LA ENCUESTA OBLIGATORIA DE LA DEPURACIÓN


Paralelamente a la acción militar y paramilitar de exterminio físico de todos los «rojos», se ejecutó la acción depuradora de la administración pública en manos de los alzados «naZionalistas».

El proceso era similar al inquisitorial puro, seguido desde tiempo inmemorial en nuestra historia.

Se desarrolló siguiendo un esquema muy simple.

Todos los funcionarios y empleados públicos fueron sometidos a una encuesta obligatoria.

Los cuatro centenares de miembros del Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife, (399 para ser exactos, hasta donde yo he contado) fueron sometidos a una encuesta obligatoria, que funcionaría como tamiz o gran cernidera.

Desde el Alcalde usurpador, Coronel JUAN VARA TERÁN, pasando por los Gestores Municipales, ocupantes ilegítimos de los espacios edilicios, después de la toma del Ayuntamiento realizada el 18 de julio de 1936, hasta el más ínfimo de los empleados municipales, hubieron de llenar y firmar la declaración jurada obligatoria, que serviría de documento inicial para poner en marcha el inicuo proceso conducente a la depuración política de todos y cada uno de ellos.

Varias declaraciones están firmadas con el dedo entintado, denotando que sus firmantes eran analfabetos.

Parece que solamente quedaron excluidos de la encuesta los presos y muertos o desaparecidos, conclusión que se deduce de la constatación de que sus declaraciones no aparecen en los expedientes instruidos.

El proceso depurador era similar al inquisitorial puro, seguido desde tiempo inmemorial en nuestra historia.

Esta encuesta consistió en que cada uno hubo de rellenar un impreso oficial facilitado por el Ayuntamiento.

El impreso comenzaba con el encabezado

Excmo. AYUNTAMIENTO DE SANTA CRUZ DE TENERIFE

DECLARACIÓN JURADA que presta (1), ……………………………………..,

………………………………………………………………………,

de dicha Excma. Corporación, con conocimiento de la responsabilidad penal en que incurriría si fuere falso su contenido.

A continuación aparecía un cajetín rectangular contenedor de cuatro apartados, a todo el ancho del folio.

1.- En el primero había que contestar a la pregunta

¿Ha pertenecido al Frente Popular?

 

2.- En el segundo, tercero y cuarto apartados, ubicados bajo el epígrafe

MASONERÍA

venían estas preguntas:

¿Pertenecía en 18 de julio de 1936?

Fecha en que solicitó la baja

Fecha de la contestación

Debajo había siete líneas encabezadas por la palabra

OBSERVACIONES:

El impreso debía ser firmado por el declarante, y acababa con esta frase:

Y para que así conste suscribo, por duplicado, la presente declaración, jurando ser verdad cuanto en ella se consigna, en [Santa Cruz de Tenerife ] a                de Julio de mil novecientos treinta y siete.

Varios declarantes aprovecharon las líneas de las Observaciones, para extenderse en explicaciones peregrinas.

Algunos aprovecharon para hacer alarde de sus méritos y proezas a favor del glorioso Movimiento Nacional.

Otros escribieron textos exculpatorios, en los que se percibe el terror imperante y la incertidumbre en que se vivía.

Y unos cuantos desdichados omitieron o soslayaron alguna respuesta.

Esto sería nefasto para ellos posteriormente, porque los testimonios policiales los pondrían en evidencia.

Con lo cual, como era obvio esperar, les ocasionaría un agravamiento de la pena impuesta.

El resultado de esta encuesta fue tabulado, constituyendo la base de datos que serviría para poner en marcha y llevar a cabo la depuración, siguiendo un procedimiento inquisitorial.

El primer resultado de tal encuesta obligatoria, fue la suspensión de empleo y sueldo de todo funcionario o empleado público sospechoso de ser «rojo».

Acto seguido, se formalizaba la apertura de expediente al encartado con el fin de depurarlo.

