ORDEN ELEVANDO INFORMACIÓN A DILIGENCIAS PREVIAS


Foliado con el número 15, encontramos el oficio cuyo membrete está encabezado por el escudo nacional del águila con el yugo y las flechas, y esta leyenda

COMANDANCIA GENERAL

                                                               DE LAS

ISLAS CANARIAS

E.M.

Sección JUSTICIA

Dentro del mismo margen izquierdo, viene inmediatamente un sello rectangular, entintado en rojo, dentro del cual se lee

COMANDANCIA GENERAL

DE LAS

ISLAS CANARIAS

REGISTRO DE SALIDA

Número 19889

 

El cuerpo del texto de este oficio es del siguiente tenor:

 

15

La información que en 24 de Julio último le mandé instruir sobre los extremos que cita el parte por escrito que le acompañaba, del Señor Coronel de la Guardia Civil Don Isidro Cáceres y Ponce de León respecto a la conducta observada por un Jefe y tres Capitanes del citado Instituto a raiz del Movimiento Nacional en julio de 1,936, se servirá continuarla con el carácter de diligencias previas.

Dios guarde a V.S. muchos años.

Santa Cruz de Tenerife, 23 de Agosto de 1,939.- AÑO DE LA VICTORIA.

De Orden de S.E.

El Comandante Jefe de E.M. actal.

Antonio Saez

 [Firma rubricada]

 

Sr. Coronel de Artilleria, Don SALVADOR IGLESIAS DOMINGUEZ.

P L A Z A

Cfr.: A-TMTQ 5842-191-2 – Causa 88 de 1940.- Folio 15.

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DECLARACIÓN DEL GENERAL AGUSTÍN PIÑOL RIERA


DON AGUSTÍN PIÑOL RIERA, General de Brigada de la Guardia Civil con destino de Segundo Jefe en la Inspección General de su Instituto.

C E R T I F I C O: Que habiendo sido requerido para declarar en exhorto dimanante de procedimiento número doscientos veinticinco en averiguación de la conducta observada por un Jefe y tres Capitanes del Instituto de la Guardia Civil, con motivo del Alzamiento Nacional el día diez y ocho de julio de mil novecientos treinta y seis, debo manifestar y manifiesto que Juro decir verdad, que estoy enterado de las penas en que incurre el reo de falso testimonio y, por lo que a las generales de la Ley respecta, digo: Que me llamo como queda dicho, de sesenta y dos años de edad, casado, natural de Zaragoza y vecino de Madrid, con domicilio en la calle de Montesquinza número seis, bajo, derecha; General de Brigada con destino en la Inspección General de la Guardia Civil como segundo Jefe de lamisma; que conozco al hoy Coronel, Don Isidro Cáceres y Ponce de León, así como al Comandante Don Ignacio Gárate Echeto y Capitanes Don Guillermo Candón Calatayud y Don Gorgonio Pérez Velasco (hoy Comandante) y a Don Rafael Herrera Zayas; sin que me comprenda ninguna de las restantes generales de la Ley.

P R E G U N T A D O, a tenor del interrogatorio adjunto, manifiesto:

A LA PRIMERA: Como queda dicho.

A LA SEGUNDA:

Que a las TRES horas de la madrugada del dia diez y ocho de julio de mil novecientos treinta y seis, llamó a la puerta de mi casa el entonces Teniente Coronel, señor Cáceres, diciéndome que venía a poner en mi conocimiento que a las CINCO de aquella mañana, el hoy Teniente Coronel de Infantería, Don Alfonso Moreno Ureña, con una Compañía del Regimiento, iba a declarar el estado de Guerra y a tomar el Gobierno Civil.- Yo le dije: Pero, ¿es cierto? – y, al afirmármelo, dije: ¡Gracias a Dios!”, agregando que fuera a ponerse de uniforme y se personase en las Oficinas de la Comandancia y que se diera aviso a todos y que se diera aviso a todos los que vivian fuera, para que se concentrasen en el mismo local y en el Cuartel del Pilar. Por mi parte, me vestí y marché a la Comandancia donde acudieron todos menos él, que lo efectuó por la mañana, pero muy tarde. Que no es cierto me dijera que él y la fuerza se habían sumado al Movimiento, ni podía haberlo expresado por una causa muy natural, cual la que no había tenido tiempo de ponerse al habla con nadie, dada la hora. Y es inexacto, también, el que viniera para ver si el declarante daba su conformidad, pues de haberme insinuado tal sugerencia no se lo hubiera consentido, pues él sabía sobradamente cual era mi manera de pensar.

A la TERCERA:

Que dado el corto tiempo que estuvimos juntos antes del glorioso Movimiento – pues el declarante llegó a Tenerife en los últimos días del mes de mayo y el señor Cáceres vino a la Península por la familia – poco fue lo que pudimos hablar. Pero desde luego lo conceptuó siempre dispuesto a estar al lado de la CAUSA NACIONAL.

A LA CUARTA:

La fuerza de la Capiatl quedó distribuida entre el Cuartel del Pilar y las oficinas de la Comandancia. En el Pilar, quedó con la fuerza el Jefe de la línea y en las Oficinas el declarante, el Teniente Coronel, el Comandante, los tres Capitanes y el hoy Teniente Zalaya.

