LA LAUREADA EN NUESTRAS CALLES


LA LAUREADA EN NUESTRAS CALLES

 

La Cruz Laureada de San Fernando es la máxima y más preciada condecoración militar para premiar el valor heroico en el Ejército Español.

La categoría de esta condecoración es tal, que los militares poseedores de la misma, solían ostentarla sobre su uniforme en forma solitaria y exclusiva de las otras medallas y condecoraciones, de las cuales se prescindía,

Porque su sola presencia era más que suficiente, para resaltar el valor y mérito personal.

Ante la presencia de la Laureada todas las otras condecoraciones quedan eclipsadas.

Para su concesión hay que cumplir unas exigencias muy estrictas, bien determinadas en su Reglamento, debiendo superar un juicio contradictorio.

Durante el siglo XIX recibieron esta importantísima condecoración cuatro conspicuos personajes históricos relacionados con esta Isla, cuyos nombres figuran el viario urbano de Santa Cruz .de Tenerife.

Tres eran nativos de nuestras islas.

1.-

Francisco Tomás Morales Alfaro *, nacido en Agüimes (Gran Canaria).

2.-

Nicolás Estévanez Murphy, nacido en Las Palmas (Gran Canaria).

3.- Leopoldo O’Donnell Joris, nacido en Santa Cruz de Tenerife.

De O’Donnell, hay que resaltar que fue condecorado tres veces con la Laureada.

4.-

El cuarto de los laureados en este mismo siglo XIX, fue el Comandante Valeriano Weyler y Nicolau, quien llegaría al rango de Capitán General, ostentado dicho grado desde 1887 hasta 1930, año de su fallecimiento.

Su nombre figura en el de la Plaza que está frente al edificio de Capitanía General, edificio construido por impulso suyo y durante su mando en Canarias.

VALERIANO WEYLER Y NICOLAU, nativo de Mallorca, de ascendencia alemana, fue también distinguido con el título de Marqués de Tenerife.

En el desastre político-militar que fueron las guerras de Marruecos, se había establecido una práctica nefasta, contra toda lógica militar sensata.

Los ascensos y medallas solían concederse para recompensar un mal entendido heroísmo, que se medía en función del número de heridas recibidas, y no de los resultados militares reales, desconsiderando las pérdidas de vidas humanas, sacrificadas en ataques a pecho descubierto.

Un sistema de valoración de méritos que proporcionó, mayoritariamente, ascensos y recompensas a los oficiales de Infantería y Caballería, supervivientes de algunos disparatados ataques, en detrimento de otros militares, tales como los artilleros y los médicos, u otros destinados en servicios complementarios, sin cuyo concurso la guerra no podía ser llevada a cabo con éxito.

Por acciones heroicas durante las luctuosas guerras de Marruecos merecieron, y les fueron concedidas Laureadas a varios militares, algunos de los cuales figuran en otras placas de nuestras calles.

Así, tiene su calle en el inicio del barrio de Salamanca, el Teniente Coronel de Caballería, FERNANDO PRIMO DE RIVERA Y ORBANEJA, por su heroico comportamiento al frente de su Regimiento de Cazadores de Alcántara 14 de Caballería, durante los combates del Desastre de Annual (Marruecos),

FERNANDO PRIMO DE RIVERA Y ORBANEJA, moriría poco después, en Monte Arruit, cuando no había llegado a cumplir los cuarenta y dos años, en agosto de 1921, tras haber perdido un brazo. Razón por la cual se hizo acreedor al sobrenombre del MANCO DE ARRUIT.

A FRANCISCO GARCÍA-ESCÁMEZ INIESTA, que con el tiempo llegaría a ser Capitán General de Canarias en el periodo 1943-1953, le fue concedida en 1930 la Cruz Laureada de San Fernando, por su heroica acción del 12 de septiembre de 1925, cuando con el grado de Comandante, participaba en la liberación de Kudia-Tahar, también en tierras marroquíes.

También en aquellas desastrosas guerras de Marruecos, había obtenido su laureada JOSÉ SANJURJO SACANELL, quien luego sería un famoso general, doblemente golpista, durante la Segunda República Española. Desterrado en Portugal, fallecería el 20 de julio de 1936 cuando despegaba en el avión que debía conducirle a España para ponerse al frente del autodenominado Alzamiento Nacional, iniciado en Melilla tres días antes.

