PRÓLOGO DE LA MIRADA DEL AIRE


Como ya enunciara LEÓN FELIPE,

«todo poeta ha de estar por encima de todo el signo particular de él y por tanto cada escritor tiene poder para disponer y crear su propio lenguaje.  No tiene que seguir los convencionalismos tradicionales».

Al artista no hay que pedirle explicación de su arte.

El arte no se explica, el arte se interpreta y la obra del artista es su voz.

Toda expresión artística y por tanto humana, esta siempre sometida a la subjetividad del autor.

De esta subjetividad reboza la autora de «LA MIRADA DEL AIRE«.

Como esta misma dice:

«por las voces del viento se pierden mis sentidos [ … ] entre rosas de olvido / el tiempo se des / hoja».

Esta serena sensibilidad, nada mas comenzar a leer sus versos, da la nota de su particular arte sutil para describir la sugerente inconsistencia:

«Me alzo a las alas blancas del día que despierta … soy vuelo … y lo respiro y

es esta herida abierta que sangra si me pienso … Que me dice que existo«

(escogido de su poema «Porque no sé si existo«).

Juega con el verso largo combinado con el corto, el valor fónico de las palabras y su semántica, y ahí está su halito poético; conseguido con destellos retoricistas con los que se hace eco de las angustias del siglo XX.

Destella su habilidad para jugar con la rima en «Tiempo deshojado«, con perfectos heptasílabos para hacer aflorar uno de los sentimientos universales del hombre:

«Tiempo… contratiempo… destiempo … entretiempo … «,

en una presunción de sobriedad y densidad excepcionales para acabar con una disposición tipográfica intencionada:

«El tiempo se des … – hoja».

En «Modus venti«, sigue mirando hacia el fondo de su alma y aparece soslayada la angustia que profundiza en los enigmas del hombre y del mundo:

«y es a veces la lenta lasitud del ocaso / que con manos cansinas va arrastrando los mares y a los seres al sueño / donde yace la noche y el espacio se asombra … / y otras veces es grito, que angustiado, quisiera / no ser viento … ser hombre«.

En «Soneto desacordado a unos labios«, hace un alarde de creacionismo con breves destellos de sentimientos e intuiciones cerebrales.

Y, lo mas llamativo, es la disposición tipográfica artística de los versos, cortos, largos, cortísimos y mínimos.

Si en «Lluvia en rama» se produce todo un chispazo lirico de tristeza

/ las nubes se sazonan de tristeza / la lábil transparencia de su duelo»,

en «Airemarias» la andadura juguetona del poema le permite ensartar algunas de sus preocupaciones mas hondas gracias a todo un lucimiento de meta lengua:

«airemar, airecielo, aireluz, airealma, airelumbre, airelluvia… airetiempo «.

 No puede dejar de pensarse en la huella juanrarnoniana.

Conocedora de la poética de Virgilio, no escapa a su influencia y crea el perfecto soneto «Hacia la mar«, en el que la temática de sus preocupaciones, la existencia, el tiempo, la pena, no la abandonan:

«Y mientras pasa el mundo como un vuelo, / poco a poco la muerte la desviste /

y las olas la brizan en su abrazo«.

Aunque la autora divide la obra en dos partes, la primera titulada «Su voz» y la segunda «Su espina«, hay que preguntarse el porqué.

Su voz llena de una gran autenticidad y calidad humanas hace que todo el texto aparezca como una unidad temática continuada

Como Antonio Machado capta la esencia de las cosas a la vez que su fluir temporal («y opaco es el instante al que me asomo«).

Preciosa imagen con la que comienza su poema «Soledad«:

«La soledad habita en la mirada / como un mendigo absorto en su miseria … «. /

Cierra el poema con una tremenda hipérbole bajo la forma de admiración retorica, que nos recuerda a Bécquer:

«y desaloja el aire de los ojos / para llorar allí su inconsistencia. !Qué soledad terrible, cuanto viento / habita en los desvanes del olvido!. .. » .

También tienen cabida en su poemario la naturaIeza somatizada de «Anochecida«, hermoso poema sinestésico, y el tema del amor como sufrido anhelo en «Carta«:

«AlIí Ie busco, amor, / entre las sombras / que han desbordado el vaso de mi misma».

Mucha es la huella que en la autora ha dejado su conocimiento de Virgilio y patente la arrastra en su último poema «Amada Eneida«, que lo comienza hiperbáticamente: «Por las sendas del viento van murmullos de agua / el quejido del frio, el latido del miedo»./

Todo él es una hermosura metafórica:

«la rosa es un puñal que sangra el día«.

Pone claramente de manifiesto su gran maestría técnica y gran conocimiento de los recursos del verso y del lenguaje en una mescolanza épico-lirica:

«Prisionera de paz, / muere la guerra, / pregunté al corazón que era la vida, / y solo eI viento estaba alii, / cantando» .

Querido lector, eI libro que tienes en tus manos es todo un regalo de arte, líbalo en tu intimidad. Me agradecerás el consejo.

* * * * * * * * *

NOTA DEL TRANSCRIPTOR

La autora de este PRÓLOGO es mi queridísima hermana PEPA.

Hemos encontrado el original, de su puño y letra, mientras le ayudaba a eliminar papeles viejos de su casa, revolviendo en carpetas y gavetas.

JOSEFA MEDINA SANABRIA ha sido Catedrática de Lengua y Literatura Española.

Actualmente está jubilada, tras un dilatado ejercicio profesional.

Este PRÓLOGO fue escrito, en su día, el 3 de junio de 2006, para acompañar al poemario “LA MIRADA DEL AIRE”, de ANTONIA ÁLVAREZ ÁLVAREZ, con motivo de un concurso literario celebrado en la Ciudad grancanaria de Arucas.

Extrañamente, al ser publicado, este PRÓLOGO aparece firmado por FRANCISCO REBOLLO ESPADA.

No me cabe duda alguna de que estamos en presencia de una denunciable apropiación indebida de un texto ajeno.

 

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