EXHORTO AL GENERAL DE LA GUARDIA CIVIL AGUSTÍN PIÑOL RIERA


En el folio 45, datado el 31 de agosto de 1939, en nombre y representación de MARIANO GARCIA CAMBRA, AUDITOR DE GUERRA Y AUTORIDAD JUDICIAL DE LA COMANDANCIA GENERAL DE CANARIAS, el Coronel Juez Instructor SALVADOR IGLESIAS DOMÍNGUEZ había plasmado su exhorto para que le fuera recibida declaración certificada al Excmo. Señor General de la Guardia Civl, Don AGUSTÍN PIÑOL RIERA, Jefe dela Segunda Región, Córdoba, con arreglo a este interrogatorio de catorce preguntas:

1ª Las Generales de la Ley.

2ª Es cierto que el 18 de Julio de 1936, el entonces Teniente Coronel Don Isidro Cáceres, Jefe de la Comandancia de la Guardia Civil se le presentó de madrugada para darle cuenta de que con sus fuerzas se había sumado al Movimiento Nacional y que ya habia dado ordenes para el acuartelamiento y distribucion de las fuerzas queriendo saber si V.E. daba su conformidad.

3º Había tenido el declarante anteriormente algun cambio de impresiones como Jefe para el caso de presentarse el Movimiento Nacional esperado.

4ª ¿ Como distribuyeron las Fuerzas dela Guardia Civily que Oficiales quedaron en cada local?

5º Que servicios prestó la Guardía Civil durante el dia 18 de Julio de 1939 y quien daba las ordenes.

6º En la tarde de ese dia y antes del intento de asalto al Gobierno Civil se le manifestó por algun Jefe u Oficial tibieza o disconformidad con el Movimiento Nacional iniciado en la madrugada.

7º ¿ Es cierto que en la madrugada del dia 19 (una y quince horas) fueron informados V.E. y el Teniente Coronel señor Caceres y a presencia de ambos por el Comandante Don Ignacio Garate y los Capitanes Don Guillermo Candón, Don Gorgonio Perez Velazco y Don Rafael Herrera, uno de estos cuatro, manifestó que los cuatro habian estado tratando toda la noche lo que había sucedido el dia anterior y que habian acordado que V.E. fuera a la Comandancia Militar a hacer presente que los cuatro, no estaban conformes con el Movimiento Subversivo de las Fuerzas Militares y Guardia Civil”.

8º Caso afirmativo: que medidas se tomaron contra dicho Jefe Comandante y los tres Capitanes.

9º De estos hechos ¿ se enteraron algunos Guardias y se tomó con ellos alguna medida?

10º Supo V.E. de que estos hechos fueran puestos en conocimiento del Señor Coronel Estado Mayor, Don Teódulo González Peral en la mañana del dia 19, o posteriormente en el del Señor General Dolla al incorpòrarse este como Comandante General de Canarias.

11º Para todas esta gestiones del Teniente Coronel señor Caceres, contaba con la anuencia de V.E. como Jefe superior de él.

12º Que concepto le merecen los cuatro Jefes y Capitanes acusados por el Coronel Señor Caceres.

13º Los servicios y comisiones desempeñados con posterioridad al dia 18 por llos Jefes y Oficiales de la Guardia Civil fueron con la conformidad de V.E. o solo la del Teniente Coronel señor Caceres.

14º Diga cuanto sepa en relación con estas actuaciones.

Dado en Santa Cruz de Tenerife a treinta y uno de Agosto de mil novecientos treinta y nueve, “AÑO DE LA VICTORIA”

El Coronel Juez,

Salvador Iglesias

Al llegar este exhorto al Gobierno Militar de Córdoba, es remitido acompañado de oficio número S-3880 de la Sección de Justicia, datado en 23 de septiembre de 1939 Año de la Victoria, y con sello entintado rectangular del Registro General de Salida Cierre nº 3644, al Juez Instructor nombrado para evacuar tal exhorto, Coronel de Caballería JOSÉ GUTIÉRREZ DE LA HIGUERA Y VELÁZQUEZ, quien tras nombrar Secretario al Alférez JERÓNIMO LUNA GONZÁLEZ, ordena en 3 de octubre que se oficie al Coronel del diez y ocho Tercio de la Guardia Civil, para que manifieste si se encuentra en esta Plaza, el Excelentísimo Señor General de dicho Instituto Don AGUSTÍN PIÑOL RIERA.

Dos días después, el Coronel del 18º Tercio de la Guardia Civl, contesta que el Excmo. Sr. General de este Instituto DON AGUSTÍN PIÑOL RIERA, tiene su actual destino enla Inspección General del mismo en Madrid.

Y hacia Madrid va el exhorto, donde es recibido el 13 de diciembre de 1939, en el Juzgado Militar de Jefes y Oficiales Nº 11 de la auditoría del Ejército de Ocupación. El Juez Instructor, Coronel de Caballería MANUEL CHACEL NORMA, asistido por el Alférez honorífico del Cuerpo Jurídico Militar RICARDO SOTO PRIETO, procede a diligenciar el exhorto, que es cumplimentando por el General de Brigada de la Guardia Civil AGUSTÍN PIÑOL RIERA, en 8 de enero de 1940.

Cfr.: Causa 88 de 1940 [5842-191-29] – Folios 40 a 49.

EN LA AZOTEA DEL EDIFICIO DE LA FÁBRICA “LA LUCHA”


El folio 38, datado el 30 de diciembre de 1939, es el exhorto enviado por el Coronel Juez Instructor SALVADOR IGLESIAS DOMÍNGUEZ, a Santa Cruz de La Palma, para que se reciba declaración al Guardia Civil FERMIN GRIJALBO destinado en el Destacamento dela Guardia Civil de Santa Cruz de La Palma, con arreglo a este interrogatorio de seis preguntas:

1ª Las generales dela Ley.

2ª Que puesto ó que misión ocupaba en la noche del 18 al 19 de Julio de 1936.

3º Caso de estar en el Cuartel de la calle S. Francisco, donde están las oficinas dela Guardia Civil, si tuvo ocasión durante el dia o la noche del 18, de oír alguna discusión o choque de de pareceres entre los Jefes y Oficiales dela Guardia Civil.

4ª Caso afirmativo, manifieste cuales fueron estas y quienes estaban en la discusión y a que hora sucedió.

5º Manifieste si algún otro Guardia presenció los hechos que expone.

6º Diga cuanto tenga relación con los sucesos ocurridos el dia 18 de Julio de 1936 y siguientes.

Dado en Santa Cruz de Tenerife a 30 de Diciembre de 1939

AÑO DE LA VICTORIA.

El Coronel Juez.

Salvador Iglesias

 

Recibido el exhorto en el Juzgado eventual de la Comandancia Militar de La Palma, su titular Alférez JOSÉ ESCOBAR MARTÍNEZ, dicta providencia datada el ocho de enero de 1940, ordenando que se oficie al Teniente Jefe de Línea de la Guardia Civil para que dicho guardia comparezca al día siguiente.

Ejecutada la providencia, y el interrogatorio, este fue el resultado:

 DECLARACION DEL GUARDIA CIVIL DON FERMIN GRIJALBO

En Santa Cruz de La Palma, a nueve de Enero de mil novecientos treinta, dícese cuarenta, Año de la Victoria.-

Presente ante el Señor Juez y de mi el Secretario el individuo anotado al márgen, a quien S.S. exhortó a decir verdad en todo lo que supiere y fuere preguntado, habiendo prestado juramento en legal forma y advertido de las penas en que incurre los reos de falso testimonio quedando enterado, fué PREGUNTADO por las generales de la Ley, dijo llamarse como queda anotado, mayor de edad, casado, Guardia Civil, natural de Palenzuela (Palencia), y vecino de esta localidad, sin que le comprendan las generales de la Ley que fueron explicadas.