Alzamiento que realmente fue una rebelión militar contra el Gobierno republicano de España, legal y legítimo, que desencadenaría la cruenta Guerra Civil Española de 1936 a 1939.

Durante esta última guerra fueron concedidas varias laureadas a militares cuyos nombres también fueron exaltados a placas de nuestro callejero.

En el barrio de Salamanca está la calle dedicada al tinerfeño ESTANISLAO GÓMEZ LANDERO Y KOCH, Capitán de Infantería, muerto en el Cerro Mosquito, durante la Batalla de Brunete, en julio de 1937, cuando contaba 28 jóvenes años.

En la parte alta del Toscal teníamos la calle JOAQUÍN GARCÍA MORATO, Comandante Aviador, héroe de la Aviación nacional muerto durante una exhibición aérea, después de acabada la guerra fratricida.

Esta calle inclinada emerge de la confluencia del tramo final de San Martín con Méndez Núñez, desembocando en la unión de San Fernando con la Rambla de Santa Cruz.

JOAQUÍN GARCÍA MORATO ha sido apeado de su placa, por un decreto municipal de fecha 17 de diciembre de 2008, dictado por el alcalde MIGUEL ZEROLO AGUILAR, imponiendo a esta vía el nombre de calle de la TOLERANCIA.

Decreto municipal que puede ser calificado de alcaldada.

En este mismo decreto-alcaldada, se cayó de la placa, que ocupaba, desde el cinco de octubre de 1936, otro «laureado», el general FRANCISCO FRANCO, pasando dicha vía a ser conocida como RAMBLA DE SANTA CRUZ.

Si bien hay que señalar, que a diferencia de los otros laureados, la condecoración del general FRANCISCO FRANCO, no había sido obtenida por una acción heroica en un frente de batalla.

El general FRANCISCO FRANCO BAHAMONDE obtuvo su anhelada laureada por GENTILEZA y OFRECIMIENTO de sus compañeros, en mayo de 1939, concluida la Guerra Civil Española.

Así lo manifestó el mismo FRANCO, en la alocución que pronunció durante la solemne ceremonia celebrada el 17 de julio de 1939.

Ceremonia en la cual le sería impuesta tal condecoración, por el bilaureado General JOSÉ ENRIQUE VARELA IGLESIAS, quien si había obtenido sus dos Laureadas por acciones bélicas realizadas durante las campañas de Marruecos, en 1920 y 1921, tras superar los oportunos juicios contradictorios.

En este solemne acto de 1939, que tuvo lugar en el Palacio de Oriente, el Caudillo pronunció estas palabras:

Habéis querido tener la gentileza de valorar este preciado galardón, queriendo ser vosotros los que me ofrecieseis como muestra de cariño y lealtad esta preciosa cruz de San Fernando, que compendia los ideales de todo militar, por su significado en el orden de los servicios de la Patria. No podemos, en este día y en estos momentos, dejar de recordar su significado, y cómo esta cruz de San Fernando ha ido tejiéndose, día tras día, con las esperanzas, las ilusiones y los laureles de las sucesivas victorias, como también se fue dibujando su venera con la sangre de nuestros Caídos, sobre las espadas y bayonetas de nuestros soldados. Sea, sobre mi pecho, rúbrica de un mandato de nuestros muertos, y, sobre el corazón, símbolo de estima, de caballerosidad que nos acerque a los Caídos y un motivo de evocación en el cotidiano batallar con las asechanzas humanas, legítimas y necesarias para templar el espíritu de los hombres y para fortalecer el coraje de los soldados.

Dos décadas antes, a FRANCISCO FRANCO BAHAMONDE, entonces Comandante, le había sido denegada la Laureada, porque la acción de guerra para la cual solicito tal recompensa, no pasó el estricto procedimiento de concesión de la Cruz Laureada de San Fernando.

Al acabar la última guerra fratricida de españoles contra españoles, el Generalísimo y Caudillo de España por la gracia de Dios, impartió las órdenes oportunas para ser gratificado con la anhelada condecoración, que él consideraba que compendia los ideales de todo militar.

Hay en Santa Cruz de Tenerife, dos calles más, que en el pasado llevaron los nombres de dos ilustres caballeros laureados.

1.-

La primera es la del General RAFAEL DEL RIEGO.

