A PROPÓSITO DEL BOMBARDEO DE ALICANTE


En relación con un magnífico trabajo de Ángel Márquez Delgado, Director de la Editorial Áglaya, aparecido en Cartagena Histórica n° 9, sobre la sublevación cantonal dedicado al bombardeo de Alicante, he advertido que nombra a D. EMILIO CASTELAR, en cuatro ocasiones y de pasada, debo puntualizar lo siguiente:.

 En el pie de foto que dedica a D. EMILIO CASTELAR, este es tildado de gran traidor y culpable de la caída de la primera República, por haber permitido el golpe del general PAVÍA.

Me veo en la obligación de romper una lanza en su honor, por la buena amistad que le unía a mi bisabuelo EMILIO CASTELAR, ilustre republicano.

Cuando el 19 de septiembre de 1869, en un gran mitin republicano, es proclamado públicamente el Pacto de Tortosa, que ya había sido firmado con anterioridad el 18 de mayo de dicho año, mi bisabuelo materno MANUEL BES HÉDIJER era su Presidente.

Conocemos de los tumbos y bandazos que dio España con FERNANDO VII, su hija ISABEL II, la proclamación de “La Gloriosa”, y el advenimiento del rey AMADEO 1 DE SABOYA impuesto por el general PRIM en las Cortes celebradas el 16 de noviembre de 1870.

AMADEO 1 no consiguió sintonizar con el pueblo español (yo diría sus políticos), anunció su abdicación, leyendo el 11 de febrero de 1873 ante las dos Cámaras reunidas en Asamblea Nacional su mensaje de abdicación.

Y al día siguiente tomó el tren para Lisboa y ahí os quedáis.

Que a gusto se quedaría AMADEO I, con tan sólo 26 años de edad, pienso yo.

La Asamblea Nacional en esa misma reunión, que aceptó la abdicación de Amadeo I, proclama la República presidida por D. ESTANISLAO FIGUERAS, siendo célebres las palabras pronunciadas por CASTELAR en dicho acto que yo me permito recordar. “Señores, con Fernando VII murió la Monarquía tradicional; con la fuga de Isabel II la Monarquía Parlamentaria; con la renuncia de D. Amadeo de Saboya la Monarquía democrática; nadie ha acabado con ella, ha muerto por sí misma. Nadie trae la República; la traen todas las circunstancias; la trae una conspiración de la sociedad, de la naturaleza y de la historia. Señores, saludémosla como Sol que se levanta por su propia fuerza en el cielo de nuestra patria”.

Así nació una República sin una gota de sangre derramada que no duró ni once meses y siempre en constantes convulsiones; por la división de los mismos republicanos; las sublevaciones cantonales, entre ellas la de Cartagena promovidas por los federales, que sumieron al país en una espantosa anarquía, con conspiraciones monárquicas; guerra carlista y coloniales (Cuba).

FIGUERAS hombre tímido y vacilante, que de buenas a primeras huyó a Francia, duró en el poder cuatro meses.

Le sucede PÍ Y MARGALL que quería una República federal, sólo duró un mes y ocho días, estallando la insurrección cantonal de Cartagena.

Le sustituye SALMERÓN que abogaba por una República radical y unitaria. No pudo vencer la sublevación cantonalista de Cartagena.

Por negarse a firmar unas penas de muerte, necesarias para restablecer la disciplina en el ejército presentó su dimisión cuando llevaba un mes y veinte días en el poder.

Con seis meses y veintiocho días de República y en el estado que se encontraba España con tantos problemas por solucionar y con el “cáncer” de los cantonales, es cuando D. EMILIO CASTELAR asume el poder deseando una República unitaria y conservadora, estando decidido a salvar a la Patria, haciendo grandes y patrióticos esfuerzos.

Pero es atacado por sus compañeros entre ellos PÍ Y MARGALL y sobre todo SALMERÓN que fue su gran enemigo político.

Le  acusaron de inclinarse a la derecha, olvidando los postulados de la revolución.

 EMILIO CASTELAR, al ser derrotado en una votación de confianza en el Parlamento, se vio obligado a dimitir, en la madrugada del 3 de enero de 1874 con tan sólo tres meses y veintiséis días al frente de aquella Primera República, que tan tristemente pasó a la Historia cuando el general D. MANUEL PAVÍA RODRÍGUEZ, Capitán General de Madrid ordenó a sus fuerzas que asaltaran el Congreso y lo disolvieran. A las siete y media de la mañana sonaron unos tiros en los pasillos y unos guardias civiles al igual que el 23-F del 81 entraron en el salón. Poco después el hemiciclo estaba vacío.

Sabido es que unos días después del golpe de PAVÍA, el general LÓPEZ DOMÍNGUEZ terminaba con la sublevación del cantón de Cartagena.

Hasta ahora yo no veo traición de CASTELAR; más bien fue él el traicionado por Salmerón y demás acólitos.

Disueltas las Cortes, es el general SERRANO duque de la Torre y varios generales más, sumándose políticos como MARTOS, BECERRA, SAGASTA, CÁNOVAS y otros, quienes deciden formar nuevo gobierno.

