PLAZA DE LA PAZ


En la investigación de los orígenes de las denominaciones de nuestras plazas y calles, – original «leit motiv» de mi introducción en el escabroso mundo de la Recuperación de la Memoria Histórica -, me ha sorprendido encontrar que el capricho y la falta de respeto, ha sido la práctica más que habitual de las sucesivas corporaciones municipales, a la hora de poner y quitar nombres.

En muchas ocasiones se han abierto calles para las que no había nombre preasignado, calles que eran mantenidas en tal situación de provisionalidad, durante mucho tiempo, innominadas, o malamente identificadas con un simple número o letra. Y en otras, se las identificaba también provisionalmente, mediante apelativos tales como transversal, trasera o paralela, de otra vía a la que se hacía servir como referencia.

 

En más de un caso se ha registrado el caso contrario, habiendo sido asignado nombre y hasta encargado lápida con nombre, a alguna plaza o calle que, o bien no había sido construida o nunca fue terminada y bautizada con el nombre previsto.

 

La falta de una normativa clara, o la ignorancia culpable de la corta norma aplicable, ha sido la fuente inspiradora de la acción municipal en la nomenclatura de nuestras vías.

 

Sin exagerar, puede decirse que la arbitrariedad ha sido la norma seguida.

 

Paradigma de esta praxis fue la plaza redonda o circular ubicada en la confluencia de tres antiguos caminos:

1.- Camino de La Laguna; orientado de Este a Oeste.

2.- Camino de los Coches; a su derecha, hacia el Norte.

3.- Camino de la Costa; a su izquierda, hacia el Sur.

 

En 1873, al Camino de Los Coches se le cambió el nombre, denominándolo XI de Febrero, fecha de la proclamación de la efímera Primera República en España.

En 27 de mayo de 1903, el Ayuntamiento acordó dedicar el primer tramo del Camino – o Carretera de La Laguna – , desde la Plaza de Weyler hasta el Puente Zurita, al conspicuo personaje JOSÉ MANUEL PULIDO, denominando a esta calle con el nombre de RAMBLA DE PULIDO.

 

A la confluencia de estos caminos, se le conocía como CUATRO CAMINOS.

El acuerdo municipal para cambiar este nombre por el de PLAZA DE LA PAZ fue adoptado el 20 de noviembre de 1918, cuando la plaza estaba siendo construida, sin haber sido acabada.

 

Así consta en el folio 262 del libro de Actas de Plenos correspondiente al año 1918. Libro que comienza con el registro del acta de la sesión celebrada el 1 de enero de 1918 y llega hasta el folio 289 donde acaba con el texto del acta completa de fecha 26 de diciembre de 1918.

Vayamos al acta de la sesión de 20 de noviembre de 1918:

Se inicia en el folio 257 vuelto.

 

En la Muy Leal, noble, Invicta y Muy Benéfica Ciudad Puerto y Plaza de Santa Cruz de Santiago de Tenerife, capital de la provincia de Canarias, a veinte de Noviembre de mil novecientos diez y ocho, siendo la hora de de las diez y seis y cuarenta y cinco minutos, se reunieron en la Sala Consistorial, bajo la presidencia del Señor Alcalde Don Esteban Mandillo y Tejera, los Señores Concejales que al margen se relacionan, con objeto de celebrar sesión pública ordinaria de segunda convocatoria, del Excmo. Ayuntamiento, por no haber concurrido número suficiente en la primera.

Los relacionados al margen eran:

 

1.

Esteban Mandillo y Tejera liberal conservador

2.

 Francisco González Currá republicano

3.

 José Sicilia Carmona conservador datista

4.

 Anselmo J. Benítez Expósito conservador

5.

 Domingo Ayala Barreda republicano

6.

 Francisco Martínez Viera republicano

7.

 Matías Molina Hernández republicano

8.

 Juan Rumeu y García conservador

9.

 Ángel Crosa y Costa liberal

10.

 Juan Ramírez Filpes conservador

11.

 Andrés Arroyo y González de Chávez conservador

12.

 Adolfo Bencomo y Fernández del Castillo republicano

13.

 Andrés Orozco y Batista republicano

14.

 Eladio Ruiz Frías liberal

15.

 Sixto Fernández del Castillo y Martín republicano

16.

 Juan Bello González  

17.

 Moisés Coba Hernández republicano

 

Entran los señores Guillermo Cabrera Felipe [independiente], y José Siliuto González [conservador datista].

[…

Entra el señor Arturo Escuder Villalonga [republicano.

 

Folio 262

 

Salen los Regidores Señores Rumeu, Arroyo (Don Andrés),Benítez, Vandewalle, Sansón, Ruiz Frías, Sicilia y Siliuto

 

Dase lectura a una moción de los Concejales de la minoría republicana, y en su virtud, Su Excelencia acuerda:

Primero. Que se dé el nombre de “Plaza de la Paz” a la circular que se halla en construcción en el sitio denominado “Cuatro Caminos”.

Segundo. Que también se dé el nombre de “Avenida de Bélgica” a la parte de camino comprendido entre el edificio de las Asuncionistas y la carretera general del Norte, pasando por la granja Agrícola, y

Tercero. Que una comisión de este Excmo. Ayuntamiento pase a saludar, el día veinte y uno de los corrientes, al Señor Cónsul de Bélgica y a expresarle su agrado por la liberación de dicho país.

 

En la sesión municipal celebrada el 24 de abril de 1919, se lee una moción del Regidor D. Jacinto Casariego y Ghirlanda, la cual es apoyada por su autor, y el Ayuntamiento, en consecuencia adopta el acuerdo siguiente:

Que con el fin de patentizar al Diputado a Cortes Don Félix Benítez de Lugo, el mayor agradecimiento de este Cabildo, por sus valiosas gestiones en el asunto relativo al adoquinamiento de la Rambla de Pulido, se dé el nombre de este hijo de Tenerife, al trozo de dicha vía, comprendido entre la esquina de la casa de D. Cristóbal Beautell donde comienza la calle de Alvarez de Lugo, hasta el sitio denominado Cuatro Caminos.