Nombre impuesto a la calle 9 de Salamanca, el diez y seis de marzo de mil novecientos treinta y dos.

2.-

La segunda la del Capitán FERMÍN GALÁN.

Nombre que el trece de mayo de 1931 sustituyó al de Alfonso XIII, nombre éste impuesto, en 17/5/1905, a la calle CASTILLO.

Los nombres de estos dos ilustres militares laureados, han sido borrados de las placas de nuestras calles, habiendo sido reemplazados.

En 5 de octubre de 1936, la calle de FERMÍN GALÁN sería retornada a su nombre de CASTILLO.

En 6 de diciembre de 1937 el eminente nombre del GENERAL RIEGO, fue reemplazado por el del golpista GENERAL FANJUL.

También el golpista GENERAL FANJUL, se ha caído de la placa original del ínclito GENERAL RIEGO, en virtud del reiterado decreto-alcaldada de MIGUEL ZEROLO AGUILAR, quien en su onírica decisión, lo ha sustituido por el de Calle del OLVIDO.

* * * * *

En paradójico contraste, no figuran en nuestro callejero, otros nombres de Caballeros laureados nacidos en Canarias.

Además de los ya mencionados Estévanez, Morales y O’Donnell, tenemos:

Capitán NICOLÁS FUENTES PADRÓN, nacido en Santa Cruz de Tenerife.

Teniente FELIPE LUCENA GÓMEZ, nacido en Las Palmas (Gran Canaria)

General ANTONIO ALEMÁN RAMÍREZ, nacido en Tenteniguada, actual municipio de Valsequillo, lugar que hasta inicios del XIX pertenecía a Telde, en Gran Canaria.

General JUAN JOSÉ OROZCO MASSIEU, nacido en Las Palmas (Gran Canaria).

Todos ellos acreditaron suficientemente ser dignos merecedores de tal recompensa, la máxima del Ejército Español. No puede decirse lo mismo de todos los condecorados. Sabemos que en la relación de caballeros laureados, y en el callejero, no están todos los que debían estar, ni son merecedores de estar todos los que están.

La mayor ausencia dentro de la Orden de San Fernando es la Corbata no concedida al Regimiento de Cazadores de Alcántara 14 de Caballería, El Ejército y el Pueblo Español han mantenido una deuda impagada con el Regimiento de Cazadores de Alcántara 14 de Caballería.

Porque a pesar de su heroica actuación, el felón Rey Alfonso XIII, no concedió la Laureada al Regimiento tan heroicamente dirigido por el Teniente Coronel de Caballería, FERNANDO PRIMO DE RIVERA Y ORBANEJA.

Regimiento de Cazadores de Alcántara 14º de Caballería, cuyo derecho a la Corbata de la Orden de San Fernando quedó más que acreditado por el heroico sacrificio demostrado luchando para salvar vidas ajenas, con desprecio de las suyas propias, registrando un número de bajas propias superior al 90 %.

El Ejército y el Pueblo Español ha tenido una deuda impagada y pendiente con los Caballeros del Regimiento de Cazadores de Alcántara 14º de Caballería, durante más de noventa años.

Deuda que ha sido tardíamente compensada, por un reciente Real Decreto 905/2012, de 1 de junio, por el que se concede la Cruz Laureada de San Fernando, como Laureada Colectiva, al Regimiento de «Cazadores de Alcántara, 14 de Caballería».

R.D. publicado en la página 39749 del  Boletín Oficial del Estado Núm. 132, el Sábado 2 de junio de 2012.

De conformidad con lo dispuesto en el Reglamento general de recompensas militares, aprobado por Real Decreto 1040/2003, de 1 de agosto, y a tenor de lo preceptuado en el Reglamento de la Real y Militar Orden de San Fernando, aprobado por Real Decreto 899/2001, de 27 de julio, visto el expediente de juicio contradictorio instruido al Regimiento de «Cazadores de Alcántara, 14 de Caballería», actual Regimiento de Caballería Acorazado Alcántara 10, por los hechos protagonizados en las jornadas del 22 de julio al 9 de agosto de 1921, en los sucesos conocidos como «Desastre de Annual», donde dicha unidad combatió heroicamente protegiendo el repliegue de las tropas españolas, desde las posiciones en Annual a Monte Arruit, hasta el punto de que las bajas sufridas fueron de 28 jefes y oficiales de un total de 32 y de 523 de clases de tropa de un total de 685 en filas, y de acuerdo con lo indicado en el artículo 21.4. b) de este último reglamento y previa deliberación del Consejo de Ministros en su reunión del día 1 de junio de 2012,

Vengo en conceder la Cruz Laureada de San Fernando, como Laureada Colectiva, al Regimiento de «Cazadores de Alcántara, 14 de Caballería».

