¿ONCE CALLES DE DUGGI?


El 20 de febrero de 1874 el Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife se reunió en sesión plenaria.

De lo tratado en este sesión se levantaría el acta número 8 de ese año 1874, cuyo texto es recogido en los páginas que arrancan en el folio 20 vuelto y acaba en el folio número 25 del Libro de Actas de 1874.

 Acta nº 8 20 de Febrero

 En la Muy Leal Noble e Invicta Ciudad, Puerto y Plaza de Santa Cruz de Santiago de Tenerife Capital de la Provincia de Canarias, a veinte de Febrero de mil ochocientos setenta y cuatro, se reunieron en las Salas consistoriales para celebrar sesión ordinaria bajo la Presidencia del Sor. Alcalde D. Juan García Álvarez, lo Sres. D. Juan Ibáñez y Pavía, D. Rafael Ruz

 Continúa el texto del acta en el folio 21, timbrado con artístico Sello 10 Año 1874 de Una Peseta, marcado con Nº 0.006.113, sobre el cual se ha adherido un sello de Impuesto de Guerra de 10 cent., debidamente matado con la fecha 20 Feb de 1874, manuscrita.

 y Sossa y D. Faustino de Armas, Tenientes de Alcalde, D. Eduardo Rodríguez Falcón, D. Rafael Finoco, D. Américo Poggi, D. Juan Rumeu y Felipe, D. Francisco Lopez de Vergara, D. Pedro Ramos y Mandillo y D. Luís Alonso Manrique, Concejales.

Abierta la sesión a las siete de la noche, se dio lectura al acta de la ordinaria anterior que fue aprobada por unanimidad. A esta hora entró el Concejal D. Luís Candello y Gutiérrez.

 En los folios siguientes aparecen varios nombramientos y destituciones, continuados por diversos asuntos de trámite.

Al final del folio 22 vuelto figura este párrafo:

 Dióse cuenta de haber estado durante quince días de manifiesto en Secretaría el proyecto de alineación para las construcciones que se ejecuten en las calles de Olivera, Miraflores, Alfaro & Cª.; y en atención a no haberse presentado ninguna reclamación

 Este párrafo continúa en el folio 23, timbrado con similar artístico Sello 10 Año 1874 de Una Peseta, marcado con el Nº 0.006.113, – ¡el mismo número que el folio 21! -, sobre el cual se ha adherido un sello de Impuesto de Guerra de 10 cent., debidamente matado con la fecha 20 Feb de 1874, manuscrita, proseguimos leyendo:

 en contra de dicho proyecto, se acordó darlo por definitivamente aprobado. El Sor. Presidente expuso la necesidad de dar desde luego nombre a las once calles nuevas que contiene dicho proyecto, y se acordó por unanimidad perpetuar con este motivo la memoria de varios Canarios ilustres que han florecido después de la conquista de estas Islas, quedando decidido que los nombres de las calles fuesen, con referencia a la numeración que consta en el plano, los siguientes:

1ª.-     O’Donnell           14.-   Anchieta

2.-       Guillen                15.-   Cairasco

5.-       Porlier                16.-   Cano

7.-       Alayon

10.-     Alvarez de Lugo 17.-   Nuñez de la Peña

13.-     Bencomo            18.-   Duggi

Esta última a propuesta del Sor. Poggi (D. Américo) en mérito a haber sido D. Luís Duggi el iniciador del proyecto de ensanche en esta parte de la población.

La búsqueda de este plano original, al cual hace referencia el acta, es objeto de mi pesquisa, infructuosa hasta el momento,

No tengo muchas esperanzas de encontrarlo, debido al hecho constatado y documentado, de que el Archivo Municipal de Santa Cruz de Tenerife ha sido expurgado, y, por tanto, no se conserva en su total integridad.

Al no disponer del plano original he recurrido a los croquis publicados por Cioranescu en su libro «Historia de Santa Cruz de Tenerife», para ubicar con la precisión debida, las once calles mencionadas, y relacionarlas con el plano actual de la ciudad.

Pero no he podido avanzar mucho en el tema.

De las once calles listadas solamente aparecen identificadas en dichos croquis las numeradas como 5, 10 y 18, Porlier, Álvarez de Lugo y Duggi.

A pesar de ello, si estamos en condiciones de afirmar que de las once calles, en esta zona del Barrio de Duggi, actualmente conservan sus nombres originales solo cuatro:

1.- Álvarez de Lugo

2.- Cairasco

3.- Duggi

4.- Porlier

De las otras siete podemos decir que dos, Alayón y Cano, no hemos podido encontrarlas en el callejero actual de Santa Cruz de Tenerife.

Y las cinco restantes están en lugares bien alejados de Duggi.

La calle dedicada actualmente al trilaureado general O’DONNELL está en el Barrio de Los Hoteles, arrancando de la Plaza Veinticinco de Julio (Plaza de los Patos) para terminar en la calle Numancia, frente al costado meridional del Parque García Sanabria.

La calle ANCHIETA está en la zona de Lasalle, descendiendo, como línea quebrada desde el Puente Galcerán para confluir con la Avenida de San Sebastián, en las cercanías del Mercado Nuestra Señora de África, la popular recova.

El nombre de GUILLÉN, está en yba xalle del extrarradio, al norte de la ciudad, en el barrio de San Andrés.

NUÑEZ DE LA PEÑA figura en Somosierra.

Y en Salud Bajo, limitando a la Plaza dedicada a JOSÉ CARLOS SCHWARTZ, último Alcalde Republicano de Santa Cruz, «desaparecido (= asesinado)» en octubre de 1936, se encuentra la calle del MENCEY BENCOMO, que atraviesa la Avenida de Venezuela.

