REGISTRANO CAUSA 95 DE 1936 EN AUDITORÍA DE LAS PALMAS


 

M.8,237,507  
  4

AUDITORIA DE GUERRA

 
DE

CANARIAS.

 
Numero 205.  
  La causa que V.S. instruye
  por el presente delito de rebe-
  ion Militar por todos los he-
  chos perpetrados en esta Capi-
  tal de tal naturaleza a partir
  del 18 de Julio ultimo, ha sido
  registrada con el numero 95
  de 1936.
  Las Palmas 3 de Agosto 1936

 

EL AUDITOR.

[Firma rubricada de RAFAL DÍAZ-LLANOS LECUONA]

 

[Al pie]

Sr Capiian Juez Instructor Don Cristobal Garcia Uzuriaga

Cfr.: Archivo del Tribunal Militar Territorial 5.- 13437-437-7.- Causa 95 de 1936.- Folio 4.

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CONDUCIENDO LUIS PADRÓN PADRÓN


J.2,974,842

Numero 16

3

En Las Palmas a las 14h del dia 3 de julio de 1936 comparecen en esta Comandancia Militar los Guardias de Seguridad José Dominguez Hernandez, y Esteban Santana Peñate conduciendo un individuo, llamado Luis Padrón Padrón, natural de “El Pinar (Hierro), soltero, de 21 años de edad profesión pinche de cocina; el cual fue detenido, por haber sido uno de los los individuos que han hecho los disparos a la fuerza publica como consta en la hoja adjunta, el cual es comunista,

 

Cfr.: Archivo del Tribunal Militar Territorial 5.- 13437-437-7.- Causa 95 de 1936.- Folio 3.

* * * * * * * * *

Por la posición de este documento manuscrito dentro de la Causa 95 de 1936, detrás del folio 2 datado el 3 de agosto de 1936, es obvio que lo descrito no sucedió en 3 de julio de 1936.

MEMORIAS DE LA MADRASTRA DE MATÍAS LÓPEZ MORALES


Hoy 1 de Julio de 1936 empiezo a escribir mis memorias. Empezando que presencié el consejo de Guerra celebrado el 26 y 27 de Enero de 1937, en el Cuartel de Ingenieros de la Isleta. En él había muchos hombres y un solo militar que era mi hijo Matías, fue el último que sentenció a muerte el fiscal teniente Dolla Manera, sobrino del General Dolla de la Hoz, luego de firmar la pena de muerte le dijo si el acusado tenía algo que alegar que se ponga de pie y lo diga, se puso de pie y dijo : “ Señores del Consejo yo les ruego que tomen en cuenta mi conducta militar y civil, pues nunca se me ha arrestado ni se me ha llamado la atención, siempre he cumplido con mi deber”. Había seis capitanes en el consejo de guerra, nadie contestó nada. Él salió, yo también salí de la sala, se despidió de mí y se lo llevaron en un cochito pequeño al castillo de San Francisco. A mí se me acercó el auditor de guerra y me dijo “Señora, embarque usted esta noche para Tenerife que yo tengo a mi hijo en el Hotel Parque y voy esta noche para Tenerife, va usted con nosotros que mi chofer me espera en el muelle, desayuna en casa y luego va a la comandancia que mi chofer la lleva y le indica por donde tiene que entrar, pero sin que lo vean a él ni a mi coche”. Así pues me llevó y llegué a la entrada. Afuera había varios militares. Me preguntaron qué deseaba y les dije “hablar con el General Dolla” y me dijeron “pase” y fui la primera visita. Yo llevaba varios días sin tomar ni agua, me moría de fatigas. A las diez de la mañana se abrió una puerta al fondo del salón y salió un capitán y me preguntó qué deseaba y le dije que hablar con el general Dolla y me dijeron “pase, es la primera esta señora”. Al entrar en la sala a la derecha estaba una mesa y un señor mayor con la guerrera llena de medallas y cruces. Puse la mano en la esquina de la mesa, me arrodillé y le dije “mi general, vengo a pedir clemencia, que ayer me condenaron un hijo a muerte y no tiene causa y no tiene causa ninguna para eso”.

Él dijo: “Capitán ayudante, ponga a esta mujer de pie” y dirigiéndose a mí, me dijo “señora, me parte usted el corazón pero no puedo hacer nada porque esa condena hace tiempo que la tiene el generalísimo en Burgos”.  Yo le contesté “perdone usted, mi general, pero todavía no ha llegado aquí, porque el señor que la trae no ha llegado”. Me contestó el general “señora, no puedo sino autorizarla a que ponga un telegrama pidiendo el indulto” y dijo ”Capitán Ayudante, escriba este texto: madre afligida ruega indulto para su hijo condenado a muerte Matías López Morales con motivo de la Semana Santa” y me dieron el papel que había dictado el general. Luego dijo “Capitán, acompañe a la señora fuera” y me cogió por el brazo izquierdo y me llevó a la puerta por donde había entrado y bajando la escalerilla de madera, toda vieja, moviéndose, yo iba agarrada al pasamanos de la derecha y él pegó la boca a mi oreja, dándome pequeños mordiscos y diciéndome “venga, esta noche sobre las doce, y ahí delante de ese bajo, ese árbol, nos damos un paseíto, nos tomamos unas cervecitas y yo le doy la vida de su hijo”. Yo giré la cabeza, lo miré y le dijea ese precio no compro la vida de mi hijo yo”. Me soltó de un empujón y se volvió para atrás, y si no se tiran los soldados a mantenerme y me ayudan a terminar de bajar, hubiera caído al suelo, pues yo me iba muriendo, pregunté a los soldados dónde quedaba telégrafos, pues yo no había estado nunca en Tenerife, puse el telegrama y salí para el muelle. Era mediodía, por la noche saldría el correo para Las Palmas. Serían estas fechas 28 y 29 de Enero de 1937.

