LA REUNIÓN MILITAR DEL 17 DE JUNIO DE 1936 EN LAS RAÍCES


El periodista VÍCTOR ZURITA SOLER (31/07/1891 – 24/01/1974), fundador de “LA TARDE”, periódico vespertino tinerfeño durante 55 años, (1927 a 1982), publicó en 1937 el libro titulado

“EN TENERIFE PLANEÓ FRANCO EL MOVIMIENTO NACIONALISTA”

Este libro se construyó con los reportajes sobre el tema, publicados en su propio periódico, a partir del mes de enero de 1937.

Reportajes con los que el periódico “La Tarde” alcanzó tiradas inusitadas para su época, escritos en un lenguaje considerado muy periodístico y hasta coloquial, en los que VÍCTOR ZURITA SOLER transcribía las notas dictadas por el Coronel Jefe del Estado Mayor de Franco en Tenerife, TEÓDULO GONZÁLEZ PERAL.

A pesar de este respaldo de persona tan importante, y del contenido casi hagiográfico de lo publicado, el libro fue sometido a la censura oficial, y el censor ordenó la supresión de las páginas 7, 8, 9, 10, 29, 30, 31 y 32, además de un párrafo completo de la página 126.

De la famosa reunión militar con el GENERAL FRANCISCO FRANCO BAHAMONDE, en el Monte de la Esperanza, celebrada el 17 de junio de 1936, un mes antes del Alzamiento militar contra el gobierno de la Segunda República, se hizo una foto archiconocida, que estuvo bastante tiempo en el despacho del coronel Jefe de Estado Mayor TEÓDULO GONZÁLEZ PERAL.

En el mencionado libro de VÍCTOR ZURITA SOLER, en el capítulo titulado «Un almuerzo entre pinares», comenzando en su página 18, podemos leer:

Nos hallamos en una dependencia de la Comandancia Militar de Canarias, donde tiene instalado su despacho el jefe de Estado Mayor de la misma. En lugar preferente, una fotografía cuyo significado trasciende de lo castrense e invade el terreno de la más acendrada y pura emoción política. Esa fotografía representa un trozo de España, un pedazo del magnífico monte de La Esperanza, sirviendo de marco a un grupo militar formado por el general don Francisco Franco rodeado de los jefes y oficiales de la guarnición de Tenerife. Franco Y Tenerife: dos nombres que el destino ha ligado como el de un raudo bajel que permaneciera sujeto a la tierra salvadora hasta sentirse presto para lanzarse a los mares y desarrollar audazmente su ruta.

Los nombres de los caudillos han solido ir aparejados en las etapas culminantes de sus vidas Y a través de las más contrapuestas vicisitudes, a los de algunas islas que han ejercido papel simbólico en la Historia. Franco es el impulso que en los actuales trascendentales ‘momentos de la vida española libra al país de la bancarrota de su cultura. Y del espíritu tradicional, Y Tenerife ha sido precisamente el lugar’ donde fue colocado para que pudiese abarcar con ánimo hondo y contemplativo y con relieve de perspectiva el panorama nacional Y se decidiese a evitar que se consumase totalmente la hecatombe. Decía Goethe que es el contemplativo al hombre de veras consciente. Así, bien hincado en su espíritu, por la pura contemplación, el concepto íntegro de la magnitud del desastre, pudo Franco lanzarse a la acción con impulso magnifico y ruta certera; desde esta lejana Tenerife donde se enardeció Y se fortaleció el temple de su alma.

  • ¿Podría decimos algo, coronel, acerca de esa fotografía que exorna su despacho?
  • Con mucho gusto.

Nuestro interlocutor se ensimisma unos instantes, como para meditar sobre el tema que le hemos planteado, Y reanuda su conversación con justeza y sencillez:

  • ‘Tan pronto llegó el general Franco a Tenerife, conocedores todos los jefes y oficiales de los prestigios máximos que en su personalidad confluían Y a la vez su acendrado patriotismo, nos dimos cuenta de que el comandante militar de Canarias no permitiría .la traición que preparaba el funesto Frente popular a las órdenes de un mal llamado estadista, que no era. otra cosa que un mero comerciante judío dispuesto a vender la. nación española al Soviet ruso. Por eso todos rivalizamos en congregamos al lado del que ya. presumíamos sería el caudillo elegido para salvar a España .del inminente peligro que la amenazaba.

