ABDICACIÓN DE AMADEO I


“Al Congreso:

Grande fue la honra que merecí de la Nación española eligiéndome para ocupar el trono, honra tanto más por mí apreciada, cuanto que se me ofrecía rodeada de las dificultades y peligros que lleva consigo la empresa de gobernar un país tan hondamente perturbado.

Alentado, sin embargo, por la resolución propia de mi raza, que antes busca que esquiva el peligro; decidido a inspirarme únicamente en el bien del país y a colocarme por cima de todos los partidos; resuelto a cumplir religiosamente el juramento por mí prestado ante las Cortes Constituyentes y pronto a hacer todo linaje de sacrificios para dar a este valeroso pueblo la paz que necesita, la libertad que merece y la grandeza a que su gloriosa historia y la virtud y constancia de sus hijos le dan derecho, creí que la corta experiencia de mi vida en el arte de mandar sería suplida por la lealtad de mi carácter, y que hallaría poderosa ayuda para conjurar los peligros y vencer las dificultades que no se ocultan a mi vista, en la simpatía de todos los españoles amantes de su Patria, deseosos ya de poner término a las sangrientas y estériles luchas que hace ya tanto tiempo desgarran sus entrañas.

Conozco que me engañó mi buen deseo. Dos años largos ha que ciño la corona de España y la España vive en constante lucha, viendo cada día más lejana la era de paz y de ventura que tan ardientemente anhelo. Si fuesen extranjeros los enemigos de su dicha, entonces al frente de estos soldados tan valientes como sufridos, sería el primero en combatirlos; pero todos los que con la espada, con la pluma, con la palabra, agravan y perpetúan los males de la nación, son españoles, todos invocan el dulce nombre de la Patria, todos pelean y se agitan por su bien; y entre el fragor del combate, entre el confuso, atronador y contradictorio clamor de los partidos, entre tantas y tan opuestas manifestaciones de la opinión pública, es imposible atinar cual es la verdadera y más imposible todavía hallar el remedio para tantos males.

Lo he buscado ávidamente dentro de la ley, y no lo he hallado. Fuera de la ley no ha de buscarlo quien ha prometido observarla.

Nadie achacará a flaqueza de ánimo mi resolución. No habría peligro que me moviera a desceñirme la Corona si creyera que la llevaba en mis sienes para bien de los españoles: ni causó mella en mi ánimo el que corrió la vida de mi augusta esposa, que en este solemne momento manifiesta como yo el que en su día se indulte a los autores de aquel atentado.

Pero tengo hoy la firmísimo convicción de que serían estériles mis esfuerzos e irrealizables mis propósitos.

Estas son, Señores Diputados, las razones que me mueven a devolver a la Nación, y en su nombre a vosotros, la Corona que me ofreció el voto nacional haciendo de ella renuncia por mí, por mis hijos y sucesores.

Estad seguros de que al desprenderme de la Corona no me desprendo del amor a esta España, tan noble como desgraciada, y de que no llevo otro pesar que el de no haberme sido posible procurarle todo el bien que mi leal corazón para ella apetecía.

Amadeo. Palacio de Madrid, 11 de febrero de 1873”

* * * * * * * * * * * * * * * * * * *

 

Visto con ojos diacrónicos, este texto del discurso de abdicación del rey AMADEO I, rey ELECTO, duque de Aosta, AMADEO DE SABOYA, hijo del primer rey de Italia VICTOR MANUEL I, nos conmueve y refuerza la convicción de que AMADEO DE SABOYA sigue siendo paradigma de un rey amante de la LIBERTAD, respetuoso con su pueblo, y fiel a la Constitución que había jurado.

La Constitución surgida de la revolución de 1868, LA GLORIOSA, que había derrocado a la casquivana reina ISABEL II, hija del Felón Rey FERNANDO VII.

Indeseable Rey que violentó el Derecho, derogando la Ley Sálica, para hacer que su hija heredara su corona.

Provocando el reaccionario alzamiento de los denominados carlistas, que ensangrentó España durante el siglo XX.

AMADEO I había pretendido liderar un proceso de democratización de España, siguiendo sus ideas liberales y constitucionalistas.

