MANUEL BES HÉDIGER ILUSTRE REPUBLICANO


 

01 BALTASAR BES HÉDIGER

Manuel Bes Hédiger vió la luz primera en Gandesa a mediados del año 1835 cuando en España en plena guerra carlista, por todos conocidas las causas que dieron lugar a tales lamentables sucesos, regía sus destinos la reina viuda María Cristina de Borbón, en virtud del testamento otorgado por Fernando VII. Ya que su hija Isabel II, tenía a la sazón 5 años de edad y hasta no alcanzar la mayoría era su madre la regente del reino siendo presidente del Consejo de Ministros el conde de Toreno José María Queipo de Llano y Ruiz de Saravia.

 Malos momentos eran aquellos para la familia del pequeño Manuel de ideología liberal, que huyendo de los horrores de la guerra conocida como la de los siete años, se refugió en Tortosa en cuya ciudad inicia sus estudios primarios demostrando gran lucidez y claro entendimiento estudiando más tarde leyes y con gran lucimiento se hace notario.

 Desde muy joven se interesó por la política cuando en España imperan dos tendencias antagónicas e irreductibles. Una era la España tradicionalista, enemiga de las nuevas ideas europeas y de toda reforma que pugna por el Estado tradicional en sus fundamentos religiosos y en la autoridad indiscutible de la monarquía. La otra tendencia, la liberal en la que milita Bes Hédiger, proclama la soberanía nacional como fuente del poder político; es amante de las reformas y desea plasmar en las leyes los derechos naturales de la personalidad humana. Entre tanto, el poder va pasando de mano en mano de los generales a través de pronunciamientos haciéndose célebres los generales Espartero, Narváez, Serrano y O´Donnell entre otros, todos ellos por el bando isabelino.

 Lejos va quedando el día del nacimiento de Bes Hédiger año en que perdió la vida el general carlista Tomás Zumalacarregui en el sitio de Bilbao.

 Isabel II ya es reina de España proclamada por las Cortes el 10 de noviembre de 1843, siendo su reinado manejado por generales ó por camarillas palaciegas. El ambiente de hostilidad general hacia Isabel II dio lugar a la sublevación del general O´Donnell que tuvo un encuentro sangriento en Vicálvaro el 30 de junio de 1854de resultado indeciso, por lo que se retiró a Andalucía. Bes Hédiger a sus 19 años tomó parte activa en éste movimiento enrolado ya en filas del partido republicano, siendo de los primeros en profesar junto con Estanislao Figueras y otros las ideas republicanas en España, pero al fracasar dicha sublevación, Isabel II decide entregar el gobierno al general Espartero y Bes Hédiger es perseguido y trata de ocultarse hasta que la situación política se normalice.

En julio de 1865 el poder pasa de nuevo al general O´Donnell y por entonces el republicanismo federal era una fuerza política de primera magnitud, sobre todo en Cataluña y el País Valenciano.

En su querida Tortosa, Bes Hédiger , donde la mayoría era carlista, siendo ya alcalde y con su gran personalidad y su verbo la iba transformando en republicana.

Isabel II se ve destronada por la revolución de septiembre de 1868, que pasaría a llamarse  “La Gloriosa” encabezada por los generales Prim, Serrano y el almirante Topete. La reina tiene que abandonar España camino de Francia  el 30 de dicho mes y año.

La monarquía tantas veces centenaria quedaba derrumbada y la revolución era victoriosa en casi toda España.

Así terminó esta desafortunada reina como soberana de España después de 25 años de reinado accidentado como falto de grandeza. Su subida al trono produjo una guerra civil y su reinado finalizó con unos de tantos pronunciamientos militares cuando sólo tenía 38 años de edad.

Se forma un gobierno con elementos de la unión Liberal y de progresistas que presidió el general Serrano

Entre las primeras medidas del Gobierno figura la implantación del sufragio universal que, celebradas las municipales en el mes de diciembre de 1868, triunfan los republicanos en todo el País Valenciano y parte de Cataluña. Bes Hédiger con 33 años cumplidos ya es un prócer dentro del republicanismo federal y es nombrado presidente de la Diputación de Tarragona.

Convocadas en enero de 1869 las elecciones a diputados a Cortes Constituyentes, se celebraron entre desórdenes y violencias, triunfando el Gobierno que seguía siendo monárquico, pero los republicanos obtuvieron un número importante de actas , saliendo elegido Bes Hédiger como diputado a Cortes por Barcelona.

En dichas Cortes se aprueba la constitución de 1869, que reconocía como forma de gobierno la monarquía y como regente al general Serrano.

La fuerza adquirida por los demócratas y republicanos en toda España, entra en pugna con la orientación monárquica centralista del gobierno que se formará después de las elecciones. La constitución que se aprueba pese a ser de talante liberal, no fue aceptada por los republicanos ya que institucionaba un régimen monárquico , negando el Gobierno la instauración de una república federal. El 19 de septiembre de 1869 con motivo de un gran mitin republicano, es proclamado públicamente el Pacto de Tortosa que ya había sido firmado con anterioridad el 18 de mayo de 1869 siendo su presidente Manuel Bes Hédiger que, se había acrecentado como figura política dentro del partido republicano federal, siguiendo a este Pacto el de Córdoba  y otros más que contaban con el apoyo de los comités federales de Cataluña, las Islas Baleares, el País Valenciano y Aragón, y aunque eran Pactos simbólicos pretendían ser el primer paso hacia la reconstrucción federal del Estado Español y que se basaba en el recuerdo de la estructura confederal de la antigua Corona de Aragón y siempre dentro de la unidad de España, partiendo desde la base y desde la periferia del Estado Español. La prensa de Madrid favorable al bando monárquico denunciaban

estos Pactos por creerlos se trataba de gestos separatistas.

El federalismo dominante en Cataluña propugnaba la desaparición del Estado centralista y la creación de una serie de estados federales-culturales que coincidan con los antiguos reinos o regiones históricas de la Península. Confiaba solucionar así la cuestión cubana sin una ruptura entre la colonia y la metrópoli; ruptura que parecía inevitable a partir de los acontecimientos independentistas de septiembre de 1868 que dieron lugar a la primera guerra de Cuba conocida por la de los diez años.

Al no progresar el Pacto de Tortosa, se vio Bes Hédiger perseguido políticamente y esto le causó quebranto en su salud.

España buscaba rey y aspiraban al trono; el duque de Montpensier; el príncipe alemán Leopoldo de Hohenzollern; en el príncipe Alfonso XII hijo de Isabel II no se podía pensar ya que los progresistas gritaban “Abajo los Borbones”. Fracasó la candidatura de Fernando de Coburgo y también la del duque de Génova. El general Espartero se opuso se le nombrara rey de España, pero el general Prim marqués de los Castillejos y conde de Reus, nos impone por votación en las Cortes celebradas el 16 de noviembre de 1870 como rey de España a un príncipe de la liberal y triunfante casa de Saboya, el duque de Aosta

Don Amadeo, que obtuvo ciento noventa votos; Montpensier veintisiete;

Espartero ocho; Don Alfonso de Borbón dos y sesenta diputados votaron por una república federal.

