CROQUIS DE LA PRISIÓN DE FYFFES EN JULIO DE 1946


Cfr:. A-TMT5 9621-306-35.- Causa 129 de 1946. Folio 4.

 

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ANTONIO-HÉCTOR PÉREZ MARTÍN EVADIDO DE FYFFES EN 1946


9621 – 306 – 35

CAPITANIA GENERAL DE CANARIAS           JUZGADO MILITAR PERMANENTE.-

PLAZA DE SANTA CRUZ DE TENERIFE                        A Ñ O de 1.946.-

C A U S A  NUM.  129

Instruida en esclarecimiento de las causas que motivaron la muerte del paisano ANTONIO HECTOR PEREZ MARTIN, por disparos efectuados por la Guardia Civil cuando se encontraba huido.

Ocurrieron los hechos el día 6 de Julio de  1,946.-

Dieron principio las actuaciones el día 6 de Julio de 1,946.-

 

 

JUEZ INSTRUCTOR

SECRETARIO

El Comandante de Artillería,

El Brigada de Infantería

DON MANUEL FERNANDEZ MARTINEZ.-

DON MANUEL GALVEZ VILCHES

 

Cfr.: ATMTQ 9621-306-35.- Causa 129 de 1946.- Cubierta.

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El veinte de noviembre de 1931, ANTONIO-HÉCTOR PÉREZ MARTÍN había sido detenido y puesto a disposición del Juzgado por robo a ANTONIO DOMINGUEZ-

Posteriormente por otro robo de 25 mil pesetas a RAFAEL HARDISSON.

Durante el dominio del Frente Popular, atracó y robó al Maestro Nacional JUAN PÉREZ PÉREZ, que falleció a consecuencia de la impresión.

Por este delito fue condenado a SEIS AÑOS Y UN DÍA DE PRISIÓN, que sufrió en el PUERTO DE SANTA MARÍA, de donde se fugó siendo capturado y recluido en ceda de castigo, hasta ser puesto en libertad en 26 de junio de1940.

En 1941 fue detenido por robo de ganado.

Posteriormente, fue acusado de haber incendiado la casa de HUGO HAMILTON, otra casa en EL CALVARIO, de la IGLESIA DE LA MATANZA y AYUNTAMIENTO DE EL SAUZAL.

Cabe decir que del incendio de la IGLESIA DE LA MATANZA, fueron acusados otras personas inocentes.

En 1940, ANTONIO HÉCTOR PÉREZ MARTÍN, fue denunciado por una vecina, que le acusó de intentar violar a dos hijas suyas de diez y doce años de edad.

También se le acusó de haber intentado abusar de su propia madre.

Posteriormente, ANTONIO-HÉCTOR PÉREZ MARTÍN sería acusado de infinidad de delitos.

En cuatro de enero de 1944 fue detenido por fuerzas de la Guardia Civil acusado de haber proferido en público gritos de «¡VIVA STALIN Y EL COMUNISMO!», e insultar a la fuerza que lo detuvo.

Luego sería acusado de diversos robos, entre los cuales el más destacado sería el de una pistola y otros efectos del despacho del Juez de Instrucción de LA LAGUNA. Por lo cual fue ingresado en la Prisión Provincial (Fyffes), de la que se fugó el 28 de junio de 1946, saltando un muro de la prisión.

Ordenada su búsqueda y captura, en la madrugada del seis de julio de 1946, se desplegaron fuerzas de la Guardia Civil en las proximidades del barranco MARTIÑO, en el camino de LAS TOSCAS, término municipal de TACORONTE.

ANTONIO-HÉCTOR PÉREZ MARTÍN (a) «EL CHICHO» sería gravemente herido y capturado por la Guardia Civil, cerca del camino de acceso a la casa de MANUEL HERNÁNDEZ PÉREZ.