La muerte, víctima de atentado, de su gran valedor el general PRIM, precisamente cuando arribaba a España, le dejó solo frente al ingobernable pueblo español, y la imposibilidad de resolver los problemas de España y los españoles.

En su discurso, AMADEO hace referencia a dichos problemas y manifiesta su impotencia e incapacidad para resolverlos en solitario.

Rechazando la posibilidad de ejercer la fuerza militar contra su pueblo, para implantar un régimen autoritario.

Tras pedir el indulto para los que habían atentado contra la vida de su esposa, AMADEO I, devuelve el poder a los diputados que le habían elegido Rey.

Diputados que representaba al pueblo español, aunque el sistema electoral era censitario, muy poco o casi nada democrático.

ESPAÑA estaba plagada de perturbados.

 

NUEVE PLAZAS CAMBIADAS DE NOMBRES


1.- PLAZA DE LA CANDELARIA.

 

En el Siglo XVI se llamaba Plaza del Castillo.

En el Siglo XVII, pasó a ser conocida como Plaza de la Pila.

En 1813, Plaza de la Constitución.

En 1824 sería rebautizada como Plaza Real.

Pero este nombre oficial nunca prosperaría, ya que popularmente se la seguía llamando por el apelativo tradicional de Plaza de la Constitución.

ALEJANDRO CIORANESCU en el Tomo III, Capítulo VIII dedicado al tema del Ornato Público, páginas 432 y 433, de su monumental obra «HISTORIA DE SANTA CRUZ DE TENERIFE», hablando de la Plaza de la Candelaria, ha dejado escrito:

En 1929 se le había llamado plaza Fernando Primo de Rivera, pero perdió su nombre antes de haber sido inaugurada 22 .

Y esta llamada 22, a pie de página, dice:

Quedó suprimida por efecto del derribo del castillo (A: 21/7.1930).

El conspicuo historiador rumano, comete un tremendo error de interpretación, que denota una lectura apresurada de la documentación existente sobre el tema, o la tergiversación de lo que tal documentación asevera, salvo que la ignorara por completo.

El 14 de abril de 1931, al ser proclamada la Segunda República, dentro de la muchedumbre reunida en la Plaza, unas personas improvisaron una tablilla escribiendo en la misma PLAZA DE LA REPÚBLICA, colocándola en una de las esquinas de la PLAZA DE LA CONSTITUCIÓN, con lo cual indicaron el nombre que se le quería dar a la plaza.

Se produce una confusión de nombres.

El 1º de agosto de 1934, el concejal FRANCISCO MARTÍNEZ VIERA, consigue que se apruebe una propuesta suya, en la cual se mantiene el nombre de PLAZA DE LA CONSTITUCIÓN, y se acuerda que se le dé el nombre de PLAZA DE LA REPÚBLICA, a la nueva plaza a construir entre el Cabildo y la Avenida Marítima.

Más o menos en la zona que luego sería ocupada por el MONUMENTO A LOS CAÍDOS, que hoy persiste, en la actual  PLAZA DE ESPAÑA.

Durante el efímero mandato del gobierno del Frente Popular esta plaza fue denomInada PLAZA DE LA REPÚBLICA.

Pocos meses después,. en plena Guerra Civil, el 5 de octubre de 1936, la Comisión Gestora del Ayuntamiento, surgida del autodenominado Alzamiento del 18 de julio de 1936, decide que se restituya el nombre de Plaza de La Constitución.

El Primero de mayo de 1939 se reúne la Permanente de la Comisión Gestora Municipal actuante en aquella fecha.

El acta de esta sesión comienza en el folio 32 vuelto del Libro correspondiente. En su folio 38 consta este texto:

La Comisión Gestora Municipal deliberó sobre lo expuesto por su presidencia y, por unanimidad acordó lo que sigue:

1ª La Plaza que se viene denominado de la Constitución, se llamará en adelante Plaza de La Candelaria, y

2ª Solicitar del Excmo. Sr. Ministro de la Gobernación, en cumplimiento de lo que prevenido se halla, por conducto del Excmo. Señor Gobernador Civil de la Provincia, la competente autorización para llevar a efecto el cambio de nombre de la referida plaza.

