LAS BANDERAS DE NELSON Y EL CURA ENCARGADO DE LA CONCEPCIÓN


 

Excmo. Ayuntamiento.

Sesión del día 27 de Mayo de 1936

Testimonio.

«Se dio lectura a un escrito que suscribe el Cura encargado de la Iglesia de la Concepción, en el que expresa, con respecto a la orden que se le ha dado para que haga entrega de las banderas cogidas al Almirante Nelson, que no tiene inconveniente en efectuar la misma, por cuanto acata la autoridad constituida y las resoluciones que de la misma emane pero como quiera que juzga que esos atributos no pertenecen a la Iglesia, sino al Estado, de acuerdo con lo que previene la Ley de Confesiones y Congregaciones Religiosas, en concordancia con los artículos 26 y 27 de la Constitución, ha de hacer observar que para los efectos debidos la entrega debe efectuarse con todas las formalidades y garantías necesarias, por lo que ruega que la misma se haga por medio de acta notarial, en que, se haga constar las observaciones pertinentes, máxime cuando públicamente se ha hablado del deterioro que se hace a esas banderas, por corta de trozos para la venta.

El Sr. [Francisco] González F. Trujillo hace uso de la  palabra y dice que es de lamentar, sin que ello lo digo con animo de censurar a nadie, que se haya participado a ese Cura Encargado de la Concepción, no solo el acuerdo recaído de reclamar las banderas aludidas, sino que además se le ha pasado copia literal del testimonio correspondiente, causa por la que dicho señor ha contestado en forma que destila hielo.

Seguidamente comenta el mencionado escrito, extrañándose de que en el comienzo del mismo se diga que se acata a la autoridad y párrafos mas abajo se diga que si hace la entrega es por la forma conminatoria en que se le pide, lo que da a entender que no hace la entrega acatando a la autoridad, sino por la forma en que esta le reclama los trofeos, y para salvaguardarse de no sabe que supuestas responsabilidades pide la designación de un Notario.

Propone que se designen 4 señores Concejales, pues no cree que hagan falta más formalidades, que se hagan cargo de las banderas, y los cuales deben tener buen cuidado que en el acta de entrega no aparezca como que las mismas son entregadas por merced de un acto de violencia.

Lamenta que su ofrecimiento personal para ir a buscar dichas banderas, hecho en la sesión anterior, se haya tomado como que él se ofrecía a hacerlo violentamente, y por eso espera que a esos cuatro concejales de la Comisión no se les vaya a tomar como los 4 jinetes de la Apocalipsis, sino de personas que correctamente van a hacerse cargo de objetos de la pertenencia municipal.

En cuanto a la intervención notarial estima, que si el Cura la cree indispensable, debe él sufragar los gastos que tal ocasione.

El Sr. [Francisco] Palacios [Gutiérrez]  cree que así como el Cura pone condiciones para la entrega, se debe aceptar de la misma manera en que fueron entregadas en el momento en que ellos mandaban en España.

El Sr. [Gregorio] Cubas [Arbelo] {Izquierda Republicana}  estima que el Notario debe ser pagado por el Cura, si lo desea.

Propone que en vez de una Comisión sean todos los Concejales los que vayan a hacerse cargo de esos trofeos.

El Sr. [Francisco] Palacios [Gutiérrez]  dice que a ese acto debe dársele solemnidad, debiendo concurrir la Banda Municipal, Guardia Municipal y la Corporación.

El Sr. [Pedro] García Cabrera  considera que se debe nombrar una Comisión, a la que acompañaría el Sr. Secretario, siendo con ello bastante para hacerse cargo de estos objetos. En cuanto a la asistencia del Notario no le parece mal que vaya a la Iglesia, para que dé fe de las reuniones fascistas que en la misma se celebran, alentadas por quien quiso suplantar a la autoridad civil.

El Sr. [Cándido] Reverón [González] manifiesta que por los términos expresados parece que se trata de la preparación de una guerra; siendo así que no hay tal cosa, cuando se haya  dispuesto el Cura aludido a hacer la entrega. En cuanto al acta notarial no le parece mal que la exija dicho señor, porque ella servirá de garantía al mismo para justificar las causas por las que las entregó.

Sigue diciendo que como la ley determina que esos objetos son de la propiedad del Estado, antes de proceder se debería informar por el Sr. Secretario, acerca de si el Ayuntamiento con este acto incurre en responsabilidad.