La Guardia Civil comunicó el hecho al Juzgado Comarcal de Tacoronte, desde donde se desplazó el Juez MANUEL MARTÍN HERNÁNDEZ acompañado por el médico MANASÉS HERRERA MARTÍN, y ALDO PÉREZ SICILIA, oficial del Juzgado habilitado para actuar como Secretario fedatario.

En la diligencia pertinente, redactada a las dos y treinta horas del día seis de julio de1946, se lee que fue hallado un hombre en posición de cúbito supino como de unos treinta y cuatro años de edad, vestido con una americana marrón, pantalón muy oscuro, calzado con alpargatas blancas, sin calcetines.

Reconocido el herido por el médico MANASÉS HERRERA MARTÍN, éste dictaminó que ANTONIO-HÉCTOR PÉREZ MARTÍN tenía una herida de bala de fusil, que atravesó el pulmón derecho con entrada junto a la tetilla de dicho lado y salida por la espalda, recomendando que fuera trasladado inmediatamente al hospital del Partido para su curación.

ANTONIO-HÉCTOR PÉREZ MARTÍN interrogado por el Juez no quiso contestar y solamente dijo que se había fugado de la prisión porque le dejaron salir los centinelas.

El Juez ordenó el levantamiento del herido de acuerdo a lo manifestado por el Médico, y ordenó su traslado al hospital de La Laguna, a cuyo efecto fue conducido a un camión y transportado seguidamente hasta el HOSPITAL DE DOLORES lagunero, donde se hizo cargo de la instrucción el Juez FERNANDO DODERO PÉREZ, quien ordena dar cuenta mediante oficio al Teniente Coronel de la Guardia civil, de la 112ª Comandancia del 12º Tercio, para que su titular, MANUEL RODRÍGUEZ RODRÍGUEZ, haga comparecer al Cabo 1º del Cuerpo, AUGUSTO CARRASCO GARCÍA, que había ordenado hacer fuego sobre el huido ANTONIO HÉCTOR PÉREZ MARTÍN.

Apostadas en otro punto de la misma zona, con más fuerzas de la Guardia civil estaba el Cabo Primero de la Benemérita JUAN MODINO LICER.

La Guardia Civil abre DILIGENCIAS DE CARÁCER URGENTE que son instruidas por el Capitán PASCUAL DÍAZ VILLA, teniendo como Secretario al guardia 2º JUAN MONTERREY TRIANA.

Luego, el herido ANTONIO HÉCTOR PÉREZ MARTÍN, sería trasladado al Hospital Provincial, en estado gravísimo, falleciendo a las 0830 del mismo día seis de julio de1946.

El juez JOSÉ MARÍA DEL CAMPO LLARENA ordenaría la realización de la autopsia del cadáver que sería practicada por los médicos DOMINGO AROZARENA REYES y FRANCISCO TAPIA GASKIN, asistiendo el Agente Judicial FRANCISCO RAMOS MARÍN.

El resultado de la autopsia fue que ANTONIO HÉCTOR PÉREZ MARTÍN había muerto a consecuencia HEMORRAGIA PULMONAR.

ANTONIO HÉCTOR PÉREZ MARTÍN sería inhumado al día siguiente, en el Patio número 7 fila del Cementerio de Santa Lastenia, siendo anotada su inhumación con el nº 497H.

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JUAN MODINO LICER acabaría su carrera siendo Capitán de la Guardia Civil, al frente de la Sección 2ª BIS, en la Capitanía General de Canarias.

JUAN MODINO LICER, asistió el venturoso 29 de junio de 1968, al acto de mi boda.

Aquel luminoso y caluroso 29 de junio, en que fui muy feliz, uniéndome a mi preciosa MARILOLA, después de cinco largos años de noviazgo.

Mi amada MARILOLA que abandonó este mundo el DOS DE NOVIEMBRE DE DOS MIL ONCE.

20111102.

Fatídico palíndromo.