PORLIER

A la vista ha quedado que el acuerdo municipal se hace para perpetuar la memoria de varios Canarios ilustres.

Por ello resulta aberrante que en el libro «Calles y Plazas de Santa Cruz de Tenerife (1996)» de Juan J. Arencibia de Torres, figure este párrafo:

GENERAL PORLIER

De la calle lriarte a la avenida de la Asunción.

Abierta en 1880, el 25 de junio de 1894, el comerciante Aurelio Yanes solicita el arreglo del pavimento de la calle Porlier y está dispuesto a ceder 363 metros cuadrados de solar para que se abra la calle Álvarez de Lugo. El Ayuntamiento decidió darle el nombre del polémico militar el 20 de febrero de 1873. El 24 de abril de 1901, el Ayuntamiento acuerda la apertura de esta calle hasta unirla con la de Miraflores, obra que obviamente no se realizó.

Juan Díaz Porlier, militar y guerrillero, nació en Cartagena de Indias en 1778. Comenzó como guardiamarina de la Armada y combatió en Trafalgar. Abandonó la Marina y pasó a Caballería, combatiendo brillantemente a los franceses como jefe de una guerrilla que organizó con paisanos. Posteriormente constituyó una división mixta de paisanos y soldados. Su actividad se desarrolló en las provincias de León, Palencia, Valladolid, Asturias y Santander, realizando portentosas hazañas como la conquista de Aguilar de Campó, donde obligó a rendirse a medio millar de napoleónicos. La Junta Nacional le ascendió a brigadier cuando sólo contaba 21 años. Se había convertido en el azote de los invasores. Abolida la Constitución de 1812 por Fernando VII, Porlier, que era un liberal de pura cepa, protestó y fue encarcelado y ahorcado el 3 de octubre de 1815. De nada le valieron ante el Rey sus talentos, su juventud, ni los impagables servicios que había prestado a España.

Este general Porlier descrito por el Coronel Arencibia, nació en Cartagena de Indias.

No es un Canario Ilustre.

Yerra por partida doble el coronel Arencibia al afirmar que el Ayuntamiento decidió darle el nombre del polémico militar el 20 de febrero de 1873.

De entrada el acuerdo municipal es de 20 de febrero de mil ochocientos setenta y CUATRO.

Teniendo en cuenta que J.J. Arencibia utiliza la «Historia de Santa Cruz» escrita por Alejandro Cioranescu, como obra de autoridad, ya que la refiere en su bibliografía, y apela reiteradamente a los textos plagados de inexactitudes dejados por dicho escritor rumano, hay que presumir que dicha fecha errónea la haya extraído de dicho libro, donde también consta el mismo error en múltiples citas.

Lamentablemente para la historia y los buenos historiadores, hay algunos seudo historiadores bavóquicos que no se toman el trabajo de consultar directamente las fuentes, sino que utilizan los textos de otros escritores, cuya fiabilidad es más que dudosa.

Al rumano afincado en Tenerife, Alejandro Cioranescu le fue concedido el Premio Canarias.

Supongo que el jurado que le concedió tal premio no sería consciente de la cantidad de inexactitudes existentes en su mentada obra «Historia de Santa Cruz».

El Canario Ilustre de apellido Porlier cuya memoria deseaba perpetuar el Ayuntamiento era el primer Marqués de Bajamar, ANTONIO PORLIER Y SOPRANIS, lagunero de nacimiento, a quien debemos que en 1792 el Rey Carlos IV concediera a nuestras islas el derecho a restaurar una universidad, – que con el tiempo sería nuestra Universidad de San Fernando de La Laguna – , el primer canario que llegó a ejercer tareas de gobierno en España, uno de los grandes ilustrados canarios, como asegura el historiador tinerfeño MARCOS GUIMERÁ PERAZA, en su obra

«Don Antonio Porlier Marqués de Bajamar (1722-1813)»

editada en 2001 por la Fundación Canaria MAPFRE Guanarteme, en cuya página 112 ha dejado escrito:

Santa Cruz de Tenerife – la Villa, Puerto y Plaza de los últimos años del Marqués de Bajamar- le tiene dedicada la calle de “Porlier”, en el Barrio de Duggi 201

Esta llamada 201 es anotada por Marcos Guimerá al pie de la misma página así:

201 Según Alejandro Cioranescu (Historia de Santa Cruz de Tenerife, tomo IV, Caja General de Ahorros y Monte de Piedad, Santa Cruz de Tenerife, 1979, p. 430), fue acordada esa denominación en sesión del Ayuntamiento de la Ciudad de 20 de febrero de 1874. Y abierta al tráfico el año 1880.

En efecto: en el libro de actas, nº 8, de dicho día, siendo Alcalde D. JUAN GARCÍA ÁLVAREZ, se acordó dar nombre a “once calles nuevas” para así perpetuar “la memoria de varios Canarios ilustres que han floríado [sic] después de la conquista de estas Islas”. Y entre ellos figura PORLlER, en tercer lugar.

He leído varias veces el texto manuscrito del acta nº 8 mencionada, y todas las veces he visualizado claramente «florecido», no «floriado» como dice Don Marcos Guimerá.

Para efectuar tal lectura he cambiado hasta de gafas, y reforzada la visión con una lupa..

He digitalizado la imagen de la primera página del folio 23 del libro de actas de 1874, y ampliado dicha imagen en el ordenador, obteniendo este resultado

 FLORECIDO

 Juzgue el lector quien ha utilizado mejor las gafas:¿Don Marcos o yo?