El Sr. [Francisco] González [F.] Trujillo dice que el espíritu de la Constitución como el de los que la confeccionaron solo se refiere a las joyas, para evitar que fueran exportadas al extranjero; pero no cree que aquellos pensasen en que en una Iglesia pudieran haber banderas y trofeos de guerra. En cuanto al temor de adquirir responsabilidad expuesto por el Sr. [Cándido] Reverón González, debe desecharlo, pues mal irá a perseguir la república a auténticos republicanos, por acto como el que van a realizar.

El Sr. Alcalde [José Carlos Schwartz Hernández] considera que el procedimiento para hacerse cargo de esas enseñas es el de nombrar «la Comisión pedida la que estaría ayudada por el Sr. Secretario de la Corporación y por el Di­rector del Museo. En cuanto a la designación de Notario, debe dejarse a la iniciativa del Sr. Cura, y por lo tanto si asiste al acto debe ser por cuenta de aquel.

El infrascrito hace constar que no puede dar fe, por razón de su cargo, en actos fuera del Ayuntamiento, y que no se relacionen con documentos municipales; y hecha la advertencia expuso que en calidad de acompañante no tenía inconveniente en asistir con la Comisión, al acto de referencia.

Y en cuanto a las formalidades con que quiera revestir dicho señor Cura el acto, estima que no se le pueden evitar.

Se procede al nombramiento de la Comisión, designándose por la minoría socialista, al Sr. [Nicolás] Mingorance [Pérez], por la Comunista, al Sr. Macías [Fuerte] y por Izquierda Republicana, al Sr. González y F. Trujillo.

En Sr. [Cándido] Reverón [González] en nombre de Unión republicana dice que ésta no designa representante hasta tanto que se  informe por el Letrado de la Corporación si es legal o no el acto que se va a efectuar.

El Sr. [Francisco] González y F. Trujillo, dice que el acuerdo de incautación o petición de esas banderas fue adoptado por unanimidad, y que por consiguiente si existe responsabilidad, será para todo el Ayuntamiento.

El Sr. [José] González Cabrera estima que la inhibición de la minoría de Unión Republicana, viene a equivaler casi tanto como un voto de censura a los demás partidos, al considerar que el acto que se proyecta es ilegal e injusto.

El Sr. [Cándido] Reverón [González] {Unión Republicana}  manifiesta que ellos tienen el criterio que las banderas deben estar en el Museo, y acata todos los acuerdos adoptados en relación a este asunto; pero que el temor que, siente ellos es el de que hoy día esos objetos no son de pertenencia de la Iglesia y no del Estado, y que a lo mejor éste exige responsabilidades.

El Sr. [José] González Cabrera advierte que su posición no lo adopta como demagogo, pero considera que el Estado no les podrá exigir responsabilidades, ya que nada de particular se va a hacer con esos objetos, como no sea conservarlos en el Museo, en donde estarán bien.

Cree que lo más que podrá ocurrir es que el Estado reclame esos trofeos, por ser de carácter nacional, en cuyo caso todo consistiría, en hacerle entrega al mismo de esas banderas.

Termina diciendo que todas las minorías deben marchar de acuerdo en este asunto.

El Sr. González F. Trujillo estima que ya es hora de que se produzcan con franqueza, y cita como que en la reunión previa de señores Concejales todas las minorías estuvieron conforme en ese asunto, incluso Unión Republicana que dio su asenso por boca del  Sr. Alonso.

El Sr. [Cándido] Reverón [González] {Unión Republicana}  manifiesta que aun en ese caso no están dispuestos a ir contra la legalidad, puesto que ello equivaldría hacerse cargo de unos objetos de la pertenencia del Estado.

El Sr. [Manuel] Guadalupe cree que no se debe perder una hora en un debate como este, por haber asuntos más importantes que resolver.

El Sr. [Luis] Álvarez Ñañez {socialista} dice que la minoría socialista acepta toda la responsabilidad del acto que se va a efectuar.

El Sr. Secretario advierte que los objetos son dos banderas inglesas y dos españolas, y tres lanzas.

El Sr. [Francisco] Palacios {socialista} insiste en que a este acto se le debe dar realce por lo que estima que al mismo debe asistir la Banda Municipal, la Guardia Municipal, la Corporación y el pueblo, porque fue a éste a quien le costó la sangre al adueñarse de esas banderas.