ALA SEGUNDA PREGUNTA DEL INTERROGATORIO, dijo; que en la noche del 18 de julio de 1936, ocupaba la misión de servicio en la azotea del edificio de la fábrica “La Lucha”, en esta Ciudad.

ALA TERCERA PREGUNTA, dijo; Que no se hallaba en el Cuartel y si en el lugar que ya tiene dicho en la pregunta anterior.

 ALA CUARTA PREGUNTA, dijo; Que ignora totalmente esta pregunta.

ALA QUINTA PREGUNTA, dijo; Que igualmente ignora totalmente el contenido de la misma.

ALA SEXTA PREGUNTA, dijo: Que como se hallaba de servicio la noche de 18 de Julio de 1936 en el sitio anteriormente dicho, ignora por completo los sucesos que hayan ocurrido, por estar consagrado exclusivamente al servicio en su clase. Y que no tiene nada más que decir. Leída la ratifica y firma conmigo que doy fé.

[Siguen las firmas rubricadas del Alférez Juez, declarante, y secretario del Juzgado Eventual del la Comandancia Militar de La Palma, cuyo sello elíptico con el escudo del águila imperial aferrando el yugo y las flechas, está estampado, cabeza abajo, a la izquierda de las tres firmas].

Cfr.: Causa 88 de 1940 [5842-191-29] – Folios 38 y 39.

COMPAÑEROS EN EL COLEGIO DE MARIA CRISTINA


DECLARACION DE DON RAFAEL HERRERA SAEZ CAPITAN DE LA GUARDIA CIVIL . . . . . . . . . . . .

Seguidamente compareció el testigo del margen, quien enterado de que iba ha prestar declaración manifestó ser veraz en sus manifestaciones y siendo por las generales de la Ley, dijo llamarse como queda dicho, mayor de edad, casado, natural de Malaga y avecindado en Rambla XI de Febrero numero treinta y siete . . . . . . .

PREGUNTADO . .

Si tenía amistad anterior con el ex – Gobernador DIJO que no tiene mas amistad que haber sido compañeros en el colegio de Maria Cristina hace unos dieciocho años donde convivio varios años con él. Que con motivo de la visita de la Escuadra Española por Mayo, tuvo ocasión de saludarlo por primera vez en la Comandancia Militar.

PREGUNTADO . .

El objeto de su visita en la tarde del dieciocho de julio DIJO que habiendo recibido orden por escrito del comandante segundo Jefe Sr. Garate para `proceder a la detención del comisario de Policía Sr. Villamide, Inspector Sr. Cordero y Agente Sr. Romero Valles y conducirlos a la Prisión Provincial, orden emanada del Sr. Comandante Militar, se traslado con el Jefe de la línea Sr. Jiménez sobre las cuatro menos cuarto de la tarde al Gobierno Civil. Allí se encontraban en el Salón los Señores Gobernador Civil había a la Comandancia Militar para ver si la detención se hacía efectiva o quedaban arrestados en sus casas o en libertad, hecho que nos comprobó un agente de Policía de cuya vigilancia está encargado. En esta espera viendo al guardia Civil ordenanza del Gobierno le pregunto cual era la situación del ex – Gobernador suponiendo que estaría incomunicado y detenido, contestándole que solo estaba destituido y autorizado para transitar por los pasillos, permanecer en su despacho y en su pabellón. Le volvió a preguntar si se le podía hablar y me dijo que no había ninguna prohibición y que otros habían pasado a saludarle. Entonces considerando un deber moral saludarle llamo a su pabellón que le fue franqueado y se encontró con el Sr. Vázquez; le hice presente mi sentimiento por el hecho de haber visto truncada su carrera le pregunto en la situación que se encontraba y le dijo que como no había hecho resistencia ninguna se hallaba simplemente destituido, puesto que era enemigo del derramamiento de sangre. Que le hizo presento que si tenía alguna necesidad familiar

239                     M.8,838,408

a lo que le contesto negativamente. Que lo observo tranquilo y que nada en el le hizo sospechar lo que iba a ocurrir luego.

Se despidió de él y volvió al salón.

PREGUNTADO . . .

Si para hacer la visita al ex – Gobernador conto con sus Jefes DIJO que como se trataba de una visita puramente particular impulsado por el antiguo compañerismo y que habiendo preguntado expresamente si estaba prohibido el hablar con él y contestándole que no, no estimo necesario el pedir permiso.

Terminada la declaración leída y conforme la firma, doy fe.

Rafael Herrera

Zayas

[Firma rubricada]

* * * * * * * * * * * * * * * *

Resulta obvio que el mecanógrafo tomador de esta declaración del Capitán de la Guardia Civil RAFAEL HERRERA ZAYAS, ha errado al haber escrito como segundo apellido del declarante el apellido SAEZ.

En esta declaración de RAFAEL HERRERA ZAYAS, no consta la fecha en que en que tuvo lugar. Se inicia en el vuelto del folio 238 y acaba en el folio 239 de la Pieza Separada de la Causa 50 de 1936. Folios 238 y 239 que se corresponden con los papeles oficiales M.8,838,405 y M.8,838,408, respectivamente.

No obstante, se puede afirmar sin error, que la misma se efectuó entre el 27 y 29 de agosto de 1936, que son las fechas que constan en los folios 228 y 244, de la Pieza Separada de la Causa 50 de 1936 (6401-207-1).

El folio 228 es el papel oficial M.8,838,434 que contiene la declaración de HERACLIO DIAZ MOLINA, que lleva la fecha del veintisiete de agosto de 1936.

El folio 244 es el papel oficial F.5,129,715, datado el 29 de agosto de 1936, que contiene el auto manuscrito dictado por el Juez Instructor Comandante SALVADOR IGLESIAS DOMÍNGUEZ, en el cual éste decreta la prisión incondicional de los encartados TOMÁS SALINAS ESPINOSA, FRANCISCO SOSA CASTILLA y HERACLIO DÍAZ MOLINA.

Cfr.: Pieza separada de Causa 50/1936 (401-207-1).- Folios 238 y 239.

ISIDRO CÁCERES DECLARANDO EN CAUSA 50 DE 1936


DECLARACION DE DON ISIDRO CACERES PONCE DE LEON, TENIENTE CORONEL DE LA GUARDIA CIVIL

Seguidamente compareció en este Juzgado, previa citación el Jefe de la Guardia Civil expresado al margen, quien enterado de que iba a prestar declaración, juro ser veraz en sus manifestaciones y siéndolo por las generales de la Ley, dijo: Llamarse como queda dicho, mayor de edad, casado, natural de Valladolid y que lo comprende las demás generales de la Ley.