A dicho expediente se aportaban documentos policiales que sirvieran para sustentar la acusación. Sin importar si eran pruebas de convicción o no.

La presunción de inocencia no existía.

Todo acusado era presuntamente culpable.

El desgraciado que se encontraba en esta situación de indefensión total, podía alegar algo en el pliego de descargo.

Se le permitía pedir que fueran citados testigos o que se aportaran documentos de la propia Administración.

Dicha petición solía resultar desestimada.

Es más.

Si los testigos eran de cargo, se le daba verosimilitud a sus declaraciones-

Sin pruebas ni corroboraciones.

Paradigmático es el caso del ínclito doctor FERNANDO BARAJAS VÍLCHEZ, que ejercía su profesión como médico honorífico, esto es, sin coste alguno para el Ayuntamiento, gratis total. Como no podían sancionarle económicamente, el instructor de su expediente depurador, FRANCISCO LA ROCHE AGUILAR, se hubo de conformar con proponer su expulsión-

Con lo cual, don FERNANDO BARAJAS VÍLCHEZ, no pudo proseguir su generosa tarea de atender a los enfermos menesterosos en el consultorio médico municipal.

Sin cobrar nada, de modo altruista, haciendo honor a su ideología socialista y a su juramento hipocrático.

Algunos funcionarios que habían escapado de la quema, – como suele decirse coloquialmente -, habiendo sido sancionados con penas que no implicaban la expulsión, pudieron continuar o regresar a sus puestos.

Pero hubieron de pasar posteriormente por una segunda revisión de su expediente, o nueva depuración.

En algunos casos los expedientados aportaron declaraciones de avalistas, en la esperanza de que una vez citados los mismos le echaran una mano, declarando en su favor.

Esperanza vana en muchos casos.

Hubo hasta algunas situaciones, que podrían ser calificados como tragicómicas, si no estuviéramos hablando de personas que vieron en peligro su vida y sus medios de trabajo para ganarse la vida.

Así, el funcionario ANTONIO DELGADO GUTIÉRREZ, cuyo nombre y apellidos eran coincidentes con los de un rojo fichado, fue suspendido de empleo y sueldo.

Hasta que no se documentó fehacientemente, que eran dos personas homónimas pero distintas, se mantuvo la suspensión de empleo y sueldo de ANTONIO DELGADO GUTIÉRREZ.

Otro funcionario, ANDRÉS PINTOR GONZÁLEZ, Aparejador y Oficial Técnico, se encontraba en situación de excedencia, mientras  se llevaba a cabo la gran depuración.

Transcurrido el tiempo por el cual le había sido concedido el disfrute de tal situación administrativa, al solicitar el reingreso al servicio activo, se le abrió  expediente, cuyo desenlace sería su destitución.

Mención aparte merecen los funcionarios acusados de pertenencia a la masonería-

PEDRO DÍAZ PLATA, Jefe de Negociado

ESTEBAN NÚÑEZ BARRIOS, Agente Ejecutivo

JOSÉ-BENIGNO SICILIA GONZÁLEZ, Oficial

serían sancionados con pérdida de su puesto y condición de funcionario municipal.

Así les sucedería a otros masones, cuya destitución sería ordenada posteriormente.

Tales fueron los casos de:

OTILIO ARROYO HERRERA, Arquitecto Jefe Municipal

NORBERTO MORALES RUFINO, Oficial

Este último hizo manifestaciones de adhesión inquebrantable al movimiento, y fervorosa fe católica, aportando dinero a la causa, pero no le sirvió para evitar la expulsión.

Hay otros casos notables porque los expedientes les fueron abiertos cuando se encontraban en zona no liberada o zona roja.

De uno de ellos, CASIMIRO SÁNCHEZ GARCÍA, Guardia, (53/07), no se volvió tener noticia hasta que el hombre necesitó acreditar su historial a los efectos jubilación, años después de acabada la guerra o haber estallado la paz franquista.