El Sr. [Gregorio] Cubas [Arbelo] {Izquierda Republicana} se adhiere a esas manifestaciones.

El Sr. [Cándido] Reverón [González] {Unión Republicana} por último accede a designar representante por Unión Republicana, dando el nombre del Sr. [Juan] Alonso [de Armas] {Unión Republicana}.

Por ultimo S.E. acordó designar la Comisión compuesta por los Sres. Macías [Fuerte], [Nicolás] Mingorance [Pérez], [Francisco] González y F. Trujillo y [Juan] Alonso [de Armas], asistida de los señores Secretario y Director del Museo, la que se hará cargo de los objetos de referencia el Sábado, próximo, día 30 del actual, a las 4 de la tarde, a cuyo efecto se notificará al Cura de la Iglesia de la Concepción; y participar a éste que, caso de desear la presencia de un Notario, debe ser requerido por él y satisfacer por su cuenta los gastos que éste ocasione. Dicha Comisión actuará con los miembros que concurran.

El Secretario,

 

Sec.4ª. I. Pública.

Cúmplase.

El Alcalde,

TRASLADAR LAS BANDERAS DE NELSON


 Excmo. Ayuntamiento.

Sesión del día 14 de Mayo de 1936

Testimonio.

 

Se dio cuenta de un escrito de la Junta Insular de Turismo en el que se comunica que aquel Órgano acordó solicitar del Ayuntamiento, a propuesta del Vocal Sr. Martín Albertos, que estudie la posibilidad de trasladar las banderas de Nelson que actualmente se hallan en la Iglesia de la Concepción al Museo Municipal o a otro lugar adecuado para su mejor conservación.

El Sr. [José María] Martín Díaz en nombre de Izquierda Republicana estima que se debe hacer dicho traslado, para lo cual propone que se designe una comisión de Señores Concejales de la que forme parte el Inspector del Museo.

El Sr. [Nicolás] Mingorance [Pérez] {socialista} dice que se había puesto al habla con el Secretario de la Corporación indicándosele que en Julio de 1933, se adoptó un acuerdo solicitando la entrega de dichas banderas y de unas lanzas; pero que quiso ver el resultado de aquel acuerdo, siéndole imposible poderlo ver, por que en día de mañana se ocupará de ello.

Propone que se acuerde en firme la petición de esos trofeos, y dirigiéndose a los centros que corresponda, se nombre a una comisión de Concejales que se haga cargo de los mismos. Estima que si las gestiones que propone realizar no dieran resultado, se debe dirigir la Corporación a Madrid pidiendo se ordene la entrega, aprovechando que esas gestiones pudiera hacerlas el Sr. Alcalde que se encuentra en aquella Villa.: pues perteneciendo las banderas al pueblo, deben radicar en el Museo, máxime cuando se rumorea de que ya faltan algunos trozos a las mismas por causa que diría una que se comprobara el rumor.

El Sr. [Francisco] González y F. Trujillo apoya la idea de la incautación de las banderas, discrepando del Sr. [Nicolás] Mingorance [Pérez] {socialista}, puesto que entrar en posesión de las mismas es fácil, pues al igual que se arrebataron a Nelson se las quitarán al Cura de la Concepción, ofreciéndose para ello.

El Sr. [Óscar] Pestana [Nóbrega] {socialista} justifica el interés en guardar esas banderas en la Iglesia, pues constituyen una fuente de ingresos, por ser muchos los turistas que vienen a visitarlas, diciendo incluso que se cotizan a altos precios trozos de esas banderas.

Cree que se debe facultar a la Comisión que se designe para hacerse cargo de las mismas.

El Sr. [José] González Cabrera dice que ya se ocupó en otra ocasión el Ayuntamiento de su rescate, pero como la existencia de las mismas en la Iglesia da margen a grandes beneficios, por el clero se hizo presión en Madrid para que se opusieran a la entrega. Manifiesta que hay que tener mucho cuidado pues esos señores serán capaces de hacer que vayan al Museo Nacional antes que permitir que se queden en este Museo.

El Sr. [José María] Martín [Díaz] propone que se designe a la Comisión y que si no la entregan, entonces debe ir ésta por ellas sin preámbulos.