En la corbata de la referida condecoración deberá figurar la siguiente leyenda: «Regimiento de Cazadores de Alcántara, 14 de Caballería», «Annual», «1921».

Dado en Madrid, el 1 de junio de 2012.

JUAN CARLOS R.

El Ministro de Defensa,

PEDRO MORENÉS EULATE

Mejor tarde que nunca.

Better late than never.  

* * * * * * * * * * * * *

El primer original de este opúsculo fue confeccionado y publicado hace unos cinco años, habiendo utilizado datos extraídos del libro Caballeros de la Real y Militar Orden de San Fernando, libro editado por el Ministerio de Defensa, en 2006, que, por lo visto, no es muy fiable.

Durante el mes de diciembre de 2008, el periodista Vicente Pérez Luis, se ocupó en Diario de Avisos varias páginas tratando al tema del callejero santacrucero, haciéndose eco de una extensa entrevista realizada a mi persona.

Entrevista en la que yo he manifestado mis criterios sobre la alcaldada realizada por Miguel Zerolo con el cambio de nombres de ocho calles, aportando incontestables datos históricos documentados.

Algunos días después, he recibido un correo electrónico de un buen amigo, en el cual me ha señala que en los datos de Francisco Tomás Morales, se me habían deslizado dos errores.

1.- El segundo apellido es Afonso, no Alfaro.

2.- Era natural de Carrizal (Ingenio)

Admitiendo que el autor del libro ministerial haya podido errar en el segundo apellido, debo decir que no erró en el origen, desde el punto de vista sincrónico.

Francisco Tomás Morales Afonso nació en el siglo XVIII. En aquel tiempo, ya existía el lugar conocido por Carrizal.

Hoy, este pueblo pertenece al actual municipio de Ingenio.

E Ingenio fue históricamente parte del antiguo feudo episcopal de Agüímes o Agüímez, habiéndose independizado administrativamente en 1819. Hecho que los villanos de Agüímes no olvidan.

Nota final:

Mi amigo es descendiente del Mariscal de Campo Francisco Tomás Morales Afonso, condecorado en 1823 con la Gran Cruz Laureada de San Fernando. Y en su correo electrónico me ha enviado la nota biográfica que copio en la página siguiente.

* * * * * * * * * * * 

*

FRANCISCO TOMÁS MORALES AFONSO

Francisco Tomás Morales Afonso nació en Carrizal en 1783. Muy joven emigró como otros tantos de la época a Venezuela.

En 1804 se alistó cómo soldado y dado su valor militar consiguió ascensos rápidamente llegando en 1816 a brigadier y en 1821 a mariscal de campo. Este militar grancanario, se distinguió en el campo de batalla por su arrojo y valentía en la larga Revolución de Venezuela, consiguiendo con sólo dos mil soldados, adueñarse de Maracaná, cruzó el Lago e invadir la posición de Trujillo y Mérida.

Este general carrizalero, persiguió en su fuga nada menos que a Simón Bolívar (libertador de América).

Posteriormente, al no conseguir los refuerzos de la metrópoli, se vio obligado a capitular en 1823.

A su regreso, la corona de España condecoró a este general con la gran Cruz de San Fernando y le otorgó en 1826 la Capitanía General de Canarias con sede en Tenerife,

En 1831, reconociendo la Corona de España, que a este general se le adeudaban los sueldos y servicios prestados en Venezuela, le fue concedida una data de la Selva de Doramas, en su Isla natal de Gran Canaria, poniendo en producción, aquella zona-finca forestal de San Fernando de Moya.

FRANCISCO TOMÁS MORALES AFONSO, terminó sus días dedicado a la agricultura, falleciendo en 1844.