De VÍCTOR CABRIA BUSTAMANTE, Enfermero de la Casa de Socorro, separado definitivamente del servicio, se recibió desde Bilbao, en enero de 1939, una requisitoria del Capitán Juez Instructor del Juzgado nº T de la Auditoría de Guerra de la Sexta Región Militar.

Más notable, fue el caso de don FERNANDO AROZENA QUINTERO, funcionario de alto rango, Jefe de Administración de 1ª, último presidente del Cabildo republicano, quien tras una peripecia terrible, al regresar a Tenerife fue internado en la prisión de Fyffes, donde enfermaría gravemente.

Sería liberado para que muriera en su domicilio.

Domicilio que don Fernando, en su declaración ante el instructor FRANCISCO LA ROCHE AGUILAR, había hecho constar que estaba en la calle FÉLIX BENÍTEZ DE LUGO, ignorando que tal vía había sido rebautizada con el nombre del GENERAL MOLA.

Resumiendo:

En general, salvo contadas excepciones, todos los funcionarios se doblegaron y sometieron a la humillación, haciendo manifestaciones de fidelidad al nuevo régimen, abjurando de sus antecedentes rojos o masónicos.

Dicho en lenguaje coloquial, se agacharon y aguantaron el palo.

Vistos con la óptica de hoy, diacrónicamente, podría considerarse tal sumisión como un acto indigno.

Quien hiciera tal juicio diacrónico sería tremendamente injusto.

En aquella negra época, en total indefensión, con la vida pendiente de un hilo que podía ser cortado inesperadamente, y en completa incertidumbre, la primera y única misión del indefenso era sobrevivir, sin importarle el precio a pagar, aunque éste fuera muy alto.

No tenía alternativa.

De la evolución posterior de tanto depurado no es fácil hacer el seguimiento.

En un caso, MARTÍN CARRICONDO TÚNEZ, guardia municipal, he podido comprobar que fue readmitido en septiembre de 1959, pero como empleado del servicio de basura.

Lo cual le permitió acceder a una pensión de jubilación al cumplir los sesenta y cinco años, en 1965.

Pensión que cobraría durante nueve años, ya que fallecería en 1974.

* * * * *

El instructor de tantos expedientes depuradores, FRANCISCO LA ROCHE AGUILAR, tiene una avenida principalísima de nuestra Ciudad dedicada a honrar su memoria.

 

001 JUAN VARA TERAN

 

 

BARAJAS VILCHEZ FERNANDO

 

MORALES RUFINO NORBERTO

PLAZA DE LA PAZ


En la investigación de los orígenes de las denominaciones de nuestras plazas y calles, – original «leit motiv» de mi introducción en el escabroso mundo de la Recuperación de la Memoria Histórica -, me ha sorprendido encontrar que el capricho y la falta de respeto, ha sido la práctica más que habitual de las sucesivas corporaciones municipales, a la hora de poner y quitar nombres.

En muchas ocasiones se han abierto calles para las que no había nombre preasignado, calles que eran mantenidas en tal situación de provisionalidad, durante mucho tiempo, innominadas, o malamente identificadas con un simple número o letra. Y en otras, se las identificaba también provisionalmente, mediante apelativos tales como transversal, trasera o paralela, de otra vía a la que se hacía servir como referencia.

 

En más de un caso se ha registrado el caso contrario, habiendo sido asignado nombre y hasta encargado lápida con nombre, a alguna plaza o calle que, o bien no había sido construida o nunca fue terminada y bautizada con el nombre previsto.

 

La falta de una normativa clara, o la ignorancia culpable de la corta norma aplicable, ha sido la fuente inspiradora de la acción municipal en la nomenclatura de nuestras vías.

 

Sin exagerar, puede decirse que la arbitrariedad ha sido la norma seguida.

 

Paradigma de esta praxis fue la plaza redonda o circular ubicada en la confluencia de tres antiguos caminos:

1.- Camino de La Laguna; orientado de Este a Oeste.