Por último S.E. a propuesta del Sr. [Francisco] Rodríguez Guanche acordó oficiar al párroco de la Iglesia referida para que entregue las banderas cogidas al Almirante Nelson, procediendo en consecuencia caso de que se niegue a ello.

El Secretario,

Sec. 4ª. I. Pública.

Cúmplase.

El Alcalde,

PLAZA DE LA REPÚBLICA EN 1936


El registro de la sesión plenaria municipal del 22 de abril de 1936 comienza en el folio 90 vuelto y termina en el folio 106 vuelto, del libro de Actas identificado con el número 29 en el Archivo Municipal de Santa Cruz de Tenerife.

Este libro se inicia el 11 de marzo de 1936 y acaba el 27 de mayo de ese mismo año, conteniendo 200 folios numerados.

El texto del acta de esta sesión, de fecha 22 de abril de 1936, comienza al final del folio 90 vuelto, de esta tenor:

En las Casas Consistoriales de la M.L.N.I y Muy Benéfica Ciudad, Puerto y Plaza de Santa Cruz de Santiago de Tenerife, Capital de la provincia de este nombre, a veintidós de abril de mil novecientos

 [folio 91]

 treinta y seis, se reunió el Excmo. Ayuntamiento en sesión pública ordinaria de segunda convocatoria, previamente citado con arreglo a las vigentes, bajo la Presidencia del Sr. Alcalde Don José Carlos Schwartz Hernandez y con asistencia de los Sres. Concejales consignados al margen, para tratar y resolver los asuntos figurados en el orden del día, repartidos con la convocatoria.

Los Vocales consignados la margen eran:

1.

 Salvador Díaz Ferreira

2.

 Fulgencio Santaella Tuells

3.

 José María Martín Díaz

4.

 Gregorio Cubas Arbelo

5.

 Manuel Armas González

6.

 Francisco González Fernández Trujillo

7.

 José González Cabrera

8.

 Fernando Crespo Llorente

9.

 Álvaro Padrón Benítez

10.

 Isabel González González

11.

 Francisco Palacios Gutiérrez

12.

 Antonio Alberto del Castillo

13.

 Manuel Guadalupe Pérez

14.

 Pedro Hernández Pérez

15.

 Oscar Pestana Nóbrega

16.

 Juan Martínez de la Peña

17.

 Francisco Rodríguez Guanche

18.

 Luís Álvarez Nañez

19.

 Santiago Albertos Hernández

20.

 Juan Alonso de Armas

21.

 Nicolás Mingorance Pérez
22.

 Cándido Reverón González

 

Abierta la sesión a las dieciocho horas treinta minutos, el infrascrito Secretario dio lectura al acta de la anterior que fue aprobada por unanimidad y sin discusión.

 Son tratados y debatidos un buen número de asuntos, hasta llegar al folio 96, donde leemos:

Se dio lectura a una propuesta del concejal Sr. González y F. Truijillo en la que después de hacer una exposición de lo ocurrido con los nombres que han de llevar las Plazas de S. Telmo y la de la República, propone lo siguiente:

 

1º Que el Ayuntamiento acuerde dar efectividad al acuerdo de que la Plaza de San Telmo, se denomine Plaza de Adolfo Benítez, colocando al efecto los dos rótulos que se ofrecen y que están entregados al Ayuntamiento.

 

2º Revocar el acuerdo de que los jardines cercanos a la Avenida Marítima se denominen Plaza de la República.

 3º Dar el nombre de Plaza de la República a la actual plaza de la Constitución.

 4º Hacer desaparecer de dicha última plaza los rótulos que dicen “Plaza de la Constitución” y “Plaza Real”.

 5º Acordar la colocación de los rótulos de la Plaza de la República en las fa-

 [folio 97]

 chadas de los Hoteles “Orotava” y “Victoria”

6º Determinar si se instalan los dos rótulos, desde luego, sin ninguna clase de ceremonias, o si procede descubrirlos un día en las próximas fiestas de Mayo, con sencillas pero sentidas demostraciones de fervor republicano de que tan necesitados estamos.

S.E. por unanimidad acordó aceptar integramente la propuesta formulada.

Resulta sorprendente este acuerdo por unanimidad de la propuesta formulada, cuando la misma contiene en su punto 6º una disyuntiva que no queda aclarada en el acta.

¿De este punto 6º, qué resultó aprobado?