* * * * *

¿Ignoraba el regidor Jacinto Casariego y Ghirlanda el acuerdo de 20 de noviembre de 1918?

¿Por qué en su moción se refiere a la Plaza de la Paz por su antiguo nombre de Cuatro Caminos?

 

El 7 de mayo de 1919, dos sesiones después, Jacinto Casariego y Ghirlanda, ante una propuesta del Sr. Orozco, varía su propuesta inicial para que se le dé el nombre de Félix Benítez de Lugo al trozo de vía comprendido entre la Plaza de la Paz y el Puente Zurita.

* * * * *

El 23 de junio de 1924, la Comisión Municipal Permanente reunida bajo la presidencia del Alcalde Constitucional FRANCISCO LA-ROCHE Y AGUILAR acordó aprobar en todas sus partes, otra moción del Sr. Alcalde, relativa a las diferentes vías que se han ocupado en la Rambla llamada XI de Febrero las cuales ostentan sus nombres en virtud de acuerdos del Ayuntamiento, unas y otras en razón a la costumbre, salvo el trayecto comprendido entre la Plaza de Toros y la calle de Viera y Clavijo.

A consecuencia de tal aprobación quedó resuelto que el trayecto comprendido entre la Avenida de Bélgica y la Plaza de la Paz, se denomine “Rambla de la Asunción”; el que media entre la citada Plaza de la Paz y la de Toros, lleve el nombre de “Rambla XI de Febrero”, el trozo que se encuentra comprendido entre la Plaza de Toros y la nombrada calle de Viera y Clavijo se denomine “Rambla de Marcos Peraza”, y el último trayecto de la vía en cuestión, limitado por las calles Viera y Clavijo y de los Campos se llame “Rambla de Isabel II”.

 

Así consta en el folio 98 del Libro Nº 1 de Actas de la Comisión Municipal Permanente. Libro que comienza el día 7 de abril de 1924 y termina el día 8 de septiembre del mismo año 1924.

 

3.-

Siete años más tarde, después de proclamada la Segunda República, el diez de junio de 1931, el Ayuntamiento adopta este acuerdo:

En este momento y previas unas explicaciones del Secretario, el Excmo. Ayuntamiento acordó completar el acuerdo del trece de Mayo último, en el sentido de que la Avenida que parte de la plaza de la Paz a hacia el Sur, lleve el nombre de “Avenida de Blasco Ibáñez”.

 

Así ha quedado recogido en la página 236 del libro 13 CMP.

* * * * *

La lápida con el nombre dado a esta avenida, no sería colocada hasta el 24 de agosto de 1934 (libro 25), a propuesta del Concejal FRANCISCO MARTÍNEZ VIERA, aprovechando una visita del diputado radical por Valencia, SIGFRIDO BLASCO, hijo del universal escritor VICENTE BLASCO IBÁÑEZ, en un acto solemne con asistencia de casi toda la clase política y dirigente de la época.

Este SIGFRIDO BLASCO estaría implicado en el escándalo del juego de ruleta trucada, obtenido mediante cohecho por los holandeses Straus y Perl (estraperlo), que estalló en octubre de 1935, el cual dio pie a que el gobierno de ALEJANDRO LERROUX, fuera sustituido por del de Chapapietra.

En noviembre, a este escándalo se sumó otro de corrupción, conocido como de Tayá-Nombela.

El jefe de la CEDA JOSÉ MARÍA GIL ROBLES, maniobró para reemplazar a Chapapietra, pero el presidente Alcalá Zamora, encargó nuevo gabinete a MANUEL PORTELA VALLADARES.

De estos escandalosos episodio hemos registrado en este blog, la versión dejada por el embajador norteamericano Claude G. Bowers.

https://pedromedinasanabria.wordpress.com/2013/02/14/viva-el-estraperlo/

https://pedromedinasanabria.wordpress.com/2013/02/15/jose-antonio-vuelve-a-gritar-viva-el-estraperlo/

* * * * *

En plena guerra civil, el 5/10/1936, se tomó un acuerdo para dar nuevos nombres a catorce vías, tal como consta en el folio 149 del libro 30 CMP.

A la de Blasco Ibáñez se le asignó el de Paseo de Las Asuncionistas.

Unos días más tarde, el 14 de octubre, se rectifica este acuerdo en el sentido de que la nueva denominación sea AVENIDA DE LA ASUNCIÓN y no Paseo de Las Asuncionistas, tal como se recoge en el folio 143 del mismo Libro de Actas 30 CMP.

Sin embargo, popularmente se la ha seguido conociendo como Avenida de Las Asuncionistas.

Coincidentemente, ese mismo día 14 de octubre de 1936, se acordó también denominar a la calle de Canales Bajas con el nombre de Doctor Guigou.

Las modificaciones de nombres afectarían también a:

1.- FÉLIX BENÍTEZ DE LUGO, sustituido por General Mola

2.Los nombres de “Rambla XI de Febrero”, “Rambla de Marcos Peraza”, y “Rambla de Isabel II” quedaron  eliminados, siendo sustituidos por el único  de GENERAL FRANCO.

 

Más recientemente, mediante decreto, – que yo he calificado de alcaldada- , de MIGUEL ZEROLO AGUILAR, la Rambla del General Franco, ha pasado a ser conocida como RAMBLA DE SANTA CRUZ. Y la Avenida del General Mola, ha sido reconvertida en AVENIDA DE LAS ISLAS CANARIAS.