2.- Camino de los Coches; a su derecha, hacia el Norte.

3.- Camino de la Costa; a su izquierda, hacia el Sur.

 

En 1873, al Camino de Los Coches se le cambió el nombre, denominándolo XI de Febrero, fecha de la proclamación de la efímera Primera República en España.

En 27 de mayo de 1903, el Ayuntamiento acordó dedicar el primer tramo del Camino – o Carretera de La Laguna – , desde la Plaza de Weyler hasta el Puente Zurita, al conspicuo personaje JOSÉ MANUEL PULIDO, denominando a esta calle con el nombre de RAMBLA DE PULIDO.

 

A la confluencia de estos caminos, se le conocía como CUATRO CAMINOS.

El acuerdo municipal para cambiar este nombre por el de PLAZA DE LA PAZ fue adoptado el 20 de noviembre de 1918, cuando la plaza estaba siendo construida, sin haber sido acabada.

 

Así consta en el folio 262 del libro de Actas de Plenos correspondiente al año 1918. Libro que comienza con el registro del acta de la sesión celebrada el 1 de enero de 1918 y llega hasta el folio 289 donde acaba con el texto del acta completa de fecha 26 de diciembre de 1918.

Vayamos al acta de la sesión de 20 de noviembre de 1918:

Se inicia en el folio 257 vuelto.

 

En la Muy Leal, noble, Invicta y Muy Benéfica Ciudad Puerto y Plaza de Santa Cruz de Santiago de Tenerife, capital de la provincia de Canarias, a veinte de Noviembre de mil novecientos diez y ocho, siendo la hora de de las diez y seis y cuarenta y cinco minutos, se reunieron en la Sala Consistorial, bajo la presidencia del Señor Alcalde Don Esteban Mandillo y Tejera, los Señores Concejales que al margen se relacionan, con objeto de celebrar sesión pública ordinaria de segunda convocatoria, del Excmo. Ayuntamiento, por no haber concurrido número suficiente en la primera.

Los relacionados al margen eran:

 

1.

Esteban Mandillo y Tejera liberal conservador

2.

 Francisco González Currá republicano

3.

 José Sicilia Carmona conservador datista

4.

 Anselmo J. Benítez Expósito conservador

5.

 Domingo Ayala Barreda republicano

6.

 Francisco Martínez Viera republicano

7.

 Matías Molina Hernández republicano

8.

 Juan Rumeu y García conservador

9.

 Ángel Crosa y Costa liberal

10.

 Juan Ramírez Filpes conservador

11.

 Andrés Arroyo y González de Chávez conservador

12.

 Adolfo Bencomo y Fernández del Castillo republicano

13.

 Andrés Orozco y Batista republicano

14.

 Eladio Ruiz Frías liberal

15.

 Sixto Fernández del Castillo y Martín republicano

16.

 Juan Bello González  

17.

 Moisés Coba Hernández republicano

 

Entran los señores Guillermo Cabrera Felipe [independiente], y José Siliuto González [conservador datista].

[…

Entra el señor Arturo Escuder Villalonga [republicano.

 

Folio 262

 

Salen los Regidores Señores Rumeu, Arroyo (Don Andrés),Benítez, Vandewalle, Sansón, Ruiz Frías, Sicilia y Siliuto

 

Dase lectura a una moción de los Concejales de la minoría republicana, y en su virtud, Su Excelencia acuerda:

Primero. Que se dé el nombre de “Plaza de la Paz” a la circular que se halla en construcción en el sitio denominado “Cuatro Caminos”.

Segundo. Que también se dé el nombre de “Avenida de Bélgica” a la parte de camino comprendido entre el edificio de las Asuncionistas y la carretera general del Norte, pasando por la granja Agrícola, y

Tercero. Que una comisión de este Excmo. Ayuntamiento pase a saludar, el día veinte y uno de los corrientes, al Señor Cónsul de Bélgica y a expresarle su agrado por la liberación de dicho país.