* * * * *

Un buen amigo historiador me ha proporcionado este precioso libro de su Biblioteca:

GUÍA DE TENERIFE

Editada por el Excmo. Cabildo Insular de Tenerife

1927

Publicaciones del INSTITUTO NACIONAL DE EXPANSIÓN ECONÓMICA

Director: Jaime Isern

BARCELONA

En la página 131 de este libro figura este apunte biográfico del Marqués de Bajamar.

 PORLIER y SOPRANIS, ANTONIO.

Nació en La Laguna el 16 de abril de 1722. Estudió la carrera de Derecho en la Universidad de Salamanca, Fué socio de las Reales Academias de la Historia y de la Lengua. Nombrado Fiscal de Indias en 1757, se trasladó a América prestando relevantes servicios en las Audiencias de Charcas y Lima. Fué Fiscal del Consejo Supremo de Indias, y en 1776 se le nombró académico honorario de la de Bellas Artes de San Fernando. Desempeñó los cargos de Secretario de Estado para el despacho de los asuntos de Indias y España. Fué varias veces condecorado con las más apreciadas de su época. En 1761 se le concedió el título de Marqués de Bajamar. Para la Academia de la Historia escribió, entre otros, una «Disertación histórica sobre la época del primer descubrimiento, expedición y conquista de las Islas Canarias», un discurso sobre los primeros pobladores de las Islas Canarias y sobre la isla de San Borondón, una adición sobre la existencia del árbol de la isla del Hierro.

Queda fuera de toda duda que la calle Porlier no está dedicada al General Porlier mentado por J.J. Arencibia.

El Coronel Arencibia ha publicado recientemente un nuevo volumen titulado

«Conozca Santa Cruz de Tenerife: Su historia a través de sus calles, plazas y otras curiosidades»,

Al final de la página 132 de este libraco puede leerse:

 

PORLIER

De la avenida de la Asunción a Iriarte

Porlier es una calle que aún conserva algunos edificios antiguos, No honra al general Porlier, como se ha venido creyendo.

 Constituye una falta de honradez profesional no reconocer los errores propios.

 Escribir o hablar en tercera persona, para deshacer un error, sin mencionar que se ha sido autor del error al atribuir tal calle al general Porlier, sin fundamento histórico alguno, es una muestra de poca honradez intelectual, acompañada de una exhibición de inverecundia bavóquica.

* * * * *

Continuando con otra de las calles, comprobamos que el coronel Arencibia reitera en el mismo libro citado, su error de fecha cuando escribe que Núñez de la Peña, fue en 1873 una calle del barrio Duggi, actualmente lo es del barrio de Somosierra.

Lo cual confirma que ha continuado su mala praxis de copiar las inexactitudes de Cioranescu.


O’DONNELL

 

Sobre el General O’Donnell, J.J. Arencibia ha dejado escrito en el libro citado este párrafo:

El Ministerio de la Guerra cedió al Ayuntamiento de Santa Cruz un busto de hierro del insigne militar, existente en la Fábrica de Armas de Trubia, para ser colocado en el monumento que se proyectó levantarle en la Plaza de los Patos, y del que el Rey Alfonso XIII puso la primera piedra en 1906. Pero de forma inexplicable, el busto duerme el sueño de los justos y el general O ‘Donnell no tiene monumento en la ciudad que le vio nacer. Y una curiosidad: cuando O’Donnell era presidente del Consejo de Ministros se acordó dar a Santa Cruz de Tenerife el título de ciudad, expedido el 29 de mayo de 1859, por decreto de Isabel II. ¡Y sigue sin tener un monumento!

 No he podido confirmar si todo esto que dice J.J Arencibia se ajusta a la verdad.

Habida cuenta la cantidad de dislates históricos vertidos por este autor en sus obras publicadas, ya pongo en duda todo lo que afirma.

Está acreditado que el título de Ciudad a Santa Cruz de Tenerife fue concedido por Real Decreto de 29 de mayo de 1892, bajo el reinado de la casquivana reina Isabel II, hija del matrimonio realizado por el malhadado Fernando VII con su sobrina y cuarta esposa, María Cristina de Borbón, quien ejerció la regencia después de muerto su marido, de 1833 a 1840.

Ello no fue óbice para que la viuda real se consolara con un oficial de su guardia de corps, de nombre también Fernando, en un matrimonio morganático con el cual engendró siete vástagos, a los que concedió títulos nobiliarios y medios de fortuna, depredando el erario público.

De casta le venía a la señora, pues su abuela y suegra, María Luisa de Borbón. esposa de Carlos IV, había sentado precedente con otro guardia de corps de nombre Manuel Godoy.

Cosas de las catoliquísimas y augustas personas.

En cuanto al busto férreo, habida cuenta la propiedad reductora de este metal, si no se le ha dado un tratamiento periódico anticorrosivo o no ha sido guardado en una cámara hermética sin aire, debería estar muy herrumbriento, corroído por la oxidación, tras el tiempo transcurrido (¡un siglo!). Lo cual lleva a pensar que más que en el sueño de los justos adonde habría ido a parar habría sido a la chatarra,

Como ha sucedido no ha mucho tiempo, con el monumento al Chicharro, sacado impunemente del depósito municipal, despiezado y vendido como chatarra, sin que el político irresponsable chicharrero que tenía la obligación de velar por su custodia, dimitiera y/o pagara por semejante negligencia.