Don Amadeo I de Saboya desembarca en Cartagena el día 2 de enero de 1871, pero no vio con vida al general Prim asesinado en la noche del 27 de diciembre de 1870 cuando regresaba en su berlina del Congreso a su domicilio en el Ministerio de la Guerra al pasar por la calle del Turco hoy Marqués de Cubas y según decían sentadito junto a la Guardia Civil.

Comienza el triste reinado de un rey que desconocía nuestra lengua y costumbres, donde los carlistas le repudiaban por liberal por tener ellos su soberano. Para el pueblo, Amadeo era un intruso y los republicanos anunciaron su propósito de “destronar legalmente a Don Amadeo”. Durante su corto reinado seguíamos con la guerra de Cuba cuyo primer grito se dio en Yara (1869) y los carlistas iniciaron una nueva guerra el 21 de abril de 1872, pero fueron vencidos por el general Moriones en Oroquita el 5 de mayo de 1872. Pero no hay paz. Los republicanos se levantaron en Jerez, Sevilla, Ferrol y Málaga y por si faltaba algo también sufrió un atentado por fortuna sin consecuencias.

Los republicanos no pierden el tiempo y todos sus hombres de más prestigio luchan por traer a España la república y entre ellos Bes Hédiger que los secundaba con el entusiasmo de un corazón joven.

Don Amadeo al verse tan sólo en España y sin la ayuda del que hubiera sido se leal consejero el general Prim y siendo constantes los enfrentamientos entre los españoles, y para colmo le presentan el pleito de los artilleros, cuya disolución del Cuerpo se vio forzado a firmar, fue el motivo ocasional que dio paso a su abdicación que la anunció el 6 de febrero de 1873 y el 11 del mismo mes leyó ante las dos Cámaras reunidas en Asamblea Nacional su mensaje de abdicación y al día siguiente tomó el tren para Lisboa y ahí os quedáis.

Que a gusto se quedaría con tan sólo 26 años, pienso yo.

La Asamblea Nacional en la misma reunión ó sesión que aceptó la abdicación de Amadeo I, es decir el 11 de febrero de 1873 proclama la república por 258 sufragios contra 32. La proposición solemne de ésta proclamación decía: “La Asamblea Nacional reasume todos los poderes y declara como forma de gobierno la República, dejando a las Cortes Constituyentes la organización de ésta forma de gobierno”. Presidía el primer ministerio de la República Don Estanislao Figueras, que una vez designados los nuevos ministros y demás cargos para dar comienzo a gobernar a España bajo el régimen republicano tanto tiempo esperado y ansiado, es nombrado para Gobernador Civil de Lérida Bes Hédiger. En dicha sesión Don Emilio Castelar en un arranque oratorio que, tan famoso le hicieron, pronunció estas palabras: “Señores, con Fernando VII murió la Monarquía tradicional; con la fuga de Isabel II la Monarquía parlamentaria; con la renuncia de Don Amadeo de Saboya la Monarquía democrática; nadie ha acabado con ella; ha muerto por si misma. Nadie trae la República; la traen todas las circunstancias; la trae una conspiración de la sociedad, de la naturaleza y de la historia. Señores, saludémosla como el Sol que se levanta por su propia fuerza en el cielo de nuestra patria”.

Una República que alumbra sin una gota de sangre derramada, sólo tuvo ni once meses de duración y siempre en constantes convulsiones. La división de los republicanos y las sublevaciones cantonales como la de Cartagena que promovieron los federales, sumieron al país en una espantosa anarquía.

Cuatro fueron sus Presidentes: Don Estanislao Figueras que, formó un ministerio de coalición; disolvió las Órdenes Militares y suprimió los títulos nobiliarios. Dos guerras estallaron a la vez: Otra carlista y la de Cuba, a la que se unió el separatismo catalán. Le sucede Don Francisco Pi y Maragall que quería una república federal a la que era partidario Bes Hédiger, pero sólo duró como Presidente un mes y ocho días. Le sustituyó Don Nicolás Salmerón que propugnaba por una república radical y unitaria. Dimitió por negarse a firmar algunas sentencias de muerte  y por último es  Don Emilio Castelar que deseaba una república también unitaria y conservadora. Decidido a salvar a la Patria hizo grandes y patrióticos esfuerzos. Sus compañeros le acusaban de inclinarse  a la derecha y olvidar los postulados de la revolución, y derrotado en una votación de confianza en el Parlamento, se vio obligado a dimitir en la madrugada del 3 de enero de 1874. Es en ese momento cuando el general Pavía ordenó a sus fuerzas que asaltaran el Congreso y lo disolvieran. A las siete y media de la mañana sonaron unos tiros en los pasillos y unos guardias civiles al igual que el 23 F del 81, entraron en el salón. Poco después el hemiciclo estaba vacío y la República había muerto con éste golpe militar.

Nuevamente España se ve sin gobierno por el golpe de Pavía Capitán General de Madrid, que puede decirse fue el primer pronunciamiento en que participó todo el Ejército; todos los anteriores fueron pronunciamientos políticos de un militar ó grupo de militares en apoyo de un grupo político.

Unos días después del golpe, el general López Domínguez termina con la sublevación del cantón de Cartagena. Reunidos algunos generales y entre ellos Pavía e unión de destacados políticos acordaron entregar el gobierno al general Serrano. Prosigue la guerra promovida por los carlistas y envalentonados por la  muerte del general Concha conquistan Albacete y Cuenca.

Con estos acontecimientos y el mal estado reinante se subleva en Sagunto el general Don Arsenio Martínez Campos el 29 de diciembre de 1874 proclamado rey de España a Don Alfonso XII.

Desalentado Bes Hédiger por el cariz político que se va configurando en España con la nueva monarquía reinante de Alfonso XII, que si bien termina con la guerra carlista el 28 de febrero de 1876, dando fin a una guerra fraticida y de intereses personales y poniendo de momento término a la guerra de Cuba conocida por guerra de los diez años, mediante el convenio de Zanjón el 12 de febrero de 1878 por el general Martínez Campos, se retira a su querida Tortosa, asqueado de sus propios correligionarios que no supieron ó pudieron desempeñar las funciones a las que fueron elevados en momentos propicios para el triunfo de las ideas republicanas, tal es el caso de Don Estanislao Figueras, que no tuvo valor para seguir luchando por la causa, y no encerrarse en la oscuridad del hogar doméstico, donde le sorprende la muerte el día 11 de noviembre de 1882.

