MASONES EN SANTA CRUZ DE TENERIFE


 

LA LOGIA TINERFE

El funcionario de mayor rango en emolumentos de Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife, MANUEL BATISTA GARCÍA, Depositario de Fondos, en su obligatoria e ineludible Declaración Jurada, fechada el 17 de julio de 1937, previa a la Depuración Política a la cual habría de ser sometido, expone:

 

Debo hacer presente que por el año 1.884, aproximadamente, pertenecí a una logia, extinguida unos dos años después, y llamada Tinerfe núm. 114, sin que sepa más de este asunto y sin que me sea posible especificar fechas. Desde entonces nada he vuelto saber de masonería.

Así consta en el Legajo 54/10, que contiene el Expediente de Depuración Política, del cual resultaría exonerado, al ser declarado SIN RESPONSABILIDAD.

 

LA LOGIA AÑAZA

Sin duda alguna la logia masónica tinerfeña por antonomasia, dada su gran importancia y categoría, fue la LOGIA AÑAZA.

En 1899, los masones JOSÉ ARADO CANAL, MIGUEL RODRÍGUEZ TRUJILLO y ALFONSO TRUJILLO HERNÁNDEZ, compraron por algo más de veinte mil duros, un solar en la calle San Lucas de Santa Cruz de Tenerife, donde sería construída la mejor edificación masónica de España, que ocupa la finca urbana que lleva el número 25 de dicha calle San Lucas.

En 1904, la Logia Añaza nº 270, que desde 1903 estaba bajo la obediencia del Gran Oriente Español, inauguró un majestosos templo masónico, de tres cuerpos, que no estaba totalmente terminado. La construcción total de mismo no sería completada hasta poco antes de la sublevación militar desencadenante de la terrible guerra civil española de 1936-1939.

El 12 de enero de 1905 fue inscrita en el registro la Asociación denominada La Respetable y Benemérita Logia Capitular Añaza número 270, afiliada a la Gran Logia de Canarias (Gran Logia Española).

En 1907 los titulares de la propiedad, transfirieron el edificio a dicha asociación, mediante «venta».

Este templo masónico funcionó como tal, y además de ser su centro administrativo, también se utilizó como escuela masónica, albergando, entre 1911 y 1936, una institución libre de enseñanza.

Luego el templo pasaría a la Logia Añaza nº 1, que dependía del Supremo Consejo del Grado 33, entidad del Gran Oriente Español, autorizada legalmente por el Gobierno Civil de Madrid en 1922,

En 1923, sería integrada en la Gran Logia de Canarias, bajo la obediencia de la Gran Logia Española.

Finalmente, volvió a pasar a la Logia Añaza nº 270, que estaba integrada en el Gran Consejo Federal Simbólico del Grande Oriente Español.

Todo ello fruto de las sucesivas escisiones producidas dentro de la Masonería Española.

Curiosamente, a pesar de tantas mudanzas de manos masónicas, la propiedad jamás cambió su titularidad en el registro de la propiedad, según la escritura de compraventa de la notaría de don Rafael Calzadilla, fechada el 14 de julio de 1907, en Santa Cruz de Tenerife.

* * * * *

SEGUNDA REPÚBLICA Y GUERRA CIVIL

En España, en 1931, durante la redacción y discusión del texto de la Constitución de la Segunda República, los masones jugaron un papel muy significativo.

La Constitución de la Segunda República recogería en su Declaración de Principios, libertades reclamadas y proclamadas por los masones, tales como la igualdad ante la Ley, el derecho a justicia gratuita, la separación Iglesia-Estado, el matrimonio civil y el divorcio, la legitimación de los hijos naturales, y la enseñanza neutra, obligatoria y gratuita, además de que el gobierno fuera elegido por sufragio.

Producida la sublevación militar del 18 de julio de 1936 en Tenerife, las fuerzas franquistas ocuparon los locales de las logias masónicas canarias: Añaza en Santa Cruz de Tenerife, Acacia nº 4 de Las Palmas, y Abora nº 2 en Santa Cruz de La Palma.

En la ocupación del templo masónico de la calle San Lucas en Santa Cruz de Tenerife, participaría el sargento JACINTO CASARIEGO CAPRARIO, conspicuo masón, por orden del Coronel de Estado Mayor Teódulo González Peral, del cual se ha dicho que también era masón, hecho bastante habitual en altos mandos militares. Como muestra, basta con citar solamente dos nombres, MIGUEL CABANELLAS y GONZALO QUEIPO DE LLANO, ambos generales golpistas.