 

2.- PLAZA DE LA IGLESIA

De esta histórica Plaza, CIORANESCU apunta:

Plaza que también se llamaba antiguamente de Santos y Calle Grande.

Durante la época republicana se llamó de Primero de Mayo (entre 13/5.1931 y 5/10.1936) (15).

Ciertamente, en la etapa de la Segunda República, la Plaza de la Iglesia fue conocida oficialmente como de PRIMERO DE MAYO, nombre que le había sido impuesto el 13 de mayo de 1931.

Pero, englobar dentro de la época republicana, la fecha del 5 de octubre de 1936, en la cual le había sido devuelto su nombre anterior por la Comisión Gestora Municipal surgida de la Rebelión Militar de julio de 1936, cuando FRANCISCO FRANCO BAHAMONDE, ya había sido alzado a la suprema autoridad del Nuevo Estado Español, denota bastante superficialidad, si no falta de rigor histórico del conspicuo rumano.

3.-

ALAMEDA DEL DUQUE DE SANTA ELENA.

 

De esta Plaza, CIORANESCU proporciona esta escueta nota:

Nombre que tuvo la alameda del Muelle entre 1924 y 1931.

 

En el acta de sesión plenaria del Ayuntamiento presidido por el Alcalde SANTIAGO GARCÍA SANABRIA, durante la dictadura primorriverista, datada el treinta de enero de 1924, podemos leer en su página 346, este texto:

Vista una instancia suscrita por la Sra. Presidenta de la Comisión Provincial de la Cruz roja, en esta capital, expresando el deseo de dicha Comisión de que se dé el nombre del Excmo Sr. Duque de Santa Elena, Capitán General de Canarias, a una calle o plaza de esta ciudad y que se coloque una lápida, que costeará la mentada Junta de damas que recuerde la estancia aquí en el año mil ochocientos sesenta y cinco de su señor padre, el Infante Don Enrique María de Borbón, en la casa número diez y nueve de la calle de San Francisco, el Escmo Ayuntamiento acordó acceder a lo solicitado por la referida Comisión de Damas de la Cruz Roja, y que en cuanto a la designación de la calle a que ha de darse el nombre de Duque de Santa Elena, se sirva informar la Comisión permanente de Gobernación, indicando cual deba ser la vía que se designe.

Desde el 13/12/1924 y hasta 1931 se la conocía como Alameda del Muelle.

Desde el 13 de mayo de 1931 hasta el 5 de octubre de 1936, Catorce de Abril.

El 5 de octubre de 1936 se acordó restaurarle el nombre de Alameda del Muelle.

 

4.- PLAZA DE IRENEO GONZÁLEZ.

 

Su primer nombre fue Plazuela Nueva.

Más tarde Plaza de la Sociedad Constructora de edificios urbanos. /1868)

Y también del Instituto.

 

5.- PLAZA DE ISABEL II

Ya en 1882, – dice Felipe M. Poggi – existía esta plaza con el nombre de esta Reina.

La reina más casquivana y promiscua de España, cuya designación como heredera del indeseable felón FERNANDO VII, vulnerando la borbónica Ley Sálica, desencadenaría las guerras carlistas que ensangrentaron España.

Popularmente ha sido conocida como Chorro de Isabel II, Chorro de Santa Isabel, y por La Pila.

Su nombre fue cambiado por el de Patricio Estévanez el 13 de mayo de 1931.

El 5/10/1936 la Comisión Gestora Municipal ocupante del Ayuntamiento tras la sublevación del 17 de julio de 1936, acordó restituirle su nombre.

El 18 de mayo de 1973 a PATRICIO ESTÉVANEZ se le dedicaría una calle.

Aunque para ser exactos habría que decir media calle.

Porque el tramo urbano comprendido entre la calle de La Marina y la calle de San Francisco presenta una peculiaridad singular.

El margen de los números pares (2, 4, 6, 8 y 10) está identificado con la placa de PATRICIO ESTÉVANEZ.