 

En la sesión municipal celebrada el 24 de abril de 1919, se lee una moción del Regidor D. Jacinto Casariego y Ghirlanda, la cual es apoyada por su autor, y el Ayuntamiento, en consecuencia adopta el acuerdo siguiente:

Que con el fin de patentizar al Diputado a Cortes Don Félix Benítez de Lugo, el mayor agradecimiento de este Cabildo, por sus valiosas gestiones en el asunto relativo al adoquinamiento de la Rambla de Pulido, se dé el nombre de este hijo de Tenerife, al trozo de dicha vía, comprendido entre la esquina de la casa de D. Cristóbal Beautell donde comienza la calle de Alvarez de Lugo, hasta el sitio denominado Cuatro Caminos.

* * * * *

¿Ignoraba el regidor Jacinto Casariego y Ghirlanda el acuerdo de 20 de noviembre de 1918?

¿Por qué en su moción se refiere a la Plaza de la Paz por su antiguo nombre de Cuatro Caminos?

 

El 7 de mayo de 1919, dos sesiones después, Jacinto Casariego y Ghirlanda, ante una propuesta del Sr. Orozco, varía su propuesta inicial para que se le dé el nombre de Félix Benítez de Lugo al trozo de vía comprendido entre la Plaza de la Paz y el Puente Zurita.

* * * * *

El 23 de junio de 1924, la Comisión Municipal Permanente reunida bajo la presidencia del Alcalde Constitucional FRANCISCO LA-ROCHE Y AGUILAR acordó aprobar en todas sus partes, otra moción del Sr. Alcalde, relativa a las diferentes vías que se han ocupado en la Rambla llamada XI de Febrero las cuales ostentan sus nombres en virtud de acuerdos del Ayuntamiento, unas y otras en razón a la costumbre, salvo el trayecto comprendido entre la Plaza de Toros y la calle de Viera y Clavijo.

A consecuencia de tal aprobación quedó resuelto que el trayecto comprendido entre la Avenida de Bélgica y la Plaza de la Paz, se denomine “Rambla de la Asunción”; el que media entre la citada Plaza de la Paz y la de Toros, lleve el nombre de “Rambla XI de Febrero”, el trozo que se encuentra comprendido entre la Plaza de Toros y la nombrada calle de Viera y Clavijo se denomine “Rambla de Marcos Peraza”, y el último trayecto de la vía en cuestión, limitado por las calles Viera y Clavijo y de los Campos se llame “Rambla de Isabel II”.

 

Así consta en el folio 98 del Libro Nº 1 de Actas de la Comisión Municipal Permanente. Libro que comienza el día 7 de abril de 1924 y termina el día 8 de septiembre del mismo año 1924.

 

3.-

Siete años más tarde, después de proclamada la Segunda República, el diez de junio de 1931, el Ayuntamiento adopta este acuerdo:

En este momento y previas unas explicaciones del Secretario, el Excmo. Ayuntamiento acordó completar el acuerdo del trece de Mayo último, en el sentido de que la Avenida que parte de la plaza de la Paz a hacia el Sur, lleve el nombre de “Avenida de Blasco Ibáñez”.

 

Así ha quedado recogido en la página 236 del libro 13 CMP.

* * * * *

La lápida con el nombre dado a esta avenida, no sería colocada hasta el 24 de agosto de 1934 (libro 25), a propuesta del Concejal FRANCISCO MARTÍNEZ VIERA, aprovechando una visita del diputado radical por Valencia, SIGFRIDO BLASCO, hijo del universal escritor VICENTE BLASCO IBÁÑEZ, en un acto solemne con asistencia de casi toda la clase política y dirigente de la época.

Este SIGFRIDO BLASCO estaría implicado en el escándalo del juego de ruleta trucada, obtenido mediante cohecho por los holandeses Straus y Perl (estraperlo), que estalló en octubre de 1935, el cual dio pie a que el gobierno de ALEJANDRO LERROUX, fuera sustituido por del de Chapapietra.