PREGUNTADO . . . . Convenientemente, DIJO: que a las tres y media de la madrugada del día dieciocho de Julio, fue llamado por el entonces Gobernador Civil de Tenerife, señor Vázquez moro y momentos después lo hizo también el señor Comandante Militar, Que se vistiio rápidamente de paisano y marcho al gobierno Civil entrando en el Despacho del ex – Gobernador donde estaba este, sub Secretario particular señor Navarro, el capitán de Asalto señor Cortés, el Teniente del mismo Cuerpo señor Companys, el comisario e Inspector de Policía señores Villamide y Cordero y no recuerda si alguien mas. Que tomo asiento al lado del ex – Gobernador y este le dijo que la llamada obedecía ha haber recibido un telegrama cifrado, que le enseño en el gobierno, donde le decía que se habían sublevado la fuerzas de Africa y que tomara medidas; que pidió consejo sobre lo que debía de hacer, diciéndole que no podía contestarle en seguida, porque era un asunto muy delicado y había que pensarlo, contestando él, que ya suponía cual iba a ser su contestación. Todos quedaron un rato en silencio y como lo que le interesaba al declarante era salir del despacho y ponerse en contacto con la comandancia Militar por tener conocimiento hacía mucho tiempo que se preparaba el actual movimiento y evitar que el ex – Gobernador y sus secuaces se dedicaran a reunir gentes, el dicente dijo que convenía no hicieran nada puesto que él se entrevistaría con el Comandante militar por quien había sido llamado, proposición que le pareció bien al ex – Gobernador, pidiéndole al declarante que regresara los antes posible. Que salió del citado despacho, y tomando un coche que había en la puerta del gobierno a indicación del Capitán de Asalto y en el marcho a la comandancia militar, presentándose al Señor coronel de estado Mayor Don Teódulo Gonzalez Peral, el que le dijo que las tropas de Marruecos se había sublevado y que aquí iban a lo mismo y que si el dicente estaba dispuesto a cooperar con sus fuerzas; contestándole que ya sabía el Señor Coronel que él estaba hacia tiempo dispuesto a ello. Que le dijo el coronel Gonzalez Peral que había estado en el Gobierno Civil a donde había quedado en volver si él se lo autorizaba hacerlo, le pregunto que le diría al ex – Gobernador, contestándole el repetido señor Coronel que lo que le pareciera convenientemente, pero sí quería que, cuando se declarara el estado de guerra a las cinco de la mañana, hubiera Guardia Civil en la Plaza de la Constitución en donde habría fuerza de las demás armas de la Guarnición, lo que el diciente le prometió. Que a continuación marcho a casa del Señor coronel del Tercio Don Agustín Piñol Riera, al que pudo al corriente del movimiento, asociándose a en el en el acto y mientras el citado Señor Piñol se vestía de uniforme, el dicente marcho a la Comandancia de la Guardia Civil donde dio ordenes para que avisaran a todo el personal, porque la mayoría vive fuera del cuartel, y que se presentaran en él como el completo de armamento y municiones. Que como quiera que disponía de pocos individuos en el momento y existen dos cuarteles, ordeno que se repartieran entre ellos mandando cuctro Guardias a la Plaza antes referida, con orden de que por ningún concepto entraran en el Gobierno Civil. Que hecho esto marcho a su domicilio (Hotel de La Peña) sito en la referida Plaza para vestirse de uniforme y dar lugar a que llegaran las cinco, presentándose otra vez en el despacho del ex – Gobernador donde estaban este, Secretario particular, Comisario e Inspector de Policía, el Teniente de Asalto Señor Campos y algunos mas. Que al entrar procuro quedarse al lado de la puerta y todos de pie en círculo, le pregunto el ex – Gobernador que le había dicho el comandante Militar, contestándole que lo mismo que le había dicho él y al consultarle al dicente que haría, le respondió con las siguientes palabras: “mire Vd. Señor Gobernador, para que vamos a andar con tonterías y perdiendo el tiempo; hoy saldrán las tropas a la calle y tomaran todos los centros vitales de la población incluso el Gobierno Civil y cesara Vd. en el mando. ?Y si no lo entrego¿”- dijo. “Lo dejara a la fuerza”,  – le contesto el dicente.- ¿Cómo es eso de la fuerza?. – pues que le pegaran a Vd. un tiro en los cesos y aquí no ha pasado nada, le replico. Entonces el señor Navarro contesto: “pues mire Vd. Mi Teniente Coronel, si eso hacen los militares, hoy habrá un día de luto en Tenerife, porque las milicias socialistas se tiraran a la calle y por ella correrá mucha sangre”. Le contesto que era muy joven y muy impulsivo sin practica de la vida y que nada sucedería; respondiendole que sería como él decía, (el señor Navarro) abriéndose en este momento la Puerta y apareciendo en ella el Comandante señor Moreno Ureña, un Alférez y un pelotón de soldados. Saludo el Comandante en general y al dicente en particular, dándose la mano los dos. Como yo viera que todo el pelotón apuntaba con los fusiles a los que estaban en el despacho, ordeno a los últimos soldados que apuntaran al pasillo y escaleras por si hubiera paisanos en otras habitaciones o pudieran subir de la calle para evitar la toma del Gobierno Civil, lo que cumplimentaron.

Que todo esto fue rápido dándole tiempo al declarante a escuchar al Señor Comandante Moreno, como le decía al ex – Gobernador si entregaba el mando y al contestar este que lo entregaría a fin de evitar que hubiera sangre le dio palabra de honor al señor Moreno que no haría nada que pudiera soliviantar a las masas, diciéndole entonces el Comandante Moreno que podía permanecer en el Despacho y en una habitación contigua sin temor alguno, donde sería bien tratado y que nadie se metería con él. Que

242                     M.8,838,415

en vista de ello y para cumplir lo que el declarante había prometido al Comandante Militar bajo a la Plaza de la Constitución y al frente de los cuatro guardias Civiles que allí estaban y con armas presentadas escucharon la lectura del Estado de Guerra. Que terminado y pasado un buen rato, ordeno a los Guardias que continuaran en la Plaza y el declarante se dirijio al Cuartel que tienen los Guardias de Asalto en la Plaza de San Francisco, en donde habían unos sesenta o setenta individuos con el Teniente Canal y el Capitán Cortes. Que a este le dijo que deseaba dirijirles la palabra, reuniéndole este en el zaguán en pelotón. Que tanto ellos como la fuerza del Ejercito y Guardia Civil cumplirían exactamente y con lealtad las ordenes que diera el Comandante Militar fueran cuales fuesen que no miraran la diferencia de color de los uniformes puesto que todos eran uno y que para su tranquilidad supieran que no tenían responsabilidad alguna en la ejecución de las ordenes que se dieran, pues esta responsabilidad era solamente de ellos. Que marcho decepcionado, pues durante su alocución ni un solo Guardia hizo muestra de asentimiento ni aun con la cabeza, y como el objeto era estudiar la aptitud en que se pudieran colocar salió desconfiando de todos en general, no así el Capitán, el que al terminar la arenga la suscribió con palabras que no recuerda.

PREGUNTADO . . . . . . .

Recibió ordenes del ex – Gobernador, DIJO: que no recibió ninguna orden del ex – Gobernador.

PREGUNTADO . . . . . . .

Se puso a las órdenes del Comandante Urreña el Comisario Jefe, DIJO: que aunque perfectamente no recuerda si el Comisario Jefe se puso a las ordenes del Comandante Urreña, si cree debió hacerlo, puesto que no hablo ni una palabra y si sabe el declarante que estuvo todo el día vigilando al ex – Gobernador por orden del Comandante.

PREGUNTADO . . . . . . .

Acompaño Vd. al Capitán de Asalto para la lectura del Bando, DIJO: que no acompaño al Capitán de Asalto para la lectura del Bando pero si cree que este debió de estar por el centro de la Plaza durante la lectura del mismo aunque no promete asegurarlo.