En el centro de este espacio urbano tenemos la estructura monumental de la fuente con sus chorros, que han dado origen a los nombres mencionados de Chorro de Isabel II, de Santa Isabel y de La Pila.

El lado contrario, de los impares, contiene tres fincas urbanas identificadas con los número 1, 3 y 5, y lleva la placa de San VICENTE FERRER, indicando la calle que continúa hasta el número 95 por la acera izquierda, y 90 por la acera derecha, donde desemboca, tras atravesar la calle Méndez Núñez, junto a la Palmera que está al lado del Parque Municipal dedicado al Alcalde SANTIAGO GARCÍA SANABRIA.

PATRICIO ESTÉVANEZ tiene también una glorieta con su nombre en este parque. Nuestro «prosparque

 

6.- PLAZA DE ISLA DE LA MADERA.

 

Antiguamente, se llamaba Plaza de Santo Domingo y daba acceso al Convento.

Luego, se denominaría Plaza del Teatro y así es comúnmente conocida.

El 21/02/1923 se acordó asignarle el nombre actual, en reciprocidad con Funchal, capital de la Isla de Tenerife.

 

7.- PLAZA DE LA PAZ,

 

Se llamó Plaza de Cuatro Caminos.

El 11/11/1918 se acordó asignarle el nombre actual para festejar el fin de la Guerra Europea.

 

8.- PLAZA DE PEDRO SCHWARTZ

 

Primero se denominó Plaza Veinticuatro de Enero

Después, Plaza del Hospital Militar.

El 19/02/1919 se acordó asignarle el nombre actual.

 

9.- PLAZA DEL PRINCIPE

Plaza del Príncipe de Asturias.

Alameda de La Libertad (¿1868?)

 

LA RESTAURACIÓN


Ya hemos visto que el 3 de enero de 1874, el General MANUEL PAVÍA Y RODRÍGUEZ DE ALBURQUERQUE, había irrumpido en el Palacio de Las Cortes, montado en su caballo, acompañado por unidades de la Guardia Civil.

Y que, con el paradójico título de Presidente de la República, el Duque de la Torre, General FRANCISCO SERRANO DOMÍNGUEZ gobernó, apoyado por los monárquicos, hasta el 29 de diciembre de 1874.

Fecha ésta en la que el general ARSENIO MARTÍNEZ CAMPOS, se pronunció en Sagunto, para derrocar al gobierno.

Este pronunciamiento fue muy bien manejado por ANTONIO CÁNOVAS DEL CASTILLO, para restaurar la monarquía, coronando al hijo de ISABEL II, quien reinará desde el 14 de enero de 1875 hasta 1885, con el nombre de ALFONSO XII.

Acabó así el denominado Sexenio Revolucionario, y se inició el periodo histórico conocido como la RESTAURACIÓN

Se establece así en España, un régimen basado en un eficiente sistema oligárquico, que pretendía emular al modelo del bipartidismo británico.

Sistema oligárquico, que a pesar de ello se mostró eficaz durante unos cuantos años, favorecido por la situación internacional.

Los dos líderes de los partidos monárquicos, ANTONIO CÁNOVAS DEL CASTILLO y PRÁXEDES MATEO SAGASTA, acordaron un pacto entre sus partidos, para la «estabilidad política».

No deja de ser curioso que ambos partidos se consideraban «liberales».

Se denominaban: Liberal-Conservador el de Cánovas y Liberal-Fusionista el de Sagasta.

El pacto entre ambos consistía básicamente en lo siguiente:

Intangibilidad de los principios de la Constitución, de tal modo que su reforma solamente podría ser acometida de acuerdo con las normas de la misma.

Cada partido se comprometía a respetar la gestión gubernamental del otro, mientras este ejerciera el poder, aunque la considerara errónea.

También cada partido respetaría la obra ejecutada por el anterior en el gobierno, aunque pudiera creerla equivocada, de tal modo que solo haría cambios de las decisiones por razones muy graves.

 

Este sistema político coincidió en su primera etapa con una coyuntura económica internacional depresiva, que canalizó fuertes inversiones extranjeras hacia España, a las que se sumaron los retornos de capitales españoles, tras perderse las últimas colonias en 1898.