Su entierro tuvo lugar con honores militares otorgados por la plana mayor de la guarnición de Las Palmas de Gran Canaria, con desfile de 200 soldados escogidos en Telde y Las Palmas. Su cadáver fue depositado en el cementerio capitalino, junto al sepulcro del inolvidable Viera y Clavijo. Años más tarde sus restos serían llevados a un panteón familiar de los citados terrenos de San Fernando de Moya.

A FRANCISCO TOMÁS MORALES AFONSO, en Caracas (Venezuela) se le recuerda con una estatua montado a caballo.

Y, en la biblioteca nacional caraqueña está escrita su grandiosa historia, donde llama la atención una estrofa final dedicada a su tierra Canaria y que dice lo siguiente:

“Soy Canario ¡Vive Dios¡
soy Canario y no lo niego
de un pueblecito al que llaman
el Carrizal del Ingenio”

* * * *

El libro editado en el año 2006 por la Real Sociedad Económica de Amigos del País de Tenerife, contiene una sinopsis histórica de dicha institución, escrita por Don Enrique Romeu Palazuelos.

En la relación de los nombres de los 56 directores que ha tenido esta centenaria sociedad, figura en el lugar número 27, el Mariscal de Campo FRANCISCO TOMAS MORALES Y AFONSO, por haber sido director del la misma del año 1831 al año 1834.

LA PATRIA DE NICOLÁS ESTÉVANEZ MURPHY


La patria es una peña,

la patria es una roca,

la patria es una fuente,

la patria es una senda y una choza.

Mi patria no es el mundo,

mi patria no es Europa;

mi patria es de un almendro

la dulce, fresca, inolvidable sombra.

A veces por el mundo

con mi dolor a solas

recuerdo de mi patria

las rosadas, espléndidas auroras.

A veces con delicia

mi corazon evoca

mi almendro de la infancia,

de mi patria las peñas y las rocas.

Y olvido muchas veces

del mundo las zozobras,

pensando de las islas

en los montes, las playas y las olas.

A mí no me entusiasman
ridículas utópias,
ni hazañas infecundas

de la razón afrenta, y de la Historia.
Ni en los Estados pienso
que duran breves horas,
cual duran en la vida
de los mortales las mezquinas obras.
A mí no me conmueven
inútiles memorias,
de pueblos que pasaron
en épocas sangrientas y remotas.
La sangre de mis venas,
a mí no se me importa
que venga del Egipto
o de la razas célticas y godas.
Mi espíritu es isleño
como las patrias rocas,
y vivirá cual ellas
hasta que el mar inunde aquellas costas.
La patria es una fuente,
la patria es una roca,
la patria es una cumbre,
la patria es una senda y una choza.

La patria es el espíritu,
la patria es la memoria,
la patria es una cuna,
la patria es una ermita y una fosa.

Mi espíritu es isleño
como las patrias costas,
donde la mar se estrella
en espumas rompiéndose y en notas.
Mi patria es una isla,
mi patria es una roca,
mi espíritu es isleño
como los riscos donde vi la aurora.

NICOLÁS ESTÉVANEZ y MURPHY

Las Palmas (Gran Canaria) 1838 – París (Francia) 1914

SEDICENTES


El 14 de abril de 1931 fue proclamada la Segunda República Española.

Sin embargo, el poder siguió estando detentado por individuos procedentes del régimen monárquico, fervorosos monárquicos de antaño, mutados raudamente en sedicentes «republicanos de toda la vida».

Un somero vistazo a los nombres de los ocupantes de los cargos públicos republicanos de aquella época, permite constatar este continuismo en el ejercicio de poder.

A pesar de que los primeros gobiernos republicanos hicieron esfuerzos para mejorar la democracia del sistema político, la triste realidad fue que durante el periodo republicano pervivieron las viles prácticas caciquiles, remanentes de la larguísima etapa de la restauración monárquica borbónica.

Tres décadas antes, nuestro ínclito Nicolás Estévanez Murphy cuyas Memorias comenzaron a ser publicadas en 1899, había dejado más de una referencia a este fenómeno de políticos sedicentes.

En el capítulo XIV AGITACIÓN POLÍTICA (1868), deja este testimonio, sobre los acontecimientos del 29 de septiembre de 1868.

