SIMULANDO FUSILAMIENTOS EN EL CEMENTERIO DEL PINAR DE EL HIERRO


M.8,905,886

69

2

 

DON PEDRO RAMOS MARTINEZ, Cabo de Ingenieros y Secretario de la causa número 505 de 1936 que se instruyó contra el paisano CELESTINO ACOSTA GONZALEZ por el supuesto delito de hacer manifestaciones contrarias al Movimiento Salvador de España, de la que es instructor el Teniente del Cuerpo de Tren DON RAMON DIAZ GUTIERREZ;

  CERTIFICO: Que en dicha causa y a los folios que se expresan se encuentran particulares de la declaración prestada por CELESTINO ACOSTA GONZALEZ que, copiados, dicen:
Folio 22 y

23

– – o – –

Declaración

de Celestino

Acosta Gonzá

Lez

..   ; DIJO: “Que se afirma y ratifica en la declaración que tiene prestada y que en cuanto al terror que se apoderó del pueblo del Pinar como tiene manifestado es que, desacostumbrados los habitantes del mismo a encontrarse fuerzas militares destacadas y menos en persecución de fugitivos, el público se encontraba impresionado porque por un espacio de unos tres días sus habitantes fueron objeto de estrecha vigilancia por fuerzas de Falange y del Ejército, aunque reconociendo lo lícito de las gestiones que hacían; pero lo que atemorizó en realidad fue unos simulacros de fusilamientos &&&  por las circunstancias y aparato con que fue hecho.
  La forma en que dichos simulacros se llevaron a cabo fue llevando hasta el cementerio del pueblo, después de la seis de la tarde, a personal del mismo y con orden previa el campanero de la pequeña iglesia que allí se encuentra de que tocase las campanas en cuanto sintiese disparos porque ello indicaba que había caído uno fusilado.- Que como tal acto era en una hora ya de oscuridad y las campanas tocando a muerto por espacio de una hora, todo ello en un lugar de pacífico vecindario, considera el deponente que es lo suficiente para que se comprenda en que estado de ánimo se quedó el pueblo. Que el deponente oyó los disparos, que era por intervalos de unos ocho o diez minutos.- Que recuerda fueron llevados los padres de los fugitivos y varios parientes de los mismos, entre ellos varias señoras y que pudiera dar algún detalle sobre el particular un detenido que se encuentra en esta Prisión que se llama Juan Fernández Gutiérrez.- Que mandaba la fuerza el que fue Jefe de Falange de aquella Isla, José Mara Cotta, cuatro soldados y un Cabo del Destacamento así como un falangista de la Palma llamado Marcelino y varios falangistas menores de edad.—–
Declara-

ción de

JuanFer-

nández

Gutiérrez

Folio 23

=.. “Que estando en su pueblo llegó el que fue Jefe de Falange de la Isla, José María Cotta, conocido por yerno de Biviana, acompañado de un Cabo y cuatro soldados y varios falangistas y empezó a reunir la gente del pueblo en unos salones que tiene un casino destinado para bailes y cuando ya estaba oscureciendo llevó a todos los familiares de los que se encuentran huidos, incluso a varias mujeres, entre ella algunas ancianas operación que realizaban a paso lento por la oscuridad y por la ancianidad de alguna de las personas Que este personal fue llevado hasta el cementerio y que allí se oían descargas y que según le contaron los que fueron objeto del simulacro la operación se realizó de la siguiente forma: Colocaron a todos los que llevaron, detrás de las tapias del cementerios, pusieron primero a un joven al lugar donde convinieron realizar la simulada ejecución y le ordenaron que cuando sintiesen los tiros se tiraran al suelo haciéndose el muerto; hecho este llamaron a uno de los padres de que estaba en el suelo haciéndose el muerto y le dijeron “Declare Vd. ahora porque si no lo hace lo matamos como a ese” Como no declaraba a gusto del indicado Cotta, realizaron igual operación con el segundo hasta que se terminó el número de hombres, pues no lo hicieron con las mujeres, según le manifestaron. A todo esto era ya un rato de noche y las campanas tocando a muerto, lo que produjo en el pueblo una de llantos y desmayos que no tiene precedentes”

 

Concuerdan las anteriores notas con las originales a que me refiere y para que conste y a los fines de remisión al Ilmo. Señor Auditor de Guerra por así tenerlo interesado, expido el presente de orden y visado del señor Juez, en Santa Cruz de Tenerife a once de febrero de mil novecientos treinta y siete.