Bes Hédiger de nuevo en Tortosa y con la tranquilidad política impuesta por los gobiernos de Sagasta y Cánovas del Castillo que, se alternan en el poder , se dedica de lleno a su profesión de notario y como abogado defendía gratuitamente a los débiles y desvalidos.

Siguió cultivando su amistad con Emilio Castelar, pero ya apartado de la política y con la salud quebrantada por tantos sufrimientos que tuvo que padecer en una España tan querida por él y tan incomprendida y utilizada con fines propios familiares que dieron lugar a las famosas guerras carlistas.

Su figura no fue olvidada, siendo idolatrado por sus amigos que admiraban en su persona su inteligencia clara, su bondad inagotable y su carácter firme y enérgico. No tuvo enemigos sino adversarios políticos que le reconocían una honradez a toda prueba, pero cosa curiosa que nos depara la providencia; le llegó su última hora a la edad de 47 años de una afección al corazón dando pruebas de una serenidad admirable en el mismo mes de noviembre y año de 1882 en que fallecía su antiguo amigo y jefe de partido Don Estanislao Figueras.

Toda Tortosa se asoció al dolor de la familia y a su entierro solemne se calcula asistieron más de tres mil personas como homenaje a un hombre tan virtuoso.

Con la muerte de Bes Hédiger se pierde un firme puntal del partido republicano que afectó profundamente a toda la comarca de Tortosa donde fue tan querido y estimado.

De su fallecimiento se hace eco la prensa de Cataluña, y el periódico “La Campana de Gracia” editado en Barcelona, en su edición  del 19 de noviembre de 1882, le dedica un gran y cariñoso recuerdo resaltando su talante como político y como hombre de bien.

Manuel Bes Hédiger fue mi bisabuelo por línea materna, es decir, fue abuelo de mi madre Leonor Bes Galán hija de su hijo Felipe Bes Tallada.

Sintiendo admiración por un hombre que no llegué a conocer, pero que llevo su sangre, he tratado de hacer una pequeña biografía de su tan apasionada vida con el cariño que siempre le profesaré.

BIBLIOGRAFÍA:

Terrero José, Historia de España,  Sopena  Barcelona, 1965

De la Cierva Ricardo, Historia de España, Fénix Toledo, 1997

Ballesteros y Beratta Antonio, Historia de España, Salvat Barcelona, 1936

Ardit Manuel, Balcells Albert y Sales Nuria,  Historia de los Países Catalanes,  Edhasa, Barcelona, 1980

Ilustraciones fotográficas sacadas del tomo VIII de la Historia de España

de D. Antonio Ballesteros y Beretta editada por Salvat Editores, S.A. de

Barcelona, primera edición año 1936

La fotografía de Manuel Bes Hédiger , es propiedad del autor de este Relato.

 

[APORTACIÓN DEL AMIGO BALTASAR PÉREZ DE BES]

DOS OMISIONES CLAMOSAS


Leyendo el libro «Calles y Plazas de Santa Cruz de Tenerife (1996)» de Juan J. Arencibia de Torres, dentro de la descripción de la Plaza de la Iglesia, casi al final del capítulo VI, me llamó la atención el siguiente párrafo:

¡Qué manía tienen los políticos españoles de cambiar los nombres de las calles y plazas! Esperemos que este «deporte» haya acabado ya de una vez por todas.

En 2003, en otro libro titulado «Pinceladas Canarias», vuelve J.J. Arencibia sobre el mismo tema escribiendo:

Resulta disparatado el cambio de nombres de las calles por razones políticas, Lo mejor en el futuro es no rotular calles con nombres de políticos, sean del color que sean. Los políticos de todas las épocas son buenos para unos y detestables para otros, En materia política es difícil contentar a todos.

Semejante exclamación interjectiva, y la reiteración en el mismo punto siete años más tarde,  suscitó mi curiosidad hacia el tema de los nombres de las calles.

En un libro anterior, publicado en 1994, «CANARIAS Y LOS MILITARES», en su página 176, el Coronel Arencibia había dejado escrito este otro texto:

“El General Dolla, al que recuerdo perfectamente por haber estado en casa de mis Padres en más de una ocasión en Icod, ciudad de la que mi padre fue Alcalde hasta Febrero de 1937”.

Que el hijo de un político tan relevante en la historia de Icod de Los Vinos, durante la Segunda República y el autodenominado Alzamiento Nacional, jefe fundador de Acción Ciudadana en dicha ciudad, que además es sobrino de Julio Arencibia, Alcalde de Icod, que ostentó el poder municipal durante más de 15 años, – desde el 17 de octubre de 1947 hasta su fallecimiento el 28 de marzo de 1963, descalifique a los políticos por cambiar los nombres de las calles, resulta bastante sorprendente, y hasta patético.

Para abonar aún más su posición contraria al cambio de los nombres de calles por decisiones políticas, en otro de sus libros, «Pinceladas Canarias» publicado en 2003, se puede leer el siguiente párrafo:

 

“Hubo un tiempo en que algunas calles santacruceras tuvieron nombres preciosos posiblemente dados por el pueblo y que obedecían a motivos lógicos. Como escribió Martínez Viera:”Modificar el nomenclátor de una ciudad es perjudicial. Para perpetuar hechos y personas, las calles nuevas” ¿Aprenderán los alcaldes y concejales?

Es verdad que Santa Cruz de Tenerife ha tenido calles con nombres preciosos tales como Libertad, Igualdad y Fraternidad, los cuales fueron eliminados y sustituidos por los de Comandante Sánchez Pinto, General Goded y Capitán Gómez Landero, respectivamente.

La cita de FRANCISCO MARTÍNEZ VIERA, está extraída de su artículo «Los Nombres de Nuestras Calles», publicado en 1951, y recopilado dentro del libro «El antiguo Santa Cruz», editado en 1967.

Pero la cita al ser incompleta está descontextualizada.

El párrafo completo de Francisco Martínez Viera dice así:

“Es difícil, repetimos, «desarraigar» un nombre antiguo de una vieja calle. Difícil y complicado. Reconocemos que modificar el nomenclátor de una ciudad es perjudicial y sólo produce trastornos. Para perpetuar hechos y personas, las calles nuevas, Aquí en Santa Cruz, en la parte vieja, ya no caben más cambios de nombres. Ahí están las barriadas, para resistir el aluvión… Lo hecho, hecho está y la lección de su eficacia está en la «pugna» que hemos querido destacar.

Lamentablemente, los ediles municipales santacruceros no han prestado atención a estas palabras de FRANCISCO MARTÍNEZ VIERA, porque el 21 de febrero de 1977 decidieron cambiar el nombre de la Calle ROSARIO por el de Marcos Redondo.

El artículo de FRANCISCO MARTÍNEZ VIERA constituye una evocación de numerosos nombres antiguos de calles que se han resistido a desaparecer, a pesar de haber sido declarados eliminados y sustituidos por otros nombres oficiales.