Mientras Doña Carmen Delgado Expósito esperaba para hablar con el General Dolla La Hoz en la comandancia militar de Santa Cruz de Tenerife el 28 de Enero de 1937 llegaron allí unas monjas y empezaron a hablar con Doña Carmen, le preguntaron por el motivo de su visita al general, Doña Carmen les contestó “Vengo a pedirle clemencia al general porque me condenaron a muerte a un hijo ayer”. Las monjas contestaron “pues si lo han condenado es porque es un malhechor y tiene causa para eso”…

     El correo llegó al muelle de Santa Catalina por la mañana a eso de las ocho, casi no salgo del correo, iba por el muelle de Santa Catalina y no creía llegar al parque porque venía totalmente mareada, las casetas y la marquesina me corrían hacia atrás. Por fin llegué al parque y en vez de ir a casa cogí la guagüilla y me fui a la Comandancia Militar del Estado Mayor, pedí al oficial de guardia hablar con el Comandante, me pasaron a una sala y me dijeron “siéntese que el comandante viene más tarde”.

Eran las nueve de la mañana cuando entré en la sala, cerraron la puerta y yo quedé allí, a oscuras. No sé ni cuánto tiempo pasó, lo que sé, y no se me olvida, es que mis lágrimas no dejaron de rodar. No sabía que hora era porque estaba a oscuras, perdí el conocimiento y volví a despertar. De pronto se abrió una puerta, se encendió una luz y entró el comandante y empezó a dar gritos “¡qué mujer es esta! Decía ¿cuándo ha entrado?. Y como yo le dije que a las nueve de la mañana, mi comandante, él llamó al guardia, y al sargento y les echó una bronca de miedo y ellos le contestaron que no sabían nada porque a ellos al hacer el relevo los salientes  no les habían dicho nada, y ellos habían hecho el relevo a mediodía.        

     Entonces el comandante se serenó un poco y se acercó a mí y me dijo “señora, ¿a qué ha venido usted? Le dije que a saber de mi hijo, si lo habían matado o dónde estaba para ir a verlo. Me contestó “señora, ahora no puede ir, es de noche, yo le hago un pase por tiempo indefinido y yo mando un ordenanza a llevarla a casa, y usted se baña, se acuesta, descansa, que no se mantiene usted en pie, y mañana, a la hora que usted quiera va al castillo, y está todo el tiempo que quiera pues el pase es por tiempo indefinido y si le ponen resistencia, porque allí el que hace de comandante es de apellido Barragán, si no la deja entrar, usted le enseña el pase, pero no se lo deje, consérvelo en lo que necesite, vaya siempre que quiera. Usted puede estar noche y día, y si le dicen algo le dice usted que me llamen a mí, porque él tiene que cumplir mis órdenes”.

  Al día siguiente llegué temprano al castillo y presenté el pase al cabo de guardia, entró y volvió y me dijo “pase”. Entré y vi un cerrojo, abrieron la puerta y lo trajeron a la sala de visitas, donde yo esperaba y después de saludarme me dijo “que demacrada está”. Le contesté que había estado mala esos días, pero nunca le dije que había ido a Tenerife. Estuve con él hasta las doce que a esa hora cambiaban el relevo, me dijeron que tenía que salir y más tarde podría volver a entrar con el otro que entrase. Así lo hice, me marché a casa y de nuevo volví. Le llevé un termo con café, fruta y cigarros virginios que eran los que él fumaba y después, de ese día en adelante seguí diariamente seguí mañana y tarde yendo. Le llevaba de todo, cuatro y cinco cajas de cigarros, un termo con café por la mañana, y otro por la tarde, y ropa limpia, dulces y fruta. Me dijo “si buenamente puede comprar un ajedrez, tráigamelo para enseñarla a jugar y así nos distraemos”. Yo le decía “dígame lo que le hace flata que tengo dinero, pues su padre me manda bastante” y lo único que yo recibía mensualmente eran sesenta pesetas que me las venía a traer de la comandancia. Él creyó que era verdad, que yo tenía mucho dinero y me pedía libros buenos por buenos autores caros, pero yo cogía fiado, pues gracias a Dios, dos tiendas me decían lleve lo que le haga falta. Le fui llevando desde blocs grandes y pequeños hasta estilográficas, tijeritas, espejos… No le privé de nada, era tan bueno y agradecido que se merecía todo, y al despedirme de él pro la noche me daba un beso en la frente y me decía “Hasta mañana o hasta nunca, pues de noche sacan a algunos y no regresan más”.

Siempre me estaba encargando que le dijera a mi madre que cuidara al hermanito pequeño, pues el niño tenía 6 años de edad y yo apenas lo veía, pues desde el día 29 de enero de 1937 que regresé de Tenerife y me dieron permiso por la noche para ir a verlo y me dieron el pase por tiempo indefinido no dejé de ir mañana y tarde al castillo hasta que se hacía de noche. La principal razón era para acompañarlo y que respirara aire puro, pues desde que yo salía todavía en la puerta ya oía el cerrojo de la puerta de la mazmorra, no tenía más aire que el que entraba por las rejas de hierro. Yo nunca entré pero por fuera se veía que era un muro por delante donde estaba la puerta, lo demás, bajo tierra.

Desde que yo llegaba lo sacaban y nos asentábamos en un banco rústico de madera y allí junto a mí tomaba café del que yo le llevaba y fumaba y jugábamos al ajedrez. Hablábamos y pasaba las horas tomando aire fresco y sol, y le hacía juguetes de papel al hermanito y le escribía unas letras casi todos los días, aun conservo algunas de ellas y me gustaría poner aquí la fotocopia.

Matías era el único que estaba encerrado así, yo veía a los demás presos andando, andando, de un lado para otro y sentándose por allí. Eso no lo puedo asegurar, pero es lo que veía.

Ahora voy a contar la gran alegría que recibió cuando llegó el indulto pues él creyó que ya salía para casa, pero por desgracia no fue así. Pues el mismo comandante que le comunicaba el indulto le dijo: ” de momento no puedes marcharte a casa, porque eres el primer indultado, y las familias de los demás se amotinarán y habrá una nueva revolución, de modo que de aquí te pasaremos a la prisión civil, y de allí, en un despiste, te marcharás a casa”.

¡Qué amarga realidad! Seguí encerrado noche y día, yo todos los días pasaba por la comandancia militar a preguntar al comandante de Estado Mayor qué pasaba, qué el tiempo se hacía muy largo, y ya casi hacía dos meses que el padre y Don Juan Fontan desde Fernando Poo lo creían libre puesto que estaba indultado por Franco desde el 29 de Enero de 1937.