 

Pero debemos parar ya, porque nos hemos desviado en exceso, del tema principal de este opúsculo, que era y es el de la Plaza de la Paz.

Acabemos, señalando que en la actualidad, esta Plaza de la Paz, ha sido movida de su ubicación original, habiendo sido desplazada unos metros hacia su derecha o nordeste, para dejar sitio a los raíles por donde circula el actual tranvía de Santa Cruz de Tenerife a La Laguna.

Un curioso caso de plaza móvil.

 

 

LO QUE HA CONTADO ALEJANDRO CIORANESCU

 

En el apéndice XI dedicado a las CALLES DE SANTA CRUZ, por Alejandro Cioranescu, en su monumental obra «HISTORIA DE SANTA CRUZ DE TENERIFE», Tomo IV, ALEJANDRO CIORANESCU ha dejado estos párrafos:

 

PAZ (Plaza de la).

Plaza formada hacia 1870 en la encrucijada llamada entonces Cuatro Caminos.

Su nombre actual le ha sido puesto en 1918, siendo alcalde Esteban Mandillo.

 

FÉLIX BENÍTEZ DE LUGO.

Nombre que recibió en A: 23/4 y 7/5.1919 el tramo del camino de La Laguna comprendido entre la plaza de la Paz y el puente Zurita y que ha pasado después a formar parte de la avenida General Mola.

 


LO QUE HA CONTADO J.J. ARENCIBIA SOBRE LA PLAZA DE LA PAZ

 

El Coronel Juan J. Arencibia de Torres, en su libro Calles y Plazas de Santa Cruz de Tenerife, ha escrito estas líneas sobre esta plaza:

 

PLAZA DE LA PAZ

Plaza que forman la confluencia de la Rambla del General Franco, Rambla de Pulido, avenida de la Asunción y General Mola.

 

Por razones obvias, se conoció en un principio como Cuatro Caminos. Su nombre actual proviene de 1918, siendo alcalde Esteban Mandillo. Naturalmente, la denominación responde a la finalización de la I Guerra Mundial, ocurrida en el citado año. Esta plaza cuenta con la primera fuente luminosa que se instaló en Santa Cruz, en ella suelen bañarse los hinchas del C. D. Tenerife cuando el equipo consigue triunfos importantes, y, ocasionalmente, algún automóvil conducido por un más que despistado conductor.

 

En su entorno existieron cinco cines: Price, Cinema Victoria, Baudet, La Paz y Víctor. Hoy continúan el primero y el último.

 

Haciendo esquina con la Rambla del General Franco y General Mola estaba la fábrica de tabacos «Victoria», propiedad de Luís Zamorano González, hoy convertida en una entidad bancaria.

EL B.O.P. nº 45 DE 1931


En la portada del número 45 del Boletín Oficial de la Provincia de Santa Cruz de Tenerife, fechado el miércoles 15 de abril de 1931, puede leerse:

 

GOBIERNO CIVIL

de la

Provincia de Santa Cruz de Tenerife

TELEGRAMA OFICIAL

Madrid, 14 Abril 1931 a las 21,20

Ministro de la Gobernación a Gobernador civil

«En este momento acaba de posesionarse en gobernación del Poder Público el Gobierno Provisional de la República con la asistencia fervorosa del pueblo y la cooperación leal y fervorosa de la fuerza pública. El entusiasmo es solo comparable al orden perfecto que impera en la capital y en todas las poblaciones según las noticias que nos comunican

Confiamos que por ese Gobierno civil se cooperará al mantenimiento de esta admirable normalidad facilitando sin recelo ni hostilidad la expansión justificada del sentimiento nacional republicano y cuidando al propio tiempo de apoyar y proteger con eficacia y prudencia sin alarde ni exhibición inoportuna todos los derechos de todas las personas sin diferencias la significación de éstas, ya que las determinaciones que el Gobierno de la República deba adoptar emanarán de él inspiradas en la justicia y por cauces normales. A nuestra posesión precedió esta mañana la conferencia del conde de Romanotes en representación del Gobierno caído y de la Corona renunciante, en la cual trató con el presidente del Gobierno provisional que procura, y esa conferencia lo confirma, instaurarse sin violencia asentado sobre la opinión ya demostrada del país y deseoso de que como encargo especialmente a V.E. y debe hacerlo presente a este noble y generoso pueblo la continuación del orden sea el remate del ejemplo de ciudadanía dado por nuestro país.

El Gobierno Provisional de la República ha quedado constituido en la forma siguiente:

Presidente, don Niceto Alcalá Zamora.

Estado, don Alejandro Lerroux.

Gracia y Justicia, don Fernando de los Ríos.

Marina, don Santiago Casares Quiroga.

Hacienda, don Indalecio Prieto.

Gobernación, don Miguel Maura.

Instrucción Pública, don Marcelino Domingo.

Fomento, don Álvaro Albornoz.

Trabajo, don Francisco Largo Caballero.

Economía, dos Luís Nicolau;

y del de nueva creación de Comunicaciones don Diego Martínez Barrios.

Ruego a V.E. que al recibo de la presente circular entregue el mando de la provincia al señor presidente de la Audiencia y que al darme cuenta del hecho me comunique el estado de la misma interesando del señor Presidente de la Audiencia proceda de análoga manera.»

◄▬►

CIRCULARES

En cumplimiento de lo dispuesto en la anterior orden circular telegráfica hago entrega en esta fecha del mando de la provincia al Ilustrísimo Sr. Presidente de la Audiencia, don José Ramón Fernández Díaz.

Santa Cruz de Tenerife, 14 de Abril de 1931.

El Gobernador,

Gustavo Morales

 

◄▬►

En ejecución de lo mandado por la superioridad me he posesionado interinamente en el día de hoy del cargo de Gobernador civil de esta provincia.

Santa Cruz de Tenerife, 14 de Abril de 1931.

