CORONEL GALTIER PLEY ORDENA INSTRUIR CAUSA CONTRA FRANCISCO ACOSTA GONZÁLEZ


[Cuartilla de papel común habilitado como oficio 374 con el sello elíptico de E.M. del GOBIERNO MILITAR DE LA PLAZA Y PROVINCIA DE LAS PALMAS]

1

 

Remito a V.S. atestado instruido contra el paisano FRANCISCO ACOSTA GONZALEZ, (a) “Pancho el Rabudo”, a fin de que con el carácter de Juez Instructor y auxiliado por el Secretario que designe, proceda a instruir causa contra el mismo, por los hechos denunciados, quedando el detenido a su disposición, lo que comunicará al Establecimiento en que se encuentra.

Acuseme recibo.

Dios guarde a V.S. muchos años.

Las Palmas a 21 Noviembre de 1936.

El Coronel Gobernador Militar.

[Firma rubricada de FRANCISCO DE SALES GALTIER PLEY]

 

[Al pie]

Sr. Teniente Juez Instructor Don Angel Barrachina Castelló

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FRANCISCO ACOSTA GONZALEZ, (a) “Pancho el Rabudo”, había sido CAMPO DE CONCENTRACIÓNCingresado en el Campo de concentración de la Isleta.

 

Cfr.: A-TMTQ 13003-418-12 Causa 544 de 1936.- Folio 1.

 

INFORME DE LA GUARDIA CIVIL SOBRE JOSÉ CARRILLO GONZÁLEZ


[Cuartilla de papel común habilitado como oficio por el sello ovalado del primer jefe de la Comandancia de la Guardia Civil en Las Palmas]

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Consecuente a su respetable escrito de fecha 5 del actual, en el que interesa informes de la conducta y antecedentes políticos del paisano JOSE CARRILLO GONZALEZ, de 31 años de edad, casado, barbero ,domiciliado en la trasera de la calle de Guerra del Rio; tengo el honor de participar a V.S. que de las investigaciones practicadas por fuerza de esta Comandancia resulta que dicho individuo estaba afiliado al partido socialista, era extremista y agitador callejero fué apoderado del Frente Popular en las elecciones de 16 de Febrero de 1.936, intervino en varias huelgas, distinguiéndose en la de repartidor de periodicos del año 1.934. Ha estado detenido en el Campo de Concentración, siendo de mala conducta politica y regular publica y privada.

Dios guarde a V.S. muchos años.

Las Palmas 8 de Octubre de 1.938.

III Año Triunfal.

El Primer Jefe Acctal.

[Firma rubricada del Teniente Coronel FRANCISCO ROJAS BLANCO]

 

[Al pie]

Alferez Juez Instrucctor del Juzgado Eventual num 8

Gobierno Militar de Las Palmas, Don Manuel Palenzuela.

LAS   PALMAS .

Cfr.: A-TMTQ 13322-432-12.- Causa 90 de 1938.- Folio 9.

ETIQUETAS

 

MALOS TRATOS AL SÚBDITO INGLÉS MR MAC LEOD


Nº 4038                                                Legº 162 – 18

 

 

 

COMANDANCIA GENERAL DE CANARIAS

PLAZA DE LAS PALMAS                                                         JUZGADO EVENTUAL

 

INFORMACION NUMERO 27

 

 

 

Instruida para averiguar los supuestos malos tratos sufridos por el súbdito ingles Mr. Mac Leod el diez y nueve de Enero, al ser detenido dentro del recinto militar de la Isleta

 

 

Comenzaron las actuaciones el seis de Junio de mil novecientos treinta y siete.

MacLeod

 

JUEZ INSTRUCTOR

SECRETARIO

Comandante de Infantería

Don Jose Baldellon Silva.

Alférez de Infantería

Don Eduardo Rodriguez Lisson

 

 

Cfr.: ATMTQ 4038-162-18 Información 27 de 1937.- Cubierta.

EL CAMPO DE CONCENTRACIÓN DE LA ISLETA


Un estudiante que ha logrado escapar de las islas Canarias ha hecho al corresponsal de la Agencia España, en Gibraltar, interesantes declaraciones sobre los campos de concentración que los rebeldes han establecido en Las Palmas, donde son internados todos los republicanos o los simplemente sospechosos de ser simpatizantes con el Gobierno legítimo de España.

La nacionalidad extranjera no es un obstáculo para que los cabecillas fascistas conduzcan a los campos de concentración a los elementos que considera disconformes con su actuación.

Uno de los campos de concentración está situado en la montaña, rodeado de crestas y picos de unos seiscientos metros de altura.

Lo vigilan seis Cuerpos de guardia, establecidos en diversos puntos.

La península donde el campo se encuentra tiene cerrado el paso por una muralla que va de una playa a otra.

A lo largo de ella, una larga fila de centinelas, estacionados cada quince metros, vigilan de día y de noche.

El campo propiamente dicho, que tiene una extensión de 2.500 metros cuadrados, está rodeado por una cuádruple alambrada de púas, que franquea una sola entrada.

Hay treinta tiendas, en cada una de las cuales se refugian de 36 a 42 hombres. Se destinan 15 colchones para cuarenta de ellos y una manta para cada dos.

 A las siete menos cuarto de la mañana todos los prisioneros han de estar formados a la puerta de su tienda respectiva.

A una señal del que les manda deben gritar todos: «¡Viva España» «Viva el general Franco». Los que no lo hacen son golpeados con porras de caucho.

Desde las siete hasta mediodía, y de tres a cinco de la tarde se trabaja. A las seis tiene lugar la comida: una sopa (es decir, agua caliente, en la que nadan algunas migajas) y habas o patatas.

A las seis de la mañana se distribuye una taza de té o de café, que no es más que agua caliente y, no siempre un trozo de pan.

A mediodía se les da un plato de sopa únicamente.El trabajo de los presos consiste en la construcción de caminos, en la limpieza del campo y en el transporte de arena y piedras.

Los equipos son mandados por un sargento, armado con una porra, con la que golpea a los presos para que trabajen más intensa y velozmente.

Se les obliga a transportar sobre la espalda más de 50 kilos a distancias de varios centenares de metros. Los que caen al suelo son golpeados hasta que se levantan de nuevo.

También se encargan los presos del transporte de bloques de granito.

Con extraordinaria frecuencia regresan del campo de concentración con el cuerpo tumefacto por los golpes recibidos.

Las penas que les son aplicadas son muy diversas; la más corriente consiste en obligarles a injerir medio litro de aceite de ricino.

Otra de ellas es atar a la espalda del preso un saco de arena de 50 kilos, obligándole a llevar sin interrupción cestos llenos de piedras y arena desde las siete de la mañana a mediodía, cubriendo muchas veces una distancia de doscientos a quinientos metros.

Entre mediodía y las tres de la tarde, es decir, durante la hora del almuerzo, se le continúa obligando a sostener sobre la espalda el saco de arena.

Por último, otro de los castigos es obligar a que uno de los presos golpee a su compañero con la porra de caucho que usan los vigilantes.

Si el que golpea no lo hace con la energía que allí se considera necesaria, es, a su vez, golpeado.

También se castiga a los presos privándoles de todo alimento durante seis días.

 Cfr.:

La Libertad. Diario republicano independiente.  19 de marzo de 1937. Página 1.

[Aportación del Amigo FABIÁN HERNÁNDEZ ROMERO]