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04 9621 1946 CROQUIS FYFFES

 

TERROR Y MARTIRIO EN LAS SIETE ISLAS


Los que cuando la República parecía perdida, pidieron venir a ella

Alemanes y trajes típicos

         Los alemanes llegaron a las islas con sus cañones y sus «films» de propaganda. Las mujeres se vestían con trajes típicos para recibir a los marinos de Hitler, siempre dos de brazo de cada marino. Las veían las compañeras de los presos y fusilados. Apenas habrá una familia de trabajadores que no tenga algún preso o fusilado. Apenas habrá una que no odie a Franco y a sus amos. Los tripulantes de los barcos escuelas nazis eran homenajeados con fiestas y giras al monte de las Mercedes. Entre borracheras, se encendían fogatas paganas. Era un deber para las niñas de los hacendados, vestir de trajes típicos, y divertir a los alemanes.

 

La ley del saco

         En tanto, las leyes de fuga, las torturas, la «ley del Saco»… ¡La ley del saco! Había varias prisiones flotantes en Tenerife: el «Isora», el «Gomhera»… A media noche llegaba la falúa. En cubierta iban desfilando los condenados. Un verdugo los iba echando al suelo, con un cabillazo en la cabeza. Se los metía en un saco y, al momento de arrojarlos al agua, el piquete de las pistolas vaciaba contra él los cargadores. Era casi una fiesta. Otros eran rematados a bayonetazos según la «recomendación». El saco llevaba lastre, por si los hijos de plataneros (camisas nuevas todos), habían marrado el tiro. Dentro de cada saco iba un obrero, un español…

Fyffes

         Mil cuatrocientos pesos había en la cárcel de Fyffes, en 1.420 metros cuadrados, exactamente. Había tres naves: la Flotante (para los que venían de las prisiones flotantes), la de Caballería (que venían del cuartel de este nombre) y la de Guano (donde los ingleses preparaban antes estiércol para los platanales). El hedor ahogaba. Para los 1.420 presos había sólo doce retretes, dos o tres siempre atascados. Los platos se lavaban donde se lavaba la cara y los pies y las escupideras de los tuberculosos. Hasta un leproso le metieron allí. La tuberculosis cundió como la mala hierba.

Cuando lo de Lérida

         El día que los moros llegaron a Lérida fue de gran fiesta. Se despertó a los vecinos a culatazos contra las puertas. Volaban cohetes y campanas. Un día y una noche de pirotecnia y borrachera triunfal. Aquel mismo día se comunicó a los presos de la cárcel de Fyffes que el que quisiera ir a la «zona roja» lo dijera: no se tomarían represalias. Aquel mismo día se apuntaron 430.

         Pensemos bien en esto. ¡Cuando todas las campanas y cohetes anunciaban el triunfo definitivo sobre «los rojos», 430 españoles pidieron venir a la «zona roja»!.

         Nuestro Gobierno propone suspender las ejecuciones de penas de muerte. Es una proposición, ante el mundo, que tendrían que acoger o rechazar en la zona fascista. Es una demostración más del sentimiento de justicia que da fuerza y dignidad a la República.

         Coincide la publicación de esta nota con la llegada a Barcelona del primer grupo de canjeados, de Canarias y Melilla. Hemos hablado con ellos: y de su boca recogimos nuevos -y ya viejos- testimonios de lo que allí, en la zona fascista, les ha ocurrido a los republicanos españoles.

         Para que crímenes y brutalidades así no continúen, propone el Gobierno de Unión Nacional suspender la aplicación de la pena de muerte.

         A continuación publicamos, como simples instantáneas, la relación de algunos hechos característicos ocurridos en Canarias. Mañana añadiremos otros referente a Melilla. Unos y otros se compaginan con los que, de otras partes de España, nos han venido refiriendo evadidos y prisioneros.

         Hechos que todo lo que hay de sano y justiciero en España repudia y que el Gobierno de la República propone impedir en lo sucesivo.