El Gobernador interino

José R. Fernández Díaz

◄▬►

TELEGRAMA OFICIAL

Madrid, 15 Abril 1931 a las 14.20.

Ministro de la Gobernación a Gobernador civil.

«Vistas circunstancias especiales de esa provincia ruégole entregue mando señor Lara»

 

Este texto termina en la página 2 del Boletín.

Y a continuación viene éste:

◄▬►

 

CIRCULARES

Cumpliendo ordenado en el anterior telegrama hago entrega con esta fecha del mando de la provincia al señor don Antonio de Lara y Zárate.

Santa Cruz de Tenerife, 15 de abril de 1931.

CIUDADANO DE HONOR ALEJANDRO LERROUX


[Prosiguiendo la lectura del acta de la sesión plenaria municipal del jueves dieciocho de marzo de 1936]

  

[PEDRO GARCÍA CABRERA] se refiere a que hay un asunto que precisa tratar, puesto que él le impediría ocupar de nuevo sus escaños, por ser cuestión de dignidad, y el cual es el de revocar inmediatamente el nombramiento de Ciudadano de honor hecho a favor del Sr. Lerroux.

El Sr. [NICOLÁS Mingorance dice que en la sesión en que tomaron posesión los Concejales del Frente Popular primeramente designados, pidió el expediente de ese nombramiento; que examinado el mismo observó que la designación no era de hijo adoptivo, sino de Ciudadano de honor.

Dice que como el político don Alejandro Lerroux, fue el Jefe del Gobierno que reprimió la revolución de octubre y que como el Frente Popular está compuesto de fuerzas que participaron en aquella, dice que se debe revocar aquel acuerdo, puesto que ello fue producto de la política menuda que realizó el anterior Ayuntamiento y que el único fundamento fue una circular del ayuntamiento de Huelva, pidiendo la adopción de ese acuerdo.

Dice que está resolución se adoptó cuando el pueblo no podía manifestarse, razón por la que se pide que, no siendo del sentimiento popular, y por no tener personalidad para ello el Sr. Lerroux, se adopte el acuerdo que ha solicitado.

El Sr. Presidente dice que la propuesta está en el ánimo de todos, y S.E. acordó revocar el referido acuerdo de nombramiento de Ciudadano de honor de esta Ciudad, a favor del político indicado.

El Sr. González y F. Trujillo pide que como cuando se adoptó el acuerdo se le participó al Sr. Lerroux, se le participe ahora al propio interesado, la resolución que se acaba de adoptar.

S.E. así lo acordó.

El Sr. Crespo solicita que las sesiones comiencen a las seis de la tarde, para que puedan concurrir los señores que son empleados.

También así lo acordó S.E.

Por las razones alegadas por el Sr. García Cabrera, el Sr. Presidente pregunta si se acuerda suspender la sesión para continuarla en el día de mañana a las seis de la tarde, acordándolo así el Ayuntamiento.

 

 

[Con las firmas del Alcalde JOSÉ CARLOS SCHWARTZ HERNANDEZ y de 15 de los concejales presentes, acaba el acta, que es cerrada por la firma del casi sempiterno Secretario Municipal HIPÓLITO FUMAGALLO MEDINA]

JOSÉ ANTONIO PRIMO DE RIVERA RECHAZADO EN LA COALICIÓN DERECHISTA


Mientras tanto, los líderes trabajaban febrilmente en busca de circunscripciones seguras. En la primera antevotación de los socialistas de Madrid para la formación de su candidatura, el fracaso inicial de Julián Besteiro para ganar un puesto constituyó un disgusto para los republicanos más conservadores.

Ningún otro hombre público gozaba de más alta reputación de probidad, competencia y sentido conservador. Era un socialista evolucionista, que detestaba la violencia. La República lo había sacado de su trabajo tranquilo de catedrático para nombrarlo presidente de la Cortes constituyentes, en cuyo puesto se distinguió durante dos años y medio por su conducta limpia, caballerosidad y gentileza. Todos, incluyendo a los monárquicos, lo respetaban como profesor. Era alto, delgado, un poco inclinado, cargado de espaldas y con rostro de hombre docto. Sus modales amables despertaban al punto confianza.

El hecho de que un hombre con tal distinción en su partido no consiguiera fácilmente ser incluido en candidatura fue explotado por la propaganda fascista como una de que las izquierdas se inclinaban al gobierno por la violencia.

La circunstancia de que Largo Caballero encabezara en primer lugar la antevotación de la candidatura socialista reforzaba el argumento de las derechas. Era imposible dudar de la honestidad y sinceridad de esta favorita aversión de los conservadores.

Largo Caballero era de oficio estuquista y abrazó el socialismo con fe. En la monarquía ocupó un cargo de menor cuantía. En el Gobierno de Azaña fue ministro de Trabajo, y en los conflictos entre patronos y obreros, invariablemente favorables a los obreros, incluso en casos en que éstos no tenían razón causaban una desagradable impresión. Yo no creo que procediera conscientemente de mala fe, pero instintivamente, apoyaba a los trabajadores. Nunca lo oí hablar en las Cortes, y estudiado su cara de de enérgica expresión,, desde la tribuna diplomática, no podía librarme de la impresión, de que en su impaciencia, pensaba que el procedimiento parlamentario era una futileza. Vivía con espartana austeridad, y, debido a que era incorruptible, se había convertido en el ídolo de la clase trabajadora, que tantas veces se vio traicionada por falsos amigos. Se convirtió en un poder tremendo en los sindicatos socialistas, los cuales en definitiva determinaban la orientación y trayectoria del partido socialista.