Vº     Bº                    [Firma rubricada de PEDRO RAMOS MARTÍNEZ]

El Teniente Juez

[Firma rubricada de RAMÓN DÍAZ GUTIÉRREZ]

[Sello ovalado en tinta del JUZGADO DE INSTRUCCIÓN de la COMANDANCIA MILITAR DE CANARIAS]

 

Cfr.: Archivo del Tribunal Militar Territorial 5.- 5205-170-32.- Causa 643 de 1936.- Folio 69.

Anuncios

TERMINANDO CON LA EXPRESIÓN ¡ARRIBA ESPAÑA!


124

ACTA DEL CONSEJO

 

En la Plaza de Santa Cruz de Tenerife a ocho de julio de mil novecientos treinta y siete, y siendo la hora señalada se ha reunido en el Salón de Actos del Palacio de la Mancomunidad de esta Capital, el Consejo de Guerra ordinario de Plaza para ver y fallar la causa seguida contra el falangista JOSE MARIA COTTA BENlTEZ, por el delito de abuso de autoridad y coacción; formando el Tribunal, como Presidente, el Sr. Coronel de Infantería D. Vicente Pelegero Lores; como Vocales los Capitanes del Regimiento de Infantería numero 38, Don Domingo Rodríguez Isidro, Don Rafael Peña León, Don Vicente Cáceres Nicolás y Don Pedro Cabezas Rodríguez; el de igual empleo, del Grupo Mixto de Artillería Número 2, Don Joaquín Machuca Daza; como Ponente, el Teniente Auditor de Segunda, Don Angel Dolla Manera; como Fiscal, el que lo es de esta Comandancia General, Teniente Auditor de Segunda, Don Francisco Carnero Moscoso y como Defensor, el Teniente de Artillería, Don Emilio Gutiérrez Ossuna, hallándose presente el procesado José Maria Cotta Benítez.

Dada cuenta de la causa por el Juez Instructor en Audiencia Pública y leídas las actuaciones, compareció seguidamente el Brigada de Infantería Don Antonio Delgado Brito, testigo del sumario presente en esta Plaza, quien prometió ante la Presidencia decir verdad y a preguntas de la defensa dijo: Que por orden del Comandante Militar de la Isla del Hierro designó un Cabo y cuatro soldados que habían de ir a practicar servicio de la busca de huidos, diciéndole al Cabo que la fuerza iba a sus ordenes; que poco después recibió recado del Comandante Militar, por mediación del Cabo Toledo para que se presentase y entonces le dijo el comandante Militar que el Cabo y los cuatro soldados irían a las ordenes del Jefe de Falange Sr. Cotta.

A preguntas del Ministerio Fiscal dice que la fuerza intervino en los simulacros de fusilamiento y que la misión que llevaba era la de buscar los huidos. El Vocal Ponente le pregunta “¿Quién puso las fuerzas militares a las ordenes del falangista?” contestando el testigo, que la orden fue del Comandante Militar, Alférez Don Pio Cortés.

En este estado renuncia las partes a la lectura de otras diligencias y pedida por el Sr. Fiscal una breve suspensión para ordenar sus notas, es concedida por el Sr. Presidente, suspendiéndose la sesión durante diez minutos.

Reanudada la vista al transcurrir dicho tiempo, se constituyó el Consejo en idéntica forma a como lo estaba anteriormente, hallándose también presente el procesado.