También es cierto que el Rey Alfonso XIII en su primera y única visita a Canarias, hace un siglo, en 1906, inauguró la primera piedra del monumento a Leopoldo O’Donnell, en el lugar que popularmente sigue siendo conocido como Plaza de Los Patos.

En la portada del número 9 del Boletín Oficial de la Provincia de Canarias de fecha lunes 21 de enero del año 1907, impreso en Santa Cruz de Tenerife, puede leerse:

Ministerio de la Guerra

LEY

DON ALFONSO XIII por la gra-

cia de Dios y la Constitución Rey

de España.

A todos los que la presente vie-

ren y entendieren, sabed: que las

Cortes han decretado y Nós san-

cionado lo siguiente:

Artículo único. Se hace el dona-

tivo del bronce del Estado que

fuera necesario para el monumen-

to que se erija en Santa Cruz de

Tenerife á D. Leopoldo O’Donnel,

Primer Duque de Tetuán,

Por tanto:

Mandamos á todos los Tribuna-

les, Justicias, Jefes, Gobernadores

y demás Autoridades, así civiles

como militares y eclesiásticas, de

cualquier clase y dignidad, que

guarden y hagan guardar, cum-

plir y ejecutar la presente ley en

todas sus partes.

Dado en Palacio á nueve de

Enero de mil novecientos siete.-

YO EL REY.=El Ministro de la

Guerra, Valeriano Weyler.

Parece que aquel bronce donado no ha sido utilizado para el fin previsto: erigir un monumento en Santa Cruz de Tenerife a D. Leopoldo O’Donnel, Primer Duque de Tetuán..

Pero resulta químicamente algo incompatible asentar un busto de hierro sobre un monumento de bronce, material que es, químicamente, una aleación de cobre y estaño, en su composición elemental inicial.

CAIRASCO

Del grancanario BARTOLOMÉ CAIRASCO DE FIGUEROA, que da nombre a la pequeña vía del barrio Duggi, que une las calles de lriarte y Galcerán, el coronel J.J. Arencibia escribe:

Su fama trascendió el marco de las islas. Curiosamente, tuvo una especial predilección en su obra literaria por Tenerife y por la Virgen de Candelaria, lo que justifica que una calle de Santa Cruz lleve su nombre.

Esta justificación que he subrayado, es pura elucubración de J.J Arencibia.

El Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife en su acuerdo de 20 de febrero de 1874 da como única y exclusiva razón para perpetuar su nombre en una calle de nuestra Ciudad la de ser un Canario ilustre que ha florecido después de la conquista de estas Islas, sin que su origen de la isla redonda influyera en tal decisión.

El pleito insular no había adquirido todavía la virulencia disgregadora, que desarrollaría en años posteriores.


LUIS DUGGI

Finalmente, de la calle Duggi, que va de lriarte al barranco de Santos, en el reiteradamente mencionado libro, J.J. Arencibia ha escrito:

El 17 de septiembre de 1902, el Ayuntamiento acuerda que «se denomine de Luís Duggi, la última calle sur, aún sin nombre, del barrio Duggi». Luís Duggi, uno de los hombres más acaudalados de Santa Cruz, era propietario de la mayoría de los solares del mencionado barrio. En 1880 edificó, según publica Cioranescu, un circo ecuestre cerca del camino de La Laguna, en su barrio. Procedía de una familia de comerciantes de origen italiano que se asentó en Santa Cruz a mediados del siglo XVII. Fue alcalde interino de Santa Cruz en 1877, 1879 y 1886.

El siguiente complejo urbanístico fue el Barrio Duggi, que lleva el nombre de Luís Duggi, propietario de la mayor parte de los solares. A principios del siglo XX, estaba prácticamente terminado el nuevo barrio, que contaba de abajo a arriba, y perfectamente paralelas, con las calles Iriarte, Álvarez de Lugo, Benavides y Castro, atravesadas perpendicularmente de izquierda a derecha por Duggi, Progreso, Noria (Ramón y Cajal), Serrano y Porlier. El barrio quedó delimitado por el barranco de Santos, avenida de las Asuncionistas, Rambla de Pulido y Galcerán. Pudo haber sido un barrio de pequeños chalés para familias de economías modestas, y esa parece que era la intención de Luís Duggi. Sin embargo vendió los terrenos a una sociedad extranjera, que terminó especulando con los solares. Una auténtica frustración. La fisonomía de Santa Cruz pudo haber cambiado sensiblemente y cundido el ejemplo para las urbanizaciones futuras. Y también fue una lástima que, por hallarse previamente trazadas algunas calles, no pudiera armonizarse la urbanización del barrio que nacía al noroeste del Camino de La Laguna (Rambla de Pulido) con el de Duggi.

¿Dónde está la izquierda y la derecha de un barrio?

¿No sería más correcto decir de Sur a Norte, o de Sureste a Noroeste?

En geografía para orientarnos debemos referirnos a los Puntos Cardinales.

Todo lo demás produce confusión, y no es correcto.

La especulación con los solares de Santa Cruz de Tenerife ha sido la política practicada por los gobiernos municipales del siglo pasado, y continúa siendo la política seguida en este principio de siglo.

Para desgracia de Santa Cruz de Tenerife y la gran mayoría de sus sufridos habitantes.

* * * * *

El 15 de septiembre de 1902 el Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife se reunió en sesión plenaria.

De lo tratado en esta sesión se levantaría acta, cuyo texto manuscrito figura en el libro de ese año 1902, comenzando en el folio 260 y acabando en el folio número 265 de papel timbrado con 2 pesetas numerado con Nº 0.450.322.