 

Nada, creo yo, contribuyó más a dar aliento a la idea, estimulada por los fascistas y los propagandistas militares que buscaban un pretexto para su rebelión basándose en que una victoria de las izquierdas acarreaba medidas extremas, que la derrota de Besteiro y la aplastante victoria de Caballero, el coco de los conservadores. En verdad, Besteiro fue elegido pocos días después, pero, psicológicamente, el daño estaba ya hecho.

 

Entre los viejos líderes que buscaban circunscripciones seguras, ningún caso era tan patético como el de Lerroux. Había llegado a ser una carga, y en más de una circunscripción, aunque había presión por las derechas, se negaban a aceptarlo como candidato. Finalmente se presentó por Barcelona, donde pronunció su único discurso en la campaña. Y, pronunciado por Lerroux, fue sorprendente. La mayor parte del discurso fue dedicado a exaltar a la Iglesia que tan empeñosamente había combatido a lo largo de toda su carrera política. Hablaba, dijo, «con emoción» de los símbolos de la religión. Todas las noches dormía con la imagen de la Virgen en la cabecera de su cama.

El. que atacó a la Iglesia durante tantos años y apoyó los artículos de la Constitución referentes a la religión, calurosamente pedía la eliminación de las leyes que había apoyado de acuerdo con las prédicas de toda su vida. Era que estaba desesperadamente asustado y se entregaba al arbitrio de Gil Robles.

 

Los fascistas se presentaron bajo falsas banderas, pues José Antonio Primo de Rivera fue rechazado en la coalición derechista que le habría asegurado su elección. Los fascistas reconocidos no eran lo suficientemente fuertes en ninguna circunscripción para ser elegidos sin un aliado, y esto se le negó. No se le había perdonado sus malos modales cuando rompió el piadoso encanto en que estaban sumidas las Cortes, cuando los derechistas vindicaban a sus líderes del escándalo, al lanzar aquel grito: ¡Viva el estraperlo! Sus amigos lo presentaron en diversos distritos, con la esperanza de que saliera por alguno.

El conde de Romanones se presentaba por Guadalajara, donde ganó por amplio margen, como sucedía en los dominios de los grandes terratenientes de la nobleza de Inglaterra en el siglo XVIII.

Azaña y Prieto contendían en Bilbao, donde su elección era casi segura. Gil Robles se presentó por Salamanca,

 

Fuente:

Autor: Claude G. Bowers, Embajador USA en España de 1933 a 1939

Título: Misión en España (My Mission to Spain)

1955 Editorial Grijalbo.- México

CAPITULO XIII .- LA BATALLA ELECTORAL Páginas 188 a 190.

JOSÉ ANTONIO VUELVE A GRITAR ¡VIVA EL ESTRAPERLO!


El 29 de noviembre de 1935, la prensa madrileña anunció con grandes titulares otro escándalo, y Miguel Maura planteó una interpelación pidiendo una investigación parlamentaria.

Aquella mañana pasé por la Presidencia, mientras se halla en sesión el Consejo de Ministros, y advertí grupos de gente estacionados en la calle, en hosco silencio, con un número desacostumbrado de guardias civiles entre ellos.

La historia del nuevo escándalo se extendió como fuego sobre un llano después de una sequía. Algún tiempo antes el Gobierno había contratado con un armador dos barcos para el servicio de la Guinea Española. Los barcos entregados estaban tan carcomidos, que uno se hundió en las mismas aguas del muelle y el agente del Gobierno canceló el contrato. El vendedor demandó por daños y perjuicios quinientas mil pesetas, La reclamación fue a manos de Lerroux, amigo del vendedor, y aquel la entregó a su secretario para investigación. De acuerdo con la historia que circulaba, este último habíase asombrado ante la moderación de la demanda. «¿Cómo? ¡Esto es ridículo!

La cantidad es demasiado pequeña. Debemos subirla lo menos a tres millones de pesetas». y así fue hecho al principio, tras la insistencia del demandante. Entonces, así reza la historia, la cantidad se elevó a siete millones; pero, intimidados por su propia audacia, se dejó en tres millones. Tras esto, Lerroux avisó al agente en la Guinea Española para que pagase la cantidad dando la impresión de que la orden procedía del Consejo de Ministros. Pero el agente, hombre honesto, se negó a cumplir la orden, siendo por ello sumariamente depuesto. Regresando a Madrid a toda prisa, el agente visitó a otros ministros, que negaron todo conocimiento de la transacción si bien un distinguido ministro, notable por su piedad, pensó que era menos peligroso pagar que exponerse a las consecuencias políticas de una denuncia.

A medida que la historia era conocida, aparecía claro que los cansados hombros de Lerroux tenían que cargar con el fardo, por lo que su resentimiento echaba chispas. Sus lugartenientes no aparecían en sus escaños, y un día Lerroux, encarándose con sus con sus colegas de la derecha, les dio una explicación directa. Estos se sintieron considerablemente afectados por el gesto. Lerroux compareció ante la Comisión e insistió en que los ministros habían sido consultados.

Tras la cortina, los dirigentes derechistas trabajaban febrilmente para manipular el informe, Maura, presidente de la Comisión, dimitió como protesta., La Ceda, insistiendo en la prístina pureza de Lerroux, echaba las culpas sobre el humilde secretario, elegido como chivo expiatorio. Los monárquicos deseaban declarar culpables a los dos, amo y secretario, pero solamente de un «error administrativo». Los republicanos de izquierda estaban dispuestos a considerar culpables, no solamente al amo y al secretario, sino a Gil Robles como encubridor del hecho.

9

La Comisión no pudo llegar a un acuerdo, y sólo un informe firmado encubriendo los hechos y firmado por nueve de los veintiuno que la formaban fue presentado por la Ceda como «el informe de la Comisión»; pero las opiniones discrepantes de los monárquicos y los partidos de izquierda ni siquiera se leyeron. Según el «informe de la Comisión», Lerroux salió «puro como la luz e inmaculado como una estrella», víctima inocente de un perverso secretario, que fue desollado con justa cólera.