Así rememora nombres como Las Flores, El Sol, La Luna, El Clavel, Botón de Rosa, La Gloria, La Marina, La Rosa, San José, San Francisco,…

Y en contraste, menciona otros nombres que si han sido capaces de imponerse, haciendo olvidar los antiguos: Teobaldo Power, Puerta Canseco, Ruiz de Padrón, José Murphy, Ramón y Cajal, Bernabé Rodríguez,…

Y también dice:

El nombre de Pi y Margall ha «triunfado» sobre el de Cayo Blanco, que nada nos dice, ni nada nos recuerda.”

Oculta FRANCISCO MARTÍNEZ VIERA parte de la verdad, lo que según algunos es contribuir a la mentira.

Veamos por qué.

CALLE PI Y MARGALL

Durante el reinado de ALFONSO XIII, en plena dictadura del GENERAL MIGUEL PRIMO DE RIVERA Y ORBANEJA, el día 21 de abril de 1924 tuvo lugar una reunión de la Comisión Municipal Permanente presidida por el Alcalde Constitucional don FRANCISCO LA-ROCHE Y AGUILAR, a la que asistieron los vocales Anselmo Benítez, Enrique Ponz, ASENSIO AYALA ESPINOSA, José Manuel Guimerá, Marcos Frías y MAXIMILIANO DÍAZ NAVARRO.

En el acta de la sesión puede leerse este párrafo:

“Vista una instancia suscrita por el Sr. Presidente de la “Juventud  Republicana” D. Francisco Martínez Viera, solicitando se acuerde dar el nombre de Don Francisco Pi y Margall, a una de las calles de la población, con motivo de celebrarse el día veintinueve del mes en curso el centenario del nacimiento del mencionado eminente patricio, la comisión Permanente, aceptando propuesta del Sr. Alcalde Presidente, que indicó a tal objeto la calle de Cayo blanco, y después de manifestar el Concejal Sr. Enrique Ponz que creía poco importante dicha calle para llevar el nombre de hombre tan grande e indicar para ello la Avenida Marítima, acordó dar el nombre de Pi y Margall, a la calle de Cayo Blanco.”

Un inciso.

Llama la atención – canta como dicen los pibes – que en plena Dictadura dentro de un régimen monárquico, prosperara una moción para designar una calle con el nombre de un patricio republicano.

Y es aún más llamativo que en el devenir histórico, doce años más tarde, los tres conspicuos vocales cuyos nombres han sido subrayados

FRANCISCO LA-ROCHE Y AGUILAR

MAXIMILIANO DÍAZ NAVARRO

ASENSIO AYALA ESPINOSA,

participarían decisivamente en la Comisión Gestora Municipal, que, bajo el mando del Coronel de la Guardia Civil JUAN VARA TERÁN, ocupó el Ayuntamiento después del Alzamiento de 18 de julio de 1936.

https://pedromedinasanabria.wordpress.com/2013/02/16/el-ayuntamiento-ocupado-por-los-sublevados/

 

Hay que señalar que ASENSIO AYALA no duró en este cargo ni un año, ya que sería acusado de masón y destituido en junio de 1937.

Fin del inciso.

El resultado de la instancia del Presidente de la Juventud Republicana fue cambiar el nombre de una calle preexistente por otro.

FRANCISCO MARTÍNEZ VIERA había sido uno de los concejales destituidos por la aplicación del nuevo Estatuto Municipal de la Dictadura de Primo de Rivera.

Unos diez años más tarde, el día primero de agosto de 1934, FRANCISCO MARTÍNEZ VIERA ejerciendo como concejal republicano, siendo en aquel momento Alcalde RAFAEL CALZADILLA, presentó una moción para que el nombre de la antigua PLAZA REAL, que en aquel momento era conocida como PLAZA DE LA CONSTITUCIÓN, conservara este nombre, y simultáneamente se asignara el nombre de PLAZA DE LA REPÚBLICA a una plaza de nueva creación prevista, al este de la anterior.

La moción resultaría aprobada por el Pleno del Ayuntamiento.

Actualmente la CONSTITUCIÓN da nombre a la Avenida que arranca junto a la Terminal de Guaguas, en la confluencia de la Avenida Tres de Mayo con la Avenida Marítima,

Avenida de la Constitución que, físicamente, es una prolongación de la Avenida Marítima hacia Los Llanos, la nueva zona de expansión de Santa Cruz hacia el Sur.

Como tal prolongación de la Avenida Marítima, podría haberse ahorrado el nombre de la Constitución, sin objeción alguna.

Lo cual pone de manifiesto que a la hora de bautizar calle y plazas, los ediles que ha sufrido la Ciudad de Santa Cruz de Tenerife, no han estado muy afortunados.

Paradigmático resulta el caso de la AVENIDA MARÍTIMA, cuyo nombre ha sufrido sucesivos avatares.

Los alzados el 18 de julio pretendieron primeramente quitarle su nombre para dedicar tan importante vía al GENERAL FRANCO.

¡La primera propuesta para dedicar una calle al GENERAL FRANCO fue la de sustituir el nombre de la Avenida Marítima!

En fecha tan temprana después de consumado el golpe militar, como el siete de septiembre de 1936.

En esta fecha todavía no había llegado el GENERAL DOLLA para hacerse cargo del mando supremo de Canarias, al frente de su Comandancia Militar.

Pero ya se habían cometido incontables asesinatos, desapariciones, y toda clase de vesánicas tropelías.

La mencionada propuesta no sería ejecutada.

 

https://pedromedinasanabria.wordpress.com/2013/05/24/el-nombre-de-general-franco-a-la-avenida-maritima/

 

Al CAUDILLO POR LA GRACIA DE DIOS, había que dedicarle una calle de más categoría.

Si de paso se llevaban por delante un nombre republicano, mejor que mejor.

Y así sería.

Porque el nombre de la Rambla DEL XI DE FEBRERO, fecha de proclamación de la Primera República Española en 1873, sería eliminado del nomenclátor capitalino, y sustituido por el del GENERAL FRANCO.

Después de la caza, captura y eliminación física de las vidas de tantos republicanos inocentes, el nuevo régimen prosiguió su labor represora en todos los ámbitos de la vida.

Los nombres de las calles y plazas constituyeron un objetivo atacado por aquellos ilegítimos munícipes surgidos del autodenominado Alzamiento. Veremos cómo se llevó a cabo.

Posteriormente, la AVENIDA MARÍTIMA perdería su descriptivo nombre, para ser reemplazado por el de JOSÉ ANTONIO PRIMO DE RIVERA,

Curiosamente, unas semanas después de la fecha de la moción presentada y aprobada, FRANCISCO MARTÍNEZ VIERA ocuparía el sillón de Alcalde.