Qué alegría y cómo se truncó esa fecha, que el día 29 de Marzo lo sacaron, lo sacaron al mediodía, diciéndole que lo traían para casa. De la alegría repartió todo lo que tenía a los que quedaban allí presos en el Castillo y deseándoles mucha suerte les dijo “hasta luego”.

Luego, cuando se dio cuenta de que pasaban de largo, les preguntó a la pareja que lo llevaba en un cochillo pequeño de color rojo ¿a dónde me van a llevar?. La pareja le dijo “a Ingenieros, a la revisión de la causa”, pero cuando se dio cuenta en lugar de entrar en Ingenieros seguían al campo de tiro.

Entonces, en  una cuartilla, manteniéndola en la palma de la mano, me escribió “Carmen, venga a verme. No quiero que llore. Tráigame una caja de cigarros Virginios aunque no creo que tenga tiempo de fumármelos” pues pensaba mandarla con un soldado, pero cuando llegó a las baterías, me encontró esperándolo. Se abrazó a mí ¿cuándo se enteró usted?. Le contesté que la noche anterior, cuando había llegado del castillo. Llegó a casa el mimo comandante que había traído el indulto y me dijo “Le vengo a traer una noticia muy triste y en secreto porque esto lo he hecho yo por mi cuenta, por si usted puede hacer algo esta noche”.

Yo no dije nada en casa y corrí a la comandancia, a preguntar si mi marido me había mandado algún dinero, pues me hacía falta para comprarle ropa a mi hijo, que estaba pasando frío en el castillo. Esto lo dije para despistar lo que ya sabía y de paso pregunté ¿pero cuando lo van a soltar que ya hace ocho meses que lo tienen encerrado noche y día?. Me dijo “ya saldrá pronto de allí”. Seguí al castillo, entré a preguntar por él, ¿pero a qué vuelve si hace poco que salió? Yo le contesté que me había enterado que al día siguiente saldría correo para Fernando Poo y quería que él le escribiera al padre. Yo antes de entrar, como llevaba la cara descompuesta me estuve tirando agua que había fuera en unos bidones llenos porque estaban arreglando el puente de entrada que era de tablas viejas y lo estaban arreglando de mampostería.

El agua estaba con una capa de cal y cemento pero como Dios es todopoderoso me refrescó la cara y me descongestionó de tal manera que él me encontró sonriente y contenta y me dijo” yo ahora no escribo, que estoy con mucho frío, a ver si usted me puede terminar el pijama de franela que le encargué ayer”, “pues lo tengo a falta de los botones, le contesté, mañana se lo traigo temprano para que lo estrene mañana mismo”. Luego nos despedimos como siempre, me besó en la frente y la palabra de siempre “Hasta mañana o hasta nunca”.

Todo lo más de prisa que pude llegué a casa y sin un segundo de descanso corté por el modelo y medidas que él me había dado anteriormente y me quedé cosiendo toda la noche. Dios me ayudó y al amanecer lo tenía terminado, lo empaqueté con todo cuidado con más ropa y hasta como si fuera a seguir allí, le llevé el desayuno como otras veces lo hacía, con su termo con café y corrí para el castillo como de costumbre. Él quedó tan contento, y yo fingiendo una tranquilidad que a duras penas podía contener. Pero Dios me ayudó. Se tomó el desayuno y fumaba todo contento con su pijama. Tan bonito, blanco manteca y pespuntes y botones azules, era de abrigo, bueno y bonito. ¿Quién le diría a él que aquel pijama iba a ser su mortaja?

Yo conteniendo mi amargura, jugamos una partida al ajedrez, hablamos de muchas cosas y reímos como si nada fuera a pasar. Luego a las once y media me llamaron diciéndome que tenía que marchar. Yo les decía que no, que yo tenía pase por tiempo indefinido, pero no me dejaron. Hasta luego, nos dijimos. A mí el tiempo me parecía interminable, luego para llegar a casa y coger de nuevo un termo con café, y unas cajas de cigarros, y tomar un taxi, y correr para la Isleta.

Pregunté a unos soldados que vi por allí que dónde estaban los que iban a fusilar, y me contestaron que en unas baterías que no se veían pero que siguiera el coche por una vereda de tierra y polvo que pasaba por el campo de tiro y seguía dando unas vueltas llegaría a las baterías, que estaban de debajo de tierra, pero que la vereda llegaba hasta ellas. De ese modo llegué a una zanja, bajé del coche, y luego bajé una veredita de tierra y a lo largo de la zanja estaban unos cuantos soldados y me dijeron que aún no había llegado nadie pero que pasara, que pronto llegarían. En seguida llegó un jeep con cuatro hombres y detrás el mío en un cochillo rojo pequeño acompañado por una pareja de la Guardia Civil.

 Cuando Matías me encontró allí quedó sorprendido y emocionado, pues creía que yo no sabía nada de aquel amargo drama. Pusieron a cada uno en una batería, especie de cueva, y dos soldados a hacerle guardia en la puerta de entrada con fusiles y bayonetas caladas. Del hueco donde nosotros estábamos oímos los llantos y los gritos de los cuatro paisanos que trajeron del Penal de Gando y el mío decía “¿por qué serán tan cobardes delante de los verdugos?”.

En seguida llegaron muchos falanges corriendo y los chicos que estaban guardando la salida estaban haciendo guardia llorando con los ojos hinchados, que tenían que mantener el fusil con las dos manos y Matías les decía “esténse tranquilos para que puedan matarme ya que han mandado a mis mejores compañeros”.

Para que sufrieran más llegó un teniente llamado Simeón, que era hermano del cura que estaba en San Francisco, con una botella de coñac y le dijo “toma muchacho, tómate un buche para que te serenes”. Matías le contestó:  ”¿ más sereno me quiere? Usted es el  que no lo está, yo no bebo nunca, y hoy menos lo haré. Estoy escribiendo a mi padre varias cosas, y hablando con mi madre que es un ser extraordinario y ha venido a acompañarme hasta el último momento en que me van a asesinar después de estar indultado dos meses y mi padre voluntario sirviendo en Fernando Poo, que con los accidentes que han pasado allí está vivo de milagro. Ya que usted me ha traído el coñac se lo agradezco, yo desearía una botella de agua para refrescarme la boca”.