Concedida la palabra al Sr. Fiscal comienza su acusación manifestando que hay dos clases de hechos que merecen sanción separada; uno lo simulacros de fusilamiento, maltratos de obra, amenazas, lucro personal en las incautaciones, etc. que deben ser incluidos en la sanción del artículo 485 del Código Penal Común, y otros los relativos a utilizar la fuerza militar en cometidos distintos y punibles de los relacionados en los artículos 245 y 250 del Código de Justicia Militar. Narra brevemente los hechos como aparecen en la causa y teniendo en cuenta la trascendencia de los mismos y  trascendencia de los mismos y lo trascendencia de los mismos y lo dispuesto en el artículo 173 del Código de Justicia Militar y los pertinentes del Código Penal Común solicita en nombre de la Ley se le imponga al procesado la pena de seis años de prisión menor por el delito de coacción previsto y penado en el articulo 485 antes citado y otra pena de seis años de prisión correccional por el delito comprendido en el artículo 250 del Código de Justicia Militar, todo con las accesorias legales correspondientes.

Concedida la palabra al Defensor desarrolla su defensa manifestando que hay que prevenirse contra las venganzas en los pueblos contra los que han ejercido autoridad, cuando se ven caídos; analiza los informes que obran en la causa, para sacar la consecuencia de que son favorables al procesado; razona su alegato en los móviles que tenia al intentar detener y descubrir el paradero de los huidos, entendiendo que su intención era de ayuda a la causa Nacional, por lo que estimaba que no había cometido delito alguno. Al referirse a que el servicio lo practicó por orden del Comandante Militar agrega que en todo caso la culpa era de este Comandante Militar y no del procesado, llamando la atención del Tribunal por si estima pertinente a su vez hacerlo de la Superioridad sobre la conducta observada al disponer esos servicios de fuerzas del Ejercito a las ordenes de un falangista. En este momento el Sr. Presidente requiere al Defensor para que se ciña a los fines de su defensa y como el Defensor alegase que lo hacía por descargo de su defendido, el señor Fiscal solicita del Sr. Presidente que consten en acta las manifestaciones hechas por el defensor para que con ratificación de la denuncia se proceda en consecuencia, ordenándolo así la Presidencia. Terminó el Defensor reconociendo algunas extralimitaciones hechas por su patrocinado y diciendo que en todo caso procedía imponerle una pena de arresto mayor.

Preguntado el procesado por la Presidencia si tenía algo que algar ante el Consejo, manifestó: Que solamente tenía que decir dos palabras, exponiendo que argumento para intentar demostrar que le han guiado fines patrióticos al realizar los hechos que reconoce se desarrollaron tal y como los testigos dicen, terminando por manifestar que los primeros momentos se unió con entusiasmo

125

a la Causa Nacional, que en la Isla del Hierro había muchos extremistas y que después de estar varios días buscando a los huidos infructuosamente se le ocurrió lo de los fusilamientos simulados porque de oídas sabía que en otros sitios se había hecho cosa análoga, sin que hiciera daño a nadie, pidiendo el logro de su libertad, para incorporarse al frente de combate y terminando con la expresión ¡Arriba España!

Seguidamente quedó reunido el consejo en sesión secreta para deliberar y dictar sentencia, retirándose en este momento los Vocales suplentes, de todo lo cual doy fe. Se hace constar que esta acta va extendida en papel común por no existir de oficio en la plaza.

Elisardo Edel

Rodríguez

Vº Bº

El Coronel Presidente

               Pelegero

[Ambas firmas rubricadas]

Cfr.: A-TMTQ 5205-170-32.- Causa 643 de 1937.- Folios 124 y 125.

 

IMPULSADO POR ALTOS SENTIMIENTOS NACIONALES



M.8,962,790

126

S E N T E N C I A

En Santa Cruz de Tenerife a ocho de Julio de mil novecientos treinta y siete. Reunido el Consejo de guerra Ordinario de Plaza, en el salón de Actos del Palacio de la Mancomunidad de esta Capital, para ver y fallar la causa seguida por el procedimiento sumarísimo, contra el paisano Jose MARÍA COTTA BENITEZ, por el delito de abuso de autoridad y coacción; leído el procedimiento, oídos los informes del Fiscal, de la Defensa y manifestaciones del procesado.

