LA NOMENCLATURA DE LAS VÍAS MUNICIPALES


En el fenecido régimen público español acontecía, con relativa frecuencia, que los cambios políticos fueran acompañados de un singular empeño de nimias alteraciones. Y acaso como signo de vitalidad de los adventicios, se pretendían hacer pasar acuerdos y resoluciones del peor estilo localista, Resultaba de esta manera bastante castigada la nomenclatura de las vías municipales, sujeta a los vaivenes de la política, con agravio de la Historia unas veces, de la Tradición otras, de la cultura en ocasiones y de la conveniencia del vecindario casi siempre.

Pero nuestro Movimiento Nacional no puede solidarizarse con esas costumbres que al mismo tiempo que significan un desvío del recio sentido de la continuidad, pueden contribuir a cierta desorientación en el aprecio de los valores pretéritos.. Es necesario, pues, vigilar desde este Centro estas manifestaciones de la vida ciudadana, para evitar actuaciones censurables.

En su virtud este Ministerio ha tenido a bien disponer:

1º Las Comisiones Gestoras municipales se abstendrán de acordar revisiones generales de los nombres de vías y plazas públicas de las localidades.

2º Sólo en casos de evidente agravio para los principios inspiradores del Movimiento Nacional o en otros de motivada y plena justificación, podrán acordar la supresión de las denominaciones actuales, previa consulta al Servicio Nacional de Administración local, del Ministerio del Interior.

3º Para satisfacer el deseo de honrar la memoria de hombres ilustres o de hechos laudables, podrán servirse de las calles nuevas o de las afectadas por las supresiones excepcionales a que el apartado anterior se refiere.

Burgos, 13 de abril de 1938.- II Año Triunfal .

RAMON SERRANO SUÑER

 

Cfr.:

Boletín Oficial del Estado núm. 540 de 14 de abril de 1938.- Página 6781.

 

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Cuando el «cuñadísimo» Ministro del Interior RAMÓN SERRANO SUÑER, dictó esta orden, en Santa Cruz de Tenerife, ya se había efectuado la «limpieza» de los nombres de la vías urbanas, habiendo sido borrado, prácticamente, todo rastro de nomenclatura republicana, por la Comisión Gestora Municipal emanada de la Sublevación Militar del 18 de julio de 1936.