Así es como comienza el acta:

 

En la Muy Leal Noble, Invicta y Muy Benéfica Ciudad, Puerto y Plaza de Santa Cruz de Santiago de Tenerife, Capital de la Provincia de Canarias, a diez y siete de Septiembre de mil novecientos dos, siendo la hora de las quince, tres de la tarde, se reunieron los Señores concejales cuyos nombres se expresan al márgen, con objeto de celebrar sesión pública ordinaria del Excmo Ayuntamiento, prévia segunda convocatoria, por no haber concurrido número suficiente a la primera.

Los Señores relacionados en el margen citado eran:

 

[Juan] Marti Dehesa

[Manuel de] Cámara y Cruz

[Nicolás] Dehesa y Díaz

[Adolfo ]Benítez y Castilla

Benítez, Don Anselmo [J.]

[Mario] Arozena [y Arozena]

[Sixto] Arnay González

[Francisco] Delgado Ayala

[Pedro A.] Quintero y Castro

[Pedro] Schwartz Mattos

[Francisco] Trujillo Hidalgo

[Jorge de] Foronda y Cubilla

[Pedro] Suárez Avellaneda

[Felipe M.] Poggi

[Juan] Expósito Mujica

 Abierta la sesión para la presidencia del Señor Alcalde Don Juan Martí Dehesa, se leyó y aprobó el acta de la ordinaria anterior verificada el día diez del corriente.

Visto el expediente instruido a instancia de Don Antonio Mendizábal y Cifra, Gerente de la Sociedad de Construcciones “El Progreso” solicitando autorización para construir ocho casas de planta baja en el barrio”Dugi” conforme a los planos que acompaña, y teniendo en cuenta lo informado en el mismo por el Arquitecto municipal y por la Comisión permanente de Obras, se acordó aprobar los referidos planos y autorizar al interesado para que lleve a cabo las obras que  proyecta, previo el pago de la suma de trescientas setenta y nueve pesetas por derechos municipales, según tarifa.

Se acordó dar el nombre de “Luis J. Dugi” a la última calle de la parte Sur del barrio Dugi, de esta Ciudad, recientemente abierta.

 El Secretario Municipal que da fe del acta es Miguel Sansón y Barrios.

 Por tres veces el apellido de origen italiano del quien da nombre al barrio se escribe con una sola g.

Además, como puede verse, en estas fechas estaba actuando la Sociedad Constructora “El Progreso” en el barrio de Duggi.

 Y se adopta el acuerdo de dar el nombre del creador del barrio Luis J. Duggi a la última calle de la parte Sur del barrio, que ha sido recientemente abierta.

Esto es, se reitera un acuerdo ya tomado en 1874, a propuesta del Sor. Poggi (D. Américo) en mérito a haber sido D. Luís Duggi el iniciador del proyecto de ensanche en esta parte de la población.

 Hay que decir que esta práctica municipal de ignorar acuerdos pasados no tiene nada de sorprendente.

Esta falta de memoria administrativa es achacable a diversas circunstancias.

Sin ánimo de ser exhaustivo, he aquí algunas de ellas:

 1.- Falta de profesionalidad de los funcionarios.

2.- Carencia de un registro adecuado.

3.- Escasa dedicación de los ediles a sus tareas municipales.

En tiempos relativamente recientes, concretamente en 1991, la Teniente de Alcalde, doña María Luisa Zamora Rodríguez, Delegada del Área de Gobierno e Instructora de Expedientes de Honores y Distinciones, no tuvo en cuenta, en su exposición para conceder la Medalla de Oro de la Ciudad a CÁNDIDO LUÍS GARCÍA SANJUÁN, que éste había sido distinguido con la Medalla de Bronce de la ciudad por acuerdo tomado por el Ayuntamiento, en sesión plenaria extraordinaria celebrada el 18 de agosto de 1941, por haber sido uno de los que el 18 de julio de 1936, se presentaron voluntariamente en la Comandancia General y fueron incorporados a los Cuerpos armados de la Guarnición de esta plaza, para defender con las armas el glorioso Movimiento que en el aquel día se iniciaba, para salvar a España.

 

LA LAUREADA EN NUESTRAS CALLES


LA LAUREADA EN NUESTRAS CALLES

 

La Cruz Laureada de San Fernando es la máxima y más preciada condecoración militar para premiar el valor heroico en el Ejército Español.

La categoría de esta condecoración es tal, que los militares poseedores de la misma, solían ostentarla sobre su uniforme en forma solitaria y exclusiva de las otras medallas y condecoraciones, de las cuales se prescindía,

Porque su sola presencia era más que suficiente, para resaltar el valor y mérito personal.

Ante la presencia de la Laureada todas las otras condecoraciones quedan eclipsadas.

Para su concesión hay que cumplir unas exigencias muy estrictas, bien determinadas en su Reglamento, debiendo superar un juicio contradictorio.

Durante el siglo XIX recibieron esta importantísima condecoración cuatro conspicuos personajes históricos relacionados con esta Isla, cuyos nombres figuran el viario urbano de Santa Cruz .de Tenerife.

Tres eran nativos de nuestras islas.

1.-

Francisco Tomás Morales Alfaro *, nacido en Agüimes (Gran Canaria).

2.-

Nicolás Estévanez Murphy, nacido en Las Palmas (Gran Canaria).

3.- Leopoldo O’Donnell Joris, nacido en Santa Cruz de Tenerife.

De O’Donnell, hay que resaltar que fue condecorado tres veces con la Laureada.

4.-

El cuarto de los laureados en este mismo siglo XIX, fue el Comandante Valeriano Weyler y Nicolau, quien llegaría al rango de Capitán General, ostentado dicho grado desde 1887 hasta 1930, año de su fallecimiento.