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         Basta hablar con ellos, con los que han sufrido cárcel y persecución en campo fascista. Ellos traen en su cuerpo y en su voz todos los elementos de convicción. Traen nombres, fechas, horrores. Traen sus cuerpos quebrantados y sus memorias doloridas.

         Aquí están los de una de esas desdichadas Islas del Atlántico que fueron españoles, y que volverán a serlo; los canarios canjeados. Han pasados dos años de tortura en las cárceles fascistas, y vienen a nuestro lado como hombres libres.

         Y con ellos vienen también camaradas de Melilla, que padecieron la misma prisión y vieron y oyeron los mismos o mayores horrores.

Nombres

         Todas las cárceles de las islas eran similares. Y había cientos de cárceles particulares, cuartelillos de Falange y de la guardia civil. En Canarias, antes, reinaba cierta familiaridad entre todos; los hijos de los obreros jugaban en el parque con los hijos de los hacendados. A éstos se les despertó, al estallar la rebelión, un odio furioso. En el cuartelillo de Falange, del puerto de Santa Cruz, les metían astillas por las uñas y les quemaban los labios. Algunos llevan aún las huellas, y recuerdan bien los nombres de sus verdugos, desde el delegado de Orden público, el capitán Manuel Otero, al cabo de vara Débora, llamado «el Pío», pasando por el alférez «Tragamundo», y el sanguinario número 1, el coronel jefe de S. M. Teóbolo González.

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Artículo publicado en el Periódico

Frente Rojo. Órgano del Partido Comunista. S.E.I.C.

Barcelona, sábado 3 de septiembre de 1938. (página 5).

Fuente: Centro Documental de la Memoria Histórica. Salamanca.

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Este artículo complementa la información que apareció en el número de Frente Rojo del día anterior, el viernes 2 de septiembre de 1938, donde se enumeraron los nombres de los 97 presos llegados a Barcelona tras el canje.

De estos 97 presos, 85 de ellos procedían de Fyffes y 12 de Melilla.

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Obviamente, por la similitud nominal, el personaje referido como “sanguinario número 1”, tipografiado como «coronel jefe de S. M. Teóbolo González», debe ser el Coronel de Estado Mayor TEÓDULO GONZÁLEZ PERAL.

[Aportación del amigo FABIÁN HERNÁNDEZ ROMERO]

EMPADRONANDO A LOS PRESOS EN 1937


 

En el Archivo Municipal de Santa Cruz de Tenerife, he efectuado una consulta del libro de Rectificación anual del EMPADRONAMIENTO MUNICIPAL, desde el día 1º de enero al día 31 de diciembre de 1937, que comprende el número de vecinos y domiciliados (presentes y ausentes) y transeúntes, con distinción de sexo, inscriptos en cada una de las hojas del empadronamiento verificado el día 1º de enero de 1938, fechado el 4 de abril de 1938, firmado por el Secretario Municipal HIPÓLITO FUMAGALLO MEDINA, refrendado con el visto bueno signado por EUSEBIO RAMOS GONZÁLEZ, Alcalde desde el 21 de marzo de 1938 hasta el 31 de marzo de 1941.

Debajo de estas firmas están estampados en tinta los respectivos sellos ovalados, republicanos, de la ALCALDÍA CONSTITUCIONAL DE SANTA CRUZ DE TENERIFE, y de la SECCIÓN PROVINCIAL DE ESTADISTICA DE SANTA CRUZ DE TENERIFE.

La Guerra Civil lleva casi veinte meses de desarrollo.

Todos los recursos del país están dedicados al esfuerzo de guerra.

No ha habido tiempo para cambiar los sellos y cuños oficiales, que siguen siendo los de la etapa anterior a la Guerra.