Disgustado por la farsa y la hipocresía de todo ello, José Antonio Primo de Rivera estaba como un toro furioso en una tienda de porcelanas. Atacó demoledoramente el hecho hipócrita, con pruebas, y su vigorosa acusación contra la corrupción creó intranquilidad. Sabiendo que Lerroux solamente podía  ser exonerado por órdenes de Gil Robles, se dirigió en tonos dramáticos a él, llamándole por su nombre, implorándole que no se hiciera el habitual defensor de aquellos culpables de fraude contra el Estado. El requerido, con enrojecido rostro y semblante de furor, retorciéndose y contorsionándose en su asiento, hubo un momento en que pareció que iba a levantarse, pero cambió de parecer. Lerroux permanecía sentado e inmóvil, con los brazos cruzados.

Fue un debate violento, pero sin sentido, una batalla vergonzosa. A las diez, las Cortes suspendieron la sesión hasta la una y media de la madrugada. A las seis de la mañana se verificó la votación. Lerroux fue exonerado, condenado su oscuro secretario, con la teoría de que a mejor día, un hecho mejor – pues era domingo por la mañana. Pero apenas se anunció el resultado, cuando una penetrante voz se levantó de la desierta tribuna diplomática: «¡Viva el estraperlo!»

Los diputados miraron a la cara del travieso José Antonio Primo de Rivera, quien, con el desparpajo de un niño malicioso, se reía de sus mayores. Los diputados miraron con ceñudo enfado y se echaron a la calle, desierta.

* * * * *

Fuente:

Autor: Claude G. Bowers, Embajador USA en España de 1933 a 1939

Título: Misión en España (My Mission to Spain)

1955 Editorial Grijalbo.- México

CAPITULO XII .- «!VIVA EL ESTRAPERLO!» FRUTOS PODRIDOS! Páginas 172 a 174.

* * * * *

El embajador Bowers denota una atinado conocimiento del devenir de los acontecimientos españoles durante su misión en España.

Esta vívida descripción de la corrupción de los inverecundos gobernantes de la reaccionaria derecha española, en el periodo republicano conocido como «bienio negro», así lo pone de manifieto,

A la vista de la corrupción política y empresarial que estamos sufriendo actualmente, en esta mediacracia o democracia mediática que nos ha tocado vivir, cabe plantearnos, una vez más, que si bien la Historia no se repite, si parece que se reitera.

VIVA EL ESTRAPERLO!


A pesar de la zozobra reinante entre los líderes de la coalición gobernante a causa de sus acentuadas disensiones, se organizó un banquete en honor de Lerroux. Aunque era un aliado de los enemigos del régimen republicano, Lerroux aseguró que su propósito era consolidar la República. Gil Robles habló en términos de lirico elogio sobre don Alejandro, y los comensales brindaron y aplaudieron. Lerroux se había convertido en un «gran anciano», en el salvador de la nación casi, en hijo predilecto de la Iglesia. Ahora resultaba un error social mencionar el famoso manifiesto. Todas las concesiones posibles fueron hechas para mantener la coalición gobernante frente a las elecciones ya inevitables.

Pero las perspectivas no eran brillantes. Sin organización ni previo reclutamiento, cincuenta mil personas se habían congregado en Valencia para oír un discurso de Azaña, y setenta y cinco mil se reunieron en Bilbao. Cuando se requirió utilizar la plaza de toros de Madrid para la celebración de un mitin en el que hablaría Azaña, el Gobierno, torpe y neciamente, lo  negó; entonces se hicieron gestiones para el uso de un grandioso campo situado en las afueras de la ciudad, mas allá del puente de Toledo. Para poder costear la construcción del estadio provisional, se hizo pagar una cantidad por la entrada. Al saber que se encaminaban hacia la ciudad multitudes de todas partes de España, y de todas las clases sociales, que vendrían en trenes y camiones, a caballo, en mulas, en burros y a pie, se produjo verdadera alarma. Algunos días antes del mitin, dichas multitudes invadían la capital.

 

2

Parecían abrirse las compuertas de un dique, el día antes del mitin, cuando miles de personas entraron en Madrid con el ímpetu y el estruendo de un Niágara. Llegaban trenes especiales y camiones llenos de personas; muchos venían en mulas y algunos a pie, e irrumpieron en la ciudad con banderas; medida que esta entusiástica muchedumbre marchaba por las calles, se temió que los forasteros no pudieran ser controlados y atacaran a las personas y a la propiedad. Agentes provocadores nazis y fascistas, entonces en España, estimularon dicha alarma. Las damas de la aristocracia se recluyeron en sus casas, y corrieron las cortinas de sus balcones y ventanas, pero el orden fue perfecto. Solamente allí donde los partidos de la derecha sacaron a relucir carteles provocativos se produjo algún alboroto. Los carteles fueron retirados por orden de la policía. y la noche transcurrió pacíficamente.

 

Por Ia mañana del día del mitin, toda la ciudad parecía marchar hacia el puente que atraviesa la carretera de Toledo. Era una impresionante demostración del poder numérico del pueblo. Miles de personas se abrían paso a través del puente en dirección al campo de Comillas, acercándose lo mas posible a la tribuna, donde permanecían inmóviles. Algunos observadores opinaban que por parte de oficiales del Gobierno se hacían intentos para provocar disturbios -la técnica fascista -, pues tropas de caballería atropellaron a la multitud cuando cruzaba el puente. Se instalaron altavoces para que la voz de los oradores pudiese ser escuchada por una muchedumbre de doscientas cincuenta mil personas allí reunidas para escuchar la palabra de Azaña. Durante las dos horas que se prolongó el discurso reinó un orden perfecto.