Su nombre figura en el de la Plaza que está frente al edificio de Capitanía General, edificio construido por impulso suyo y durante su mando en Canarias.

VALERIANO WEYLER Y NICOLAU, nativo de Mallorca, de ascendencia alemana, fue también distinguido con el título de Marqués de Tenerife.

En el desastre político-militar que fueron las guerras de Marruecos, se había establecido una práctica nefasta, contra toda lógica militar sensata.

Los ascensos y medallas solían concederse para recompensar un mal entendido heroísmo, que se medía en función del número de heridas recibidas, y no de los resultados militares reales, desconsiderando las pérdidas de vidas humanas, sacrificadas en ataques a pecho descubierto.

Un sistema de valoración de méritos que proporcionó, mayoritariamente, ascensos y recompensas a los oficiales de Infantería y Caballería, supervivientes de algunos disparatados ataques, en detrimento de otros militares, tales como los artilleros y los médicos, u otros destinados en servicios complementarios, sin cuyo concurso la guerra no podía ser llevada a cabo con éxito.

Por acciones heroicas durante las luctuosas guerras de Marruecos merecieron, y les fueron concedidas Laureadas a varios militares, algunos de los cuales figuran en otras placas de nuestras calles.

Así, tiene su calle en el inicio del barrio de Salamanca, el Teniente Coronel de Caballería, FERNANDO PRIMO DE RIVERA Y ORBANEJA, por su heroico comportamiento al frente de su Regimiento de Cazadores de Alcántara 14 de Caballería, durante los combates del Desastre de Annual (Marruecos),

FERNANDO PRIMO DE RIVERA Y ORBANEJA, moriría poco después, en Monte Arruit, cuando no había llegado a cumplir los cuarenta y dos años, en agosto de 1921, tras haber perdido un brazo. Razón por la cual se hizo acreedor al sobrenombre del MANCO DE ARRUIT.

A FRANCISCO GARCÍA-ESCÁMEZ INIESTA, que con el tiempo llegaría a ser Capitán General de Canarias en el periodo 1943-1953, le fue concedida en 1930 la Cruz Laureada de San Fernando, por su heroica acción del 12 de septiembre de 1925, cuando con el grado de Comandante, participaba en la liberación de Kudia-Tahar, también en tierras marroquíes.

También en aquellas desastrosas guerras de Marruecos, había obtenido su laureada JOSÉ SANJURJO SACANELL, quien luego sería un famoso general, doblemente golpista, durante la Segunda República Española. Desterrado en Portugal, fallecería el 20 de julio de 1936 cuando despegaba en el avión que debía conducirle a España para ponerse al frente del autodenominado Alzamiento Nacional, iniciado en Melilla tres días antes.

Alzamiento que realmente fue una rebelión militar contra el Gobierno republicano de España, legal y legítimo, que desencadenaría la cruenta Guerra Civil Española de 1936 a 1939.

Durante esta última guerra fueron concedidas varias laureadas a militares cuyos nombres también fueron exaltados a placas de nuestro callejero.

En el barrio de Salamanca está la calle dedicada al tinerfeño ESTANISLAO GÓMEZ LANDERO Y KOCH, Capitán de Infantería, muerto en el Cerro Mosquito, durante la Batalla de Brunete, en julio de 1937, cuando contaba 28 jóvenes años.

En la parte alta del Toscal teníamos la calle JOAQUÍN GARCÍA MORATO, Comandante Aviador, héroe de la Aviación nacional muerto durante una exhibición aérea, después de acabada la guerra fratricida.

Esta calle inclinada emerge de la confluencia del tramo final de San Martín con Méndez Núñez, desembocando en la unión de San Fernando con la Rambla de Santa Cruz.

JOAQUÍN GARCÍA MORATO ha sido apeado de su placa, por un decreto municipal de fecha 17 de diciembre de 2008, dictado por el alcalde MIGUEL ZEROLO AGUILAR, imponiendo a esta vía el nombre de calle de la TOLERANCIA.

Decreto municipal que puede ser calificado de alcaldada.

En este mismo decreto-alcaldada, se cayó de la placa, que ocupaba, desde el cinco de octubre de 1936, otro «laureado», el general FRANCISCO FRANCO, pasando dicha vía a ser conocida como RAMBLA DE SANTA CRUZ.

Si bien hay que señalar, que a diferencia de los otros laureados, la condecoración del general FRANCISCO FRANCO, no había sido obtenida por una acción heroica en un frente de batalla.

El general FRANCISCO FRANCO BAHAMONDE obtuvo su anhelada laureada por GENTILEZA y OFRECIMIENTO de sus compañeros, en mayo de 1939, concluida la Guerra Civil Española.

Así lo manifestó el mismo FRANCO, en la alocución que pronunció durante la solemne ceremonia celebrada el 17 de julio de 1939.

Ceremonia en la cual le sería impuesta tal condecoración, por el bilaureado General JOSÉ ENRIQUE VARELA IGLESIAS, quien si había obtenido sus dos Laureadas por acciones bélicas realizadas durante las campañas de Marruecos, en 1920 y 1921, tras superar los oportunos juicios contradictorios.

