del acta, que prosigue así:

Acto seguido el Sr. gobernador Presidente, ordenó al infrascrito Secretario, diera lectura, como lo verificó, al acta de la proclamación de concejales, que han de integrar esta Corporación municipal, según el Real Decreto de 15 de Febrero, ppdo. De dicha acta resulta que los señores proclamados concejales, son los que siguen:

Don Enrique Álvarez [Álvarez] .- Don Eulogio Reyes [Reyes] .- Don Juan Ramírez Filpes.- Don Antonio Wandewalle [y Pinto].- Don Juan Rumeu García.- Don Andrés Llombet Rodríguez.- Don José Ruiz de Arteaga.- Don Andrés de Arrroyo y González de Chavez.- Don Maximino Acea Perdomo.- Don Francisco Rodríguez Barrios.- Don Francisco González Currá .- Don Julián Sáenz Martínez.- Don Francisco García Morales .- Don Luis Hernández Domínguez.- Don Tomás de Armas Quintero.- Don Moisés Cova Hernández.- Don Arturo Escuder Villalonga.- Don José Izquierdo e Izquierdo.- Don Sebastián Cifra y Castro.- Don Matías Molina Hernández.- Don Octavio Hernández Otazo.- Don Andrés Orozco Batista -.- Don Emilio Fernández Oliva.- Don Sebastián Déniz Hernández.- Don Domingo Ayala Barreda.- Don Pedro Duque Déniz.- Don Eliseo García Pérez.- Don José Regidor Peña.- Don José Siliuto González.- Don Rafael Calzadilla y Dugour, todos presentes en sesión, y, además los señores Don Cristóbal Beautell, Jaime Massanet, Don Angel Romero y don Juan P. Alba, de los cuales los señores Massanet y Romero, han dado cuenta de no concurrir a este acto, por encontrarse enfermos, ignorandose * el motivo por que no ha concurrido el Sr. Beautell, y habiendo presentado el Sr. Alva instancia solicitando se le releve del nombramiento, por causa de enfermedad.

Inmediatamente el Sr. Gobernador, declaró posesionados de sus cargos a todos los Sres. proclamados.

Seguidamente el propio Sr. Gobernador, entregó al Secretario infrascrito para su lectura y conocimiento de la Corporación, un telegrama mediante el cual el Excmo. Sr. Ministro de la Gobernación, traslada Real Orden fecha ocho del actual, por la cual el Gobierno, en uso de las facultades que le reconoce el antes citado R.D. en su artículo diez, se nombra Alcalde de esta capital a don Santiago García Sanabria, señor que encontrandose * presente en el Salón, fue posesionado en su cargo de Alcalde de Santa Cruz de Tenerife, por el Sr. Gobernador civil quien declaró constituido el Ayuntamiento.

Hecho lo anterior, el Sr. Gobernador, dijo que aprovechava * la ocasión de ser esta la primera vez que se veía en la presición * de hablar ante el pueblo tinerfeño para dirigirle un saludo y darle las gracias por la acogida que le ha dispensado. Añadió que desde la otra vez que residió en elo país, guarda de él un gratísimo recuerdo y que la palabra Tenerife ha evocado en sus sentimientos gratísimos afectos. Ofreció el Sr. Gobernador velar sin descanso y luchar con interés por la prosperidad de la provincia.

Y terminó manifestando que esperaba que ésta Corporación desenvolviese su actuación con el mayor acierto.

El Sr. García Sanabria acompañó al Sr. Gobernador hasta la Puerta del Palacio Municipal, y una vez vuelto a la presidencia. Se dirigió a la Corporación manifestando que le era muy grata saludarla. Expresó que la situación de la administración municipal es difícil y grave, porque se trata de labor en plena ejecución y no de obra a comenzarse, lo que requiere la mejor voluntad por parte de todos, pues no es lo mismo venir a comenzar una obra inspirada en el propio criterio, que venir a fiscalizar y continuar otra hallada en plena realización.

Se encuentra esta Corporación con una labor a medio realizar, labor que podrá ser mejor o peor, no siendo yo – dijo – el llamado a juzgarla, pero si el llamado a requerir un estudio sereno y noble de ella, libre de todo prejuicio, para que si algún resultado pudiera derivarse de ella, no pierda estérilmente.

Yo espero terminó diciendo el Sr. Alcalde – que todos los presentes vengan al Ayuntamiento animados de los mejores deseos y propósitos, inspirándose en un deber de cooperación, que puede ser de fiscalización también, pero de fiscalización leal, noble y elevada, como la calidad de la obra y los sentimientos que han animado a sus propulsores, exige que sea. Con esta confianza he aceptado el nombramiento queme confirma en el cargo y descansando en ella misma me siento en este sillón.