En esta «Fiebre del Oro» se realiza el progreso industrial del Norte de España, con desarrollo de la industria siderúrgica y minera, y una potente marina mercante, acompañado por un plan de flota para la Armada, que contribuye al desenvolvimiento portuario.

En Cataluña la industria textil es modernizada.

Progresan las comunicaciones por el impulso dado al tendido ferroviario y el abaratamiento del transporte.

En agricultura, debido a la filoxera en Francia, crece el sector vitivinícola español, mientras retrocede el triguero de la España seca, con la importación de cereal.

Se produce un enorme crecimiento demográfico (más del 12% en 25 años) hasta alcanzar los 18,5 millones de habitantes en 1900, distribuido de modo desordenado e irregular territorialmente.

Lo cual, al no ir acompañado de un auténtico y sostenido desarrollo económico, provoca serios conflictos sociales.

La Constitución, conservadora, aprobada en 1876, mantenedora del poder constituido en toda su extensión, ha sido la que más tiempo ha resistido los avatares históricos.

Derogada y sustituida por la Constitución de la Segunda República Española de 1931, la aplicación de la Constitución de 1876, había quedado suspendida realmente desde 1923, con el pronunciamiento del General MIGUEL PRIMO DE RIVERA Y ORBANEJA.

Pronunciamiento que contó con la connivencia del Rey ALFONSO XIII, quien con su comportamiento devino en rey felón, por no cumplir con su deber de defender la Constitución que había jurado.

 

ONCE DE FEBRERO, REPÚBLICA, LIBERTAD, IGUALDAD, FRATERNIDAD


 Del libro Calles y Plazas de Santa Cruz de Tenerife publicado por Coronel de Artillería, retirado, Juan J. Arencibia de Torres, es este párrafo:

En el pleno del 29 de abril, se acordó denominar XI de Febrero al tramo comprendido entre la actual Plaza de la Paz y el puente de Mandillo (construido para salvar la torrentera que atravesaba el camino de Ronda y corría a espaldas del Jardín de Aclimatación); Veinticinco de Julio, al trozo comprendido entre el puente y la zona de arbolado existente; e Isabel II al último tramo.

He subrayado la última frase, de este texto de J.J. Arencibia, porque me parece que no cuadra con el contexto.

Como el Coronel Arencibia suele beber en fuentes ajenas, sin comprobar la pureza de su agua, he buscado en algunos libros de «autoridad histórica», para ver de dónde puede haber bebido en esta ocasión el conspicuo Coronel.

Y, hete aquí, que en la página 522 del cuarto tomo del libro HISTORIA DE SANTA CRUZ DE TENERIFE de ALEJANDRO CIORANESCU, acreditada «autoridad histórica», he encontrado este otro párrafo:

En A: 29/4.1873 se ha dividido en tres ramblas diferentes:

Rambla Once de Febrero, entre la plaza de la Paz y el puente de Mandillo: Veinticinco de Julio, de allí hasta el arbolado; e Isabel II, en su último tramo.

Por la similitud textual, podríamos colegir que nuestro conspicuo coronel JUAN J. ARENCIBIA ha bebido en la fuente del asimismo conspicuo acreditado historiador ALEJANDRO CIORANESCU.

A mayor abundamiento, en la página 524 del mismo tomo citado, el conspicuo CIORANESCU, ha dejado escrito:

ISABEL II (Rambla de). Nombre que llevó antiguamente una parte de la rambla del General Franco.

Y, abundando algo más, en la página 530 del recitado cuarto tomo del libro HISTORIA DE SANTA CRUZ DE TENERIFE, escrito por el conspicuo ALEJANDRO CIORANESCU, he encontrado este otro parrafito:

VEINTICINCO DE JULIO (Rambla).

Parte de la rambla del General Franco, llamada así en A: 29/4.1873.

Habida cuenta, comprobada, que diversos análisis han puesto de manifiesto que el agua que mana de la fuente de conspicuo CIORANESCU, adolece de falta de pureza, he acudido a la fuente original.

Al libro de Actas Municipales de la sesión del 29 de abril de 1873.