A LA QUINTA:

Los servicios que prestó la fuerza fueron múltiples y ordenados por mi y cumplimentando todo lo que la Comandancia General ordenaba. Que al mando lo tomé (aunque no estaba declarado el estado de Guerra) desde el momento en que me comunicó el señor Cáceres que se iba a declarar. Y que, en las primeras horas del dia diez y ocho, fui a la Comandancia General donde el Coronel Jefe de Estado Mayor, señor Peral, me comunicó, para que yo lo hiciera a Las Palmas, una orden del general Franco que yo transmití por radio inmediatamente.

La fuerza, además de varios servicios permanentes ordenados, durante la noche salian patrullas que en sus recorridos eran tiroteados alguna vez.

Cuando se hizo cargo de la Comandancia el General Dolla (q.e.p.d.), al igual que antes de su llegada iba el declarante diariamente a darle las novedades y a recibir instrucciones. Y, por orden de dicha superior Autoridad, se establecieron en los pueblos del Archipiélago destacamentos compuestos por Guardias y Falangistas de primera linea, a los que se les asigna educación para su vigilancia.

A LA SEXTA:

Que en la tarde del diez y ocho, al intentarse un asalto del Gobierno Civil, se produjo un tiroteo en la plaza donde estaba enclavado dicho edificio y en la San Francisco, donde los Guardias de Asalto (cuya sublevación ignorábamos) haciendo al parecer fuego sobre unas turbas que venían de la otra plaza dando gritos diciendo “que el movimiento había fracasado. El Capitán, señor Herrera, quiso salir con fuerzas a la calle para oponerse a los revoltosos, pero el declarante, ante la posibilidad de que pudieran venir en dirección a nuestra dependencia, dada la escasez de fuerza disponible, se opuso a ello y ordenó distribuyera la fuerza en la calle, resguardada en los zaguanes de las casas y en un callejón sin salida que hay enfrente en el caso de venir en esta dirección hacer frente a ellos a la vez que de esta manera era defendida la Comandancia, en la que además de la Caja había armamento y municiones. La actitud del Capitan Herrera fue sin duda mal interpretada; (cosa no sabida por el señor Cáceres, y creyó que este Capitan iba contra el Movimiento. El declarante, conociendo al mencionado Capitan jamás interpretó su actuación en el sentido dado por el Teniente Coronel Cáceres. Los hechos posteriores me han dado la razón. Como dejo dicho, nosotros ignorábamos que los Guardias que estaban haciendo fuego, fueran sublevados; no lo supimos hasta mucho después, cuando la Comandancia General nos dio la orden, por mi conducto, de que por un Oficial fueran conducidos al castillo de Paso Alto, conducción que llevó a cabo el Capitan, Don Rafael Herrera Zayas.

Que en la madrugada del diez y nueve, como el declarante estaba padeciendo un ataque ciático y una hernia (de la que fue operado) y llevando mas de veinte horas sin reposo, viendo que no había ninguna novedad dije me iba a recostar, pero no a dormir. En este estado y como me había venido a molestar el Coronel, Don Jose Cauna Pineda (q.e.p.d.), me levanté y fui al despacho del Teniente Coronel (que estaba inmediato) y donde estaban hablando los demás allí acuartelados, con los que estaba también el Teniente Coronel Cáceres. Se hacían comentarios sobre las noticias que daba la radio ROJA, y yo, aludiendo al Glorioso Movimiento, expuse mi criterio decidido como contrario a esos bulos rojos, pero sin que por parte de nadie expusiera deseo de no estar afecto a él y prueba de ello es que, cuando lo consideré oportuno, dispuse que en vista de la tranquilidad que reinaba podíamos, sino dormir, descansar quedándose montado el servicio de vigilancia en azoteas y zaguanes, y uno de los Capitanes, y asi se hizo, siendo el Capitan Candón, o Pérez Velasco, quien se quedó; prueba palpable de que no había ninguna discrepancia de criterio. Y jamás ninguno protestó para cumplimentar cuantos servicios se les ordenó.

A LA OCTAVA.

No hubo lugar a tomar ninguna medida por no haber motivo para ello. De haberla, no hubiera titubeado en detener y poner a disposición de la Autoridad Militar al que hubiera manifestado su desafección al Movimiento.

A LA NOVENA

Ignoro si alguno de los Guardias oiría lo que se hablaba.

Ellos estaban en la planta baja del edificio.

A LA DECIMA

Ignoro que pudiera decirle nada el Jefe de Estado Mayor, señor Peral, ni posteriormente al General DOLLA, puesto que había ocurrido.

Ahora bien; como el señor Cáceres, con tal de aparecer como un héroe es capaz de forjar las mayores fantasías no sería nada extraño forjarse una mas; pues el haber estado en VILLA CISNEROS lo ha explotado bastante.

A LA UNDECIMA

El Teniente Coronel Cáceres obraba por su cuenta e iba sin mi conocimiento a la Comandancia General, no ocupándose de sus  obligaciones, por lo que tuve que llamarle la atención en dos ocasiones.

