TERMINANDO CON LA EXPRESIÓN ¡ARRIBA ESPAÑA!


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ACTA DEL CONSEJO

 

En la Plaza de Santa Cruz de Tenerife a ocho de julio de mil novecientos treinta y siete, y siendo la hora señalada se ha reunido en el Salón de Actos del Palacio de la Mancomunidad de esta Capital, el Consejo de Guerra ordinario de Plaza para ver y fallar la causa seguida contra el falangista JOSE MARIA COTTA BENlTEZ, por el delito de abuso de autoridad y coacción; formando el Tribunal, como Presidente, el Sr. Coronel de Infantería D. Vicente Pelegero Lores; como Vocales los Capitanes del Regimiento de Infantería numero 38, Don Domingo Rodríguez Isidro, Don Rafael Peña León, Don Vicente Cáceres Nicolás y Don Pedro Cabezas Rodríguez; el de igual empleo, del Grupo Mixto de Artillería Número 2, Don Joaquín Machuca Daza; como Ponente, el Teniente Auditor de Segunda, Don Angel Dolla Manera; como Fiscal, el que lo es de esta Comandancia General, Teniente Auditor de Segunda, Don Francisco Carnero Moscoso y como Defensor, el Teniente de Artillería, Don Emilio Gutiérrez Ossuna, hallándose presente el procesado José Maria Cotta Benítez.

Dada cuenta de la causa por el Juez Instructor en Audiencia Pública y leídas las actuaciones, compareció seguidamente el Brigada de Infantería Don Antonio Delgado Brito, testigo del sumario presente en esta Plaza, quien prometió ante la Presidencia decir verdad y a preguntas de la defensa dijo: Que por orden del Comandante Militar de la Isla del Hierro designó un Cabo y cuatro soldados que habían de ir a practicar servicio de la busca de huidos, diciéndole al Cabo que la fuerza iba a sus ordenes; que poco después recibió recado del Comandante Militar, por mediación del Cabo Toledo para que se presentase y entonces le dijo el comandante Militar que el Cabo y los cuatro soldados irían a las ordenes del Jefe de Falange Sr. Cotta.

A preguntas del Ministerio Fiscal dice que la fuerza intervino en los simulacros de fusilamiento y que la misión que llevaba era la de buscar los huidos. El Vocal Ponente le pregunta “¿Quién puso las fuerzas militares a las ordenes del falangista?” contestando el testigo, que la orden fue del Comandante Militar, Alférez Don Pio Cortés.

En este estado renuncia las partes a la lectura de otras diligencias y pedida por el Sr. Fiscal una breve suspensión para ordenar sus notas, es concedida por el Sr. Presidente, suspendiéndose la sesión durante diez minutos.

Reanudada la vista al transcurrir dicho tiempo, se constituyó el Consejo en idéntica forma a como lo estaba anteriormente, hallándose también presente el procesado.

Concedida la palabra al Sr. Fiscal comienza su acusación manifestando que hay dos clases de hechos que merecen sanción separada; uno lo simulacros de fusilamiento, maltratos de obra, amenazas, lucro personal en las incautaciones, etc. que deben ser incluidos en la sanción del artículo 485 del Código Penal Común, y otros los relativos a utilizar la fuerza militar en cometidos distintos y punibles de los relacionados en los artículos 245 y 250 del Código de Justicia Militar. Narra brevemente los hechos como aparecen en la causa y teniendo en cuenta la trascendencia de los mismos y  trascendencia de los mismos y lo trascendencia de los mismos y lo dispuesto en el artículo 173 del Código de Justicia Militar y los pertinentes del Código Penal Común solicita en nombre de la Ley se le imponga al procesado la pena de seis años de prisión menor por el delito de coacción previsto y penado en el articulo 485 antes citado y otra pena de seis años de prisión correccional por el delito comprendido en el artículo 250 del Código de Justicia Militar, todo con las accesorias legales correspondientes.

Concedida la palabra al Defensor desarrolla su defensa manifestando que hay que prevenirse contra las venganzas en los pueblos contra los que han ejercido autoridad, cuando se ven caídos; analiza los informes que obran en la causa, para sacar la consecuencia de que son favorables al procesado; razona su alegato en los móviles que tenia al intentar detener y descubrir el paradero de los huidos, entendiendo que su intención era de ayuda a la causa Nacional, por lo que estimaba que no había cometido delito alguno. Al referirse a que el servicio lo practicó por orden del Comandante Militar agrega que en todo caso la culpa era de este Comandante Militar y no del procesado, llamando la atención del Tribunal por si estima pertinente a su vez hacerlo de la Superioridad sobre la conducta observada al disponer esos servicios de fuerzas del Ejercito a las ordenes de un falangista. En este momento el Sr. Presidente requiere al Defensor para que se ciña a los fines de su defensa y como el Defensor alegase que lo hacía por descargo de su defendido, el señor Fiscal solicita del Sr. Presidente que consten en acta las manifestaciones hechas por el defensor para que con ratificación de la denuncia se proceda en consecuencia, ordenándolo así la Presidencia. Terminó el Defensor reconociendo algunas extralimitaciones hechas por su patrocinado y diciendo que en todo caso procedía imponerle una pena de arresto mayor.

Preguntado el procesado por la Presidencia si tenía algo que algar ante el Consejo, manifestó: Que solamente tenía que decir dos palabras, exponiendo que argumento para intentar demostrar que le han guiado fines patrióticos al realizar los hechos que reconoce se desarrollaron tal y como los testigos dicen, terminando por manifestar que los primeros momentos se unió con entusiasmo

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a la Causa Nacional, que en la Isla del Hierro había muchos extremistas y que después de estar varios días buscando a los huidos infructuosamente se le ocurrió lo de los fusilamientos simulados porque de oídas sabía que en otros sitios se había hecho cosa análoga, sin que hiciera daño a nadie, pidiendo el logro de su libertad, para incorporarse al frente de combate y terminando con la expresión ¡Arriba España!

Seguidamente quedó reunido el consejo en sesión secreta para deliberar y dictar sentencia, retirándose en este momento los Vocales suplentes, de todo lo cual doy fe. Se hace constar que esta acta va extendida en papel común por no existir de oficio en la plaza.

Elisardo Edel

Rodríguez

Vº Bº

El Coronel Presidente

               Pelegero

[Ambas firmas rubricadas]

Cfr.: A-TMTQ 5205-170-32.- Causa 643 de 1937.- Folios 124 y 125.

 

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