En este solemne acto de 1939, que tuvo lugar en el Palacio de Oriente, el Caudillo pronunció estas palabras:

Habéis querido tener la gentileza de valorar este preciado galardón, queriendo ser vosotros los que me ofrecieseis como muestra de cariño y lealtad esta preciosa cruz de San Fernando, que compendia los ideales de todo militar, por su significado en el orden de los servicios de la Patria. No podemos, en este día y en estos momentos, dejar de recordar su significado, y cómo esta cruz de San Fernando ha ido tejiéndose, día tras día, con las esperanzas, las ilusiones y los laureles de las sucesivas victorias, como también se fue dibujando su venera con la sangre de nuestros Caídos, sobre las espadas y bayonetas de nuestros soldados. Sea, sobre mi pecho, rúbrica de un mandato de nuestros muertos, y, sobre el corazón, símbolo de estima, de caballerosidad que nos acerque a los Caídos y un motivo de evocación en el cotidiano batallar con las asechanzas humanas, legítimas y necesarias para templar el espíritu de los hombres y para fortalecer el coraje de los soldados.

Dos décadas antes, a FRANCISCO FRANCO BAHAMONDE, entonces Comandante, le había sido denegada la Laureada, porque la acción de guerra para la cual solicito tal recompensa, no pasó el estricto procedimiento de concesión de la Cruz Laureada de San Fernando.

Al acabar la última guerra fratricida de españoles contra españoles, el Generalísimo y Caudillo de España por la gracia de Dios, impartió las órdenes oportunas para ser gratificado con la anhelada condecoración, que él consideraba que compendia los ideales de todo militar.

Hay en Santa Cruz de Tenerife, dos calles más, que en el pasado llevaron los nombres de dos ilustres caballeros laureados.

1.-

La primera es la del General RAFAEL DEL RIEGO.

Nombre impuesto a la calle 9 de Salamanca, el diez y seis de marzo de mil novecientos treinta y dos.

2.-

La segunda la del Capitán FERMÍN GALÁN.

Nombre que el trece de mayo de 1931 sustituyó al de Alfonso XIII, nombre éste impuesto, en 17/5/1905, a la calle CASTILLO.

Los nombres de estos dos ilustres militares laureados, han sido borrados de las placas de nuestras calles, habiendo sido reemplazados.

En 5 de octubre de 1936, la calle de FERMÍN GALÁN sería retornada a su nombre de CASTILLO.

En 6 de diciembre de 1937 el eminente nombre del GENERAL RIEGO, fue reemplazado por el del golpista GENERAL FANJUL.

También el golpista GENERAL FANJUL, se ha caído de la placa original del ínclito GENERAL RIEGO, en virtud del reiterado decreto-alcaldada de MIGUEL ZEROLO AGUILAR, quien en su onírica decisión, lo ha sustituido por el de Calle del OLVIDO.

* * * * *

En paradójico contraste, no figuran en nuestro callejero, otros nombres de Caballeros laureados nacidos en Canarias.

Además de los ya mencionados Estévanez, Morales y O’Donnell, tenemos:

Capitán NICOLÁS FUENTES PADRÓN, nacido en Santa Cruz de Tenerife.

Teniente FELIPE LUCENA GÓMEZ, nacido en Las Palmas (Gran Canaria)

General ANTONIO ALEMÁN RAMÍREZ, nacido en Tenteniguada, actual municipio de Valsequillo, lugar que hasta inicios del XIX pertenecía a Telde, en Gran Canaria.

General JUAN JOSÉ OROZCO MASSIEU, nacido en Las Palmas (Gran Canaria).

Todos ellos acreditaron suficientemente ser dignos merecedores de tal recompensa, la máxima del Ejército Español. No puede decirse lo mismo de todos los condecorados. Sabemos que en la relación de caballeros laureados, y en el callejero, no están todos los que debían estar, ni son merecedores de estar todos los que están.

La mayor ausencia dentro de la Orden de San Fernando es la Corbata no concedida al Regimiento de Cazadores de Alcántara 14 de Caballería, El Ejército y el Pueblo Español han mantenido una deuda impagada con el Regimiento de Cazadores de Alcántara 14 de Caballería.

Porque a pesar de su heroica actuación, el felón Rey Alfonso XIII, no concedió la Laureada al Regimiento tan heroicamente dirigido por el Teniente Coronel de Caballería, FERNANDO PRIMO DE RIVERA Y ORBANEJA.

Regimiento de Cazadores de Alcántara 14º de Caballería, cuyo derecho a la Corbata de la Orden de San Fernando quedó más que acreditado por el heroico sacrificio demostrado luchando para salvar vidas ajenas, con desprecio de las suyas propias, registrando un número de bajas propias superior al 90 %.

El Ejército y el Pueblo Español ha tenido una deuda impagada y pendiente con los Caballeros del Regimiento de Cazadores de Alcántara 14º de Caballería, durante más de noventa años.

Deuda que ha sido tardíamente compensada, por un reciente Real Decreto 905/2012, de 1 de junio, por el que se concede la Cruz Laureada de San Fernando, como Laureada Colectiva, al Regimiento de «Cazadores de Alcántara, 14 de Caballería».

R.D. publicado en la página 39749 del  Boletín Oficial del Estado Núm. 132, el Sábado 2 de junio de 2012.