En su interior hay un pliego encabezado por una página con este texto:

AYUNTAMIENTO DE SANTA CRUZ DE TENERIFE         NEGOCIADO DE ESTADÍSTICA

RECTIFICACIÓN ANUAL DEL PADRÓN DE HABITANTES CORRESPONDIENTE

AL AÑO de 1937

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Sexto distrito               XIII

ALTAS como domiciliados de los Varones Transeúntes con resi

dencia transitoria en esta, menos de seis meses desde

el, 1º de enero al día 31 de diciembre 1937

Santa Cruz de Tenerife 25 de marzo de 1938

 

Como queda expresado en el enunciado, en las hojas subsiguientes figuran listados los datos censales de los Varones Transeúntes residentes en el Sexto Distrito de la Capital durante el año 1937.

La frasecita “menos de seis meses” es un latiguillo burocrático.

El agente censal ha registrado los nombres, apellidos y demás datos requeridos por la normativa censal, en las hojas del Padrón, habiendo duplicado hasta un nombre.

 

Dentro de este Sexto Distrito estaban enclavadas unas «residencias» muy especiales, donde habitaban unos residentes transeúntes, especiales también.

Eran los prisioneros de la represión.

Los presos en la Prisión Militar de Fyffes – oficialmente conocida como Costa Sur -, en la Prisión Militar Flotante, el Manicomio y el Hospital.

Los residentes transeúntes en tales «residencias» fueron  empadronados.

Eran 359 nuevos ciudadanos, cantidad nada desdeñable, teniendo en cuenta los beneficios económicos que derivaban del padrón de habitantes.

 

Como queda de manifiesto, la praxis de inflar los padrones, no es nada nueva.

Ignoro si al censar a estos nuevos ciudadanos en la Capital, los censados fueron dados de baja en sus respectivos municipios de origen.

ANASTASIO HERNÁNDEZ BATISTA TINERFEÑO CANJEADO RETORNADO


M/T

     MINISTERIO DE LA GOBERNACIÓN

DIRECCION GENERAL DE SEGURIDAD

                  —————

Expediente de la Dirección …

Diligencias de la Comisaría 24002

Comisaría de R E P A T R I A C I O N E S

Diligencias registradas al nº  …        

   [Estampado sello con la leyenda: Pedidos antecedentes a la Comisaría de … a 18 de 2 de 1954]

 

F I L I A C I Ó N

Apellidos:  HERNÁNDEZ             Profesión u oficio         Peón

BATISTA                     Hijo de N.

Nombre     Anastasio                   y de Dolores

Apodo                                           Naturaleza S. Juan de la Rambla

Edad         25-12-907                   Residencia

Estado       casado                       Filiación delictiva

Filiación política

 

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HISTORIAL (antecedentes y motivos)

26-1-954.- Declaración jurada suscrita por el reseñado ante el Consulado de España en Lyon en la que manifiesta: Que con anterioridad al Movimiento residía en Puerto de la Cruz (Tenerife), Bras Dehesa.- Que pertenecía a la U.G.T, Secretario dentro de la misma.- Que el Movimiento le sorprendió en Puerto la Cruz (Tenerife).- Que trabajaba como obrero agrícola, German Reims,- Que durante el G.M.N. residió en Tenerife.- Que salió de España el 10-2-939.- Que piensa residir en Puerto de la Cruz (Tenerife).- Que le acompaña su esposa y dos hijos.- Que cita como referencia al Alcalde D. Isidoro Luz Carpentier y D. German Reimes.

26-1-954.- Se piden antecedentes al A. Central y B. Social contestando ambas dependencias que carece de ellos.

 

Fuente: Archivo Histórico Nacional. Ministerio del Interior. Expedientes policiales. Tipología: Evacuado o exiliado de España durante la guerra civil y repatriado posteriormente.