El teniente se marchó, y al rato volvió con una botella de agua abierta. Él me dio a tomar a mí, y luego tomó él, y la iba a poner en el suelo y le dijo el teniente “la botella no se puede quedar aquí”. Entonces le contestó él: “La botella no se puede quedar aquí porque cree usted que me voy a ensuciar las manos dándole un golpe con la botella. Yo soy un hombre honrado y hasta hoy tengo mis manos limpias y mi conciencia tranquila”. Le devolvió la botella.

En este momento llegó un cura y le dijo “muchacho, confiésate que es el último momento de tu vida”. Él miro de arriba abajo, y le dijo “No señor, mi vida no se sabe lo que podría durar, porque Dios me la dio y él es quien podía quitármela, pero usted viene aquí a apadrinar el crimen. Su puesto está ante un jefe a decir que no sea un criminal despiadado dando órdenes de matar a hombres que no han cometido ningún delito y siempre han cumplido con su deber de ciudadanos trabajadores y honrados, muchos de ellos padres de familias, dejando huérfanos niños y mujeres sin amparo y sin consuelo de nadie”. El cura dio media vuelta y no volvió, pero a los demás los hacía confesarse, y a los que estaban llorando les hacía llorar más, diciéndoles que se confesaran y arrepintieran si habían matado a alguien o si tenían armas escondidas, y ellos contestaban llorando desconsoladamente que no habían hecho nada malo, que por qué les iban a matar y gritaban ay, mis hijos y mi mujer y mi madre!.

Y nosotros sufriendo mucho al oírles decir estas palabras, pues este gran drama hay que pasarlo para saber lo que se siente y no poder remediar nada. ¡Ay Dios mío, gritaban, qué pena, qué dolor!… Y nosotros hablando con serenidad y a duras penas él escribía, y otras veces dándome consejos para que educara bien al hermanito pequeño, que estaba seguro que crecería y sería muy bueno como él le había inculcado, y como usted sabe hacerlo, y yo que no lloré delante de él pedía a Dios que me diera fuerza para resistir y estaba aparentemente tranquila y muriéndome de pesar por dentro de mi ser…”

Y pensar que las hermanas de la madre decían que estaban contentas, pues unas primas que fueron a darle el pésame quedaron asombradas cuando les contestaron que no sentían ninguna pena porque lo quitaran del medio, que era un rojo y que la madrastra tenía la culpa de que lo mataran.

Los amigos de mi hijo Matías reunieron el dinero necesario para comprar la caja y el nicho y la lápida, y se lo dieron a un primo de la madre de Matías, para que se ocupara de comprar todo ya que yo estaba muy agotada y afligida. El primo compró el nicho y la caja, y puse el nicho a nombre de él, una hermana le dio el papel de propiedad. La lápida no se compró, ni tampoco pusieron flores, yo iba dos veces por semana a ponerle flores y ellos se quedaron con el dinero.

A los diez años, en 1948 murió el único hijo que me quedaba y aunque se le pidió el papel del nicho para enterrar a mi hijo junto con Matías no lo quisieron entregar, decían que el nicho era propiedad de ellos. Entonces mi hijo fue enterrado en una fosa del cementerio del Puerto de Guanarteme.

Por eso, un día fui yo acompañada de otra señora a una tienda de comestibles que tenían en la calle General Mola, que allí estaba el matrimonio atendiendo, y les pedí por favor que me dieran el permiso para sacar lo restos de Matías y traerlos al panteón que yo tenía en el cementerio del Puerto, y que el nicho se lo quedaran ellos, que yo no lo quería. Ellos me insultaron de mala forma, dándome gritos que me quitara de delante de ellos, que yo era una roja. No les contesté nada, ni una sola palabra y nos marchamos asombrados al ver que había gente tan mala y tan informal.

Mi hijo Matías me había encargado saliendo él para el campo de tiro a morir delante de las balas asesinas que como lo mataban por rojo, que le cubriera la cara con un paño rojo. Yo así lo hice, compré un metro de seda roja y flores también. Hice esta compra muy temprano, de mañana de paso que iba para el cementerio que el comandante Juez el día anterior por la tarde del 29 de marzo de 1937 me dijo : Usted no se puede quedar aquí sola esta noche, venga mañana temprano, que yo estaré aquí”. Pues llegamos a un tiempo. Cuando lo pasamos a la caja que le compramos, pues la que él llevó al campo de tiro era de prensado malo y la votamos para un lado, yo le limpié la cara y el lado derecho e izquierdo que estaba embarrado de sangre y tierra, pues al darle el tiro de gracia, el compañero de oficina estaba temblando y se lo dio en el ojo en lugar de dárselo en la sien. Estaba aquella masa de sangre en la guerrera, lo tapé con varios pañuelos y luego le cubrí el rostro con un paño rojo. Yo no lloraba pero sí decía ¡ay mi hijo, como te acribillaron a balazos las balas asesinas! Y el comandante me decía a mi lado “calma señora, es usted admirable”. Luego compartí el ramo de rosas rojas entre todos, eran cinco con el mío.

Más tarde llegó una mujer dando gritos y con palabrotas insultando a Franco, la mandaban a callar, pero no se callaba. Entonces no sé lo que hicieron con ella, yo no la ví más.

A las cuatro en punto el día treinta de marzo de 1937 dijo el comandante “vamos a ir dando sepultura a los demás, el suyo lo dejamos para el último para que usted esté más tiempo aquí con él”. El mismo cura que estuvo en la batería estaba allí y delante de cada uno les iba diciendo un responso, cuando le tocó al mío que lo llevaban cuatro soldados cargando la caja el comandante les dijo Lleven la caja bajita para que la madre le lleve la mano puesta encima hasta llegar al nicho”. Luego mientras caminábamos se acercó el cura a decirle un responso, yo le dije Haga usted el favor de retirarse, y así lo hizo, y mientras subían la caja al nicho el comandante mandó a un soldado a buscar una silla o un banco “para que la señora se siente mientras terminan de tapar el nicho”.