A LA DUODECIMA

El concepto que he tenido y sigo teniendo de los Comandantes, GARATE, CANDON, PEREZ VELASCO y Capitan HERRERA, es, que son unos perfectos CABALLEROS y de un alto espíritu militar en armonía con el Movimiento, como lo prueba el que el Capitan Herrera ha hecho la Campaña desde diciembre de 1936 en el frente de Córdoba, primero al mando de una Bandera del segundo Batallon de Falange de Canarias y con el mando de dicho Batallon llevando a este a hechos muy destacados para la Causa Nacional

El Capitan Candon, siendo Ayudante del Tercio, pidió voluntariamente venir al frente y ha permanecido desde marzo de 1938 hasta la total liberación en TALAVERA y otros frentes del TAJO.

El Comandante GARATE y el Capitan PEREZ VELASCO han estado en el frente de Levante, al mando de un GRUPO de Compañias expedicionarias el primero y de una de estas Compañías el segundo.

A LA DECIMO TERCIA:

Desde la madrugada del diez y ocho de julio que tomé el mando y dirección de todo el servicio, todos cuantos se disponían eran ordenados por mi; y prueba de ello es el que por el Ayudante, señor Candon, se llevaban las papeletas de todo servicio en la Oficina de mi mando.

A LA DECIMO CUARTA:

Respecto al señor Cáceres, debo exponer: Que transcurrido cierto tiempo y vista la normalidad existente, ordeno al citado Jefe ejerciera como Jefe de la Comandancia las funciones inherentes al cargo, dando todas las ordenes por su conducto. Y, una de las que di, fue la de que vigilase todos los DESTACAMENTOS que por orden del General DOLLA se habían establecido. Esta orden tuve necesidad de dársela por segunda vez. Y al enterarme de que se había permitido modificar una que me había sido dada por dicha Autoridad y ordenado por su cuenta lo contrario, le llamé la atención por escrito y al hacerlo personalmente me contestó que veía era objeto de persecución por parte mia y me pedia autorización, que le concedí, para pedir irse de la Comandancia; cosa que estaba deseando para evitarme el tomar una determinación enérgica con él. De todo ello di cuenta al General y le rogué me lo quitase, pues no estaba conforme con ciertas actuaciones impropias que estaba desempeñando y que me reservo.

El General accedió y lo destinó al mando de las Milicias de Falange, en cuyo cargo estuvo hasta que al General Dolla le sustituyó el General Guerra Zagala. Y, al dárseme la orden de que se hiciera cargo de la Comandancia, me presenté a dicha Autoridad a exponerle que no podía estar conforme, explicándole las causas que ya lo había hecho por escrito, y entonces el General me ordenó que le diera el mando. Y como resultado, se pidió  su traslado y fue DISPONIBLE a Valladolid.

 

Y para que conste y en respuesta al precedente interrogatorio, expido el presente certificado, en el que me afirmo y ratifico, en Madrid, a ocho de enero de mil novecientos cuarenta.

Agustin Piñol

Riera

[Firma rubricada]

 

Cfr.: A-TMTQ 5842-191-29.- Causa 88 de 1940.- Folios 50 y 51.

YA VEREMOS QUIÉN LE PONE EL CASCABEL AL GATO


Había dos capitanes de la Guardia Civil en Santa Cruz de Tenerife, que se conocían desde sus tiempos de cadetes en la Academia de Toledo, allá por el año 1914.

En el mes de abril de 1936, ya comentaban y estaban preocupados por todo lo que estaba ocurriendo en la Península, pero estaban ignorantes de lo que el GENERAL MOLA tramaba.

Uno de estos Capitanes por motivos del servicio, tuvo que realizar unas gestiones tanto en Barcelona como en Madrid.

A su regreso de nuevo a Santa Cruz, tuvo que presentarse al Coronel de E.M. TEÓDULO GONZALEZ PERAL, el cual a su vez le hace pasar al despacho del Comandante Militar de Canarias, General de División FRANCISCO FRANCO BAHAMONDE, quien deseaba saber qué ambiente se respiraba en la Guardia Civil en aquellas dos capitales, donde se estaban viviendo momentos muy tensos.

El General FRANCO prestó atención a lo expuesto por aquel Capitán de la Guardia Civil, y acabó la entrevista con

YA VEREMOS QUIÉN LE PONE EL CASCABEL AL GATO”.

 

AGUSTÍN PIÑOL RIERA, Coronel Jefe del 24 tercio de la Guardia Civil, con jurisdicción sobre las Islas Canarias, nunca comentó a sus inmediatos subordinados, nada relacionado con el golpe militar, que se veía venir.

Pero si parece ser que el Jefe de la Comandancia de la Guardia Civil en la provincia de Santa Cruz de Tenerife, Teniente Coronel ISIDRO CÁCERES PONCE DE LEÓN, a espaldas de su Coronel, si estaba actuando por su cuenta en favor del Alzamiento, como se vio una vez iniciado.

Amanece el 18 de julio de 1936, con el Ejército ocupando la capital de Santa Cruz de Tenerife.

Mientras la Guardia Civil estaba acuartelada. Tanto en la Comandancia como en la Casa Cuartel de la calle del Pilar.

Claro está que, reunidos en la Comandancia de la Guardia Civil el Comandante IGNACIO GÁRATE ECHETO, y los Capitanes GUILLERMO CANDÓN CALATAYUD, GORGONIO PÉREZ VELASCO y RAFAEL HERRERA ZAYAS comentarían todo lo que estaba pasando,

Y más cuando en la tarde de aquel sábado 18, se enfrentan Guardia de Asalto y Ejército.