 

Anastasio Hernández Batista, natural de San Juan de la Rambla y residente en el barrio de Las Dehesas en el municipio tinerfeño de El Puerto de la Cruz, fue detenido tras el golpe franquista por su actividad sindicalista en la UGT. Posteriormente formaría parte del grupo de 85 presos de Fyffes, que junto con 12 de Melilla, integraron el grupo de 97 canjeados con el bando republicano en mayo de 1938. Tuvo la suerte de poder regresar a España en 1954, volviendo desde Francia. Fue uno de los pocos canjeados que pudo retornar a su tierra natal, en este caso a su isla de Tenerife.

Del grupo de los 97 canjeados en 1938, muy pocos volvieron.

 [APORTACIÓN DEL AMIGO FABIÁN HERNÁNDEZ ROMERO]

SILVERIO ANTONIO ILARDIA MUÑOGUREN


El funcionario de prisiones Silverio Antonio Ilardia Muñoguren fue director de la cárcel de mujeres de Quiñones en Madrid en los años 1929 y 1930. Posteriormente ostentó el cargo de subdirector-administrador en dicha prisión en 1931 y 1932.  En septiembre de 1932 fue trasladado, con la categoría de director de tercera clase del Cuerpo de Prisiones, desde la prisión de mujeres de Madrid a la prisión provincial de Zamora.

En el año 1934 ya había sido destinado a Canarias como director de la Prisión Provincial de Las Palmas de Gran Canaria. En este cargo estuvo en los años 1935 y 1936. En mayo de 1937, con la capitalidad del bando rebelde franquista en Burgos, fue nombrado director de la prisión central de dicha ciudad, siendo esta su primera interinidad militar. Por este hecho, cabe pensar que este militar y funcionario de prisiones era claramente afecto al bando rebelde de Franco. Sin embargo, fue sustituido de su cargo en la dirección de la cárcel central de Burgos dos meses después, en julio de ese mismo año, tras la llegada de Marcos Jabonero López a dicha dirección.

A mediados de agosto de 1937, tras su destitución de la prisión central de Burgos, Antonio Ilardia Muñoguren regresa nuevamente a Las Palmas de Gran Canaria. Tras recalar nuevamente en Canarias, sería nombrado director de la Prisión Provincial de la Costa Sur de Tenerife (Salones de Fyffes), donde ejerció con este cargo durante todo el año 1938, hasta ser separado definitivamente de Servicio en enero de 1939 por irregularidades cometidas en dicha Prisión.

[Aportación del amigo Fabián Hernández Romero]

SEPARACIÓN DEFINITIVA DEL SERVICIO Y BAJA EN EL ESCALAFÓN DE SU CUERPO



MINISTERIO DE JUSTICIA

ORDEN disponiendo la separación del Servicio de don Antonio Ilardia Muñoguren. Director de la Prisión de Santa Cruz de Tenerife, y del Oficial Administrativo accidental de dicho Establecimiento don Ismael Ortega Dopazo.

Ilmo. Sr.: Visto el expediente gubernativo instruido para depurar las responsabilidades de don Antonio Ilardia Muñoguren, Director del Cuerpo de Prisiones, con destino en la Prisión Provincial de Santa Cruz de Tenerife, y del Oficial don Ismael Ortega Dopazo, Administrador accidental de aquel Establecimiento, por irregularidades administrativas cometidas en dicha Prisión, y resultando probados hechos incursos en los apartados 11 y 12 del artículo 440 del Reglamento vigente de Prisiones y sancionados en el apartado tercero del artículo 441 del mencionado Reglamento.

Este Ministerio ha resuelto imponer a dichos funcionarios la separación definitiva del Servicio, causando baja en el escalafón de su Cuerpo.

Lo digo a V.I. para su conocimiento y efectos consiguientes.

Dios guarde a V.I. muchos años.

Vitoria. 10 de enero de 1939.- III Año Triunfal.

TOMÁS DOMÍNGUEZ AREVALO

Ilmo. Sr Jefe del Servicio Nacional de Prisiones.

 

Cfr.: Boletín Oficial del Estado nº 14, de 14 de enero de 1939.- Página 247.

 

[Aportación del amigo Fabián Hernández Romero]