O’Connell dominaba con sus discursos vastas multitudes pero tenía una presencia imponente, mientras que Azaña, era mas bien bajo; y O’Connell manejaba con arte las emociones, al paso que Azaña se dirigía solamente a la razón de sus oyentes. Su discurso de aquel día fue el de un estadista que podía haberlo pronunciado ante un senado o una academia, y aunque no exento de ironía, fue singularmente desprovisto de invectiva. En su discurso pidió que la República fuese devuelta a sus prístinos cauces y que se celebrasen elecciones para dar oportunidad a que la opinión expresara su voluntad. Fríamente, el orador señaló la falta de realizaciones del Gobierno y sus tendencias reaccionarias.

EI silencio, que no se alteró durante el enunciado de su programa, fue atribuido por algunos a la decepción producida por la moderación de su contenido. En aquella inmensa muchedumbre había liberales, demócratas, republicanos, socialistas, pero también había comunistas, sindicalistas y anarquistas extremistas deseaban una excitación a la revolución, rindieron al orador el tributo de su silencio.

Azaña realizo aquel día un hecho histórico: echó los cimientos de una coalición de los partidos de la izquierda para las elecciones que ya no se podían negar por mas tiempo.

Al terminar el acto, la multitud se volvió a la ciudad, con calma y buen orden, y por la noche emprendían la marcha de regreso por tren o en camiones, caminando lentamente por las montañas o andando trabajosamente a lo largo de las carreteras.

La grandiosidad del mitin sembró la consternación entre los líderes de la coalición derechista, pero encontraron algún consuelo en el hecho de que el discurso había terminado sin la realización de sus peores temores. En el exterior se dejaba oír el rumor de que destacados miembros del grupo gobernante estaban complicados en un escandaloso asunto de juego. Un día, poco mas o menos, antes del mitin, todo el mundo andaba intrigado sobre una encubierta declaración del Gobierno relativa a cargos de «un irresponsable aventurero de nacionalidad cubana» contra funcionarios del Gobierno. Habíase anunciado que el fiscal de la Republica tenía orden de efectuar una investigación. ¿Por qué el Gobierno se acusaba a sí mismo? Se supo que Prieto, refugiado en Paris, y en posesión de las pruebas documentales de la vileza, había enviado estas a Azaña, quien podía hacer uso de alias en su discurso. Puesto que Azaña poseía comprometedoras pruebas, el Gobierno no podía sino anticiparse al ataque.

Pero no hubo ataque. Azaña simplemente aludió, de forma indirecta, a la «inmoralidad». Pero el enorme éxito del mitin daba nuevas esperanzas a la oposición, y Prieto, que hasta entonces se hallaba en un estado de profunda depresión, regresó precipitadamente a España para organizar el ala derecha de los socialistas para las elecciones.

3

 

Los madrileños son gente alegre, y pronto andaban contando la jocosa historia de un jugador profesional en la que aparecían complicados algunos de los líderes de la coalición derechista. Aunque estaba prohibido el juego, un aventurero cubano habíase acercado a funcionarios del Gobierno con la oferta de un monopolio sobre el juego. El cubano poseía la invención de una maquina denominada «Straperlo», y esta palabra había de entronizarse en el vocabulario de la calle en varias semanas. La historia contaba que funcionarios públicos habían concedido el monopolio del juego y que se había hecho un anticipo de dinero. Desgraciadamente, el aventurero cometió el error de hacer publicidad en los periódicos sobre la apertura del Casino de San Sebastián, y cuando El Sol y La Voz rechazaron el anuncio y publicaron, en cambio, editoriales que con tenían observaciones sobre lo irregular del caso, se realizó una tentativa de soborno y el cubano fue expulsado de las oficina de dichos diarios; pero ya la grotesca historia era del dominio público. Los políticos comprometidos aconsejaron al aventurero que cruzara la frontera por una temporada, pero éste se marchó sin el dinero que se quedó en los bolsillos de los politicos.

En París, Prieto oyó hablar del asunto y, apiadado por las tribulaciones del extranjero, puso sus sinceros servicios a disposición de la víctima. Prieto aconsejó a éste que remitiera una carta implorando a los políticos en cuestión que le devolvieran el dinero del soborno para librar al cubano de una completa ruina. Por increíble que parezca, éste obtuvo algunas contestaciones.

El excesivamente apiadado Prieto, por lo tanto, consiguió copias fotostáticas de las contestaciones, que mandó a Alcalá Zamora. Los cargos comprometían a un grupo de lerrouxistas, entre los que figuraba el alcalde de Madrid, el gobernador general de Cataluña y el líder del partido radical en Valencia. Indirectamente, también alcanzaba a Lerroux.

La ciudad se desternillaba de risa, los haraganes de los cafés y de las tabernas se refocilaban con la historieta, y en los salones y todo eran sonrisas y risitas. Muchos creían que Lerroux, casi deificado en su vejez, había empañado su historial con las mezquinas raterías de sus subordinados.

Lerroux presentó su dimisión, que Chapaprieta no aceptó. En el partido radical, que era presa de cólera y consternación, Santiago Alba pedía una exposición completa y la purga de los comprometidos. Circularon rumores de una deserción general del partido que Lerroux durante tanto tiempo había dirigido. La coalición derechista amenazaba desintegrarse, y los líderes de los partidos de Azaña permanecían silenciosos y contentos, cosa que sin duda podían permitirse. Interpelado en las Cortes, Chapaprieta se negó a discutir el escándalo hasta que el fiscal de la República presentara su informe. Gil RobIes propuso una investigación parlamentaria. Lerroux, débilmente, se lamentó de que los izquierdistas deseaban publicidad para la historia.