En noviembre, a este escándalo se sumó otro de corrupción, conocido como de Tayá-Nombela.

El jefe de la CEDA JOSÉ MARÍA GIL ROBLES, maniobró para reemplazar a Chapapietra, pero el presidente Alcalá Zamora, encargó nuevo gabinete a MANUEL PORTELA VALLADARES.

De estos escandalosos episodio hemos registrado en este blog, la versión dejada por el embajador norteamericano Claude G. Bowers.

https://pedromedinasanabria.wordpress.com/2013/02/14/viva-el-estraperlo/

https://pedromedinasanabria.wordpress.com/2013/02/15/jose-antonio-vuelve-a-gritar-viva-el-estraperlo/

* * * * *

En plena guerra civil, el 5/10/1936, se tomó un acuerdo para dar nuevos nombres a catorce vías, tal como consta en el folio 149 del libro 30 CMP.

A la de Blasco Ibáñez se le asignó el de Paseo de Las Asuncionistas.

Unos días más tarde, el 14 de octubre, se rectifica este acuerdo en el sentido de que la nueva denominación sea AVENIDA DE LA ASUNCIÓN y no Paseo de Las Asuncionistas, tal como se recoge en el folio 143 del mismo Libro de Actas 30 CMP.

Sin embargo, popularmente se la ha seguido conociendo como Avenida de Las Asuncionistas.

Coincidentemente, ese mismo día 14 de octubre de 1936, se acordó también denominar a la calle de Canales Bajas con el nombre de Doctor Guigou.

Las modificaciones de nombres afectarían también a:

1.- FÉLIX BENÍTEZ DE LUGO, sustituido por General Mola

2.Los nombres de “Rambla XI de Febrero”, “Rambla de Marcos Peraza”, y “Rambla de Isabel II” quedaron  eliminados, siendo sustituidos por el único  de GENERAL FRANCO.

 

Más recientemente, mediante decreto, – que yo he calificado de alcaldada- , de MIGUEL ZEROLO AGUILAR, la Rambla del General Franco, ha pasado a ser conocida como RAMBLA DE SANTA CRUZ. Y la Avenida del General Mola, ha sido reconvertida en AVENIDA DE LAS ISLAS CANARIAS.

 

Pero debemos parar ya, porque nos hemos desviado en exceso, del tema principal de este opúsculo, que era y es el de la Plaza de la Paz.

Acabemos, señalando que en la actualidad, esta Plaza de la Paz, ha sido movida de su ubicación original, habiendo sido desplazada unos metros hacia su derecha o nordeste, para dejar sitio a los raíles por donde circula el actual tranvía de Santa Cruz de Tenerife a La Laguna.

Un curioso caso de plaza móvil.

 

 

LO QUE HA CONTADO ALEJANDRO CIORANESCU

 

En el apéndice XI dedicado a las CALLES DE SANTA CRUZ, por Alejandro Cioranescu, en su monumental obra «HISTORIA DE SANTA CRUZ DE TENERIFE», Tomo IV, ALEJANDRO CIORANESCU ha dejado estos párrafos:

 

PAZ (Plaza de la).

Plaza formada hacia 1870 en la encrucijada llamada entonces Cuatro Caminos.

Su nombre actual le ha sido puesto en 1918, siendo alcalde Esteban Mandillo.

 

FÉLIX BENÍTEZ DE LUGO.

Nombre que recibió en A: 23/4 y 7/5.1919 el tramo del camino de La Laguna comprendido entre la plaza de la Paz y el puente Zurita y que ha pasado después a formar parte de la avenida General Mola.

 


LO QUE HA CONTADO J.J. ARENCIBIA SOBRE LA PLAZA DE LA PAZ

 

El Coronel Juan J. Arencibia de Torres, en su libro Calles y Plazas de Santa Cruz de Tenerife, ha escrito estas líneas sobre esta plaza:

 

PLAZA DE LA PAZ

Plaza que forman la confluencia de la Rambla del General Franco, Rambla de Pulido, avenida de la Asunción y General Mola.