Luego de quedar el nicho tapado y con las iniciales y fecha  puestas 30 de marzo de 1937, me dijo a mí el comandante Ahora yo la llevo a casa y yo le dije Muchas gracias, ahí afuera me espera un coche para llevarme a casa, por lo tanto, se lo agradezco mucho, pero voy con el mismo que me trajo.

 

Cuando se aproximaba la hora del asesinato de los cinco reos de San Lorenzo el día 29 de marzo de 1937, a las cuatro de la tarde, pasaron por los alrededores de las baterías donde estaban en capilla los cinco reos un grupo de falangistas que iban a presenciar el asesinato como el que iba para una fiesta y Doña Carmen que los vio pasar les dijo “corran que se les escapa la fiesta”. Entre ese grupo iba un señor muy gordo, iba tan sofocado que llevaba la lengua fuera.

El día 28 de octubre de 1936 cuando a Matías López Morales lo llevaron del castillo al Cuartel de San Francisco para la petición fiscal, le preguntaron si deseaba alguna cosa y él les dijo “solamente quiero que dejen ir a mi madre a verme y visitarme al castillo”.

Doña Carmen Delgado Expósito con documento nacional de identidad nº 42.714.122 con domicilio en Las Palmas de Gran Canaria, c/ Emilio Zola, número 71. Nació en la Antigua, isla de Fuerteventura, el día 28 de enero de 1906, hija de Francisco Delgado Saavedra y Casimiro Expósito Díaz. Casada con Don Matías López Rodríguez. De este matrimonio nacieron dos hijos. Uno llamado Carmelo murió con seis años y medio, el otro llamado Andrés nació el 30 de Noviembre de 1928 y falleció el 25 de Noviembre de 1946 con escasos 18 años.

Al contraer matrimonio con Don Matías López Rodríguez se convirtió en la madrastra de Matías López Morales, hijo del anterior matrimonio del viudo. Matías López Morales murió el día 29 de marzo de 1937, a las cuatro de la tarde con 25 años de edad.

Esta señora con sus 87 años sobre sus espaldas ha sido una verdadera mártir a lo largo de toda su vida y hoy se encuentra sola, en una casa de alquiler, con las fotografías de todos sus seres queridos colgando de las paredes.

     Esta señora a pesar de sus 87 años conserva toda su lucidez y sigue con ganas de vivir…

El padre de Matías López Morales se llamaba Matías López Rodríguez. Matías López Morales nació en La Antigua el 8 de frebrero de 1912. La madre de Matías se llamaba Dolores Morales Suárez.

El nicho de Matías en el cementerio de Las Palmas es el nº168, norte a poniente, fila 5ª. Los que están enterrados, después de Matías son Manuel López Suárez y su mujer Ana Morales Suárez.

Este nicho fue comprado para Matías López Morales por los camaradas del Partido Comunista de Canarias, en aquella fecha representado por Mateo González y otros, además del nicho se le compró el ataúd pues el que llevaba desde el campo de tiro era muy malo.

En aquellos días dolorosos Doña Carmen Delgado Expósito no se hallaba en condiciones para poner el nicho a nombre de ella o de Matías, y fue un tío político de Matías el que le puso su nombre, por eso, cuando Doña Carmen Expósito intentó aclarar a nombre de quién estaba el nicho, el tío de Matías y su esposa que era tía de Matías, se negaron y hasta insultaron a doña Carmen. Esta gente se adueñó del nicho indebidamente.

Según informes del sepulturero los restos de Matías se hallan en este mismo nicho nº168, a pesar de haber transcurrido 56 años los restos están bien identificados pues al darle el tiro de gracia el día del asesinato se lo dieron en la cabeza y tiene el cráneo roto.

Informe del cementerio de Las Palmas del 8 de Enero de 1993.

Las Palmas de Gran Canaria 28 de Enero de 1993.

Manuel Henríquez Ranz

Manuel Henríquez Ranz tomó nota del testimonio de Carmen Delgado Expósito y recopiló toda esta información

* * * * * * * * * *

Este escalofriante testimonio fue recogido, hace años, en mi primigenia página web radicada en el portal de ya.com.

Como dicha página ha quedado obsoleta, me ha parecido oportuno recuperar el texto, publicándolo en mi actual blog.

ÁNGEL DOLLA MANERA Teniente Auditor de segunda, Vocal Ponente en el Consejo de Guerra de la Causa 33 de 1936, era HIJO del General ÁNGEL DOLLA LAHOZ.

De la causa 33 de 1936, hay en este blog, esta amplia

 

REFERENCIA CIBERNÉTICA

 

https://pedromedinasanabria.wordpress.com/2010/10/09/informe-de-la-guardia-civil-de-las-palmas-5836/

https://pedromedinasanabria.wordpress.com/2010/10/11/reconocimiento-medico-de-los-procesados/

https://pedromedinasanabria.wordpress.com/2010/10/28/decretos-del-auditor-rafael-diaz-llanos/

https://pedromedinasanabria.wordpress.com/2010/10/29/evacuado-tramite-del-articulo-656-por-fiscal-doblado/

https://pedromedinasanabria.wordpress.com/2010/10/31/acta-del-consejo-de-guerra-de-la-causa-3336/

https://pedromedinasanabria.wordpress.com/2010/11/01/1416/

https://pedromedinasanabria.wordpress.com/2010/11/02/inutil-voto-particular-del-capitan-daniel-rodrigo/

https://pedromedinasanabria.wordpress.com/2010/11/03/dictamen-del-auditor-jose-samso-henriquez/

https://pedromedinasanabria.wordpress.com/2010/11/04/aprobacion-del-general-guillermo-camacho-gonzalez/

https://pedromedinasanabria.wordpress.com/2010/11/05/providencia-del-auditor-de-guerra-samso/

https://pedromedinasanabria.wordpress.com/2010/11/06/antonio-alonso-cabrera-absuelto-detenido-gubernativo/

https://pedromedinasanabria.wordpress.com/2010/11/07/enterado-de-la-pena-impuesta-a-los-de-san-lorenzo/