Folio 61 vuelto y 62:

En la Muy noble, Leal e Invicta Ciudad, Puerto y Plaza de Santa Cruz de Santiago de Tenerife Capital de la Provincia de Canarias, a veinte y nueve de Abril de mil ochocientos setenta y tres, siendo las ocho de la noche, se reunieron en las Salas Consistoriales para celebrar sesión ordinaria bajo la presidencia del Ciudadano José Suárez Guerra, los Ciudadanos Antonio Futyo, y Cesáreo Baudet, Tenientes Alcaldes, Manuel Savoie, Síndico, y Francisco C. Hernández, Manuel Ferreira, Ángel Hernández, Pablo Ferreira, Ángel Gámez y Gabriel Hernández, Concejales.

Mas adelante, al final de la página 65 vuelta que prosigue en la página 66 siguiente, figura un párrafo con este texto:

El Ciudadano Manuel Ferreyra manifestó que convendría dar nombre a las cuatro calles abiertas en el barrio que se está construyendo; y se acordó señalar con el de “La República” a la primera paralela a la carretera, “Igualdad” a la perpendicular a La República, “Fraternidad” a la segunda paralela a ésta y “Libertad” a la que también es paralela a la República y Fraternidad. Acordose* también denominar “Rambla del Once de Febrero” al trozo del camino desde el puente de Mandillo a la citada carretera, y “Rambla de veinte y cinco de Julio” al que desde dicho puente conduce hacia el arbolado.

Resulta evidente que, con estos acuerdos lo munícipes de aquel año 1873, dieron satisfacción a su fervor republicano y liberal.

Y, precisamente, por su fervoroso republicanismo y/o antimonarquismo, era impensable que aquellos personajes tan «republicanos», a los que el escribano denomina ciudadanos, siguiendo la costumbre dimanada de la Revolución Francesa, pudieran ni siquiera pensar en dedicar una calle a la casquivana reina Isabel II.

Por tanto habría que preguntar a los conspicuos escribidores de historias, ARENCIBIA y CIORANESCU, por qué añadieron tal frasecita, dedicando tal parte de la nuestra RAMBLA, a la casquivana Reina ISABEL II.

Reina tan indeseable como su madre, su padre y su abuela, MARÍA CRISTINA DE BORBÓN DOS SICILIAS, FERNANDO VII Y MARÍA LUISA DE PARMA, respectivamente.

Tres nombres, de tres bellacos personajes, ejemplos de bribonería, con el agravante de felonía añadida al indeseable rey Fernando VII, que han cubierto de ignominia a la dinastía borbónica, con deletéreo efecto sobre sus desdichados súbditos.

https://pedromedinasanabria.wordpress.com/2013/09/24/tres-reinas/

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En cuanto a la interpretación de que VEINTICINCO DE JULIO fue nombre de una parte de nuestra RAMBLA DE SANTA CRUZ, merecería otra discusión separada, que no viene al caso en este momento.

LA «MONARQUÍA POPULAR» DE AMADEO I (1871-1873)


Tras la partida al exilio dorado en Francia, de la casquivana reina Isabel II, el país queda bajo la Regencia del victorioso GENERAL FRANCISCO SERRANO DOMÍNGUEZ, mientrras se busca un monarca para el trono español.

Las Cortes Constituyentes se reúnen en Madrid el 22 de febrero de 1869, alumbrando la nueva Constitución Monárquica el 6 de junio de 1869.

El Monarca es encontrado en la figura de AMADEO I DE SABOYA, apoyado por el General Prim.

El 16 de octubre de 1870 las Cortes votan para elegir un Rey.

 De los 331 votos emitidos AMADEO DE SABOYA recibe 191 (61.4 %).

Con lo cual, AMADEO DE SABOYA es designado Rey de España con el nombre de AMADEO I.

Amadeo desembarca en Cartagena el 30 de diciembre de 1870.

El mismo día en que moría asesinado el General Prim, su principal valedor.

Amadeo I es entronizado el 2 de enero de 1871.

Tiene que afrontar dos guerras:

1.- La Primera Guerra de Cuba iniciada en octubre de 1868 con el grito de Yara, liderada por Antonio Maceo Grajales y Máximo Gómez Báez.