Aunque toda esta historia denota una gran incoherencia en la trayectoria vital de Francisco Martínez Viera, hay que reconocer que con una demora de casi dos décadas sobre sus afanes republicanos, reconoce que modificar el nomenclátor de una ciudad es perjudicial y sólo produce trastornos.

 

* * * * *


LAS DOS OMISIONES CLAMOSAS

El Coronel Arencibia ha publicado un nuevo volumen titulado

«Conozca Santa Cruz de Tenerife: Su historia a través de sus calles, plazas y otras curiosidades»,

Le he dado un vistazo rápido a este nuevo volumen, y me he quedado bastante decepcionado.

Dice haber añadido más de cien nuevas calles. Pero en la mayoría de éstas se ha limitado a transcribir los nombres con un mínimo texto, digno de los mejores telegrafistas de la época del lenguaje Morse.

Reconociendo el esfuerzo llevado a cabo para tal trascripción, tampoco tiene mucho mérito, porque dispuso de la facilidad de encontrarse con el acuerdo de fecha 18 de mayo de 1973, adoptado por la Corporación municipal presidida por Ernesto Rumeu de Armas, antepenúltimo Alcalde pre democrático de Santa Cruz de Tenerife, en el cual se colaron de golpe y porrazo más de un centenar de calles, de las cuales ochenta y ocho nombres corresponden a ínclitos personajes.

Pero lo que resulta imperdonable, por el dolor innecesario que provoca, es que hay dos omisiones clamosas.

No aparecen en el libro dos significados republicanos, que merecían un trato especial.

El primero, Don FRANCISCO MUÑOZ SERRANO, Cabo del Cuerpo de Seguridad Republicano – la Guardia de Asalto – tiene una calle dedicada a su memoria por acuerdo del nuestro ayuntamiento de fecha 22 de noviembre de 1996.

Es una calle pequeña, situada en el barrio de Santa Clara, que desciende desde la calle MAESTRO ESTANY y desemboca en la AVENIDA PRÍNCIPES DE ESPAÑA, casi paralela a la calle SARGENTO PROVISIONAL.

Estas tres vías si aparecen en el libro del Coronel Arencibia.

Lo cual hace menos comprensible la omisión del Cabo Don FRANCISCO MUÑOZ SERRANO.

Y el segundo, el último Alcalde Republicano, Don JOSÉ CARLOS SCHWARTZ HERNÁNDEZ, asesinado en Octubre de 1936, tiene dedicada a su memoria una plaza en el barrio de Salud Bajo, por acuerdo municipal de fecha 23 de enero de 1978.

Esta plaza está custodiada por los Menceyes Guanches Bencomo, Imobac y Tanausú.

En este caso, en disculpa del Coronel Arencibia, habría que decir que en sus libros no he visto muchas calles y plazas del Barrio de La Salud.

Y además no da muestras de haberse ocupado mucho en conocer de los nombres guanches que rotulan las calles de nuestra Capital,  pues solamente he podido ver tres líneas dedicadas al bravo TINGUARO, – de cuya existencia duda -, y línea y media a la calle situada en  Las Delicias, dedicada a Beneharo, hijo del último gran Mencey de Tenerife.

A pesar de todo, debo dar las gracias al Coronel J.J. Arencibia de Torres, porque, motivado por ese párrafo, me he puesto a la tarea de averiguar la verdadera historia de los nombres de las vías urbanas de Santa Cruz de Tenerife, habiendo encontrando algunos libros y diversos documentos que han incrementado mi deseo de saber más.

De la lectura de éstos, y de su contraste con la documentación original existente en los Archivos, he ido llegando a esta convicción:

Lo que hay publicado adolece de múltiples errores y falacias.

Por falta de rigor de los historiadores o contadores de historias

Concluyendo:

La verdadera historia de nuestras calles y plazas no ha sido escrita y publicada, correctamente.

Como tampoco ha sido publicada la auténtica historia del trágico siglo XX canario. Y por ende de España.

PLAZA DE LA CONSTITUCIÓN EN 1934


El 28 de julio de 1934, FRANCISCO MARTÍNEZ VIERA, estando en funciones de Alcalde Accidental, sustituyendo a TOMÁS DE ARMAS QUINTERO, presenta este escrito:

 

AL EXCMO/. AYUNTAMIIENTO.

Excmo.Sr:

Generalmente se viene llamando Plaza de la República a la de la

Constitución, lo que origina confusiones perjudiciales para el Comer-

cio, viajeros, etc .

Cuando al advenimiento de la República el Ayuntamiento consideró conveniente cambiar los nombres de algunas calles y plazas, su acuerdo

no alcanzó, acaso por no existir razón para ello, a la plaza de la Cons-

titución, a la que, en la actualidad y oficialmente, corresponde este nom-

bre.

Pero la Alcaldía, al observar la reiterada frecuencia con que se

usa el calificativo República, se estima en el deber de recoger el deseo

que espontáneamente se manifiesta en el sentido de acusar una omisión

y, con fundamento en ello, tiene el honor de proponer a V.E. que si lo

estima oportuno acuerde dar el nombre de “Plaza de la República” a la

que ha de quedar formada a la entrada de la ciudad entre el muelle y

el edificio del Cabildo insular.

Si así se acordase no habría ya lugar a la confusión antes indica-

da, y e1 deseo general quedaría complacido al rotu1arse “Plaza de la Re-

pública” a la que es objeto de esta propuesta.

Casas Consistoriales, 28 de julio de 1934

El Alcalde

[Firma rubricada, legible F M Viera]

 

Tres días después, el 1º de agosto de 1934, se reunió el Excelentísimo Ayuntamiento en sesión pública ordinaria de segunda convocatoria, citado con arreglo a las disposiciones vigentes, bajo la presidencia del señor Alcalde don Tomás de Armas Quintero [Republicano] y con asistencia de los señores concejales consignados:

 

Eulogio Reyes y Reyes [Monárquico]

Sebastián Déniz Hernández [Republicano]

Francisco Martínez Viera [Republicano]

Moisés Cova Hernández [Republicano]

Francisco García Martín [Socialista]

 

Abierta al sesión, el Secretario Hipólito Fumagallo y Medina, dió lectura al acta de la sesión anterior que fue aprobada por unanimidad y sin discusión.

Se dio lectura a una moción del Sr. Martínez Viera, que luego apoya, referente a que se de el nombre de Plaza de la República a la que quedará en la Avenida Marítima y el nuevo edificio del Cabildo Insular, para evitar así las confusiones que hoy existen debido a que algunos llaman a dicha, dícese Plaza de la República a la de la Constitución.

 

Estima el señor Martínez Viera que el nombre de Constitución no se ha abolido por el Ayuntamiento, no existiendo razón para suprimirlo.