Es en aquella madrugada ya del día 19, cuando por instancia del Capitán GUILLERMO CANDÓN CALATAYUD, deciden presentarse en el despacho del Coronel AGUSTÍN PIÑOL RIERA, para ver claro lo que estaba sucediendo, no sea que se repitiera el fiasco del 10 de agosto del 32, con el General SANJURJO.

El Coronel AGUSTÍN PIÑOL les asegura que no los va a comprometer.

FRANCO ya se había unido a MOLA en el Golpe Militar, Y sería una locura ir contra el Ejército una vez, éste dueño de la situación en Canarias; que tuvieran confianza y que la Guardia Civil estaba para mantener el orden.

Lo que pasó después es conocido.

Pero, en julio de 1939, sobreviene la denuncia de ISIDRO CÁCERES PONCE DE LEÓN, a la sazón Coronel del 22 Tercio en Santander.

Para nada cabe pensar que aquellos cuatro mandos de la Guardia Civil, con un Golpe Militar en marcha, iban a decirle a su Coronel que no estaban conformes con el Alzamiento, y menos, que lo comunicara a Capitanía.

Hubiera sido, para ellos, ponerse por sí mismos, la cuerda al cuello, al confesarse no adictos al Movimiento.

El domingo, 31 de enero de 2010 el periódico EL DÍA de Santa Cruz, publicó un artículo, “MÁS SOBRE LA GUARDIA CIVIL DE SANTA CRUZ“, donde puede verse lo relacionado con la causa nº 88 de 16 de mayo de 1940.

 

MÁS SOBRE LA GUARDIA CIVIL DE SANTA CRUZ

He leído lo publicado en su periódico el 16 de noviembre “La Guardia Civil, siempre en el camino”, de María del Pino Fuentes de Armas.

La cita en julio de 1898 y en julio de 1959.

Yo la cito en julio de 1936, por cosas ocurridas en su Comandancia de Santa Cruz en la madrugada del 19 de julio de dicho año, que dio lugar a lo que a continuación transcribo, literalmente sacado del original que en su día perteneció a uno de los oficiales del Cuerpo imputado.

Don MANUEL LOJENDIO CLAVIJO, capitán de Artillería con destino en el Regimiento Mixto de Artillería Número Siete, Secretario de la causa nº 88, seguida contra un jefe y tres capitanes de la Guardia Civil, por denuncia formulada por el teniente coronel de dicho Benemérito Instituto, don ISIDRO CÁCERES Y PONCE DE LEÓN, de la que es juez instructor el coronel de Artillería del Regimiento Mixto Número Siete, don SALVADOR IGLESIAS DOMÍNGUEZ.

“Certifico: que a los folios que se expresan figuran los escritos que copiados dicen:

Auto.- En Santa Cruz de Tenerife, once de abril de mil novecientos cuarenta… Resultado: Que se inició el presente procedimiento en virtud de denuncia formulada por el teniente coronel de la Guardia Civil don Isidro Cáceres y Ponce de León contra el comandante y capitanes de dicho Benemérito Instituto don Ignacio Garate Echeto, don Guillermo Candón Catalayud, don Gorgonio Pérez Velasco y don Rafael Herrera Zayas, en la que se imputaba a los referidos jefes y oficiales que en la madrugada del día 19 de julio de 1936, encontrándose en el despacho del denunciante, que en tal fecha desempeñaba el cargo de jefe de la Comandancia de la Guardia Civil de este plaza, y en presencia del coronel de dicho Cuerpo don Agustín Piñol Riera, dijeron que “los cuatro habían estado tratando toda la noche lo que había sucedido el día anterior y que habían acordado avisar al coronel Piñol y al denunciante que estaba descansando para que el primero fuera a la Comandancia Militar a hacer presente que no están conformes con el movimiento subversivo de la fuerza militar y de la Guardia Civil, agregando la denuncia que en la mañana de dicho día el teniente coronel Cáceres dio parte verbal de lo ocurrido al coronel de Estado Mayor don Teódulo González Peral que ejercía interinamente el cargo de comandante militar de estas Islas, sin que se tomase entonces una resolución contra los denunciados por la falta de oficiales en que quedaría la comandancia de la Guardia Civil.

Resultado: Que para el esclarecimiento de los hechos prestan declaración el coronel don Agustín Piñol, quien niega categóricamente el contenido de la denuncia informando por el contrario que la conducta de los denunciados en orden al Movimiento Nacional fue de absoluta adhesión sin que en ningún momento se plateasen dudas respecto a dicho punto hasta el extremo de confiárseles misiones incompatibles con el concepto que al denunciante le merecen aquellos oficiales.

Resultando: Que el coronel de Estado Mayor don Teódulo González Peral declara que en la fecha de autos el teniente coronel Cáceres no le dio parte verbal alguno y que sólo unos quince días después le habló de choque de pareceres entre jefes y oficiales de la Guardia Civil, con relación al Movimiento Nacional, pero sin concretar ni especificar nombres.- Resultando: Que los denunciados niegan los hechos que se les imputan y que practicada una prueba complementaria, por declaración de dos individuos de la Guardia Civil, estos nada aportan al procedimiento por no haber sido testigos presenciales de los hecho, ni aducen aclaración alguna por referencias.