Guerra que sería denominada «la guerra larga», pues no acabó hasta la Paz de Zanjón en 1878.

2.- La Segunda Guerra Carlista contra el pretendiente CARLOS VII, que sería también una guerra larga, porque iniciada en 1872, no acabó hasta 1876.

Y no pudo con la agitación obrera y la pugna interpartidista.

Al negarse a disolver el Arma de Artillería, abdicó el 11 de febrero de 1873, enviando a las Cortes un acta de abdicación en la cual describe a los españoles como ingobernables.

AMADEO I DE SABOYA, abandona España y retorna a su ducado de Aosta en Italia, donde moriría en 1890.

EXPÓSITO Y SANTANA


Durante siglos,la Iglesia Católica Apostólica Romana detentó el monopolio incontestado del registro de bautismos, matrimonios y óbitos.

Derrocada la impúdica reina Isabel II de Borbón, por la revolución «Gloriosa» de 1868, enla Constituciónde 1869, fue proclamada la libertad de culto.

Como consecuencia de esta libertad hubo de ser creado el Registro Civil, en el cual anotar los datos de los españoles.

Por tanto, puede decirse que el Registro Civil es una institución jurídica relativamente reciente.

Fue creado por una ley de 17 de junio de 1870, publicada enla Gacetade Madrid del día 20 de junio de 1870.

Hubo que disponer la adquisición de 72440 libros y desarrollar el pertinente Reglamento, que sería publicado enla Gacetade Madrid de fecha 14 de diciembre de 1870, entrando en vigor el 1º de enero de 1871.

Esta ley y su normativa inscriptora perduraron más de ocho décadas.

El 10 de junio de 1957 sería publicada en el B.O.E nº 151, una nueva Ley de fecha 8 de junio de 1957, reguladora del Registro Civil.

Su Reglamento sería publicado como Decreto de 14 de noviembre de 1958 en el B.O.E. nº. 296, de 11 de diciembre de 1958, entrandola Leyen vigor el 1º de enero de 1959.

Sin embargo, la longa magna dela Iglesia CatólicaApostólica Romana de España, estaba presente en esta ley franquista, pues en la misma eran aceptados como documentos fehacientes los canónicos.

Consecuencia nefasta del monopolio registral ejercido durante siglos porla Iglesia CatólicaApostólica Romana, ha sido, y es, la forma en que han quedado marcados, los considerados hijos naturales o ilegítimos, los niños abandonados, y, en general, todos los nacidos de madres que no podían demostrar o declarar el nombre del padre engendrador.

En algunas ocasiones se bautizaba e inscribía al neonato de padre incógnito, con los apellidos de la madre. O con cualquier apellido ajeno.

Pero en otros muchísimos casos, a la criatura se le imponía además del nombre bautismal, el apellido EXPÓSITO, calificativo dimanado del aplicado a los niños abandonados en las entradas de las iglesias o tornos de los conventos y monasterios.

Por culpa de esa inicua praxis eclesial, varias generaciones de Expósitos y/o Santaneros, han quedado marcados indeleblemente, cargando, por su apellido, con una tacha culposa, que no se merecían ni merecen.

En documentos encontrados en los archivos, he podido constatar el caso de un conspicuo miembro dela ComisiónGestoradesignada para ocupar ilegítimamente el Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife, tras la rebelión militar del 18 de julio de 1936, cuyo apellido Expósito era ocultado escribiendo solamente E. Este conspicuo individuo, inscrito al nacer como Vicente Expósito Pérez, mutaría después de un tiempo en Vicente Barrios Pérez.

Por otro lado, a las criaturas recogidas en las instituciones asistenciales conocidas como Hospicio o Casa- Cuna, también se acostumbraba inscribirlas con el apellido Expósito.

En Gran Canaria, los eclesiásticos adoptaron la costumbre de encubrir el apellido Exposito, sustituyéndolo por Santa Ana, al socaire de que la catedral de la capital de Gran Canaria, tiene como patrona a la madre dela VirgenMaría.

De Santa Ana, por economía registral, devino el apellido Santana, tan común hoy en Gran Canaria, y extendido por todas las Islas Canarias.