 

Cree que la nueva plaza será digna del nombre que ha de llevar.

 

Después de un breve debate en el que intervienen los Sres. Francisco García Martín, y el concejal proponente, S.E. acuerda aprobar la propuesta formulada.

 

Entra el Sr. Eladio Arroyo Herrera.

 

Repárese en las expresiones empleadas en su escrito por el proponente y las diferencias o matizaciones recogidas en el acta de la sesión.

 

Esta sesión de 1º de agosto de 1934, sería la última sesión presidida por el Alcalde TOMÁS DE ARMAS QUINTERO.

 

RAFAEL J. CALZADILLA DUGOUR, se haría cargo de la Alcaldía provisionalmente durante dos semanas, hasta que el 16 de agosto de 1934, es nombrado para este puesto FRANCISCO MARTÍNEZ VIERA.

 

Obsérvese que la propuesta del edil FRANCISCO MARTÍNEZ VIERA no pretende cambiar el nombre de la PLAZA DE LA CONSTITUCIÓN, sino muy al contrario, mantener dicho nombre, y que se le dé el nombre de PLAZA DE LA REPÚBLICA, a la nueva plaza a construir entre el Cabildo y la Avenida Marítima.

Esto es, estamos en presencia de una nueva operación para darle nombre a una plaza proyectada y que ni siquiera había comenzado su construcción.

Un caso paralelo al de la PLAZA DE PRIMO DE RIVERA tampoco construida, y casi en la misma ubicación prevista para la anterior.

Y debemos tener presente que nos estamos refiriendo al lugar en el que hoy está la PLAZA DE ESPAÑA y aledaños.

Al llegar a este punto necesitamos retomar el texto previamente subrayado de la sesión de fecha 21 de julio de 1930, sesión el la cual el Alcalde SANTIAGO GARCÍA SANABRIA manifestó que la lápida para la Plaza de Primo de Rivera, se adquirió por acuerdo de la Corporación, para colocarla en dicha plaza; pero que por el derribo del Castillo de San Cristóbal, no se tenía sitio para ella, por lo cual se había dispuesto no colocarla, estando esa placa pendiente de lo que la Corporación en definitiva acuerde.

O sea, que en 1930 como consecuencia del derribo del Castillo de San Cristóbal, no había quedado sitio para construir la Plaza proyectada con el nombre de Primo de Rivera.

Y cuatro años más tarde, en 1934, el Alcalde FRANCISCO MARTÍNEZ VIERA trae la propuesta de nuevo nombre para una plaza que ha de quedar formada a la entrada de la ciudad entre el muelle y el edificio del Cabildo insular.

¿Había sitio o no había sitio?

* * * * *

FRANCISCO MARTÍNEZ VIERA sería Alcalde Santa Cruz de Tenerife hasta marzo de 1936, fecha en la cual dimite tras producirse en las Elecciones Generales el triunfo del FRENTE POPULAR.

De su biografía política, es recordable que en 1924 FRANCISCO MARTÍNEZ VIERA, en calidad de Presidente de la Juventud Republicana había solicitado cambiar el nombre de una calle preexistente por otro.

Concretamente, el de la calle CAYO BLANCO que mútose en PI Y MARGALL.

Asimismo, FRANCISCO MARTÍNEZ VIERA había sido uno de los concejales destituidos por la aplicación del Estatuto Municipal de la Dictadura de MIGUEL PRIMO DE RIVERA.

Dictadura implantada en España con la connivencia del rey ALFONSO XIII, devenido en felón, al vulnerar la Constitución que tenía la obligación de proteger.

A PROPÓSITO DEL BOMBARDEO DE ALICANTE


En relación con un magnífico trabajo de Ángel Márquez Delgado, Director de la Editorial Áglaya, aparecido en Cartagena Histórica n° 9, sobre la sublevación cantonal dedicado al bombardeo de Alicante, he advertido que nombra a D. EMILIO CASTELAR, en cuatro ocasiones y de pasada, debo puntualizar lo siguiente:.

 En el pie de foto que dedica a D. EMILIO CASTELAR, este es tildado de gran traidor y culpable de la caída de la primera República, por haber permitido el golpe del general PAVÍA.

Me veo en la obligación de romper una lanza en su honor, por la buena amistad que le unía a mi bisabuelo EMILIO CASTELAR, ilustre republicano.

Cuando el 19 de septiembre de 1869, en un gran mitin republicano, es proclamado públicamente el Pacto de Tortosa, que ya había sido firmado con anterioridad el 18 de mayo de dicho año, mi bisabuelo materno MANUEL BES HÉDIJER era su Presidente.

Conocemos de los tumbos y bandazos que dio España con FERNANDO VII, su hija ISABEL II, la proclamación de “La Gloriosa”, y el advenimiento del rey AMADEO 1 DE SABOYA impuesto por el general PRIM en las Cortes celebradas el 16 de noviembre de 1870.

AMADEO 1 no consiguió sintonizar con el pueblo español (yo diría sus políticos), anunció su abdicación, leyendo el 11 de febrero de 1873 ante las dos Cámaras reunidas en Asamblea Nacional su mensaje de abdicación.

Y al día siguiente tomó el tren para Lisboa y ahí os quedáis.

Que a gusto se quedaría AMADEO I, con tan sólo 26 años de edad, pienso yo.

La Asamblea Nacional en esa misma reunión, que aceptó la abdicación de Amadeo I, proclama la República presidida por D. ESTANISLAO FIGUERAS, siendo célebres las palabras pronunciadas por CASTELAR en dicho acto que yo me permito recordar. “Señores, con Fernando VII murió la Monarquía tradicional; con la fuga de Isabel II la Monarquía Parlamentaria; con la renuncia de D. Amadeo de Saboya la Monarquía democrática; nadie ha acabado con ella, ha muerto por sí misma. Nadie trae la República; la traen todas las circunstancias; la trae una conspiración de la sociedad, de la naturaleza y de la historia. Señores, saludémosla como Sol que se levanta por su propia fuerza en el cielo de nuestra patria”.

Así nació una República sin una gota de sangre derramada que no duró ni once meses y siempre en constantes convulsiones; por la división de los mismos republicanos; las sublevaciones cantonales, entre ellas la de Cartagena promovidas por los federales, que sumieron al país en una espantosa anarquía, con conspiraciones monárquicas; guerra carlista y coloniales (Cuba).

FIGUERAS hombre tímido y vacilante, que de buenas a primeras huyó a Francia, duró en el poder cuatro meses.

Le sucede PÍ Y MARGALL que quería una República federal, sólo duró un mes y ocho días, estallando la insurrección cantonal de Cartagena.

Le sustituye SALMERÓN que abogaba por una República radical y unitaria. No pudo vencer la sublevación cantonalista de Cartagena.