Considerando: Que dado el contenido de la prueba vertida en autos si bien no cabe estimar los hechos denunciados como probados a los efectos de dictar una resolución condenatoria, del examen de la declaración prestada por el coronel del Estado Mayor don Teódulo González Peral se deducen que existían entre los jefes y oficiales de la Guardia Civil de esta Comandancia discrepancias en cuanto a su adhesión al Movimiento Nacional por lo que sólo cabe dar al procedimiento una terminación de carácter provisional por si en su día nuevos elementos de juicio hiciesen aconsejable la reapertura del mismo, ya que actualmente se encuentra agotada la investigación sumarial en tal sentido. Considerando: Que dada la naturaleza de los hechos perseguidos es procedente la elevación a causa de las actuaciones y el sobreseimiento provisional de la misma conforme al número UNO del Artículo 538 del Código de Justicia Militar.

Visto el expresado precepto, artículo 396 del mismo Cuerpo legal y demás de general aplicación.

Acuerdo: La elevación a causa de las actuaciones y el sobreseimiento provisional de la misma. Y remítase los autos al Excmo. Sr. general comandante general de Canarias, autoridad judicial de estas Islas a los efectos de aprobación si así lo estima, debiendo acordarse por esta Autoridad caso afirmativo sobre las diligencias de ejecución pertinentes.

El Auditor.- P.I. Francisco Carnero. Rubricado. Hay un sello que dice: Auditoría de guerra de Canarias. Santa Cruz de Tenerife.

Santa Cruz de Tenerife, 16 de mayo de 1940.

De conformidad con lo expuesto en el Auto precedente, y por los fundamentos del segundo considerando del mismo, elevo este procedimiento a causa, decretando su sobreseimiento provisional; y vuelva la misma al Sr. auditor de guerra de esta Capitanía General, a los fines pertinentes. Serrador. Rubricado. Hay un sello que dice: Capitanía General de Canarias. E.M.

Y para que conste y a petición de la parte interesada expido el presente, visado por S.S. en Santa Cruz de Tenerife a doce de julio de mil novecientos cuarenta.

Vº.Bº. El Coronel Juez Instructor”.

De lo que se habló en dicha reunión, me lo reservo, ya que han pasado muchos años, y ninguno de ellos vive para dar más luz a todo esto.

El coronel AGUSTÍN PIÑOL RIERA se retiró de general de División.

El comandante IGNACIO GÁRATE ECHETO, de teniente coronel.

El capitán GUILLERMO CANDÓN CALATAYUD de General de Brigada, habiendo sido, Jefe superior de Policía en Barcelona y Gobernador Civil y Jefe Provincial del Movimiento en Vizcaya.

El capitán GORGONIO PÉREZ, como así era conocido, de teniente coronel.

El capitán RAFAEL HERRERA ZAYAS, de Coronel.

El Teniente Coronel ISIDRO CÁCERES Y PONCE DE LEÓN, ascendería a Coronel, pasando al retiro en el año 1941.

 [APORTACIÓN DE BALTASAR PÉREZ BES]

* * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * *

Nota del editor del blog

La denuncia de ISIDRO CÁCERES PONCE DE LEÓN, sería trasladada por los conductos reglamentarios a la Comandancia General de Canarias, donde su Jefe el General VICENTE VALDERRAMA ARIAS, ordenaría al Coronel SALVADOR IGLESIAS DOMÍNGUEZ la confección de una INFORMACIÓN RESERVADA, que conduciría al procedimiento de Diligencias Previas 225 de 1939, que devendría en Causa 88 de 1940.

Procedimiento 88 de 1940 que sería declarada sobreseído, acabando archivada dentro del legajo 191, bajo la identificación 5842-191-29.

Abundantes detalles de la causa 88 de 1940 han sido publicados en este blog.

 

Los momentos tensos a que hace referencia Don Baltasar, devenían del resultado electoral, emanado de los comicios, que había dado el triunfo a la coalición denominada FRENTE POPULAR.

La reaccionaria y conspiradora derecha española, no aceptaba tal resultado electoral. E hizo todo lo que pudo para provocar una ilegítima rebelión militar, que desató un baño de sangre en España.

FIN DEL PROCEDIMIENTO 88 DE 1940


Decretado el sobreseimiento de la Causa 88 de 1940, solo restaba comunicar su resolución a los afectados por la peregrina denuncia efectuada por ISIDRO CÁCERES PONCE DE LEÓN, cuyo testimonio ha quedado desacreditado.

El Juez Instructor, Coronel de Artillería SALVADOR IGLESIAS DOMÍNGUEZ, ordena en oportuna providencia de fecha 4 de junio de 1940, que se notifique el auto de sobreseimiento a los encartados; a los presentes en la Plaza, previa citación y a los ausente por medio de exhorto.

Y así lo ejecuta el Secretario, Capitán MANUEL LOJENDIO CLAVIJO.

1.-

El 12 de julio de1940 a las once horas, es notificado el Comandante GORGONIO PÉREZ VELASCO, que se presentó ante S.Sª y el Secretario, que da fe en oportuna diligencia.