https://pedromedinasanabria.wordpress.com/2010/11/08/cinco-certificaciones-de-defuncion-de-los-de-san-lorenzo/

https://pedromedinasanabria.wordpress.com/2010/11/09/enterramiento-de-los-cinco-fusilados-de-san-lorenzo/

https://pedromedinasanabria.wordpress.com/2010/11/10/auditor-ordena-practicar-nueva-liquidacion-de-condena/

https://pedromedinasanabria.wordpress.com/2010/11/10/19101940-libertad-condicional/

https://pedromedinasanabria.wordpress.com/2010/11/11/relacion-de-condenados-en-la-causa-331936/

https://pedromedinasanabria.wordpress.com/2010/11/12/carlos-mortes-rufino-en-ignorado-paradero/

https://pedromedinasanabria.wordpress.com/2010/11/13/instancia-del-padre-de-domingo-valencia-menor-de-edad-condenado/

https://pedromedinasanabria.wordpress.com/2010/11/13/informando-instancia-del-padre-del-menor-de-edad-condenado/

https://pedromedinasanabria.wordpress.com/2010/11/14/segunda-instancia-del-padre-del-menor-de-edad-condenado/

https://pedromedinasanabria.wordpress.com/2010/11/14/certificacion-bautismal-de-domingo-valencia-armas/

https://pedromedinasanabria.wordpress.com/2010/11/15/certificando-particulares-referentes-al-menor-sentenciado/

https://pedromedinasanabria.wordpress.com/2010/11/15/auditor-informa-indulto-pedido-para-menor-condenado/

https://pedromedinasanabria.wordpress.com/2010/11/16/liquidaciones-de-condena-de-domingo-valencia-armas/

REFERENCIA DE CONDENADOS EN VARIAS CAUSAS


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RELACION QUE SE CITA

 

Condenados en la Causa nº 33 de 1936 [9508-303-7]

1.-

SANTIAGO MEDINA TEJERA

Salió desde esta Prisión con los beneficios de Prisión Atenuada el dia 17 de Octubre de 1940

Habiendosele decretado la Libertad Condicional y con fecha 5 de septiembre de 1941.

Fijó su residencia en TAMARACEITE.

[Condena: 12 años y un dia.]

 

2.-

FELIX MONTESDEOCA PEREZ

Salió de esta Prisión con destino a la habilitada de Guanarteme el día 28 de Marzo 1939 – desde donde salió con los beneficios de Prisión Atrenuada el dia 18 de Octubre de 1940 y en Libertad Condicional en 26 de Octubre de 1941-

Fijó su residencia en CASA AYALA – RINCON – SAN LORENZO

 

[Condena: 12 años y un dia.]

 

3.-

SANTIAGO SANTANA LOPEZ

Salió de esta Prisión con los beneficios de Prisión Atenuada el dia 17 de Octubre de 1940 y en fecha 3 de Septiembre de 1941 se le decreta la Libertad Condicional –

Habiendo fijado su residencia en TAMARACEITE.

Fijó su residencia en CASA AYALA – RINCON – SAN LORENZO

 

[Condena: Cadena Perpetua.]

 

4.-

FRANCISCO SANTANA VEGA

Salió de esta Prisión con los beneficios de Prisión Atenuada el dia 17 de Octubre de 1940 y en fecha 3 de Septiembre de 1941 se le decreta la Libertad Condicional –

Habiendo fijado su residencia en Tamaraceite.

Fijó su residencia en CASA AYALA – RINCON – SAN LORENZO

 

[Condena: Cadena Perpetua.]

5.-

SALVADOR PEREZ NIEVES

En 24 de Abril de 1939 fue trasladado a la Prisión de Gando, saliendo con los beneficios de Prisión Atenuada desde la Prisión Habilitada de Guanarteme el dia 16 de  Ocubre de 1940 y puesto en Libertad Condicional el dia 26 de Octubre de 1941 –

Ha fijado su residencia en MONTAÑA 18 de Octubre de 1940 y en Libertad Condicional en 26 de Octubre de 1941-

Fijó su residencia en MONTAÑETA – TAMARACEITE.

[Condena: 14 años.]

 

6.-

JUAN OJEDA LANTIGUA

Salió de esta Prisión con destino a la de Gando 16 de Mayo de 1940, habiendo salido desde la Prisión Habilitada de Guanarteme con los beneficios de Prisión Atenuada el dia 16 de Octubre de  1940 y Fallecido debido a un accidente de teabajo en dia 8 de Abril d 1941.

 

[Condena: Cadena Perpetua.]

 

7.-

ANTONIO RIVERO GONZALEZ

Salió desde esta Prisión con los beneficios de Prisión Atenuada el dia 17 de Octubre de  1940 y en Libertad Condicional el dia 7 de Agosto de 1941, habiendo fijado su residencia en TAMARACEITE.

 

[Condena: Cadena Perpetua.]

 

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CAUSA Nº 49 de 1936 [13066-421-6]

 

TOMAS SALINAS ESPINOSA

Salió en conducción para la Prisión de Gando en 7 de Junio de 1939 desde donde pasó a la Prisión de Costa Sur en Tenererife el dia 13 de Marzo de 1940.

[TOMAS SALINAS ESPINOSA había sido condenado a 20 años de reclusión, en la pieza separada de la causa 50/1936 (6401-207-1)]

 

 

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CAUSA Nº 104 de 1936 [12835-411-7]

 

JUAN TEJERA SANTANA

Salió desde esta Prisión Conducido a la Central del Puerto de Santa Maria en 22 de Enero de 1937

[12835-411-7 Causa 104 de 1936]

 

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[CAUSA Nº 130 de 1936 (9904-315-1)]

 

MELITÓN GUTIÉRREZ CASTRO

Salió en Libertad Condicional desde el Hospital de San Martin deesta Capital el dia 4 de Agosto de 1940 – Fijando su residencia en Calle

de Agosto 19    y en Libertad Condicional el dia 3 de     de 1941, habiendo fijado su residencia en GO DEL CAMINO – ZAMORA

[Condena: 6 años y un día]

 

JOSE PUERTA PEREZ

Salió desde esta Prisión con destino a la de Gando el dia 26 de Marzo de 1939, desde donde a la Prisión de Costa Sur en Santa Cruz de Tenerife transferido en fecha 15 de Noviembre de 1939.