PREGUNTADO . – – – – –

Si su visita al ex – Gobernador por la tarde tenía algún objeto, FIJO: que al medio día estando el dicente en su cuartel se entero sin recordar por quien, si por uno del cuerpo o por algún extraño, puesto que entraron varios paisanos adictos al Instituto durante el tia, que el Teniente de Asalto señor Campos había estado en el Gobierno Civil hablando con el ex – Gobernador. Que a esto no le dio importancia. Que sin poder recordar la hora el Teniente Campos se presento en el cuartel de este Instituto diciendo que sus Guardias no veían muy bien la presencia de unos Guardias Civiles en la azotea de este Cuartel, servicio de vigilancia que el declarante ordeno establecer, interesándose para que se quitar el servicio, a lo que contesto no accediendo a sus deseos. Que a poco y sin recordar tampoco por quien, supo que el Teniente Campos estado por la tarde hablando con el ex – Gobernador. Que relaciono la mala impresión que su arenga de por la mañana produjo en los Guardias de Asalto, con las dos visitas que el teniente Campos hizo al ex – Gobernador y la visita a este Cuartel, entrando en grandes sospechas respecto al Cuerpo de Asalto, y a fin de poderse enterar si había algún complot entre este Cuerpo y el ex – Gobernador se fue a ver a este sobre las diecisiete horas, a quien lo le pudo sacar nada para esclarecer lo que el dicente pretendía, pues repetidas veces que Campos ni persona alguna había hablado con él y en su vista se retiro a su Cuartel en el que acto seguido dio principio el tiroteo en la Plaza que momentos después se extendió a la calle de San Francisco.

PREGUNTADO . . . .

Si fue con su anuencia la visita del Capitán Herrera, DIJO: Que ignora si lo visito y si lo hizo fue sin la autorización del declarante.

PREGUNTADO . . . .

Que armas se entregaron al ex – Gobernador, DIJO: que ninguna, puesto que las que son entregadas por sus propietarios son depositadas en esta Comandancia mediante recibo que se entregaba a los interesados, por si alguna vez se reciben orden Superior para su devolución.

Isidro Cáceres

Ponce de León

[Firma rubricada]

Cfr.: Pieza separada de Causa 50/1936 [6401-207-1].- Folios 241 y 242.

* * * * * * * * * * *

Esta declaración de ISIDRO CÁCERES PONCE DE LEÓN, Teniente Coronel Primer Jefe de la Guardia Civil en la provincia de Santa Cruz de Tenerife, no contiene la fecha en que fue efectuada. Se inicia en el vuelto del folio 241 y acaba en el folio 242 de la Pieza Separada de la Causa 50 de 1936.

No obstante, se puede afirmar que la misma se efectuó entre el 27 y 29 de agosto de 1936, porque forma parte del conjunto de folios de esta Pieza Separada de la Causa 50 de 1936, que abarca desde el 228 al 244, expresamente datados.

El folio 228 es el papel oficial M.8,838,434 que contiene la declaración de HERACLIO DIAZ MOLINA, que lleva la fecha del veintisiete de agosto de 1936.

El folio 244 es el papel oficial F.5,129,715, datado el 29 de agosto de 1936, que contiene manuscrito el auto dictado por el Juez Instructor Comandante SALVADOR IGLESIAS DOMÍNGUEZ, en el cual éste decreta la prisión incondicional de los encartados TOMÁS SALINAS ESPINOSA, FRANCISCO SOSA CASTILLA y HERACLIO DÍAZ MOLINA.

Resulta un buen ejercicio histórico, comparar esta declaración de agosto de 1936, con lo manifestado tres años después, en 1939, por el propio ISIDRO CÁCERES PONCE DE LEÓN.

https://pedromedinasanabria.wordpress.com/2011/10/25/parte-origen-de-estas-actuaciones/

https://pedromedinasanabria.wordpress.com/2011/10/28/declaracion-del-coronel-isidro-caceres-ponce-de-leon/

DECLARACIÓN DEL CORONEL ISIDRO CÁCERES PONCE DE LEÓN


En el folio 31 se inicia la declaración del Coronel de la Guardia Civil ISIDRO CÁCERES PONCE DE LEÓN, que se extiende sobre cuatro folios, con este tenor:

 

1

31

DonLuis Alvarez Montesinos Tte. Coronel de Caballería, retirado, Juez Instructor de la Plaza de Santander.

C E R T I F I C O : Que presente el Teniente de Complemento D. Carlos González de las Cuevas del Rio, a quien designo Secretario, conoce los Arts. 150 y 377 del C. de J.M., y jura por Dios ser leal, firmándolo conmigo en Santander a treinta de Octubre de mil novecientos treinta y nueve.

Año de la Victoria.

Luis Alvarez Montesinos            Carlos G Cuevas del Rio

[Ambas firmas rubricadas]

Testigo D. Isidro Cáceres Ponce de León

 

Santander, tres de Noviembre de mil novecientos treinta y nueve.

Constituido el Juzgado por el Art. 499 del Código de Justicia Militar en el despacho del Sr. Coronel del 22 Tercio dela Guardia, S.S. teniendo presente al testigo citado al margen, quien prometió por su palabra de honor ser veraz, y a las generales dela Ley,

CONTESTA:

Llamarse como queda dicho, de sesenta años de edad, casado, Coronel de la Guardia Civil mandando el 22 Tercio de dicho Cuerpo, que conoce al Comandante y tres Capitanes por quien se le pregunta y que no tiene amistad ni enemistad con ninguno de ellos.

Preguntado

A la segunda.-.DIJO

Que se afirma y ratifica en el contenido de su escrito num. 116, dela Secretaría Militardel 22 Tercio dela Guardia Civil, dirigido al Exmo. Sr. Inspector General de dicho Instituto, sobre la conducta observada por un Jefe y tres Capitanes del Instituto, con motivo del Glorioso Movimiento Nacional del 18 de Julio de 1936.

Antes de contestar las demás preguntas y a fin de evitar en que en ningún momento pueda dudarse de la actuación del declarante cuando empezó el Glorioso Movimiento Nacional, dudas que ya tuvieron algunas personas en Santa Cruz de Tenerife en Julio de 1936, que se desvanecieron enseguida, le interesa hacer constar al declarante que en Enero de 1932 tuvo un fuerte altercado con el Gobernador Civil de Valladolid por querer sostener la dignidad personal y colectiva, al libertar un Guardia Civil, que había sido detenido en el Gobierno Civil costándole el traslado a la comandancia de Oviedo y siendo procesado y sobreseído el procedimiento. Que en Agosto de del mismo Año 1932, tomó parte el declarante en el Movimiento que acaudillaba el malogrado General Sanjurjo, que le costó ser detenido, procesado y deportado a Villa Cisneros, siendo absuelto y al quedar en libertad, en Julio de 1933, quedó en situación de disponible gubernativo, hasta Septiembre de 1934 que injustamente le impuso la Republica, por la sublevación que anteriormente menciona, dos meses de castillo en Badajoz, los meses de Noviembre y Diciembre de 1933, desde cuyo castillo al ganar las derechas las elecciones de ese año puso telegramas a todos los diputados derechistas felicitándoles, firmándolos con su empleo nombre y dos apellidos.

Que en Octubre de 1934, fue colocado en Lérida, tomando parte en la represión del movimiento rojo-separatista de aquella población, lo que le valió calurosos elogios de la prensa, siendo ascendido a Teniente Coronel, en Diciembre por antigüedad.

Consiguió su destino nuevamente en Valladolid en Septiembre de 1935, y en aquella población empezó a tener constantes entrevistas con el hoy General Serrador e individuos de la Falange de aquella localidad a tal punto comprometido con ellos que, al perderse las elecciones de Febrero de 1936, las revistas a los pueblos de la Provincia que hacía el declarante, en vez de deicarlas a lo que los Reglamentos del Instituto disponen, las empleaba en advertir a los Guardias lo que se avecinaba en España, previniéndoles estuviesen atentos a los acontecimientos y que hicieran uso de las armas a la más mínima agresión; en la Gaceta Oficial de la República, al quitar la faja que la envolvía, metía el firmante propaganda anticomunista, que recibía de Madrid sin saber quien se la mandaba para que los escribientes pudieran leerlas, lo que hizo que todos los individuos estuvieran dispuestos a cooperar con las fuerzas militares que se decidieran a actuar contra los elementos marxistas.