Habíanse constituido una junta nacional, varias juntas provinciales y municipales, y hasta juntitas de barrio; los junteros se habían nombrado ellos mismos. En la primera, compuesta de progresistas y unionistas, no fueron admitidos los demócratas; pero éstos constituyeron la suya, y de ella formaba parte Escalante, el héroe de aquel día. Mandó Escalante que se abriera el parque, poniendo las armas a disposición del pueblo, e invitó a éste por medio de bandos manuscritos a que las tomara; no fue necesario repetir la invitación. Asustada la nacional, propuso la fusión de la las dos juntas, constituyéndose la nueva (que tampoco fue definitiva), en la que ya tenía la democracia numerosa representación; pero casi todos sus representantes eran demócratas a medias y republicanos de mentirijillas.

El subrayado es mío.

* * * * * * * * * *

Sin que tenga relación con los sedicentes demócratas y republicanos, nuestro ínclito Nicolás Estévanez Murphy, casi al final del mismo capítulo XIV de sus Memorias, titulado AGITACIÓN POLÍTICA (1868), contando los sucesos de Cádiz, nos ha dejado este testimonio sobre Fermín Salvochea:

Dentro de la ciudad dominaba en absoluto, el pueblo vencedor, personificado en el joven Salvochea.

Era Fermín Salvochea, pocos días antes un gran desconocido; los sucesos de Cádiz lo hicieron en pocas horas el hombre más popular de Andalucía y aún de toda España. Hoy mismo es uno de los pocos españoles – no llegarán a una docena – cuyos nombres han pasado la frontera pirenaica. (…) este gaditano singular (…) cuando acaudilló a sus convecinos, deliberadamente provocados por los montpensieristas, era republicano federal; después ha evolucionado, no como la mayor parte de los personajes del 68, sino en sentido progresivo y obedeciendo a la lógica revolucionaria.

(…)

A Salvochea se le ofreció la fuga, pero no quiso irse cuando otros estaban presos. Conducido al Castillo de Santa Catalina, allí le visité horas antes de mi regreso a Madrid.

* * * * * * * * * *

 

El ínclito Don Nicolás recupera el tema de los sedicentes republicanos en el capítulo siguiente, XV EL REPUBLICANISMO DERROTADO (1869), escribiendo:

Las elecciones generales, dirigidas por el señor Sagasta, que tenía la cartera de Gobernación, llevaron a las cortes setenta diputados republicanos; todos se decían entonces federales, pero no todos lo eran. El «gran elector» (Sagasta), con todos sus abusos y atropellos, no fue tan corruptor del cuerpo electoral como ciertos candidatos de la oposición, que para obtener votos se fingieron republicanos y federales sin serlo.

De nuevo, el subrayado es mío.

Y en el capítulo XIX SE ACERCA LA REPÚBLICA (1873), Nicolás Estévanez Murphy, escribió:

En la época revolucionaria fue el más consecuente y firme campeón de la utopía federal. Pues ya son federales sin saberlo, si no todos los republicanos, la inmensa mayoría de los monárquicos. No se llamarán federalistas, sino regionalistas, autonomistas, descentralizadores, comuneros, y otras varias cosas; pero que todas trascienden a federalismo.

Si no fuera porque sabemos que la publicación de las Memorias de Nicolás Estévanez Murphy comenzaron a publicarse en 1899, cualquiera diría que este párrafo es de factura actual, vista la caterva de nacionalistas, regionalistas, autonomistas, descentralizadores, comuneros, y otras varias cosas, que pululan hoy por nuestra geografía.

Como la historia que se ignora suele repetirse, este fenómeno de los sedicentes demócratas, podría ser puesto en paralelo con lo acontecido en tiempos más recientes, en la etapa que se ha venido en denominar la transición del franquismo a esta democracia donada actual en la que vivimos.

Fervorosos franquistas revestidos de sedicentes «demócratas de toda la vida», y sus vástagos, controlan los auténticos resortes del poder, en los cuales se mantienen y eternizan, al amparo de un sistema electoral heredado.

Sistema electoral de dudosa calidad democrática, que prima el territorio, por mor de una división del territorio español dimanante de la fijada en el Real Decreto de 27 de enero de 1822, signado por el indeseable rey Fernando VII.

Por culpa de esta anomalía histórica, y algunas reformas intencionadas añadidas, actualmente no se cumple el principio democrático básico: que todos los votos sean iguales o tengan el mismo valor.

Esta baja calidad democrática se refleja en la baja asistencia a las urnas, registrándose escandalosos índices de abstención, fruto de la desmovilización social.