[Condena: 12 años y un día]

 

NICOLAS NAVARRO VALLE

Salió en conducción para la Prisión desde 7 de Junio de 1939 desde donde salió con los beneficios de Prisión Atenuada el dia 13 de Octubre de 1941, habiendo fijado residencia en Las Palmas con domicilio en DRAGONAL.

[Condena: 12 años y un día]

 

JOSE MARIA RIVERO MERINO

Salió desde esta Prisión con los beneficios de Prisión Atenuada el dia 28 de Agosto de 193

en Libertad Condicional el diez de Octubre de 1941 Habiendo fijado su residencia en el Puerto de La LuzCalle de GENERAL VIVES Nº 2

[Condena: 12 años y un día]

 

ANTONIO LOPEZ PELAEZ

Salió desde esta Prisión con destino a la [ILEGIBLE]

el dia 24 de Abril de 1939, desde donde a disfrutar los beneficios de de Prisión Atenuada el 24 de Agosto de 1940 habiendo fijado su residencia en esta Capital – CORREGIDOR AGUIRRE Nº

[Condena: 15 años]

 

PABLO TORRES GALINDO

Salió desde esta Prisión con destino a la Prisión de Gando el dia 24 de Abril de 1939, donde pasó en Prisión Atenuada en su domicilio. El 10 de Octubre de 1941 se le decretó la libertad Condicional con domicilio en esta Capital JUAN DE QUESADA Nº 71.

[Condena: 12 años y un día]

 

PEDRO SANTANA BRITO

Salió desde esta prisión con destino a la de [ILEGIBLE]

Desde donde pasó en Prisión Atenuada en su domicilio el dia 13 de Julio de 1940 decretandose Libertad Condicional el dia 28 de Septiembre de 1941, habiendo fijado su residencia en esta Capital EN CAMINO DE LOS HOYOS 13 – Tafira

 

[Condena: 12 años y un día]

 

Cfr.: Folio 318 de Causa 33 de 1936 (9508-303-7).

LIQUIDACIONES DE CONDENA DE DOMINGO VALENCIA ARMAS


272

LIQUIDACION DE CONDENA.

Liquidación del tiempo de prisión preventiva y atenuada que durante la causa ha sufrido el reo DOMINGO VALENCIA ARMAS, para deducir el que ha de servir de abono para la extinción de la condena conforme a la O.C. de 29 de Enero de 1902 comunicada:

Se le constituyó en prisión, según diligencia de folio 23 de Julio de 1936      
Se hizo firme la sentencia el 26 de Enero de 1.937      
Total que ha estado en prisión   6 meses 7 dias.
Tiempo que ha de servirle de abono   6 meses 7 dias
Ha sido condenado a SEIS AÑOS Y UN DIA DE PRISIÓN MAYOR 6 años 1 dia
Le resta de cumplir de condena desde el dia 26 de Enero de 1.937, hasta el día 18 de Julio de 1.942 en que quedará extinguida 5 años 5 meses 24 días

Las Palmas 21 de Diciembre de 1937.

El Capitan Juez Instructor, Fortunato López Cháves.- Rubricado y sellado.

Santa Cruz de Tenerife 19 de Julio de 1.938. III Año Triunfal.

ES COPIA.

EL ALFEREZ JUEZ INSTRUCTOR,

Juan Parrot

A la izquierda de la firma rubricada del Alférez Juez Instructor Juan Parra, está estampado, el sello circular entintado del Juzgado Permanente de la Comandancia General de Las Islas Canarias, en Santa Cruz de Tenerife.

277

Liquidación del tiempo de prisión preventiva y atenuada que durante la causa ha sufrido el reo Domingo Valencia Armas para deducir el que ha de servirle de abono para la extinción de la condena conforme a la O.C. de 29 de Enero de 1902 comunicada:

 

  Día Mes Año Años Meses Días
Se le constituyó en prisión, según diligencia de folio 23 Julio 1936 30    
En prisión atenuada, diligencia del folio       1“ 5 12
Se hizo firme la sentencia el 26 de Enero de 1.937 26     28 6 18
Total que ha estado en prisión         6 7
Tiempo que ha de servirle de abono         6 7
Ha sido condenado conmutada la pena de seis años y un dia de prisión mayor por la de tres años de prisión menor       3
Le resta cumplir de condena desde el dia 26 de Enero de 1.937 al 19 de Julio de 1.939 en que quedará extinguida su condena       2 5 23

Las Palmas 5 de Diciembre de 1938

El Capitan Juez Instructor,

[Firma ilegible rubricada]

A la derecha de la firma rubricada del Capitán Juez Instructor está estampado, en posición inclinada, el sello entintado del Juzgado Permanente del Gobierno Militar de Las Palmas.

AUDITOR INFORMA INDULTO PEDIDO PARA MENOR CONDENADO


 274

Iltmo. Señor.

 

En cumplimiento de lo dispuesto por esa Asesoria sobre solicitud de indulto de DOMINGO S. VALENCIA ARMAS dirigida a S.E. El Jefe del Estado por el padre de dicho penado Alfredo S. Valencia Armas, el Auditor que suscribe emite el siguiente informe.

Domingo S. Valencia Armas fue condenado por sentencia de Consejo de Guerra Ordinario de Plaza reunido en la de Las Palmas el 26 de Enero de 1.937, firme en la propia fecha, dictada en la causa numero 33 de 1.936 a la pena de seis años y un dia de prisión mayor como reo de un delito de auxilio a la rebelión constituido por el hecho de que, habiéndose organizado grupos con armas en la Villa de San Lorenzo con el fin de hacer resistencia a la fuerza pública al iniciarse el 18 de Julio de 1.936 el Glorioso Movimiento Nacional, cuyos grupos se dedicaron a la búsqueda de armas, se incautaron de la Central de Telefonos, lonja de carnes, etc, practicando registros domiciliarios, compeliendo a los obreros a abandonar el trabajo y otros excesos, por cuyos hechos han sido condenados a la máxima pena los cabecillas y a otras penas graves diferentes coautores del delito de rebelión, el referido penado Domingo S. Valencia ocultó en unión de otros individuos una lata que recibieron de distinto condenado, conteniendo dieciséis y medio cartuchos de dinamita, cuatro fulminantes, una caja con veintiocho capsulas de pistola, calibre nueve, y ocho capsulas de revolver, guardando todo en una cueva.