 

Por razones obvias, se conoció en un principio como Cuatro Caminos. Su nombre actual proviene de 1918, siendo alcalde Esteban Mandillo. Naturalmente, la denominación responde a la finalización de la I Guerra Mundial, ocurrida en el citado año. Esta plaza cuenta con la primera fuente luminosa que se instaló en Santa Cruz, en ella suelen bañarse los hinchas del C. D. Tenerife cuando el equipo consigue triunfos importantes, y, ocasionalmente, algún automóvil conducido por un más que despistado conductor.

 

En su entorno existieron cinco cines: Price, Cinema Victoria, Baudet, La Paz y Víctor. Hoy continúan el primero y el último.

 

Haciendo esquina con la Rambla del General Franco y General Mola estaba la fábrica de tabacos «Victoria», propiedad de Luís Zamorano González, hoy convertida en una entidad bancaria.

16/09/1936: JOSÉ NAKENS SUSTITUIDO POR SANTIAGO CUADRADO


El 16 de septiembre de 1936 vuelve a reunirse la Comisión Gestora municipal surgida del Alzamiento.

En el folio 130 vuelto del libro de actas municipales, podemos leer:

En las Casas Consistoriales de la Muy Leal, Noble, Invicta y Muy Benéfica Ciudad, Puerto y Plaza de Santa Cruz de Santiago de Tenerife, capital de la provincia de este nombre, a dieciséis de Septiembre de mil novecientos treinta y seis, se reunió la Comisión Gestora del Excmo. Ayuntamiento en sesión pública ordinaria de segunda convocatoria, previamente citado con arreglo a las vigentes disposiciones, bajo de la Presidencia del Sr. Alcalde Don Juan Vara Terán, y con asistencia de los Sres. Gestores consignados al margen.

Estos eran los siete conspicuos gestores consignados al margen:

 

1.  Francisco La Roche Aguilar
2.  Pedro Duque Déniz
3.  Miguel Llombet Rodríguez
4.  Vicente Barrios Pérez
5.  Juan Pedro Alba Carmona
6.  Manuel Cruz Delgado
7.  Juan Yanes Perdomo

Continuando con la lectura del acta, en el folio 134, tenemos:

Vistos dos escritos mediante el cual varios vecinos de esta Capital solicitan que se dé el nombre de Santiago Cuadrado a una de las calles de la población, la Comisión Gestora municipal, por unanimidad, acordó dar el nombre, para lo sucesivo, de SANTIAGO CUADRADO, a la calle conocida con el de José Nakens, y que va desde la Rambla de Benítez de Lugo a la calle de la Igualdad, en recuerdo de aquel voluntario muerto en el cumplimiento de su deber, luchando a favor del movimiento salvador de España, iniciado por el Ejército, el  día 18 de Julio último.

De este modo, el nombre de José Nakens, asignado el 27 de abril de 1932, desapareció del callejero de Santa Cruz, siendo su nombre olvidado, al ser sustituido por Santiago Cuadrado, el primer caído del bando sublevado en Santa Cruz de Tenerife contra el Gobierno legítimo y legal de la Segunda República Española.

 

Las dos calles mencionadas en el acuerdo municipal como limitantes de esta calle rebautizada, no tardarían mucho en perder sus nombres.

 

Benítez de Lugo sería reemplazado por GENERAL MOLA, «Director» de la sublevación iniciada el 17 de julio de 1936.

 

Y con el nombre del golpista fusilado GENERAL GODED, la IGUALDAD sería barrida de nuestra Ciudad.

 

En trágico y paradójico contraste, a la primera víctima de la sublevación del 18 de julio de 1936 en Santa Cruz de Tenerife, el Cabo del Cuerpo de Seguridad y Asalto (Guardia de Asalto) Don FRANCISCO MUÑOZ SERRANO, cuyo nombre fue consignado en la prensa censurada de la época como Antonio Serrano, – nombre con el cual ha sido citado por historiadores que no han consultado otras fuentes más veraces que tenían a mano -, no le sería dedicada una calle hasta el 22 de noviembre de 1996, sesenta años después.