¿Qué las placas fueran colocadas sin ceremonias?

¿O que fueran descubiertas con demostraciones de fervor republicano?

Lo que si parece claro es que el proponente estaba anhelando el fervor republicano.

En cuestión de fervores, sean monárquicos, republicanos, patrióticos, o religiosos, en todos los tiempos se han demandado demostraciones.

Siempre ha habido individuos o grupos de individuos fervorosos, fervientes, férvidos.

Y es bien sabido que cuando la gente hierve se pueden producir toda clase de desmanes.

Por lo leído y visto, a más de uno le debía faltar un hervor, prestando tanta atención a rótulos y placas, cuando la economía del Ayuntamiento era tan precaria, que no había dinero ni para pagar los alquileres de los locales necesarios para celebrar la elección de los compromisarios que debían acudir a Madrid para la elección del Presidente de la República.

Así queda acreditado en el acta, a renglón seguido del acuerdo anterior, diciendo:

 

Se dio lectura de un informe de la Intervención de fondos, relacionado con el escrito formulado por el Negociado de Estadística proponiendo la ejecución de de determinados gastos para atender el pago de alquileres de locales en donde instalar los Colegios electorales con motivo de la elección de Compromisarios para la designación de Presidente de la República, ya adquisición de material.

 S.E. en vista de que se ha agotado el crédito correspondiente y de conformidad con lo propuesto por la Intervención de fondos, acordó satisfacer con cargo al Capítulo 18 “Imprevistos” del actual presupuesto las cifras de 1.400 pesetas que importan los alquileres de local y 343,510 ptas. para material de escritorio.

 

PLAZA DE LA REPUBLICA Y PLAZA DE LA CONSTITUCIÓN

En el libro editado por el Centro de la Cultura Popular Canaria, Estampas Isleñas, del que es autor Carlos García, identificado con el ISBN 84-7926-479-9, figuran dos fotografías antiguas, ubicadas en su página 155, identificadas con lo números 24 y 25.

La número 24 está asociada al texto

La Plaza de la República

Y la número 25 a

La Plaza de la Candelaria, antigua Plaza Real.

A la vista de las imágenes, no cabe ninguna duda que esta última foto corresponde con el espacio ocupado actualmente por la Plaza de la Candelaria,

Y la foto marcada como 24, evidencia que el espacio identificado como Plaza de la República, ha sido totalmente reformado, estando ocupado por la Plaza de España donde se encuentra el monumento con la Cruz de Los Caídos, hoy en día remodelado.

En la página anterior (154) de dicho libro, Carlos García ha dejado escrito:

La plaza de la República

 

Tras el derribo del castillo principal de Santa Cruz, en el año 1929, se conformó una explanada en la que realizó una plaza ajardinada, con bancos de madera para el descanso de los transeúntes, que se conoció como plaza de la República. En esta misma localización se construiría la actual plaza de España donde se levantó, en su centro, la Cruz de los Caídos, como monumento a los fallecidos durante la guerra civil española. A la izquierda de la misma estuvo el desaparecido Hotel Orotava, antes fonda de Panasco, donde hoy se levanta el edificio Olimpo; un poco más arriba el torreón del círculo Mercantil, donde hoy se encuentra la sede de la Cámara de Comercio, Industria y Navegación. El monumento a la Virgen de Candelaria también se alza a su frente y, el bazar-droguería Espinosa estaba en el lugar que hoy ocupa el banco de Santander.

Deja bien claro, Carlos García, que en la misma localización de la plaza ajardinada que se conoció como plaza de la República, se construiría la Plaza de España.

Pero luego el párrafo se torna confuso y contribuye algo más a la ceremonia de la confusión histórica.

La condensación de Carlos Gracia omite las fechas en las que se produjeron los cambios de nombres, al ignorar los documentos municipales aflorados, y utiliza los tiempos verbales de modo equívoco.

Ciertamente el derribo del Castillo tuvo lugar en 1929.

La Plaza ajardinada construida en esta zona no sería conocida como Plaza de la República hasta 1934, cinco años más tarde.

Sigue contribuyendo a la confusión Carlos García, al ligar en el mismo párrafo a la Plaza de la República con la Plaza de La Candelaria.