Lo cual ha motivado que en Gran Canaria los expósitos sean conocidos como santaneros.

A propósito de esta “santanización”, – que no satanización -, me han contado una anécdota, que no me resisto a contar.

Anécdota que puede ser apócrifa como tantas anécdotas.

A un Juez peninsular recién llegado a Las Palmas de Gran Canaria, le pusieron a la firma unas inscripciones de recién nacidos.

El Juez se sorprendió al constatar que varios de ellos iban a ser inscritos con el apellido Santana. Preguntó al Secretario la causa de esa coincidencia, recibiendo como respuesta la explicación descrita de la malhadada costumbre eclesial santanera.

A aquel juez le pareció una iniquidad tal modo de inscripción, requiriendo al Secretario que le diera apellidos de la gente de alcurnia grancanaria. Como el interpelado Secretario aportara el apellido Bravo de Laguna, el Juez ordenó inscribir a aquellos niños santaneros como Bravo de Laguna.

Parece que en las distintas islas fueron seguidos modos similares al santanero grancanario, adaptados al santoral de cada isla. Ello explicaría apellidos como Sanfiel, Sanginés, Santacruz o dela Santa Cruz.

Con lo cual todas las criaturas así cristianadas, quedaron identificadas con aquella fineza de ser hijos naturales de no se sabe quien, marcando a toda su descendencia.

De mi memoria personal puedo aportar la falta de caridad cristiana, auténtica tropelía, que no anécdota, cometida por el párroco de la iglesia de San Juan deLa Laguna(Tenerife), quien leyendo públicamente un anuncio de boda inminente, – lo que se conocía como amonestación -, hizo constar que la novia era hija NATURAL.

Como este cura vivía en el Colegio Mayor San Fernando, de donde también era capellán, además de profesor de Religión en la universidad, algunos colegiales le afeamos su falta de caridad de cristiana. Su respuesta fue que había aplicado estrictamente el Derecho Canónico, materia en la cual estaba doctorado aquel cura, de apellido Cervantes, elevado a la jerarquía de canónigo por el obispo Luís Franco Gascón.

Esta nefasta marca eclesial ha interferido, y sigue siendo un obstáculo bastante insalvable, para establecer relaciones genealógicas, o de identificación de los ancestros, entre las personas apellidadas Expósito y/o Santana, que nada tienen que ver entre si, por no existir vínculo familiar entre ellas, a pesar de estar marcadas con esos apellidos.

Complicando más la labor de pesquisa genealógica, la propia Ley de 8 de junio de 1957, al tener en cuenta a las personas de apellido Expósito, brinda a éstas la posibilidad de cambiar dicho apellido.

Concretamente en su Reglamento, – Decreto de 14 de noviembre de 1958 (B.O.E. nº. 296, de 11/12/) -, dentro de la SubsecciónQuintaque trata del cambio o conservación de nombres y apellidos, se puede leer:

Art. 209. El juez de Primera Instancia puede autorizar, previo expediente:

1. El cambio del apellido Expósito u otros análogos, indicadores de origen desconocido, por otro que pertenezca al peticionario o, en su defecto, por un apellido de uso corriente.

La Leyde 8 de junio de 1957, reguladora del Registro Civil, ha sido modificada paulatinamente, para adaptarla a los nuevos derechos proclamados en la actual Constitución Española, así como a resoluciones emanadas del ámbito jurídico europeo, y muy recientemente, en los aspectos de reconocimiento de sexo y definición de matrimonio entre personas del mismo sexo.

Pero la mayoría de su texto está intacto, y vigente. Muestra de ello, es este botón, calcadito del artículo 209 citado anteriormente:

59. El juez de 1.ª Instancia puede autorizar, previo expediente:

1. El cambio del apellido Expósito u otros análogos, indicadores de origen desconocido, por otro que pertenezca al peticionario o, en su defecto, por un apellido de uso corriente.

De todo lo expuesto, creo que puede concluirse, que es muy inviable intentar establecer relaciones o vínculos familiares entre los ascendientes y descendientes de expósitos y/o santaneros canarios.