Por negarse a firmar unas penas de muerte, necesarias para restablecer la disciplina en el ejército presentó su dimisión cuando llevaba un mes y veinte días en el poder.

Con seis meses y veintiocho días de República y en el estado que se encontraba España con tantos problemas por solucionar y con el “cáncer” de los cantonales, es cuando D. EMILIO CASTELAR asume el poder deseando una República unitaria y conservadora, estando decidido a salvar a la Patria, haciendo grandes y patrióticos esfuerzos.

Pero es atacado por sus compañeros entre ellos PÍ Y MARGALL y sobre todo SALMERÓN que fue su gran enemigo político.

Le  acusaron de inclinarse a la derecha, olvidando los postulados de la revolución.

 EMILIO CASTELAR, al ser derrotado en una votación de confianza en el Parlamento, se vio obligado a dimitir, en la madrugada del 3 de enero de 1874 con tan sólo tres meses y veintiséis días al frente de aquella Primera República, que tan tristemente pasó a la Historia cuando el general D. MANUEL PAVÍA RODRÍGUEZ, Capitán General de Madrid ordenó a sus fuerzas que asaltaran el Congreso y lo disolvieran. A las siete y media de la mañana sonaron unos tiros en los pasillos y unos guardias civiles al igual que el 23-F del 81 entraron en el salón. Poco después el hemiciclo estaba vacío.

Sabido es que unos días después del golpe de PAVÍA, el general LÓPEZ DOMÍNGUEZ terminaba con la sublevación del cantón de Cartagena.

Hasta ahora yo no veo traición de CASTELAR; más bien fue él el traicionado por Salmerón y demás acólitos.

Disueltas las Cortes, es el general SERRANO duque de la Torre y varios generales más, sumándose políticos como MARTOS, BECERRA, SAGASTA, CÁNOVAS y otros, quienes deciden formar nuevo gobierno.

El propio general PAVÍA, de ideas republicanas, invita a CASTELAR.

Pero éste se niega a formar parte de una República militar.

El nuevo gobierno fue llamado Poder Ejecutivo y de transición, siendo presidido por el general SERRANO,  quien en el manifiesto a la nación del día 8 de enero censuraba la gestión durante los mandatos de PÍ Y MARGALL y SALMERÓN , se prodiga en elogios a CASTELAR, culpando a las Cortes de ingratitud con el honrado patricio y eminente hombre de Estado.

Con estos acontecimientos y el mal estado reinante se subleva en Sagunto el general D. ARSENIO MARTÍNEZ CAMPOS, el 29 de diciembre de 1874, proclamando rey de España a D. ALFONSO XII.

RESUMIENDO:

Al caer la República, el pueblo lo acogió con indiferencia y calma, pues estaba cansado de la esterilidad del Parlamento; de la anarquía que imperaba y la falta de autoridad de los gobiernos anteriores.

Ningún historiador, al estudiar la figura de CASTELAR le ha tildado de traidor.

Léase a F. DE SANDOVAL, MANUEL GONZÁLEZ, el inglés HANNAY, el francés VARAGNAC o la italiana ROTAZZI incluso a RUBÉN DARÍO, lo mismo que al catedrático JOSÉ TERRERO y naturalmente a BALLESTEROS y sobre todo a CARMEN PÉREZ ROLDÁN Doctora en Historia por la Universidad Complutense de Madrid en su libro “El Partido Republicano Federal 1868-1874”, y hasta GALDÓS en sus Episodios Nacionales.

Todos ellos elogian a EMILIO CASTELAR con frases como “el gran artista de la palabra; el más portentoso genio de la elocuencia que ha conocido el mundo moderno”.

Y por último, cito a TUÑÓN DE LARA, que al hacer mención de aquellos hechos del golpe del general PAVÍA, dice: “consumó el final de una República que, ya bajo el Gobierno de Castelar, se desplomaba sin base popular, sin ejército adicto, con un poder de hecho Carlista en el Norte y otro cantonal ésta en Cartagena, intentando una política conservadora para lo cual no hacía falta un gobierno republicano”.

De traidor todos éstos señores, ni una palabra, más que la suya que tanto daño me ha causado.

Permítame rememorar a  mi bisabuelo materno MANUEL BES HÉDIJER, quien desalentado por todos aquellos acontecimientos, se retiró a su querida Tortosa, asqueado de sus propios correligionarios que, no supieron, o no pudieron, desempeñar las funciones a las que fueron elevados en momentos propicios para el triunfo de las ideas republicanas.

Tal fue el caso de D. ESTANISLAO FIGUERAS,  que no tuvo valor para seguir luchando por la Causa, quien es en su casa es sorprendido por la muerte, el 11 de noviembre de 1882.

Pocos días después, moriría mi bisabuelo materno MANUEL BES HÉDIJER,  en Tortosa, produciendo gran consternación,  acudiendo a su entierro solemne, más de tres mil personas ,

Recibiendo así el postrer homenaje de reconocimiento a un hombre tan virtuoso, según puede leerse en la prensa de Cataluña de la época.

Por ejemplo, en el periódico “La Campana de Gracia”, en su edición del 19 de noviembre de 1882, le dedica un cariñoso y gran recuerdo, resaltando su talante como político y como hombre de bien.

Así era mi bisabuelo materno Pocos días después, moriría mi bisabuelo materno MANUEL BES HÉDIJER, amigo de D. EMILIO CASTELAR.

Buscaré en el baúl de mis casi noventones – realmente octogésimos octavos – recuerdos, algo más que decir mi bisabuelo y otras egregias personalidades republicanas del siglo XIX.

[APORTACIÓN DE BALTASAR PÉREZ BES]

EL SEXENIO REVOLUCIONARIO


1.-

LA GLORIOSA

El 17 de Septiembre de 1868, en la bahía de Cádiz, el Almirante JUAN BAUTISTA TOPETE Y CARBALLO, se subleva contra el desgobierno de la casquivana reina Isabel II.

Previamente TOPETE había enviado el vapor Buenaventura a Canarias, con el fin de rescatar de su destierro en las Islas, al General FRANCISCO SERRANO Y DOMÍNGUEZ, Duque de la Torre y Grande de España, junto con otros desterrados.

El día 18 de Septiembre de 1868 arriba a Cádiz el Buenaventura con los desterrados rescatados.

Contando con el General JUAN PRIM Y PRATS, Conde de Reus y Marqués de los Castillejos, los sublevados publican el manifiesto «ESPAÑA CON HONRA», oficializando la rebelión el día 19.

El 28 de septiembre las tropas reales enviadas al mando de Manuel Pavía y de Lacy, Marqués de Novaliches, son derrotadas por las tropas conducidas por el General SERRANO, en la batalla del Puente de Alcolea (Córdoba).

El 30 de septiembre de 1868 la familia real marcha a Francia.

La Septembrina GLORIOSA Revolución ha triunfado.