De conformidad con lo dispuesto en el Reglamento general de recompensas militares, aprobado por Real Decreto 1040/2003, de 1 de agosto, y a tenor de lo preceptuado en el Reglamento de la Real y Militar Orden de San Fernando, aprobado por Real Decreto 899/2001, de 27 de julio, visto el expediente de juicio contradictorio instruido al Regimiento de «Cazadores de Alcántara, 14 de Caballería», actual Regimiento de Caballería Acorazado Alcántara 10, por los hechos protagonizados en las jornadas del 22 de julio al 9 de agosto de 1921, en los sucesos conocidos como «Desastre de Annual», donde dicha unidad combatió heroicamente protegiendo el repliegue de las tropas españolas, desde las posiciones en Annual a Monte Arruit, hasta el punto de que las bajas sufridas fueron de 28 jefes y oficiales de un total de 32 y de 523 de clases de tropa de un total de 685 en filas, y de acuerdo con lo indicado en el artículo 21.4. b) de este último reglamento y previa deliberación del Consejo de Ministros en su reunión del día 1 de junio de 2012,

Vengo en conceder la Cruz Laureada de San Fernando, como Laureada Colectiva, al Regimiento de «Cazadores de Alcántara, 14 de Caballería».

En la corbata de la referida condecoración deberá figurar la siguiente leyenda: «Regimiento de Cazadores de Alcántara, 14 de Caballería», «Annual», «1921».

Dado en Madrid, el 1 de junio de 2012.

JUAN CARLOS R.

El Ministro de Defensa,

PEDRO MORENÉS EULATE

Mejor tarde que nunca.

Better late than never.  

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El primer original de este opúsculo fue confeccionado y publicado hace unos cinco años, habiendo utilizado datos extraídos del libro Caballeros de la Real y Militar Orden de San Fernando, libro editado por el Ministerio de Defensa, en 2006, que, por lo visto, no es muy fiable.

Durante el mes de diciembre de 2008, el periodista Vicente Pérez Luis, se ocupó en Diario de Avisos varias páginas tratando al tema del callejero santacrucero, haciéndose eco de una extensa entrevista realizada a mi persona.

Entrevista en la que yo he manifestado mis criterios sobre la alcaldada realizada por Miguel Zerolo con el cambio de nombres de ocho calles, aportando incontestables datos históricos documentados.

Algunos días después, he recibido un correo electrónico de un buen amigo, en el cual me ha señala que en los datos de Francisco Tomás Morales, se me habían deslizado dos errores.

1.- El segundo apellido es Afonso, no Alfaro.

2.- Era natural de Carrizal (Ingenio)

Admitiendo que el autor del libro ministerial haya podido errar en el segundo apellido, debo decir que no erró en el origen, desde el punto de vista sincrónico.

Francisco Tomás Morales Afonso nació en el siglo XVIII. En aquel tiempo, ya existía el lugar conocido por Carrizal.

Hoy, este pueblo pertenece al actual municipio de Ingenio.

E Ingenio fue históricamente parte del antiguo feudo episcopal de Agüímes o Agüímez, habiéndose independizado administrativamente en 1819. Hecho que los villanos de Agüímes no olvidan.

Nota final:

Mi amigo es descendiente del Mariscal de Campo Francisco Tomás Morales Afonso, condecorado en 1823 con la Gran Cruz Laureada de San Fernando. Y en su correo electrónico me ha enviado la nota biográfica que copio en la página siguiente.

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*

FRANCISCO TOMÁS MORALES AFONSO

Francisco Tomás Morales Afonso nació en Carrizal en 1783. Muy joven emigró como otros tantos de la época a Venezuela.

En 1804 se alistó cómo soldado y dado su valor militar consiguió ascensos rápidamente llegando en 1816 a brigadier y en 1821 a mariscal de campo. Este militar grancanario, se distinguió en el campo de batalla por su arrojo y valentía en la larga Revolución de Venezuela, consiguiendo con sólo dos mil soldados, adueñarse de Maracaná, cruzó el Lago e invadir la posición de Trujillo y Mérida.

Este general carrizalero, persiguió en su fuga nada menos que a Simón Bolívar (libertador de América).

Posteriormente, al no conseguir los refuerzos de la metrópoli, se vio obligado a capitular en 1823.

A su regreso, la corona de España condecoró a este general con la gran Cruz de San Fernando y le otorgó en 1826 la Capitanía General de Canarias con sede en Tenerife,

En 1831, reconociendo la Corona de España, que a este general se le adeudaban los sueldos y servicios prestados en Venezuela, le fue concedida una data de la Selva de Doramas, en su Isla natal de Gran Canaria, poniendo en producción, aquella zona-finca forestal de San Fernando de Moya.

FRANCISCO TOMÁS MORALES AFONSO, terminó sus días dedicado a la agricultura, falleciendo en 1844.

Su entierro tuvo lugar con honores militares otorgados por la plana mayor de la guarnición de Las Palmas de Gran Canaria, con desfile de 200 soldados escogidos en Telde y Las Palmas. Su cadáver fue depositado en el cementerio capitalino, junto al sepulcro del inolvidable Viera y Clavijo. Años más tarde sus restos serían llevados a un panteón familiar de los citados terrenos de San Fernando de Moya.

A FRANCISCO TOMÁS MORALES AFONSO, en Caracas (Venezuela) se le recuerda con una estatua montado a caballo.

Y, en la biblioteca nacional caraqueña está escrita su grandiosa historia, donde llama la atención una estrofa final dedicada a su tierra Canaria y que dice lo siguiente:

“Soy Canario ¡Vive Dios¡
soy Canario y no lo niego
de un pueblecito al que llaman
el Carrizal del Ingenio”

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El libro editado en el año 2006 por la Real Sociedad Económica de Amigos del País de Tenerife, contiene una sinopsis histórica de dicha institución, escrita por Don Enrique Romeu Palazuelos.

En la relación de los nombres de los 56 directores que ha tenido esta centenaria sociedad, figura en el lugar número 27, el Mariscal de Campo FRANCISCO TOMAS MORALES Y AFONSO, por haber sido director del la misma del año 1831 al año 1834.