El Gobierno de la Republica, le trasladó el declarante enseguida, a mandar la Comandancia de Tenerife, incorporándose a la capital de Santa Cruz, el primero de abril en y en las revistas a los pueblos, hacía lo mismo que había hecho en la Comandancia de Valladolid, dándose el caso que en los dos meses y medio que estuvo en la Comandancia, tenía ya la seguridad absoluta que todos sus individuos habían de cooperar a cualquier movimiento militar derechista.

Preguntado

Ala tercera. CONTESTA.-

Que sobre las tres y media de la madrugada, llamaron a la puerta de una de las habitaciones que con su familia ocupaba el declarante en el Hotel, sito en la Plaza de la Constitución, en el que al otro costado estaba el Gobierno Civil: era el Capitán de Asalto Sr., Cortes, que también habitaba en el Hotel, diciéndole al que habla: » Que había llamado el Sr. gobernador por teléfono diciéndole que fuera urgentemente; como desde el día anterior, 17, estaba anunciada una huelga de transportes para el día 18, se figuró el declarante seria esa la causa de la llamada y rápidamente se vistió de paisano, pero momentos antes de salir de las habitaciones, le llamó también por teléfono el Coronel de E.M. Don Teódulo González Peral; entonces sospechó el dicente que no era la huelga de transportes sino el Movimiento Militar y se quedó breves momentos sin saber a donde ir primero, y se dicidió por ir al Gobierno Civil, tanto por estar inmediato como por enterarse de que se trataba, por si convenía decírselo al Coronel de E.M.; al llegar a la puerta del Hotel estaban en ella el Capitán y Teniente de Asalto señores Cortes (Fallecido) y Companys, los que le dijeron que convenía que fuera el declarante solo al Gobierno Civil para que no pudieran sospechar alguna cosa; así lo hizo y al entrar en el despacho del Gobernador Civil, Señor Vázquez Moro, estaba con éste su Secretario particular Sr. Navarro (los dos fusilados) y cuatro o cinco personas mas que no puede recordar, todos sentados formando corro, mandándome sentar el Gobernador, a su lado, en un diván.

Por hacerse mas corta la declaración, lo hará en dialogo.

Siéntese, mi Teniente Coronel.

– Que pasa, Sr. Gobernador.

Mire que telegrama he recibido del Ministro de la Gobernación.

(estaba cifrado y debajo de los numeros descifrado, dándome tiempo a leer solamente «Sublevadas tropas Marruecos, tome enérgica medidas con»)

rápidamente imaginé de lo que se trataba)

– Que hacemos, mi Teniente Coronell.

El declarante pensativo y ya con intención de salir los mas rápidamente posible, contestó:

– Es muy dificil responder enseguida

– Ya suponia yo que me contestaría esto por que si es dificil.

Sabiendo el dicente, por el Secretario particular que en la capital había unos diez mil marxistas armados, intentó emplear la sugestión valiéndose de la pregunta hecha por el Gobernador y efectivamente, en conversación relativamente corta le hizo ver que si lo que quería era el consejo del declarante, que no llamara a nadie a consulta, puesto que, como cuando él que el le había avisado por telefono, tambien le habia hecho el Comandante

2

32

Militar, convenía que el que habla fuera a ver a éste, a ver de que se trataba y ver después que se había de hacer, insistiéndole en que no avisara a nadie. Muy satisfecho con esta solución le rogó al dicente que volviera lo antes posible, despidiéndose y llegando a la puerta del Gobierno Civil vió un coche en la puerta, reconociendo ser el del Gobernador; autoritariamente, al conductor, que cree aunque no lo asegura, que era un Agente de Policía, le dijo: De quien es este coche:

– Del Señor Gobernador.

– Lleveme a la Comandancia Militar.

titubeo como se metiera el declarante dentro del coche, él subió y lo llevó.

En el despacho del Coronel de E.M., éste le dijo:

Te llamo para decirte que se han sublevado las tropas de Marruecos y que hoy a las cinco en punto de la mañana se subleva también esta guarnición y si el declarante estaba dispuesto a cooperar con ellos.-

Diciendole que ya le conocía, sabia sus ideas y no tenía mas que ordenar lo que habían de hacer las fuerzas de la Comandancia del dicente; le contó el testigo la conversación habida en el Gobierno Civil, diciéndole el testigo que ya había quedado en volver y que qué hacía, contestándole al declarante que lo que deseaba era que los Guardias Civiles de que dispusiera, fueran a la hora indicada a la Plaza de la Constitución, para que el elemento civil los viera con las Tropas del Ejercito y obedecer al Oficial mandar éstas y que el declarante al Gobernador le dijera lo que le pareciera conveniente, prometiéndole que así lo haría. Montó nuevamente en el coche el dicente, y ordenó que fuera a uno de los Cuarteles del Cuerpo, de los dos que existían y que era donde vivian los escribientes, el declarante se apeó, entró y cerró la puerta, avisó a dos o tres o cuatro, no recuerda cuantos, pues el tiempo urgía, debian ser las cuatro y media de la madrugada, y les ordenó clara y terminantemente avisaran los automóviles de que disponían, las motocicletas y con ellas se fueran a buscar a los Jefes, Oficiales y tropa que vivian fuera de los cuarteles y que con toda la dotación de armamento, municiones, etc. se presentaran de orden del testigo con la mayor rapidez posible, distribuyeranse entre los dos cuarteles, por partes iguales, salvo los que habían de ir a la Plaza de la Constitución y que se les dijera claramente de lo que se trataba a todos; que el coche del Coronel fuera a buscarle al dicente solo, puesto que el iba a decirselo; no hubo uno que no cumpliera exactamente lo que el que habla había dispuesto; fue a casa del Sr. Coronel y se encontró con la puerta de la calle cerrada, sin llamador y sin timbre, no titubeó el testigo, tomó distancia, una carrera, un puntapie a la puerta con toda su alma y aun sigue extrañado el testigo sin explicarselo; la puerta se habrió de un solo golpe no sabe si la cerradura salto o lo que fué no procuró enterarse.

Subio el declarante rapidamente las escaleras, tocó el timbre de la puerta sin interrupción y habló en voz alta, al mismo tiempo, para que le conociera por la voz la familia del Coronel, habriendo rápidamenta la puerta la Sra. de éste y con la natural extrañeza preguntando que sucedía a aquellas horas, respondiendole el dicente en voz alta, que saliese el Coronel como estuviera, pues era urgente, y no se hizo esperar su presencia; le explicó el testigo de lo que se trataba y sin titubeos le pareció muy bien, rogandole al dicente, le esperara a que se vistiera de uniforme para ir juntos, diciéndole entonces el declarante que si le permitía le dejara marchar pues tenía también que vestirse tambien de uniforme e ir al Gobierno Civil donde le estaban esperando, puesto que su coche estaría para llegar y recogerlo, autorizandoles al declarante para ello, marcha el dicente en el coche al Hotel, despide al chofer y rápidamente se vistió de uniforme, marchando al despacho del Gobernador Civil, donde con ansia le esperaba éste y los que le acompañaban; ya en el despacho, al preguntarle al declarante qué le habían dicho enla Comandancia Militar, no quiero el testigo recordar los apuros y fatigas que pasó desde aquel momento que debían ser las cuatro cuarenta y cinco de la mañana, hasta las cinco quince, en que el Comandante de Infantería con tropas se hizo cargo del Gobierno Civil; si recuerda el dicente que habló mucho, que la garganta se le había quedado seca, que llegó un momento en que no sabía que decir, pero de lo que si se dió cuenta es, que consiguió lo que se proponía desde un principio, es decir, que no tomaran medidas de reprensión contra nuestras tropas y no llamaran a nadie en su auxilio.

Momentos antes de la entrada del Comandante, el Gobernador Civil dijo al declarante

– Pero bueno, ?que es lo que ha hablado V. con el Comandante Militar?

