EL PRIMER CIERRE DEL AEROPUERTO TENERIFE SUR


Lo que sigue, es un episodio no divulgado de la historia de nuestro aeropuerto Reina Sofía-Tenerife Sur,

La inauguración de este segundo aeropuerto de Tenerife se aceleró, por razones políticas.

Y se cometieron errores y dislates.

La Reina Sofía, cuyo nombre lleva el aeropuerto, tenía una fecha prevista para venir a su inauguración, acompañada por el Ministro de turno.

Ministro incompetente, que no había tenido en cuenta que un aeropuerto necesita contar con instrumentos meteorológicos, y una plantilla de personal meteorológico, bien entrenado y conocedor del entorno aeroportuario, tanto desde el punto de vista geográfico como climatológico.

Un aeropuerto que se precie, no puede funcionar adecuadamente, sin la asistencia meteorológica aeronáutica imprescindible

Establecida la fecha de inauguración, «alguien» se percató de la «falta de la meteorología».

A toda prisa, la dirección del Centro Meteorológico convocó una reunión de todo su personal de observación y predicción, para comunicarnos la situación y transmitirnos la orden recibida a última hora.

Todos reaccionamos con gran profesionalidad y espíritu de servicio.

Debíamos seguir en nuestros destinos respectivos de Izaña, Aeropuerto de Los Rodeos, y Centro Meteorológico de Santa Cruz, atendiendo nuestros correspondientes turnos.

Sin dejar de prestar nuestros servicios en cada uno de nuestros correspondientes destinos, debíamos acudir a la prestación del indispensable servicio de meteorología aeronáutica, necesario para el nuevo Aeropuerto Reina Sofía – Tenerife Sur.

Rápidamente organizamos un correturno, en el cual participamos todos, sin esperar contraprestación dineraria alguna, puesto que, por lo que sabíamos, aquel incompetente Ministro no había previsto consignación presupuestaria para tal menester.

Se buscaron en el almacén los instrumentos meteorológicos precisos, que tras ser calibrados y verificados, se llevaron al nuevo Aeropuerto, donde quedaron instalados.

Y cumplimos con lo acordado.

Yo estaba destinado en la Estación de Radiosondeos de Santa Cruz de Tenerife.

Uno de los primeros días que me tocó «Aeropuerto Sur», sufrimos una gran tormenta.

Yo había salido de casa, sobre las seis y media de la mañana, conduciendo mi coche, un Mitsubishi Lancer 1400 de color blanco.

Alrededor de las siete de la mañana, la tormenta había adquirido tal intensidad que, a la altura de Arafo, tuve que echarme al arcén y parar el coche, porque el limpiaparabrisas no daba avío para eliminar el agua de la intensa lluvia que caía sobre el cristal.

Detenido en el arcén, con las luces de emergencia encendidas y «flasheando», aguardé hasta que amainó la caída de la lluvia, y pude proseguir mi camino hacia el aeropuerto, llegando a tiempo para el relevo.

Cuando entré por la zona reservada para el aparcamiento de los funcionarios en servicio, había una enorme cantidad de barro que había inundado todo el espacio aeroportuario, y comenzaba a enducerse, cubriendo hasta la pista de despegue y aterrizaje.

El aeropuerto no estaba operativo.

El director del aeropuerto, Crescente, con gran presteza, saltando por encima de la burocracia, realizó las acciones ejecutivas necesarias para eliminar la capa de lodo de la pista.

Para ello, obviando limitaciones administrativas, hizo que trajeran palas mecánicas limpiadoras, consiguiendo dejar la pista en condiciones operativas en breve tiempo.

Alrededor de las once de la mañana, el aeropuerto estuvo en condiciones para cumplir su función, abierto y disponible.

Toda la mañana fue de tiempo desapacible.

Las nubes cubrían el cielo, ocupando cotas muy bajas, hasta el punto que no se veía la montaña del Médano.

Cuando el avión de Ibería procedente de Madrid, que debía arribar sobre el mediodía, inició su aproximación, recibió la información meteorológica confeccionada por mí.

Al descender, efectuando la perforación de las nubes, alcanzado el nivel de transición entre ellas, el avión de Iberia procedió, de acuerdo con la normativa aeronáutica, a dirigirse al aeropuerto alternativo, que era el de Los Rodeos, que estaba despejado.

Según me dijeron, el comandante del avión de Iberia continuó su aproximación e inició la perforación de las nubes, confiando en la leyenda meteorológica-aeronáutica, de que los meteos siempre damos los partes meteorológicos extremando las condiciones desfavorables.

Vamos, lo que en términos vulgares se traduce en que nos cubrimos aquella parte de la espalda, donde esta pierde su honroso nombre, para no correr riesgos.

Cuando el piloto se percató de que la información meteorológica facilitada era precisa y exacta, suspendió la perforación de nubes, y siguiendo las normas aeronáuticas, frustró la aproximación, procediendo al aeropuerto alternativo.

Y se produjo la gran paradoja: el viejo aeropuerto de Los Rodeos, cuya presunta peligrosidad fue el pretexto para construir Tenerife Sur, resultó más seguro que el nuevo.

* * * * * * * * * * *

Cuando sucedió ese desastre en un aeropuerto recién inaugurado, – para el cual no se había previsto ni la meteorología -, alguien me dijo que los «magos» del lugar habían advertido a los ingenieros del proyecto aeroportuario, que el barranco colindante «corría».

Expresión esta con la cual los campesinos canarios, nuestros respetables «magos», describen con mucha precisión, que por el barranco seco señalado, suele de vez en cuando, circular el agua abundantemente.

Los ingenieros no habían hecho el menor caso a los «magos».

El barranco corrió y el aeropuerto se cerró.

Pero no he sabido si algún ingeniero fue a parar a la cárcel y/o pagó de su peculio por los daños.

Ni tampoco he sabido si el incompetente e irresponsable político que autorizó el proyecto de aeropuerto, respondió políticamente de sus erróneas decisiones.

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4 pensamientos en “EL PRIMER CIERRE DEL AEROPUERTO TENERIFE SUR

  1. Me gustaría saber si hay alguna manera de encontrar el proyecto que hizo en los años 60 Horacio Fernández del Castillo Machado, de aeropuerto alternativo al de Tenerife Norte, que lo ubicaba en Guimar. Muchas gracias. Javier

    • Debo suponer que ese proyecto debe estar archivado en el AGA.
      Probablemente en los documentos de Aeropuertos Nacionales.
      No tengo ni idea.
      Si tengo noticia que por el Servicio Meteorológico en Tenerife, se hicieron observaciones meteorológicas en Güimar a tal propósito.

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