Había intensa ansiedad en el seno de la coalición gobernante acerca de lo que la investigación parlamentaria revelaría. El Debate y El Liberal lanzaron ediciones especiales a la calle con la inserción del informe completo de la comisión parlamentaria, promoviendo gran sensación. Nadie dudaba de que existía fundamento en la histona del estraperlo, pues los líderes del partido de Lerroux estaban todos claramente comprometidos.

Los cargos contra el apuesto alcalde de Madrid, se basaban en que se había inmiscuido con documentos oficiales en un esfuerzo para ocultar el crimen. Al gobernador se le acusaba de haber cobrado uno de los cheques del cubano por valor de treinta mil pesetas, y, según el aventurero, dicha suma tenía que dividirse entre Lerroux y Rocha. El conde de Romanones, disgustado con el bajo chanchullo, decía, gruñendo, que aquello eran «sobornos de calderilla”.

La superestructura de la coalición de derechas, se tambaleaba, y circularon rumores de que Lerroux y Rocha dimitirían el lunes. El sábado anterior había tenido lugar una tempestuosa conferencia del partido, en la que algunos clamaban por la purga del partido radical, mientras que .los oportunistas proponían que se apoyase a Lerroux a toda costa. El que en otro tiempo fue orgulloso partido de Lerroux, que hasta hacía poco estaba en olor de santidad, ahora pasaba al olvido hundido en la hediondez.

 

4

Las Cortes se hallaban atestadas ante la expectativa de un debate sensacional.  Lerroux, aunque tranquilo, estaba serio y parecía apenado. Chapaprieta llegó pronto y sentóse. a su lado en silencio. Gil Robles, con expresión de fastidio, se sentó al otro lado de Lerroux. Rocha, ahora miserablemente mal situado como ministro de Instrucción pública, fue el último en sentarse, en la parte más distante del banco azul.

El portavoz del partido de Miguel Maura presentó el informe de la comisión parlamentaria. En la Cámara se produjo un silencio sepulcral Lerroux estaba sentado con las manos cruzadas, mirando al frente, aparentemente tranquilo.

El alcalde de Madrid, Salazar Alonso, meticulosamente ataviado habló con emoción en su propia defensa y fue escuchado con manifiesto interés. Después se levantó Lerroux, en medio de un silencio absoluto, y habló desordenadamente, casi con incoherencia. Consciente de ello, se refirió a sí mismo, asumiendo el papel del anciano cansado y gastado en el servicio de la República. Se les escuchó con cínico silencio, y su partido pareció tambalearse ante la debilidad de su defensa. Cuando terminó, sin que nadie lo aplaudiera, cruzó los brazos y se quedó con la mirada fija en el vacío. Una vez quedó claro que su aparente indiferencia era una máscara un impulsivo joven de su partido pidió la venia de la presidencia, y Lerroux al instante alerta, se volvió y Ie miro severamente, clavó su mirada en los ojos del joven y, golpeando el respaldo del banco azul, Ie ordenó que se sentara.

Habló entonces Jose Antonio Primo de Rivera, provocando en la Cámara una tormenta con su rotunda protesta contra la hipocresía y la corrupción. Siguió Maura. que se manifestó suave. Gil Robles se levantó para defender a Lerroux; a su juicio, no había nada inmoral; todo se reducía a un intento de las izquierdas para dividir la coalición de derechas. No rozo al tema de las acusaciones ni de las pruebas. Cuando se sentó, se volvió hacia Lerroux y se enzarzó con él en una larga y animada conversación.

Los partidos de la izquierda, sabiamente, se abstuvieron de participar en el debate. Aquella no era la sucia criatura de ellos, y si las niñeras disputaban sobre su limpieza, no les concernía.

Cuando Salazar Alonso fue vindicado por un margen de tres votos, despues de una completa exculpacion de Lerroux, los diputados se vieron sorprendidos por un grito penetrante:

–       ¡Viva el estraperlo!

Todos los ojos se volvieron hacia el travieso rostro de Jose Antonio Primo de Rivera. Este sonrio con la irresponsabilidad de la juventud ante el gesto ceñudo de sus mayores.

 

Fuente:

Autor: Claude G. Bowers, Embajador USA en España de 1933 a 1939

Título: Misión en España (My Mission to Spain)

1955 Editorial Grijalbo.- México

CAPITULO XII .- «!VIVA EL ESTRAPERLO!» FRUTOS PODRIDOS! Páginas 163 a 168.

LIMITANDO EL DERECHO DE ASOCIACIÓN DE LOS MILITARES


El 20 de julio de 1934, en el número 201 de la Gaceta de Madrid, el Ministerio de la Guerra publicó un Decreto limitando gran parte del derecho a la libre asociación de los militares.

Concretamente en el artículo primero de este decreto se decía:

Los militares de cualquier clase y jerarquía (. . .), no podrán pertenecer en ningún concepto ni por motivo alguno, mientras
permanezcan en activo, como socios, afiliados o adheridos a ningún centro, partido, agrupación o sociedad que revista carácter político, ni a ninguna organización o entidad de carácter sindical o societario, tenga o no aquella índole

En los siguientes artículos se establecían las sanciones aplicables en el cumplimiento de esta orden, que podía llegar hasta la separación del servicio del afectado incumplidor.

El artículo 9º era de este tenor:

Los preceptos contenidos en los artículos 1º, 2º, 3º y 4º del presente Decreto, no serán de aplicación a los militares y sus asimilados que sean Diputados de las Cortes, mientras ostenten la investidura parlamentaria.

Este Decreto, dado en Madrid el diecinueve de Julio de mil novecientos treinta y cuatro, lleva la firma por el Presidente de la República, NICETO ALCALA-ZAMORA Y TORRES, siendo refrendado por el Ministro de la Guerra DIEGO HIDALGO Y DURAN, siendo Presidente del Gobierno RICARDO SAMPER del Partido Radical, que había sucedido a su correligionario ALEJANDRO LERROUX.

En pleno «bienio negro».