– Ya le he dicho que lo mismo que con Vd.; pero como la situación era muy embarazosa y no sabiendo por donde salir, respondió

– Mire V. señor Gobernador, para que vamos a andar con tonterías y perdiendo el tiempo; hoy saldrán las Tropas a la calle y tomarán el Gobierno Civil y todos los centros vitales de la población, por tanto, cesará V. en el mando.

– ? Y si no lo entrego?

– Lo dejará a la fuerza.

– ?Cómo es eso de la fuerza?

– Pues que le pegarán a V. un tiro en los sesos y aquí no ha pasado nada, dijo el declarante.

Entonces el Sr. Navarro replicó

– Mire V. mi Teniente Coronel si eso hacen los militares hoy habrá un gran día de luto para Tenerife, tenemos diez mil milicias socialistas armadas que se tirarán a la calle y por ella correrá mucha sangre.

El Gobernador, preguntó.

?Y cuando harán eso los militares?

Contestación del testigo

Hacia el mediodia y quizás por la tarde;

en aquellos momentos abrieron la puerta del despacho, entrando el Comandante Sr. Moreno Ureña, un Alférez y unos soldados, apartando con las armas a los que había dentro, excepto al dicente al que saludaron, por haberlo dicho el Comandante Militar que no se preocupara dela Guardia Civil, pues estaba al lado del elemento militar.

El Comandante dijo al Gobernador si entregaba el mando al contestar que lo haria, para evitar que hubiera sangre. dió además su palabra de honor de que no haría nada que pudiera soliviantar a las masas, diciéndole el Comandante que podía permanecer en una habitación contigua al despacho sin temor alguno, donde sería bien tratado y que nadie se metería con él.

En vista de ello y para cumplir el declarante había prometido al Comandante Militar, bajó a la Plaza de la Constitución en el momento en que un Oficial de Infanteria empezaba la lectura del bando declarando el estado de Guerra y el testigo al frente de un pequeño pelotón de Guardias Civiles, que también allí estaban, y con arma presentada, escucharon la lectura del Bando; terminado y pasado un buen rato, ordenó el declarante a los Guardias que continuaran en la plaza a las órdenes del Oficial que allí estuviera y el declarante se dirigió solo al Cuartel de los Guardias de Asalto encontrando en la puerta al Capitán Cortés y Teniente Canales, diciéndole el primero que deseaba dirigir la palabra a los individuos que alli tuviera, que en aquel momento habría unos setenta o setenta y cinco, contestándole al declarante que no había inconveniente alguno. Reunidos todos en el zaguán, en semicírculo y pelotón, les arengó el dicente en términos patrióticos y exaltados para que cooperaran al Movimiento Militar, sin tener en cuenta la diferencia del color de los uniformes

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y que para tranquilidad de ellos, no olvidaran que no tenian responsabilidad alguna, en la ejecución de las órdenes que se dieran, pues ésta únicamente era de los Jefes de Cuerpo.

Marchó el testigo decepcionado y con temor de que atentaran contra él pues durante su alocución no un solo Guardia hizo una muestra de asentimiento ni aun con la cabeza; pues como su objeto era animarlos y estudiar la aptitud en que se pudieran colocar, salió desconfiado de todos en general, no así del Capitán ni del Oficial, puesto que el primero al terminar la arenga del que habla la suscribió con palabras que no recuerda.

Preguntado

A la cuarta, CONTESTA:

Que fué primero al Gobierno Civil, como queda explicado en la contestación anterior.

Preguntado

A la quinta, MANIFIESTA:

que fue primero al Cuartel para dar órdenes para sumarse al Movimiento, porque así le había prometido al Comandante Militar y si hubiera ido primero a decírselo al Coronel, seguramente no hubiera habido tiempo suficiente para que a las cinco de la mañana hubiera estado en sus sitios la fuerza de que disponía y aunque el declarante conocía muy poco a su Coronel, por el poco tiempo que él llevaba allí, desde luego siempre pensó y no se equivocó, que había de estar conforme.

Preguntado

A la sexta DIJO:

Que como queda explicado en la contestación número 2, las órdenes a los Jefes y Oficiales se dieron verbales por los conductores de Automóviles y vehículos o Guardias que de parte del diciente fueron a avisarles de lo que se trataba, no faltando ni uno solo al Cuartel a la hora ordenada.

Preguntado

A la séptima, CONTESTA:

Que hasta las seis y media de la tarde no ocurrió absolutamente nada ni en el Cuartel ni en las Oficinas.

Preguntado

A la octava, DIJO:

Que terminada la arenga a los Guardias de Asalto, marchó al Cuartel, donde radicaban las oficinas, ordenando a los escribientes del declarante pudieran telegramas a todos los puestos de la Comandancia que estaban establecidos en las Islas de Tenerife, La Palma, Hierro y Gomera, y firmándolos el declarante y diciéndoles que estaba declarado el estado de guerra en toda la provincia, sin poder precisar que servicios prestaran en los puestos, porque el dicente no estaba presente en ellos; prestándose en la Capital el de vigilancia de transformadores eléctricos, unos tableros de la Telefónica fuera de la población y otros análogos que tampoco puede recordar, todo ello ordenando por el que declara pedido porla Autoridad Militar superior.

Preguntado

A la novena, MANIFIESTA:

Que el Teniente que estaba en el Cuartel del Pilar, se llama Moreno Jimenez, al que por teléfono le preguntó si estaba enterado de lo que se trataba y al decirle al testigo que sí, le ordenó estuviera con toda la fuerza del puesto, dispuesto a cumplir lo que se le ordenara por la autoridad superior.

Preguntado

A la dé cima, DIJO:

Que no recuerda quien le llamó a la una y quince del dia 19, en que estaba el testigo durmiendo vestido y con correaje, en un sofá del despacho del Coronel inmediato al del declarante.

Preguntado

A la undécima, MANIFIESTA:

Que el Teniente que dormía en el Cuartel, no recuerda su apellido, no es que el declarante no le llamara porque era corto de vista, es que fueron el Comandante y los Capitanes los que no le llamaron y, por consiguiente, siguió durmiendo.

Preguntado

A la duodécima, CONTESTA:

Que cuando entró en su despacho estaban ya en el, el Coronel, el Comandante y los tres Capitanes y al preguntar que sucedia uno de ellos no recuerda el testigo quien, aunque cree fué el Capitán Herrera, dijo: Hemos llamado al Coronel y a V. porque después de retirarse Vds. a descansar hemos estado los cuatro hablando sobre todo lo ocurrido en el dia de ayer y hemos visto la gran responsabilidad que contraemos al sumarnos a esta rebelión, que hemos acordado los cuatro, decirles que debía ir el Coronel a la Comandancia Militara decir que no estábamos conformes con este Movimiento; a lo que rápidamente contestó el Coronel, que él estaba conforme con lo sucedido y que él no iba a decir eso, que fuera el Teniente Coronel si quería; a lo que el dicente, rápidamente también contestó, que estaba muy conforme y satisfecho y que no hacía tal cosa, que lo hicieron ellos; esta contestación fue dada por comprender rápidamente la situación en que tanto el dicente como el Coronel se encontraban, dada la aptitud de los cuatro Oficiales, y a fin de evitar una tragedia que pudiera malograr tal vez el Movimiento Militar, el esfuerzo imaginativo del declarante, fue ver el medio de engañarles hasta que llegara el dia e ir ala Comandancia Militar a dar cuenta de ellos.

Preguntado

A la décimotercera, CONTESTA:

Que bien entrada la mañana dijo el que habla al Coronel Piñol, que tenía que pedirle perdón, porque le había engañado a él, al tratar de engañar a los cuatro Oficiales, pues que lo que les había dicho esa madrugada no era cierto, contestando el Coronel que si era por eso, estaba perdonado.