2.-

LA «MONARQUÍA POPULAR» DE AMADEO I (1871-1873)

El 22 de febrero de 1869 se reúnen en Madrid las Cortes Constituyentes, que alumbrarían la nueva Constitución Monárquica el 6 de junio de 1869.

El país queda bajo la Regencia de SERRANO, cuya tarea primordial es la búsqueda de un monarca para el trono español, el cual es encontrado en la figura de Amadeo I de Saboya apoyado por el General Prim.

El 16 de octubre de 1870 las Cortes votan para elegir un Rey.

De los 331 votos emitidos Amadeo de Saboya recibe 191 (61.4 %). Con lo cual es designado Rey de España con el nombre de AMADEO I.

AMADEO desembarca en Cartagena el 30 de diciembre de 1870, el mismo día en que moría asesinado el General Prim, su principal valedor.

AMADEO I es entronizado el 2 de enero de 1871.

Tiene que afrontar dos guerras:

1ª.-

La Primera Guerra de Cuba iniciada en octubre de 1868 con el grito de Yara, liderada por Antonio Maceo Grajales y Máximo Gómez Báez, guerra que sería denominada «la guerra larga», pues no acabó hasta la Paz de Zanjón en 1878.

2ª.-

La Segunda Guerra Carlista con el pretendiente Carlos VII, que sería también una guerra larga porque iniciada en 1872 no acabó hasta 1876.

Y no pudo con la agitación obrera y la pugna interpartidista.

Tras negarse a disolver el Arma de Artillería, AMADEO I abdicó el 11 de febrero de 1873, enviando a las Cortes un acta de abdicación en la cual describe a los españoles como ingobernables, abandonando España y retornando a su ducado de Aosta en Italia, donde moriría en 1890.

3.-

LA PRIMERA REPÚBLICA ESPAÑOLA

Ese mismo día 11 de febrero de 1873, sobre las diez de la noche las Cortes, votan afirmativamente la proclamación de la Primera República Española, que no duraría ni once meses.

En tan corto tiempo hubo cuatro presidentes del poder ejecutivo:

Estanislao Figueras y Moragas (11 de febrero a 8 de junio)

Francisco Pi i Margall (11 de junio a 18 de julio)

Nicolás Salmerón Alonso (18 de julio a 7 de septiembre)

Emilio Castelar y Ripoll (7 de septiembre de 1873 a 2 de enero 1874)

Los republicanos se declaraban en dos bandos:

1.- Republicanos Federalistas.

2.- Republicanos Unitarios

Los Federalistas pretendían aplicar el programa republicano progresivamente, aceptando ceder algunas concesiones a los moderados, para que el sistema fuese aceptado paulatinamente.

Los Unitarios eran más radicales e intransigentes.

Deseaban una acción rápida para instaurar un sistema republicano muy centralizado y centralista.

El poder ejecutivo republicano tuvo a que afrontar la solución de un gran número de conflictos.

1.-

El barcelonés ESTANISLAO FIGUERAS, en sus cuatro meses de mandato, tuvo que hacer frente a la insurrección en Cuba, y al primer problema planteado por el cantonalismo, sistema político que aspiraba a dividir el Estado en cantones o entes políticos autorregulados, que iban más allá de lo que hoy son nuestras autonomías.

2.-

Durante el mandato del íntegro intelectual y republicano federalista FRANCISCO PI Y MARGALL, las Cortes Constituyentes, confeccionaron una preciosa Constitución de República Federal, nunca aplicada, en la cual se recogían los principios del republicanismo federal.

A saber:

A.-

España se dividía en 17 estados:

1.- Andalucía Alta.

2.- Andalucía Baja.

3.- Aragón.

4.- Asturias.

5.- Baleares.

6.- Canarias.

7.- Castilla la Nueva.

8.- Castilla la Vieja.

9.- Cataluña,

10.- Cuba.

11.- Extremadura.

12.- Galicia.

13.- Murcia.

14.- Navarra.

15.- Puerto Rico.

16.- Valencia.

17.- Vascongadas.

A estos podrían añadirse en el futuro las Islas Filipinas y los territorios situados en África.

B.-

Presentaba una declaración de derechos casi coincidente con la previa Constitución monárquica de 1869, que avanzaba más en algunos aspectos, proclamando la existencia de unos derechos naturales asegurados por la República.

C.-

Establecía una separación radical entre Iglesia y Estado, proclamando la libertad de culto y prohibiendo la dotación económica estatal para el clero.

D.-

El poder legislativo era ejercido exclusivamente por las Cortes constituidas en dos cámaras: Congreso y Senado.

El Congreso sería elegido por sufragio universal a razón de un diputado por cada 50 mil votantes.

Y el Senado estaría constituido por 78 senadores, a razón de 4 enviados por cada uno de los parlamentos de cada estado federal.

3.-

NICOLÁS SALMERÓN luchó contra el cantonalismo, recurriendo al Ejército.

El General MANUEL PAVÍA Y RODRÍGUEZ DE ALBURQUERQUE, que anteriormente había luchado contra el carlismo en Navarra, controló la insurrección cantonalista en Andalucía.

El general ARSENIO MARTÍNEZ CAMPOS, – que también anteriormente había luchado contra el carlismo en Cataluña, aunque con escaso éxito -, es puesto al frente del ejército valenciano para reprimir los levantamientos cantonales de Levante, acabando con los de Alcoy y Alicante, pero no así con el de Cartagena, por la gran capacidad militar de esta ciudad, base naval.

El 7 de septiembre de 1873, tras negarse a firmar una sentencia de muerte, el presidente SALMERÓN dimitió.

4.-

EMILIO CASTELAR, republicano moderado, ante la situación de insurrección del país, ejerció el gobierno de modo autoritario, clausurando el Parlamento.

El 2 de enero de 1874, CASTELAR presentó su dimisión.

Al día siguiente, en plena sesión para votar quien habría de reemplazar a Castelar, irrumpió en el Palacio de Las Cortes el GENERAL PAVÍA, montado en su caballo, acompañado por unidades de la Guardia Civil.

Por eso ha quedado en el acervo popular, la expresión del caballo del general Pavía, para referirse a los alzamientos militares contra el Orden constituido.

Con el paradójico título de PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA, el GENERAL FRANCISCO SERRANO gobierna, apoyado por los monárquicos, hasta que el 29 de diciembre de 1874, el general MARTÍNEZ CAMPOS efectúa un Pronunciamiento en Sagunto, que es muy bien manejado por CÁNOVAS para restaurar la monarquía borbónica, coronando al hijo de ISABEL II, que reinará desde el 14 de enero de 1875 hasta 1885, con el nombre de ALFONSO XII.

Acaba así el denominado SEXENIO REVOLUCIONARIO.

Y se inicia el periodo histórico conocido como la RESTAURACIÓN