LO QUE CUENTA J.J. ARENCIBIA DE FRANCISCO LA ROCHE


El Coronel Juan J. Arencibia de Torres, en su libro Calles y Plazas de Santa Cruz de Tenerife, ha escrito estas líneas sobre la vía enaltecedora de la memoria de FRANCISCO LA ROCHE.

AVENIDA DE FRANCISCO LA ROCHE

De la Plaza de España a la avenida José Martí.

 

Esta magnífica avenida se realizó, entre 1940 y 1965, aprovechando la rambla de Sol y Ortega, que corría paralela a la Alameda del Duque de Santa Elena, y el tramo siguiente de la citada carretera hasta el barranco de Tahodio. En su límite marítimo se disfruta de un amplio paseo, que en los años cincuenta se vio muy concurrido por la juventud santacrucera; y en la acera opuesta se han levantado modernos edificios más altos de lo que la estética capitalina requería – que han ocultado la visión del mar, por esa zona, al resto de Santa Cruz. Se trata de edificios de buena planta, en cuyos bajos se han instalado especialmente restaurantes, lo que convierte esta avenida en una de las zonas más animadas de los veranos de Santa Cruz, aunque el aparcamiento de vehículos se hace difícil a pesar de la reciente inauguración de las plantas subterráneas en las inmediaciones de la Alameda del Duque de Santa Elena.

La construcción del muelle de Ribera, materialmente terminada en la década de los noventa, da también a esta avenida un especial y atractivo aspecto.

Su nombre oficial no ha tenido éxito, y difícilmente lo tendrá. Es conocida por propios y extraños por avenida de Anaga. El nombre del hermoso macizo montañoso resulta tan familiar y musical en su expresión, y encierra tanta belleza y peculiaridad, que se ha impuesto absolutamente.

Francisco La Roche es merecedor de que su nombre esté perpetuado en una calle santacrucera, pero en este caso no se acertó con la elección.

En la confluencia de esta avenida con la rambla, en la esquina norte del acuartelamiento de Almeida, se alza el monumento al general Franco, obra del célebre escultor Juan de Ávalos. Se trata de un complejo escultórico de gran categoría, en la línea de otros existentes en España del mismo autor. Muy cerca, frente a la Comandancia de Marina, existe un busto dedicado al célebre marino tinerfeño general Antequera.

Francisco La Roche y Aguilar nació en Santa Cruz de Tenerife el 7 de diciembre de 1886 y falleció el 27 de septiembre de 1948. Fue un hombre que ocupó importantísimos cargos en la vida pública tinerfeña: alcalde de Santa Cruz de marzo de 1924 a octubre de 1925 presidente del Cabildo de Tenerife entre 1927 y 1930 Y entre 1939 y 1945, presidente de la Mancomunidad Provincial, gobernador civil interino cerca de dos años, presidente del Consejo de la Caja de Previsión Social en Canarias de 1924 a 1940, presidente de la Cámara Oficial de la Propiedad Urbana durante siete años, y, desde 1938 a 1948, presidente de la Junta de Obras del Puerto, puesto desde el que realizó una extraordinaria labor.

Sus méritos quedan reflejados en sus obras y en las numerosas condecoraciones civiles y militares que recibió. Sin duda, Francisco La Roche fue una de las personalidades tinerfeñas más relevantes de su época.

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