Preguntado

A la décimocuarta, MANIFIESTA:

No puede contestar categóricamente a tal pregunta, porque no puede adivinar si se hubiera revelado contra el dicente, pero si procuró engañarlos para evitar y no por el temor, porque ya hacia años que estaba decidido el testigo a jugarse la carrera y la vida, porque no continuara España en la forma que todos saben, si como dice en la contestación anterior, porque no se malograra el Movimiento.

Preguntado

A la décimoquinta, DIJO;

El engaño consistió en que recordando el dicente que el dia 18, muy temprano y durante todo el dia se presentaron en el Cuartel cientos de personas de derechas pidiendo se les entregara armas, entregando todas las que había bajo recibo; un señor, que no recuerda quien era, le dijo al dicente que el Teniente de Asalto señor Campos, fusilado por nosotros, habia estado por la mañana hablando con el Gobernador bastante tiempo; a lo que no dió importancia el que habla, recordando que este Teniente también por la mañana, se presentó en el despacho del dicente diciéndole, que sus Guardias estaban un poco soliviantados y no veían muy bien la presencia de unos Guardias Civiles en la azotea del cuartel del Instituto porque lo tomaban a provocación, servicio que estaba dispuesto por el testigo, y ese Oficial quería que se quitara, negándose el declarante a ello y diciéndole que hiciera saber a los suyos que no tuvieran cuidado alguno, puesto que contra ellos nada iba, recordando también que por la tarde otro individuo, le dijo al testigo, que el referido Teniente Campos había estado otra vez con el Gobernador, entró el dicente ya en sospecha, recordando la mala impresión que le produjo la aptitud de los Guardias de Asalto, cuando los arengó por la mañana; entró en sospecha tan grande respecto a los de Asalto, que se le ocurrió ver el medio de enterarse de lo que pudiera haber y no había otro camino, sino ir a ver al Gobernador Civil, lo que hizo el testigo por la tarde.

Estaba en sus habitaciones particulares del Gobierno con su señora y un niño o niña como de nueve años; le recibió muy amable y la conversación del dicente se dirigió a confiarle y decirle que si quería que le ayudara a sofocar la rebeldía, pero que el solo no podía, que si siquiera contara con los de Asalto de podría hacer algo; dígame Gobernador pero ?no ha venido ningún Oficialha ofrecerse a V. S.

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que pudiera hacer todos algo? a lo que rápidamente su señora contestó al declarante:

– Nó, nó, aquí no ha venido nadie; nada le quedaba que hacer allí, estaba el testigo convencido ante aquella contestación que no le iban a contar nada y marchó a su Cuartel. Recordando todos estos hechos la madrugada del 19, los expuso a los Oficiales como si hubieran sido hechos de buena fé y le dió resutado; es decir, que sus palabras a los Oficiales fueron las siguientes:

– Señores no se preocupen Vds.; nuestra responsabilidad está salvada; ayer tarde fuí al domicilio del Gobernador, a ofrecerme con toda la Comandancia, rehusando nuestros servicios, porque me dijo que no quería un dia de luto; así es que no hay porque volverse atrás de lo hecho.

Contestación de ellos:

– ?Es que eso no lo sabíamos? claro es que ya no hay responsabilidad ninguna; así es que si les parece podemos acostarnos, ordenando el dicente que así lo hicieran, excepto el Capitán más antiguo, para que le avisara de cualquier novedad que pudiera ocurrir.

Preguntado

A la décimo sexta, CONTESTA:

Como inmediata al despacho del diciente, que no tenía puerta, había una galería cuadrangular, por la que circulaban de vez en cuando algunos Guardias, salió el testigo del despacho, y se acercó a dos de ellos, que por allí había, y que solo solo recuerda que se llamaban uno Montalbán y otro Grijalbo, a quienes preguntó si se habían enterado de algo de lo que en el despacho del declarante se había hablado y como le dijeran que sí no claramente, algo se había traslucido, les dijo, si estaban decididos a ayudarle, incluso por la violencia, si en lo sucesivo le ayoran dar fuertez voces, cuando el dicente hablara con los Oficiales, manifestando que estaban decididos a hacer lo que el testigo lesordenara, fuera lo que fuese.

Preguntado

A la décimoséptima, DIJO:

Que ya en la pregunta anterior expresó dos de los Guardias que se enteraron del intento de rebeldia del Comandante y los tres Capitanes y que dichos Guardias le manifestaron que se habian enterado otro que por alli estaban despiertos.

Preguntado

A la décimoctava, CONTESTA:

Que sí, que se ratifica en que aquella mañana dió cuenta de lo sucedido al Coronel de E.M. Don Teódulo González Peral, que dijo que diera parte por escrito de los cuatro Oficiales, y que al exponerle el diciente, que encontes  se quedaria solamente con un Teniente, tan sumamente corto de vista que en realidad no le serviriria para nada y otro Teniente en el otro Cuartel, le contestó al dicente:

– Bien, pues ya habrá tiempo de ello, cuando esto se termine que no tardará mucho..

Preguntado

A la décimonovena, CONTESTA:

Que él no puede inmiscuirse en las atribuciones o partes que el Coronel tuviera o quisiera dar, ni puede fiscalizar sus actos y como el declarante tenía el mando directo de aquella Comandancia, era responsable de todo lo que en ella sucediera, como Jefe de Cuerpo, y al dicente le correspondia dar el referido parte a dicho Coronel de E.M. por estar ausente de la Plaza el Comandante Militar y asumir este Coronel las funciones del mismo y a mas abundamiento, cuando empezó el Glorioso Movimiento Nacional, el Coronel del Tercio del declarante, el mismo dia 18 de  Julio, le dijo que continuara el dicente en sus funciones de Primer Jefe, la misma que antes de empezada la guerra.

Posteriormente, cuando se hizo cargo dela Comandancia Militarel Excmo. Sr. General Don Angel Dolla la Hoz (fallecido), le hizo saber el declarante lo ocurrido, contestándole también que ya habria tiempo de tratar ese asunto oficialmente, puesto que en aquellas circunstancias eran necesarios todos los valores que habia que aprovechar.

Preguntado

A la vigésima, CONTESTA:

Que sabe que el Capitán Herrera hizo repetidos servicios de índole reservada en la Isla de La Palma, ya que el mismo General Dolla ordenó al declarante que hiciera presente al repetido Capitán qe viera con él pues le iba a ordenar personalmente fuera a dicha Isla para los referidos servicios y que cuando esto sucedia se hallaban en la Plaza el Coronel y el que declara. Contesta a esta pregunta concretamente, pero suponiendo que donde dice con su ausencia o la del Sr. Coronel .….?- ha de querer decir – Fué con su anuencia …..= CONTESTA: Que como fue por orden del Sr. General Dollla, no tenían el declarante y el Sr. Coronel mas remedio que dar su anuencia y mejor dicho se habia de obedecer por disciplina y subordinación, pues ya se sabe que en todas partes el mando lo asumíala Autoridad Militar superior.

Preguntado

A la vigésimaprimera, DIJO

Que la conduc a de los tres Oficiales, posteriormente a todos estos hechos, hasta que el dicente fué destinado a la Península fué muy buena produciendose bien en cuantos asuntos les encomendaba el dicente.

Preguntado

A la vigésimosegunda, MANIFIESTA:

Que no conoce de ellos ningún hecho posteriormenteque pudiera corroborar la tibieza a favor del Movimiento Nacional, una vez los cuatro denunciados en la Península.