 

DECLARACIÓN DE FRANCISCO HERNANDEZ EXPÓSITO


M.8.839.920

31

En Santa Cruz de Tenerife a los diez días del mes de septiembre de mil novecientos treinta y seis; Constituido el Juzgado en el edificio que ocupa el Palacio de Justicia en esta Capital, compareció el que después de exhortado a decir verdad, dijo, que se llama FRANCISCO HERNANDEZ EXPOSITO, natural de La Laguna, provincia de Tenerife, de cuarenta y un años de edad, soltero, de oficio jornalero, en la carga blanca del muelle.

PREGUNTADO.—- Convenientemente, dijo: Que conoce al paisano Antonio Ortega Artiles (a) El Canario, porque coincidían todos los días en el café “EL PALERMO”, y como el leia el periódico, el declarante observando  u oyendo lo que leia, hizo amistad con el citado paisano; que un día, aproximadamente a las veinte horas, no recuerda la fecha exacta, encontrándose el deponente en el puente Zurita, se le acercó un individuo que por el acento del habla, supone sea peninsular, preguntándole si las guaguas circulaban o ya se habían retirado, a lo que contestó el deponente, si preguntaba por las que iban a La Laguna o las que circulaban por la Capital, y al contestarle el citado individuo, que eran las que circulaban por la Capital, contestó el dicente que hasta las doce de la noche había servicio; que entonces oyó que decía el individuo de referencia, “quebuena noche hace” marchandose seguidamente; que pocos días después, volvió a ver al citado individuo, tambien en el puente de Zurita, y como ya había hablado con “el Canario”, y este le había dicho que quería hablar con el tan repetido individuo, por que como aquél tenia amistad con varios soldados, y estos querían saber noticias de lo que ocurria en la Peninsula, suponiendo el declarante, que el citado “Canario”, estuviese enterado de que el hombre que quería le presentase, sabría lo que estaba pasando en la Peninsula; en aquel momento al haberse acercado al paisano que nos ocupa y cuyo nombre se ignora, el deponente, le manifest-ó, señalando al “Canario” que estaba en la acera de enfrente a la que estab el deponente, que aquel individuo, refiriéndose al tan repetido “Canario”, quería hablar con él, y que sin contestarle absolutamente nada, se dirijió a donde se encontraba el “Canario”; que el declarante, les vió como estos dos individuos, estaban juntos y hablaban, pero que como el dicente se marchó para su casa, no sabe lo que hablarían ni el tiempo que estuvieron conversando; que después de todo lo relatado, no ha vuelto a ver mas al paisano de referencia, y s`i al ·Canario” pues le ha visto varias veces, pero no ha hablado con él; Que pocos días después, no recuerda fecha, pero que cree fue a los quince días de inciado el movimiento Nacional, se encontró en la esquina de la calle de Salamanca, la que está situada en la Rambla Benitez de Lugo, con el “Canario”; que éste le preguntó si había visto a “Pepe”, y al extrañarse el diciente, por no conocer al tal Pepe, le preguntó que qué Pepe era ese, diciéndole el tan repetido “Canario”, que era el señor que le presentó aquel día, a lo que contestó el deponente que no lo había vuelto a ver.

Leidaque le fue, se afirmó y ratificó en su contenido no la firma por no saber, estampando la huella digital del dedo pulgar de la mano derecha.

[Huella digital]

* * * * * * * * * * * * * * * * * * * * *

Nota del transcriptor:

La mencionada Rambla Benítez de Lugo, sería rebautizada como General Mola el 6 de diciembre de 1937, por acuerdo del ayuntamiento santacrucero presidido por el Coronel retirado de la Guardia Civil Juan Vara Terán.