2.-

Al dia siguiente y misma hora, comparece RAFAEL HERRERA ZAYAS, quien seguía con el mismo grado de Capitán de la Guardia Civil.

3.-

A IGNACIO GÁRATE ECHETO se le envía el oportuno exhorto a Alicante, donde desempeñaba el cargo de Teniente Coronel Primer Jefe de la Comandancia de la Guardia Civil, siéndole comunicado el 12 de septiembre de 1940.

4.-

En Madrid, el 13 de noviembre de 1940, le es notificado el auto de sobreseimiento a GUILLERMO CANDÓN CALATAYUD, que ya era Comandante, estando destinado en la Inspección General de la Guardia Civil, como Ayudante del General 2º Jefe, AGUSTÍN PIÑOL RIERA.

* * * * * * * * *

La orden de archivo de esta Causa número 88 de 1940 [5842-191-29], es de fecha 30 de diciembre de 1940, estando firmada por el general de división RICARDO SERRADOR SANTÉS, General Jefe de las Fuerzas de Tierra, Mar y Aire de las Islas Canarias, y Capitán General de este Archipiélago.

CAPITÁN GENERAL SERRADOR DECRETA SOBRESEIMIENTO



 O.555.104

78

Santa Cruz de Tenerife 16 de Mayo de 1.940

De conformidad con lo expuesto en el Auto precedente y por los fundamentos del segundo considerando del mismo, elevo este Procedimiento a Causa, decretando su sobreseimiento provisional; y vuelva la misma al Sr. Auditor de Guerra de esta Capitanía  General a los fines pertinentes.

Serrador

[Firma rubricada]

 

Debajo y a la izquierda de la rubricada firma del Capitán General de Canarias, general de división Ricardo Serrador Santés, hay un sello elíptico, en tinta, en cuyo interior figura el escudo nacional del águila aferrando el yugo y las flechas, rodeado por la leyenda CAPITANIA GENERAL DE CANARIAS – E.M.

A la derecha de este sello elíptico, hay otro sello rectangular, en tinta roja, dentro del cual se lee:

COMANDANCIA GENERAL

CANARIAS

REGISTRO DE SALIDA

Número 20774

PROVIDENCIA DEL SEÑOR AUDITOR

En Santa Cruz de Tenerife a veinticuatro de Mayo de mil novecientos cuarenta.

Firme la resolución dictada en esta Causa que queda registrad al número 88 de esta Auditoria, vuelvan las actuaciones al Juez Instructor para práctica de las diligencias de ejecución pertinentes.

EL AUDITOR

P.I.

Francisco C Moscoso

[Firma rubricada]

A la izquierda de la rubricada firma del Auditor FRANCISCO CARNERO MOSCOSO, hay un sello elíptico, en tinta, en cuyo interior figura el escudo nacional del águila aferrando el yugo y las flechas, rodeado por la leyenda AUDITORIA DE GUERRA DE CANARIAS – Santa Cruz de Tenerife.

Cfr.: Causa 88 de 1940 [5842-191-29] – Folio 78.

AUTO DE SOBRESEIMIENTO DEL AUDITOR FRANCISCO CARNERO



O.555.103

77

AUTO.-

En Santa Cruz de Tenerife a once de Abril de mil novecientos cuarenta.

RESULTANDO

Que se inició el presente procedimiento en virtud de denuncia formulada por el Teniente Coronel de la Guardia Civil Don Isidro Cáceres y Ponce de León contra el Comandante y Capitanes de dicho Benemerito Instituto DON IGNACIO GARATE ECHETO, DON GUILLERMO CANDON CALATAYUD, DON GORGONIO PEREZ VELAZCO y DON RAFAEL HERRERA ZAYAS en la que se imputaba a los referidos Jefe y Oficiales que en la madrugada del dia 19 de Julio de 1936, encontrándose en el despacho del denunciante, que en tal fecha desempeñaba el cargo de Jefe de la Comandancia de la Guardia Civil de esta Plaza, y en presencia del Coronel de dicho Cuerpo, Don Agustin Piñol Riera, dijeron que “ los cuatro habían estado tratando toda la noche anterior lo que había sucedido el anterior y que habían acorado avisar al Coronel Piñol y al denunciante que estaban descansando para que el primero fuera a la Comandancia Militar a hacer presente que no estaban conformes con el movimiento subversivo de la fuerza militar y de la Guardia Civil”, agregándola denuncia que en la mañana de dicho dia el Teniente Coronel Cáceres dio parte verbal de lo ocurrido al Coronel de Estado Mayor Don Teodulo Gonzalez Peral que ejercía interinamente el cargo de Comandante Militar de estas Islas, sin que se tomase entonces una resolución contra los denunciados por la falta de Oficiales en que quedaría la Comandancia de la Guardia Civil.

RESULTANDO:

Que para el esclarecimiento de estos hechos prestan declaración al Coronel Don Agustin Piñol, quien niega categóricamente el contenido de la denuncia informando por el contrario que la conducta de los denunciados en orden al Movimiento Nacional fue de absoluta adhesión sin que en ningún momento de planteasen dudas respecto a dicho punto hasta el extremo de confiárseles misiones incompatibles con el concepto que al denunciante le merecen aquellos Oficiales.