El Domingo S. Valencia al declarar en el atestado que sirvió de cabeza a las actuaciones, manifestó tener dieciséis años de edad, lo que ratificó ante el Juzgado y en la indagatoria, expresó que creía haber nacido en el año 1.930; solicitado por el Ministerio Fiscal que ante el Consejo de Guerra comparecieran dos Médicos Militares para determinar la edad de los procesados de quienes no estaba acreditada, los facultativos determinaron con respecto al repetido penado “ser menor de dieciocho años”, mas sin consignar si era mayor de dieciséis, y la sentencia apreció en el mismo la circunstancia atenuante del articulo 211 del Código de Justicia Militar en relación con el numero 3 del articulo 9º y 71 del Penal Comun.

Según demuestra la comunicación del respectivo Juzgado Municipal, que se adjunta, no aparece inscripto el nacimiento de dicho interesado en el Registro Civil, mas de la de Bautismo que presenta el solicitante figura como nacido el 7 de Noviembre de 1.920 dando crédito a este documento como merece otorgárselo ya que armoniza con las declaraciones que siempre hizo el reo y no esta contradicho por el dictamen médico  i por otra diligencia de prueba, siendo principio a seguir en material penal el decidir los casos dudosos por lo que favorezca al reo, se estima procedente reputar al Domingo S. Valencia, al tiempo de la perpetración del delito menor de dieciséis años.

Por la indicada consideración y atendiendo igualmente que el penado ha observado buena conducta Establecimiento donde extingue la pena, el Auditor que suscribe estima procedente acceder al indulto impetrado por el padre del referido menor acompañándose para mejor ilustración del caso, testimonio de la sentencia condenatoria y de los lugares de las actuaciones atinentes a la edad del reo, liquidación de condena y hoja historico penal con informe de conducta, además del documento antes citado del Juzgado Municipal y de los presentados por el solicitante.

Dios guarde a V.S.I. muchos años.

Santa Cruz de Tenerife, 6 de Agosto de 1.938.

(TERCER AÑO TRIUNFAL)

El Auditor.

Mariano García Cambra

[Firma rubricada]

 

La firma rubricada del Auditor Mariano García Cambra está manuscrita sobre el sello elíptico en tinta, de la AUDITORIA DE GUERRA DE CANARIAS * SANTA CRUZ DE TENERIFE, que lleva en su interior el emblema del Cuerpo Jurídico Militar.

 Cfr.: Folio 274 de Causa 33 de 1936 (9508-303-7).

CERTIFICANDO PARTICULARES REFERENTES AL MENOR SENTENCIADO


M.8,918,547

265

 

DON GREGORIO GIL PALENZUELA, SARGENTO DE INFANTERIA SECRETARIO DE LA CAUSA NO. 33 DE 1..936, INSTRUIDA CONTRA JUAN SANTANA VEGA Y 20 MAS, POR EL DELITO DE REBELION, DE LA QUE ES JUEZ EL COMANDANTE DE INFANTERIA DON ANTONIO GONZALEZ IZAGUIRRE.

CERTIFICO: Que en el expresado procedimiento y a los folios que al margen se indican existen los siguientes particulares que copiados literalmente son como sigue:

Folio. Señor Auditor.-

El Fiscal evacuando el anterior dictamen dice: Que después de unirse el presente certificado de bautismo de una parroquia de la demarcación de Arucas y referente al sentenciado en la Causa n. 33 de 1936, Domingo S. Valencia Armas, en donde se acredita que al realizarse el hecho delictivo que motivó la resolución condenatoria para ese individuo no contaba todavía diez y seis años de edad, lo cual constituye una circunstancia de exneción de responsabilidad del número 3 del articulo 8 del Codigo Penal Ordinario, que no puede aplicarse a favor del interesado por ser firme ya la sentencia y no poderse por tanto anular ni ser objeto de revisión, por no encajar dentro de los casos del articulo 678 del Código de Justicia Militar es por lo que estima el que suscribe que es procedente como única solución dentro de las vías legales el formular el correspondiente expediente para la concesión del indulto particular y librarale de una pena que por la edad del aludido Domingo S. Valencia no es lícito imponerle.- V.S. no obstante resolverá.- Santa Cruz de Tenerife 13 de Febrero de 1.937.- El Fiscal.- Angel Dolla.- Rubricado y sellado . . . . .

Decreto del Sr. Auditor

Santa Cruz de Tenerife a veinte y seis de Febrero de mil novecientos treinta y siete.- De conformidad con el precedente informe Fiscal, requiéranse al solicitante para que toda vez que todavía no se halla organizado el Tribunal Supremo dirija la instancia en súplica de indulto a S.E. el Jefe del Estado, acompañando Certificación del nacimiento del penado expedida por el Registro Civil si estuviera inscripto remitiéndose la solicitud que se provee con el documento que le acompaña, informe fiscal y este proveido al Juez Instructor Comandante Don Antonio Gonzalez Izaguirre para unión a las actuaciones y cumplimiento, La certificación parroquial de nacimiento devolverá al solicitante que en su caso pueda acompañarla a la instancia librándose a este efecto testimonio del precedente informe fiscal y de esta Probidencia.- El Auditor.- Jose Samso.- Rubricado y sellado.- . . . . . . . . . . . . . .

Y para entregar al firmante de la instancia Alfredo Maria del Carmen S. Valencia, a los efectos de notificación se expide el presente testimonio en cumplimiento de lo ordenado por el Sr. Auditor de Guerra de Canarias y para remitir al Excmo. Sr. Jefe del Estado, con el visado de S.S.

Gregorio Gil

                        Vº       Bº

El Comandante Juez Instructor,

          Antonio Gonzalez

[Ambas firmas rubricadas]

 

Cfr.: Folio 265 de Causa 33 de 1936 (9508-303-7).