FRANCISCO LA ROCHE AGUILAR EN EL INFORME GUITART


El historiador RICARDO GUERRA PALMERO en su libro LA FALANGE EN CANARIAS, editado en 2007 por el Centro de la Cultura Popular Canaria, ISBN 978-84-7926-552-6, ha aflorado el «Informe sobre la situación política en Tenerife» firmado por el falangista JOSÉ GUITART en Madrid el 11 de enero de 1940, conservado en el Archivo General de Administración, Sección Presidencia, Secretaría General del Movimiento, DNP, caja Nº 221.

 

El tal GUITART incluye en su informe estos datos de FRANCISCO LA ROCHE AGUILAR:

 

Fue Presidente del Cabildo y Alcalde de la Capital durante la Dictadura. Como presidente de la primera de las citadas corporaciones y siendo secretario Antonio Lara, se preparó el advenimiento de la República y se cometieron toda clase de venalidades de orden administrativo por su incompetencia y falta de carácter. Viejo político, sólo protege los intereses de sus amigos y siendo persona de gran capital, hoy está al frente de la Junta de prestación personal y otros órganos por lo que cobra cuantiosos sueldos que íntegros ingresa en su cuenta del Banco de España.

 

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En todos los tiempos se han cocido habas.

 

LO QUE CUENTA J.J. ARENCIBIA DE FRANCISCO LA ROCHE


El Coronel Juan J. Arencibia de Torres, en su libro Calles y Plazas de Santa Cruz de Tenerife, ha escrito estas líneas sobre la vía enaltecedora de la memoria de FRANCISCO LA ROCHE.

AVENIDA DE FRANCISCO LA ROCHE

De la Plaza de España a la avenida José Martí.

 

Esta magnífica avenida se realizó, entre 1940 y 1965, aprovechando la rambla de Sol y Ortega, que corría paralela a la Alameda del Duque de Santa Elena, y el tramo siguiente de la citada carretera hasta el barranco de Tahodio. En su límite marítimo se disfruta de un amplio paseo, que en los años cincuenta se vio muy concurrido por la juventud santacrucera; y en la acera opuesta se han levantado modernos edificios más altos de lo que la estética capitalina requería – que han ocultado la visión del mar, por esa zona, al resto de Santa Cruz. Se trata de edificios de buena planta, en cuyos bajos se han instalado especialmente restaurantes, lo que convierte esta avenida en una de las zonas más animadas de los veranos de Santa Cruz, aunque el aparcamiento de vehículos se hace difícil a pesar de la reciente inauguración de las plantas subterráneas en las inmediaciones de la Alameda del Duque de Santa Elena.

La construcción del muelle de Ribera, materialmente terminada en la década de los noventa, da también a esta avenida un especial y atractivo aspecto.

Su nombre oficial no ha tenido éxito, y difícilmente lo tendrá. Es conocida por propios y extraños por avenida de Anaga. El nombre del hermoso macizo montañoso resulta tan familiar y musical en su expresión, y encierra tanta belleza y peculiaridad, que se ha impuesto absolutamente.

Francisco La Roche es merecedor de que su nombre esté perpetuado en una calle santacrucera, pero en este caso no se acertó con la elección.

En la confluencia de esta avenida con la rambla, en la esquina norte del acuartelamiento de Almeida, se alza el monumento al general Franco, obra del célebre escultor Juan de Ávalos. Se trata de un complejo escultórico de gran categoría, en la línea de otros existentes en España del mismo autor. Muy cerca, frente a la Comandancia de Marina, existe un busto dedicado al célebre marino tinerfeño general Antequera.

Francisco La Roche y Aguilar nació en Santa Cruz de Tenerife el 7 de diciembre de 1886 y falleció el 27 de septiembre de 1948. Fue un hombre que ocupó importantísimos cargos en la vida pública tinerfeña: alcalde de Santa Cruz de marzo de 1924 a octubre de 1925 presidente del Cabildo de Tenerife entre 1927 y 1930 Y entre 1939 y 1945, presidente de la Mancomunidad Provincial, gobernador civil interino cerca de dos años, presidente del Consejo de la Caja de Previsión Social en Canarias de 1924 a 1940, presidente de la Cámara Oficial de la Propiedad Urbana durante siete años, y, desde 1938 a 1948, presidente de la Junta de Obras del Puerto, puesto desde el que realizó una extraordinaria labor.

Sus méritos quedan reflejados en sus obras y en las numerosas condecoraciones civiles y militares que recibió. Sin duda, Francisco La Roche fue una de las personalidades tinerfeñas más relevantes de su época.

LA DICTADURA DE MIGUEL PRIMO DE RIVERA


El 17 de mayo de 1902, al cumplir dieciséis años de edad, el hijo póstumo de Alfonso XII, se convirtió en Rey de España, al prestar, juramento ante las Cortes, pronunciando estas solemnes palabras:

«Juro por Dios, sobre los Santos Evangelios, guardar la Constitución y las leyes. Si así lo hiciere, Dios me lo premie, y si no, me lo demande».

El 13 de Septiembre de 1923, el General MIGUEL PRIMO DE RIVERA Y ORBANEJA, a la sazón Capitán General de Cataluña, se pone al frente de una sublevación militar que acaba con la Restauración.

El Rey ALFONSO XIII acepta el Pronunciamiento del General MIGUEL PRIMO DE RIVERA Y ORBANEJA, y éste concita en torno suyo al Ejército, la Iglesia, los Latifundistas y la Burguesía Catalana, que serían luego beneficiarios de la política llevada a cabo por el Dictador.

Con esta connivente acción, el Rey ALFONSO XIII, incurrió en felonía, al quebrantar su juramento.

Hasta aquel momento histórico, el rey conocido como rey felón, por antonomasia, había sido su antepasado FERNANDO VII.

Por tanto, ALFONSO XIII ha sido el segundo Rey Borbón Felón.

En algunos análisis históricos se cita como argumento para justificar este pronunciamiento, un deseo regeneracionista de acabar con la corrupción del sistema creado por CÁNOVAS Y SAGASTA.

Sistema que había conducido a España al desastre socioeconómico, agravado con la aparición de terrorismo patronal y sindical, que provocaba desorden social.

En otros análisis se incluye la cuestión militar y las desastrosas guerras de Marruecos.

Consumado la felonía, e implantada la Dictadura, la libertad de los españoles resultó escarnecida, y muchos militares abandonaron sus cuarteles, pasando engrosar la denominada lista civil, ocupando puestos gubernativos, mejor remunerados.

Una consecuencia trascendental para Canarias de esta Dictadura, fue la división provincial, llevada a cabo en 1927.