Estaban fuera del entorno de esa Plaza de la Republica, y caían dentro del espacio rectangular que configuraba y contorneaba a la actual Plaza de La Candelaria, todos los edificios y locales mencionados a continuación:

El desaparecido Hotel Orotava, antes fonda de Panasco, donde hoy se levanta el edificio Olimpo, el torreón del círculo Mercantil, donde hoy se encuentra la sede de la Cámara, el bazar–droguería Espinosa cuyo solar está ocupado por el edificio singular del Banco de Santander, y el Monumento a la Virgen de la Candelaria, que da nombre a la plaza.

Más adelante en la página 156, añade este texto:

Donde hoy se alza el edificio Olimpo se encontraba una desaparecida edificación que albergaba, como era frecuente en la zona, una tienda de ropa, “camisería!, “corbatas” y “guantes” que fue el primer establecimiento de “New England” propiedad del hindú  Chisiu y del Sr. Caballero; hoy existe una nueva tienda propiedad de los herederos en idéntico lugar y con el mismo nombre.  En el primer piso existió una barbería a la que se accedía por una escalera lateral, que fue de Luís Benítez pero que más tarde traspasó a Luís Marrero, que puso allí su establecimiento al mudarse del edificio de enfrente, en el que estaba el Casino, mientras lo demolían para construir el actual. A la derecha se ubicó una relojería, tratándose del establecimiento de Félix Claveríe que posteriormente cedió parte de su local, en la esquina, a Víctor González para su tabaquería. Hoy ambos herederos mantienen la misma localización de sus negocios y con iguales nombres.

Esta descripción corresponde al espacio urbano que hoy conocemos como Plaza de la Candelaria, la cual sería reconocida oficialmente como Plaza de la República en abril de 1936, dos años después, al producirse el triunfo electoral del Frente Popular.

Detalles de aquel efímero triunfo popular, pueden ser consultados en este mismo blog.

Con el avatar histórico, la primera Plaza de la República, sería destruida.

 El espacio ajardinado ubicado frente al edificio del Cabildo Insular de Tenerife, fue remodelado, para construir en su lugar el monumento de la Cruz de los Caídos.

Monumento exclusivamente dedicado a los fallecidos del bando vencedor en la última guerra civil española de 1936-1939.

 El alcance de todos los Monumentos a los Caídos, construidos después de la Guerra Civil, llegaba hasta los muertos de las filas de los alzados contra el legal y legítimo gobierno de la Segunda República Española.

 Los muertos en el bando leal al gobierno republicano, nunca han sido considerados Caidos por la Patria.

Y algo similar sucedió con los heridos.

Los del bando vencedor han sido distinguidos como Caballeros Mutilados por la Patria, disfrutando de ayudas oficiales establecidas por los vencedores.

Mientras que los heridos republicanos eran rojos, compelidos a sobrevivir como parias, sin más ayuda que las que pudieran recibir de sus familias, si tenían algo, o de las limosnas de las personas caritativas auténticas.

Como ha quedado reflejado, toda esta confusión histórica en el entorno de la actual Plaza de La Candelaria, queda nítidamente aclarada consultando los documentos aflorados.

RECAPITULACIÓN

 

En llegando este punto conviene detenerse un momento para recapitular, con el fin de fijar algo más el tema, resumiendo todo lo visto hasta ahora:

1.- En la zona frente al edificio del Cabildo Insular de Tenerife, se había previsto inicialmente, mediante proyecto arquitectónico aprobado, construir una plaza, a la que originalmente se le quiso asignar el nombre de Plaza de Primo de Rivera.

 2.- Junto al lugar que actualmente ocupa la Plaza de España, hubo una plaza con el nombre oficial de Plaza de la República.

 3.- El 22 de abril de 1936 se le asigna oficialmente el nombre de Plaza de La República a la Plaza de la Constitución.

 4.- El último nombre oficial anterior de la vía urbana conocida actualmente como Plaza de la Candelaria fue Plaza de la República.

 * * * * *

 

LA SEGUNDA REPUBLICA

Documentación adicional que asevera lo sucedido tras la proclamación de la Segunda República Española, en Santa Cruz de Tenerife, ha sido expuesta en este blog.

Sobre los cambios de nombres de calles y plazas durante esa etapa republicana, es específicamente recomendable este enlace

https://pedromedinasanabria.wordpress.com/2013/03/11/imponiendo-nombres-a-las-calles-en-la-segunda-republica/