RESULTANDO: probado y así se declara que en los últimos días del mes de Septiembre próximo pasado el procesado, José María Cotta Benítez que desempeñaba en la Isla del Hierro el cargo de Jefe Insular de Falange Española en aquellos días, fue designado por el comandante Militar de la Isla para que buscara a unos individuos extremistas peligrosos que se hallaban huidos en el campo y a tal fin, puso a sus ordenes además de unos cuantos falangistas, a un cabo y cuatro soldados del Ejército y como a pesar de las indagaciones hechas en diversos pueblos, el procesado no consiguió descubrir el sitio donde esos sujetos estuvieron escondidos, exasperado quizás, detuvo a once personas que eran familiares y conocidos de los huidos y las llevó a un cementerio próximo al pueblo de Frontera, en el pago de Taibique, y allí, las dijo que las iba a fusilar sino les decía donde se encontraban aquellos sujetos, llegando hasta el punto de hacerles testar el día antes del citado simulacro que no tuvo resultado positivo.

RESULTANDO. Que el Ministerio Fiscal apreció la asistencia de dos delitos, uno de carácter militar, del artículo 250 del C.J.M., y otro de amenazas del 285 del C.P.C., pidiendo en conjunto una pena de doce años de prisión, y que la Defensa abogó por la absolución de su patrocinado, por estimar que obró impulsado por altos sentimientos nacionales.

CONSIDERANDO: Que los hechos expuestos, legalmente declarados probados, constituyen un delito de amenazas del artículo 485 del Código Penal Común, en su inciso segundo, ya que no consiguió el culpable el propósito pensado, sin que sea de apreciar delito alguno militar de usurpación de atribuciones, por haberse puesto al frente de los soldados, por ordenes del entonces Comandante Militar de la Isla, ni tampoco el calificado por el Fiscal porque falta el interés particular indispensable para su realización.

CONSIDERANDO: Que del mencionado delito es responsable en concepto de autor, por participación directa, material y voluntaria, el procesado, José María Cotta Benítez, mayor de edad, a los efectos penales.

CONSIDERANDO: Que concurren a favor del encartado, la circunstancia de atenuación de haber obrado por estímulos tan poderosos que naturalmente pudieron producir arrebato u obcecación, circunstancia marcada en el número 7º del artículo 9º del citado Código Ordinario.

CONSIDERAndo: Que este Consejo se cree en el deber de llamar la atención de la autoridad judicial, sobre el hecho de haber puesto a las ordenes de un representante de Falange Española, a fuerzas del Ejército, como así sucedió, al entonces Comandante Militar de la Isla.

VISTOS los artículos citados anteriormente citados y demás de general aplicación.

El Consejo de Guerra FALLA: Que debe condenar y condena al citado procesado, como responsables de un delito de amenazas del artículo 485 del Código Penal común, a la pena de un año de prisión menor, por concurrir en su favor la atenuante ya señalada, con la accesoria de suspensión de todo cargo, profesión u oficio y derecho de sufragio durante el tiempo de la condena, sin que haya lugar a hacer declaración de responsabilidad civil, por no acreditarse en el presente actuado y llamando la atención a la Autoridad judicial, siéndole de abono el total de prisión preventiva.

Por esta nuestra sentencia, lo pronunciamos y firmamos.

[Siguen las firmas de VICENTE PELEGERO LORES; DOMINGO RODRÍGUEZ ISIDRO, RAFAEL PEÑA LEÓN, VICENTE CÁCERES NICOLÁS, PEDRO CABEZAS RODRÍGUEZ; JOAQUÍN MACHUCA DAZA, y ANGEL DOLLA MANERA].

Cfr.: Causa 643 de 1936 (5205-170-32).- Folio 126.

* * * * * * * * * *

En este Consejo de Guerra actuó como defensor el Teniente de Artillería FRANCISCO GUTIÉRREZ OSSUNA.