Sin embargo, su actuación como voluntario del 18 de julio de 1936, no libraría, posteriormente, a JACINTO CASARIEGO CAPRARIO del trance de verse sometido al preceptivo Expediente de Depuración Política, por haber sido masón, ya que los jefes alzados disponían de su ficha masónica en la cual constaban estos datos:

Nombre profano: Casariego Caprario, Jacinto

Nombre Simbólico: Copernico

Grado: 18

Fecha de alta: 27-12-1920

Estado actual: Activo

Naturaleza: Santa Cruz de Tenerife

Profesión: Empleado

Logia: Añaza

Observaciones: 1892 (Sargento de Infantería hoy)

 

DEPURACIÓN POLÍTICA

 

En la Depuración Política efectuada en el Ayuntamiento de Santa Cruz por los vencedores de la guerra civil, resultaron expulsados de la función pública, por haber sido masones, estos ocho funcionarios:

1.  OTILIO ARROYO HERRERA Arquitecto Jefe
2.  MIGUEL CASTRO ALBERTOS Guarda Parques
3.  PEDRO DÍAZ PLATA Aparejador
4.  AGUSTÍN LEÓN VILLAVERDE Oficial 3º
5.  MANUEL MARÍN TAPIA Aparejador honorífico
6.  NORBERO MORALES RUFINO Oficial
7.  ESTEBAN NÚÑEZ BARRIOS Agente Ejecutivo
8.  JOSÉ BENIGNO SICILIA GONZÁLEZ Oficial de 1ª

Este último vería conmutada su pena, posteriormente. Sería readmitido como funcionario, aunque en un puesto de inferior categoría.

Tuvieron la fortuna de resultar exonerados, estos dos masones confesos:

 

MANUEL BATISTA GARCÍA Depositario de Fondos
LUÍS FRAGA GARCÍA Médico

LA LOGIA AÑAZA


Sin duda alguna la logia masónica tinerfeña por antonomasia, dada su gran importancia y categoría, fue la Logia Añaza.

En 1899, los masones JOSÉ ARADO CANAL, MIGUEL RODRÍGUEZ TRUJILLO y ALFONSO TRUJILLO HERNÁNDEZ, compraron por algo más de veinte mil duros, un solar en la calle San Lucas de Santa Cruz de Tenerife, donde sería construída la mejor edificación masónica de España, que ocupa la finca urbana que lleva el número 25 de dicha calle San Lucas.

En 1904, la Logia Añaza nº 270, que desde 1903 estaba bajo la obediencia del Gran Oriente Español, inauguró un majestosos templo masónico, de tres cuerpos, que no estaba totalmente terminado. La construcción total de mismo no sería completada hasta poco antes de la sublevación militar desencadenante de la terrible guerra civil española de 1936-1939.

El 12 de enero de 1905 fue inscrita en el registro la Asociación denominada La Respetable y Benemérita Logia Capitular Añaza número 270, afiliada a la Gran Logia de Canarias (Gran Logia Española).

En 1907 los titulares de la propiedad, transfirieron el edificio a dicha asociación, mediante «venta».

Este templo masónico funcionó como tal, y además de ser su centro administrativo, también se utilizó como escuela masónica, albergando, entre 1911 y 1936, una institución libre de enseñanza.

Luego el templo pasaría a la Logia Añaza nº 1, que dependía del Supremo Consejo del Grado 33, entidad del Gran Oriente Español, autorizada legalmente por el Gobierno Civil de Madrid en 1922,

En 1923, sería integrada en la Gran Logia de Canarias, bajo la obediencia de la Gran Logia Española.

Finalmente, volvió a pasar a la Logia Añaza nº 270, que estaba integrada en el Gran Consejo Federal Simbólico del Grande Oriente Español.

Todo ello fruto de las sucesivas escisiones producidas dentro de la Masonería Española.

Curiosamente, a pesar de tantas mudanzas de manos masónicas, la propiedad jamás cambió su titularidad en el registro de la propiedad, según la escritura de compraventa de la notaría de don Rafael Calzadilla, fechada el 14 de julio de 1907, en Santa Cruz de Tenerife.