El concejal Sr.[Andrés] Orozco [y Batista]  usó de la palabra, formulando varias protestas en nombre propio y en el del partido republicano, al que representa en la Corporación.

Protestó de las normas para la renovación de las corporaciones, opuestas a los principios democráticos, y de la designación de Alcalde de R.O., sistema que considera como un atentado a la soberanía del pueblo, cuyas manifestaciones – dijo – las hacía con toda clase de consideraciones para la persona que ocupa la Alcaldía.

Pidió a la Alcaldía que, ya que lo demás ha sido inevitable, se procurase, al menos, se efectúe por elección en el seno del mismo Ayuntamiento, la elección de Tenientes de Alcalde que forman la Permanente.

Declaró que los concejales republicanos vienen a fiscalizar la labor del Ayuntamiento anterior, libre y noblemente.

Desde luego – continuó – no vengo a traer al seno del Ayuntamiento pasiones políticas ni criterios cerrados de bandería sino a dejar oir la voz de mi propia conciencia y la del partido a que pertenezco.

No es este el momento de – dijo – de fiscalizar la actuación de la anterior Corporación, para lo que llegará el oportuno momento.

Los republicanos – expresó – no venimos animados sino del deseo de de acertar.

Dijo – que por ser político ha venido al Ayuntamiento, en momentos cuyas dificultades, él y su partido, son los primeros en reconocer.

Aludió- a la división de la provincia, lamentando que al llevarse a cabo no saliera ninguna voz de protesta de las Corporaciones tinerfeñas. Añadió por último que aprovechaba la ocasión para hacer presente, públicamente, aunque tarde, la protesta del partido republicano por aquel hecho y por la actitud de las corporaciones llamadas a hacer oír su voz para protestar de él.

Terminó solicitando constase que este Ayuntamiento no puede hacerse partícipe de nada de lo hecho por la Corporación anterior.

Sl Sr. Alcalde – expresó que iba a contestar brevemente al Sr. Orozco, ya que la constitución del los ayuntamientos en la forma que se ha hecho, es cosa que viene de arriba y aunque se protesta por ella, hemos de acatarla, como ha acatado el mismo Sr. Orozco desde el momento en que se encuentra aquí.

En cuanto al modo de proveer las tenencias de Alcaldía, me complace manifestar al Sr. Orozco – dijo – haberme anticipado a sus deseos, pues ayer mismo hablé al Sr. Gobernador en tal sentido, y hoy he repetido mis demandas, pudiendo esperarse que las autoridades gubernativas no utilicen las facultades que se reservaron y que la designación de Tenientes de este Municipio, se haga por la Corporación libremente.

En cuanto a la labor realizada por el pasado Ayuntamiento – añadió – debe examinarse muy bien, pues confío – dijo – que cuando el Sr. Orozco la conozca al detalle aunque no rectifique su criterio, nos juzgará benévolamente.

Y terminó diciendo que momento llegará de discutirlo y explicarlo todo, por no ser esta sesión sino de constitución, el adecuado para ello.

El Sr .[Andrés] Arroyo [y González de Chaves]  – en el uso de la palabra – dijo – que la había pedido para fijar su actitud y manifestar a la corporación porqué ha aceptado el cargo de concejal.

Si este – dijo – no estuviera declarado de aceptación obligatoria, es indudable que yo no estaría aquí, pues entiendo, con el Sr. Orozco, que es la soberanía popular a la única que compete designar sus administradores.

Como el Gobierno constituido – añadió – en su decreto, declara la obligación de aceptar el cargo, aquí estoy, sin ideas preconcebidas de obstrucción sistemática, sino con un sincero afán de servir al pueblo y suscribir sin reservas cuanto sea beneficioso para sus intereses de todos los órdenes.

Yo no estaría aquí – añadió- si entendiera que continuamos en una dictadura nacional o local – vengo – expresó a colaborar en una labor discutible y difaman, que pueda en cualquier momento ser intervenida y discutida por todos.

En tal forma – dijo – colaboraría con el Ayuntamiento y con el Alcalde, haciendo lo posible por justificar su posición en el escaño.

Se adhirió a las manifestaciones del Sr. Orozco, en lo referente a la provisión de las Tenencias de Alcaldía, por estimar que no concurren aquí circunstancias que amparen un regimen de excepción.

Se adhirió igualmente a la protesta del Sr. Orozco, por la actitud de las Corporaciones al producirse la división de la provincia.

Quiero ser – terminó diciendo el Sr. Arroyo – el último concejal, pero dispuesto para colaborar en todos los asuntos legales y que se apoyen en criterio de justicia.

No habiendo nada más que hacer en este día, se suspendió la sesión para continuarla en el de mañana a las quince horas, con objeto de designar los tenientes de alcalde, concejales jurados, comisiones y demás procedentes para la definitiva constitución del Ayuntamiento.-

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