El propio general PAVÍA, de ideas republicanas, invita a CASTELAR.

Pero éste se niega a formar parte de una República militar.

El nuevo gobierno fue llamado Poder Ejecutivo y de transición, siendo presidido por el general SERRANO,  quien en el manifiesto a la nación del día 8 de enero censuraba la gestión durante los mandatos de PÍ Y MARGALL y SALMERÓN , se prodiga en elogios a CASTELAR, culpando a las Cortes de ingratitud con el honrado patricio y eminente hombre de Estado.

Con estos acontecimientos y el mal estado reinante se subleva en Sagunto el general D. ARSENIO MARTÍNEZ CAMPOS, el 29 de diciembre de 1874, proclamando rey de España a D. ALFONSO XII.

RESUMIENDO:

Al caer la República, el pueblo lo acogió con indiferencia y calma, pues estaba cansado de la esterilidad del Parlamento; de la anarquía que imperaba y la falta de autoridad de los gobiernos anteriores.

Ningún historiador, al estudiar la figura de CASTELAR le ha tildado de traidor.

Léase a F. DE SANDOVAL, MANUEL GONZÁLEZ, el inglés HANNAY, el francés VARAGNAC o la italiana ROTAZZI incluso a RUBÉN DARÍO, lo mismo que al catedrático JOSÉ TERRERO y naturalmente a BALLESTEROS y sobre todo a CARMEN PÉREZ ROLDÁN Doctora en Historia por la Universidad Complutense de Madrid en su libro “El Partido Republicano Federal 1868-1874”, y hasta GALDÓS en sus Episodios Nacionales.

Todos ellos elogian a EMILIO CASTELAR con frases como “el gran artista de la palabra; el más portentoso genio de la elocuencia que ha conocido el mundo moderno”.

Y por último, cito a TUÑÓN DE LARA, que al hacer mención de aquellos hechos del golpe del general PAVÍA, dice: “consumó el final de una República que, ya bajo el Gobierno de Castelar, se desplomaba sin base popular, sin ejército adicto, con un poder de hecho Carlista en el Norte y otro cantonal ésta en Cartagena, intentando una política conservadora para lo cual no hacía falta un gobierno republicano”.

De traidor todos éstos señores, ni una palabra, más que la suya que tanto daño me ha causado.

Permítame rememorar a  mi bisabuelo materno MANUEL BES HÉDIJER, quien desalentado por todos aquellos acontecimientos, se retiró a su querida Tortosa, asqueado de sus propios correligionarios que, no supieron, o no pudieron, desempeñar las funciones a las que fueron elevados en momentos propicios para el triunfo de las ideas republicanas.

Tal fue el caso de D. ESTANISLAO FIGUERAS,  que no tuvo valor para seguir luchando por la Causa, quien es en su casa es sorprendido por la muerte, el 11 de noviembre de 1882.

Pocos días después, moriría mi bisabuelo materno MANUEL BES HÉDIJER,  en Tortosa, produciendo gran consternación,  acudiendo a su entierro solemne, más de tres mil personas ,

Recibiendo así el postrer homenaje de reconocimiento a un hombre tan virtuoso, según puede leerse en la prensa de Cataluña de la época.

Por ejemplo, en el periódico “La Campana de Gracia”, en su edición del 19 de noviembre de 1882, le dedica un cariñoso y gran recuerdo, resaltando su talante como político y como hombre de bien.

Así era mi bisabuelo materno Pocos días después, moriría mi bisabuelo materno MANUEL BES HÉDIJER, amigo de D. EMILIO CASTELAR.

Buscaré en el baúl de mis casi noventones – realmente octogésimos octavos – recuerdos, algo más que decir mi bisabuelo y otras egregias personalidades republicanas del siglo XIX.

[APORTACIÓN DE BALTASAR PÉREZ BES]

LA GLORIOSA


El 17 de Septiembre de 1868, en la bahía de Cádiz, el Almirante JUAN BAUTISTA TOPETE Y CARBALLO, se subleva contra el desgobierno de la casquivana reina Isabel II.

Previamente Topete había enviado el vapor Buenaventura a CANARIAS, con el fin de rescatar de su destierro en las Islas, al General FRANCISCO SERRANO Y DOMÍNGUEZ, Duque de la Torre y Grande de España, junto con otros desterrados.

El Buenaventura arriba a Cádiz con los desterrados rescatados el día 18.

Contando con el General JUAN PRIM Y PRATS, Conde de Reus y Marqués de los Castillejos, los sublevados publican el manifiesto «España con honra», oficializando la rebelión el día 19.

El 28 de septiembre las tropas reales enviadas al mando de MANUEL PAVÍA Y DE LACY, MARQUÉS DE NOVALICHES, son derrotadas por las tropas conducidas por el General SERRANO en la batalla del Puente de Alcolea (Córdoba).

La familia real marcha a Francia el 30 de septiembre de 1868.

La Septembrina Gloriosa Revolución ha triunfado.

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El GENERAL SERRANO tiene una calle dedicada a enaltecer su memoria, en Santa Cruz de Tenerife.