Así se explica que toda la oficialidad de Tenerife se brindase gustosa. y rodease al general de desvelos, cuidados y solicitudes, pina proteger su Vida ,evitando que unos desalmados, que ya estaban elegidos, perpetrasen el crimen que hubiese hecho pareja con el asesinato del señor Calvo Sotelo, añadiendo así un mártir más a nuestra querida patria.

Prueba fehaciente de esta adhesión inquebrantable al general Franco y de la fé ciega que los militares teníamos en el caudillo, es esta fotografía. Se trata de un almuerzo celebrado en los frondosos y pintorescos pinares de La Esperanza, uno de los lugares más atrayentes de esta incomparable isla de Tenerife, lugar solitario adonde solía retirarse con frecuencia el general, sin duda para meditar y planear, aislado del mundo, sus futuras decisiones. Tenerife deberá sentir siempre. el orgullo y la satisfacción de que el movimiento salvador de España tuviera gran parte de su gestación y su iniciación completa, dentro de su espléndido recinto.

En contraste manifiesto con este relato del Coronel de E.M. TEÓDULO GONZÁLEZ PERAL, fallecido el domingo ocho de septiembre de 1946, hace más de setenta años, el icodense JUAN JOSÉ ARENCIBIA DE TORRES, actualmente Coronel de Artillería retirado, tiene la osadía de afirmar:

“En La Esperanza no se habló de nada en particular, mucho menos de conspirar contra el Gobierno del Frente Popular”.

J.J. Arencibia asegura que ha conversado durante años “con cinco o seis” de los asistentes a ese almuerzo de los militares en Las Raíces de la Esperanza.

Y añade:

“Les oía hablar muchas veces de aquella concentración y sonreían cuando se les preguntaba si Franco mostró en alguna ocasión su intención de sublevarse; la respuesta siempre era la misma: “aunque estaba en el ambiente la posibilidad de que pasara algo, sólo se habló del tiempo y de temas militares. De sublevaciones y de política, ni una palabra”.

“Era un almuerzo de adhesión, de unidad, pero no se habló ni de política ni de lo que lo que pudiera venir, entre otras cosas, porque el propio Franco era muy poco hablador”.

Acaba diciendo el coronel J.J. ARENCIBIA.

* * * * * * * * * *

¿A quien podemos creer de estos dos coroneles?

Ninguno de los dos ha hecho méritos para ganarse nuestra credibilidad.

El telegrafista-periodista VÍCTOR ZURITA SOLER, ha sido desacreditado por varios documentos aflorados en este modesto blog.

Ciertamente no es una práctica común entre los militares, con graduaciones de oficiales hacia arriba, irse de «picnic» con sus jefes, presidido por su general en jefe.

En la tesitura de tener que elegir entre los dos testimonios, parece más razonable decantarse por el del testigo directo, participante y cooperador decisivo en el Alzamiento militar contra el gobierno legal y legítimo de la Segunda República.

Pero debemos tener en cuenta que TEÓDULO GONZÁLEZ PERAL, cuando declaró considerarse el primer sublevado de Canarias, sublevado desde el dia 14 de julio, también manifestó haber faltado a la veracidad, ocultando los verdaderos planes del Caudillo, cuando motivó el viaje de éste a Gran Canaria en una revista de las guarniciones de Fuerteventura y Lanzarote.

Y la verificación de las falacias publicadas por VÍCTOR ZURITA SOLER, restan credibilidad a su relato.

Así pues, ante tanta mentira, es imposible dar credibilidad a tales testimonios.

https://pedromedinasanabria.wordpress.com/2009/06/24/victor-zurita-manuel-miro-y-amadeo-hernandez/

https://pedromedinasanabria.wordpress.com/2015/02/06/acerca-del-vuelo-del-avion-dh89-dragon-rapide-g-cayr/

https://pedromedinasanabria.wordpress.com/2012/03/25/sublevado-desde-el-dia-14-de-julio/

 

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