RESULTANDO:

Que el Coronel de Estado Mayor Don Teodulo Gonzalez Peral declara que en la fecha de autos el Teniente Coronel Cáceres, no le dio parte verbal alguno y que solo unos quince días después le habló de choque de pareceres entre Jefes y Oficiales de la Guardia Civil, con relación al Movimiento Nacional, pero sin concretar ni especificar nombres.

RESULTANDO:

Que los denunciados niegan los hechos que se le imputan y que practicada una prueba complementaria, por declaración de dos individuos de la Guardia Civil, estos nada aportan al procedimiento por no haber sido testigos presenciales de los hechos, ni aducen aclaración alguna por referencias.

CONSIDERANDO:

Que dado el contenido de la prueba vertida en autos, si bien no cabe estimar los hechos denunciados como probados a los efectos de dictar una resolución condenatoria, del examen de la declaración prestada por el Coronel de Estado Mayor Don Teodulo Gonzalez Peral se deduce que existían entre los Jefes y Oficiales de la Guardia Civil de esta Comandancia, discrepancias en cuanto su adhesión al Movimiento Nacional porque solo cabe dar al procedimiento una terminación de carácter provisional por si en su dia nuevos elementos de juicio hiciesen aconsejable la reapertura del mismo, ya que actualmente se encuentra agotada la investigación sumarial en tal sentido.

CONSIDERANDO:

Que dada la naturaleza de los hechos perseguidos es procedente la elevación a Causa de las actuaciones y el sobreseimiento provisional de la misma conforme al nº 1º del Artº 538 del Código de Justicia Militar.

Vistos el expresado precepto, artículos 396 del mismo Cuerpo legal y demás de general aplicación.

A C U E R D O:

La elevación a Causa de las actuaciones y el sobreseimiento provisional de la misma. Y remitase los autos al Exmo. Sr. General Comandante General de Canarias, Autoridad Judicial de estas Islas a los efectos de aprobación si asi lo estima, debiendo acordarse por esta Auditoria caso afirmativo sobre las diligencias de ejecución pertinentes.

EL AUDITOR

P.I.

Francisco C Moscoso

 [Firma rubricada]

A la izquierda de la rubricada firma del Auditor FRANCISCO CARNERO MOSCOSO, hay un sello elíptico, en tinta, en cuyo interior figura el escudo nacional del águila aferrando el yugo y las flechas, rodeado por la leyenda AUDITORIA DE GUERRA DE CANARIAS – Santa Cruz de Tenerife.

Cfr.: Causa 88 de 1940 [5842-191-29] – Folio 77.

AUTO DEL JUEZ CORONEL SALVADOR IGLESIAS DOMÍNGUEZ



EXCMO. SEÑOR:

Don Salvador Iglesias Dominguez Coronel de Artilleria, Juez Instructor de las presentes diligencias previas, tiene el honor de formular su dictamen conforme a lo prevenido en el articulo 532 del Código de Justicia Militar en los siguientes términos: Se iniciaron estas actuaciones con el carácter de información el dia 28 de Julio de 1.939 en virtud de orden del Excmo. Sr. General Comandante General de Canarias, que obra, al folio 1º.

Tomadas las declaraciones pertinentes a los Señores, Coronel de Estado Mayo, Don Teodulo González Peral, y los Capitanes de la Guardia Civil D. Guillermo Candon Calatayud, Don Gorgonio Pérez Velasco y D. Rafael Herrera Zayas, presentes en esta Plaza, de ellas se desprenden los siguientes hechos:

Es unánime la afirmación de que las órdenes de acuartelamiento y distribución de fuerzas de la Guardia Civil, para cooperar al Movimiento Nacional han sido dadas por el entonces, Sr. Coronel Piñol y no por el Tte. Coronel Cáceres, como este asevera en su escrito. El Capitán Candon (folio 4 y siguiente), como Ayudante del Sr. Coronel Piñol y como persona de absoluta confianza, afirma que de notar tibieza su Coronel en alguno de sus subordinados, hubiera tomado0 con él, idéntica determinación, que con el Tte. Coronel Baraibar Jefe de la Comandancia de Las Palmas, a quién se destituyó por no sumarse al Movimiento.

El Capitán Herrera, que prestó repetidos servicios, según comprobantes que exhibe (folio 6 vuelto y siguiente) durante el dia 18 y posteriormente como Capitán de confianza del fallecido General Dolla en la Isla de La Palma, manifiesta que el Tte. Coronel Sr. Cáceres, le ofreció puesto de confianza a su lado, caso de ser nombrado para cargos superiores que esperaba.

El Capitán Pérez Velasco, (folio 11 vuelto y siguiente) corrobora las manifestaciones de los otros Capitanes y que por parte de todos, era franco el deseo de seguir en el Movimiento Militar iniciado.

Es también unánime la afirmación de que entre el Sr. Coronel Piñol y el Tte. Coronel Sr. Cáceres, había manifiesta animosidad y que el origen del parte por escrito, obedece a este hecho y al de ponerse de parte del parte del Sr. Coronel todos los Jefes y Oficiales de la Comandancia de la guardia Civil.

Por último, la declaración del Sr. Coronel González Peral, niega haber recibido del Tte. Coronel Sr. Cáceres, parte verbal en la mañana del dia 19 de Julio sobre la supuesta disconformidad con el Movimiento Nacional del Comandante Gárate y los tres Capitanes. Unicamente pasados unos 15 dias y con carácter confidencial, le habló del choque de pareceres entre Jefes y Oficiales de la Guardia Civil, en pró y en contra del Movimiento, en la tarde del dia 18, antes del intento de asalto al Gobierno Civil por las turbas y Guardias de Asalto, sin que nu8nca pasara en repetidas manifestaciones de este carácter confidencia e ignorando que tales manifestaciones fueran también hechas al Sr. General Dolla, ya fallecido,

Confirma dicho Sr. Coronel la pugna existente entre el Tte. Coronel Sr. Cáceres y demás Jefes y Oficiales de la Guardia Civil, dando esto lugar a que considerara apasionadas aquellas manifestaciones y a que posteriormente pidiera la Comandancia Militar a la Superioridad en telegrama cifrado, que el Tte. Coronel Sr. Cáceres fuera trasladado a la Península por el ambiente desfavorable que existía contra él.

Elevada esta información a diligencias previas, según folio 15, se amplían estas declaraciones con las del Comandante Gárate y la del Excmo. Señor General Piñol, asi como la de los Guardias, Grijalbo y Montabán, que según declaraciones del Sr. Coronel Cáceres (folio 34), habían oído algo, de discusión entre Jefes y Oficiales de la Guardia Civil.

En la ratificación del parte del Sr. Coronel Cáceres, se ratifica dicho Jefe en que hasta las 18 y 30 horas del dia 18, no ocurrió nada ni en el Cuartel ni en las Oficinas de la Guardia Civil, estando en contradicción esta manifestación, con lo declarado por el Guardia Montalbán que dice (folio 72) oyó desde el pasillo, en la tarde del 18, discusiones en voz alta, que cree partian de las Oficinas del Primer Jefe, sin poder precisar quienes eran.

El Guardia Grijalbo, dice que nada oyó ni pudo oir, (folio 38 vuelto), por estar de servicio en la noche del 18 al 19 de Julio en la azotea de la Fábrica de cigarrillos “La Lucha”.

En la declaración prestada por el Comandante Sr. Gárate, (folio25) niega hubiera la menor tibieza o disconformidad con el Movimiento Nacional como lo prueba, los repetidos servicios prestados por los Jefes y Oficiales de la Guardia Civil, siendo el declarante el designado para prestar servicios en la Comandancia General como enlace con la Guardia Civil, logrando reanudar los trabajos en el Puerto y haciendo las redadas de elementos peligrosos, contrarios al Movimiento; la declaración del Sr. Coronel de Estado Mayor D. Teodulo González Peral (folio 54 vuelto), confirma estos asertos. En la declaración del Exmo. Señor General Piñol (folio 50 y 51) afirma que desde el primer momento tomó el mando y dirección de servicios de la Guardia Civil, llevando el Ayudante del Tercio, Sr. Capitán Candon todas las papeletas del servicio, a cuyos servicios coadyuvaron todos, sin tener necesidad de tomar medida alguna, en contra de sus subordinados, por tibieza o desafección con el Movimiento Nacional. Manifiesta ignorar que el Tte. Coronel Sr. Cáceres, le diera cuenta al Sr. Coronel de Estado Mayor, Peral, y más tarde al Excmo. Señor General Dolla, de supuestas desafecciones por parte del Jefes y Oficiales de la Guardia Civil; declara que en dos ocasiones, llamó la atención a dicho TTe. Coronel Sr. Cáceres por obrar por su cuenta, visitando la Comandancia General, descuidando sus principales ocupaciones.

Manifiesta igualmente, el Excmo. Señor General Piñol, (folio 51) que debido a actuaciones del Tte. Coronel, que considerolas impropias, pidió al Excmo Señor Comandante General de Canarias D. Carlos Guerra le relevara a dicho Jefe, pasando entonces disponible a Valladolid.

Nueva declaración del Sr. Coronel de Estado Mayor D. Teodulo (folio 54, 55 y 56), confirma los servicios prestados desde el primer momento por el Comandante Gárate y el Capitán Herrera, sin que por parte del entonces Sr. Coronel Piñol, ni el Tte. Coronel Sr. Caceres, se hicieran observaciones alguna sobre estos nombramientos, en relación con la confianza que inspiraban a favor ó en contra del Glorioso Movimiento Nacional.

Insiste dicho Sr. Coronel Peral, en que la confidencia verbal y reservada que le hizo el Tte. Coronel Sr. Caceres, fue unos 15 dias después del 18 de Julio del 36, sin dar nombres de personas y refiriéndose a hechos ocurridos en la tarde el 18 de Julio y nó en la madrugada del dia 19, como declara en su escrito y ratificación el Tte. Coronel Sr. Cáceres.

Y creyendo el Jefe que suscribe, que se han practicado todas las diligencias necesarias para esclarecimientos de los hechos que motivaron el parte, tiene el honor de elevar a V.E. los autos a los efectos del Art, 533 del Código de Justicia Militar.

Santa Cruz de Tenerife, 20 de Marzo de 1.940. “AÑO DE LA VICTORIA”

EXCMO. SEÑOR:

Salvador Iglesias

[Firma rubricada]

 Cfr.: Causa 88 de 1940 [5842-191-29] – Folios 74 y 75.