Preguntado

A la vigésimotercera, CONTESTA:

Que no tiene mas que declarar, pero si hacer resaltar que unos tres meses aproximadamente, después de empezado el Glorioso Movimiento, cree que pudo ser en Octubre de 1.936, estando una tarde solos el Comandante Gárate y el que firma hablando de los hechos sucedidos y de la conducta del General Pozas, Inspector General dela Guardia Civilhasta que empezó el Movimiento,

al testigo dicho Comandante, que cuando fué destinado a Tenerife, a su paso por Madrid para incorporarse fue a saludar a dicho General Pozas y éste le encargó que vigilase todos los pasos del testigo y acciones y le pusiera al corriente de ellos con la mayor reserva.- Dice el testigo que ésto no se lo dijo durante mas de dos meses que estuvo a sus órdenes, antes de empezar la guerra?, Huelga ningun comentario; desde que esto le dijo al dicente no quiso tratarle mas que en el terreno Oficial.

Y leida que fué se afirmó y ratificó y la firma con el Sr. Juez de lo que como secretario certfico.

Luis Alvarez                        Isidro Cáceres

Montesinos                         Ponce de León

Carlos G Cuevas del Rio

[Las tres firmas rubricadas]

Diligencia de entrega.

Seguidamente S.S. dispuso hacer entrega de estas diligencias que constan de seis folos útiles en el Gobierno Militar de la Plaza, y para remisión al Ilmo. Sr. Auditor de Guerra del Cuerpo de Ejército de Navarra.

Doy fé.

L Alvarez                    Carlos G Cuevas del Rio

[Ambas firmas rubricadas]

Cfr.: Causa 88 de 1940 [5842-191-29] – Folios 31 a 34.

EXHORTO A SANTANDER PARA CORONEL ISIDRO CÁCERES


El folio 29, datado el 28 de agosto de 1939, es el exhorto enviado a Santander, por el Coronel Juez Instructor SALVADOR IGLESIAS DOMÍNGUEZ,  para que se le tome declaración a ISIDRO CACERES Y PONCE DE LEON, Coronel Jefe del 22 Tercio de la Guardia Civil, con arreglo a este   interrogatorio de VEINTITRÉS preguntas:

1º Las generales dela Ley.

2º Si se afirma y ratifica en el contenido de su escrito número 116 dela Secretaria Militardel 22 Tercio dela Guardia Civildirigido al Excmo, Señor Inspector General dela Guardia Civil, sobre la conducta observada por un Jefe y tres Capitanes del Instituto con motivo del Glorioso Movimientos Nacional el 18 de Julio de 1936.

3º Diga cuales fueron sus conversaciones con el Comandante Militar de la Plaza de Santa Cruz y con el entonces Gobernador Vazquez Moro al ser llamado por ellos en la madrugada del 18 de Julio 1936.

4º Al ser llamado por ambas Autoridades, ¿ a donde fué primero

5º ¿ Porque, antes de ir al Cuartel, a dar ordenes para sumarse al Movimiento, no dió cuenta de todo a su coronel y si lo hizo posteriormente?.

6º ¿ Puede V.S. concretar a que Jefes y Oficiales dió ordenes y si todos ellos acudieron a su expreso mandato.

7º Se ratifica V.S. en que el dia 18 hasta las seis y media de la tarde no ocurrió novedad en su Cuartel ú Oficinas.

8º Que servicios hizola Guardia Civildurante el dia 18 y que Oficiales y Tropa los prestaron y quien dió las ordenes para efectuarlos.

9º ¿ Que Teniente tenía su domicilio en el Cuartel del Pilar y que ordenes expresas recibió de V.S.?

10º ? Puede puntualizar que Oficial le llamó a la 1.15 horas de la madrugada del dia 19 ?

11º ? Que Teniente dormía y no le despertó por ser corto de vista y no pensaba contar con él ?

12º ? Que medios empleo V.S. para confiarles e incluso engañarles cuando el Comandante Garate y los Capitanes Candon, Perez Velasco y Herrera manifestaron su disconformidad con el Movimiento Nacional a presencia del Señor Coronel Piñol ?

13º Explico V.S. al Señor Coronel Piñol su Jefe, la tactica desconfianza y hasta engaño que empleó para aplacar el descontento y rebeldía del Comandante Garate y los tres Capitanes.

14º Cree V.S. que de no acudir al engaño el Comandante Gárate y los tres Capitanes, manifestarian su rebeldía en alguna forma?

15º En que consistió el engaño?

16º Tomó V.S. algunas medidas para vigilarlos y por quien?.

17º Que Guardias se enteraron de este intento de rebeldía del Comandante Garate y los tres Capitanes; diga sus nombres y medios que tomó para elllo.

18º Se ratifica expresamente en el hecho de dar cuenta en la mañana del 19 al Señor Coronel de E.M. Don Teódulo González Peral de los sucedido en la madrugada de aquel dia 19.

19º Puede V.S. explicar las causas porque fué el declarante y no el Señor Coronel Piñol su Jefe el que dió cuenta de este hecho, el señor Comandante Militar y mas tarde al Señor General Dolla fallecido.

20º Ya en esta Plaza de Tenerife el nuevo Comandante General Excmo. Señor Don Angel Dolla, (fallecido) sabe el declarante que el Capitán Herrera hizo repetidos servicios de índole reservada en la Isla de LA Palma.? Fué con una ausencia anuencia  o la del señor Coronel Piñol a desempeñar esos servicios el Capitán Herrera?

21 Cual fué la conducta posterior del Comandante Gárate y los tres Capitanes, despues de los hechos por V.S. denunciados ahora, y antes de la marcha del declarante a otro destino de la Península?.

22 Posteriormente, conoce de ellos algun hecho, que corroborara la tibieza a favor del Movimiento Nacional, ya los cuatro denunciados en la Península?.

23º Si tiene algo mas que añadir como aclaración de los hechos expuestos.

 Manifieste cuanto sepa en relación con estos hechos, origen de las actuaciones

Dado en Santa Cruz de Tenerife a veintinueve de Agosto de mil novecientos treinta y nueve. “AÑO DE LA VICTORIA”.

Salvador Iglesias

Cfr.: Causa 88 de 1940 [5842-191-29] – Folio 29.

GÁRATE ES LA REVELACIÓN DEL MOVIMIENTO EN TENERIFE



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CONTESTACION AL EXHORTO NÚMERO DOSMIL SEISCIENTOS QUINCE PROCEDENTE DE SANTA CRUZ DE TENERIFE

 

A la 1ª

D. Ignacio Garate Echeto, Comandante de la Guardia Civil del diecinueve tercio y segundo Jefe de la Segunda Comandancia.

A la 2ª

El día dieciocho de Julio de mil novecientos treinta y seis por la madrugada estaba de segundo Jefe, Mayor y Jefe de Detall de la Comandancia de Guardia Civil de Santa Cruz de Tenerife y me personé en el cuartel de la Comandancia situado en la calle de San Francisco por orden superior en las primeras horas donde me presenté ante el señor Coronel del Tercio que lo mandaba el entonces Coronel Don Agustín Piñol Riera y Teniente Coronel don Isidro Caceres y Ponce de León.

A la 3ª.-

El citado día yo como Jefe de Detall y Mayor recibí la orden del señor Coronel citado de permanecer en el cuartel dispuesto a cualquier eventualidad ya que se estaba declarando el estado de guerra en el archipiélago de Canarias.

A la 4ª.-

Ese día se prestaron servicios de reten en el cuartel del Pilar; Creo que aquel lo mandaba el Teniente Don Pedro Gimenez Moreno, Jefe de la Línea de la Capital. Creo que había otro servicio en Aguas o Electricidad según oí.

También creo que salió el Teniente Coronel Caceres con algunos individuos (tres o cuatro parejas) al Gobierno Civil y allí coincidió con el Comandante Ureña de Infantería donde fue destituido el Gobernador Civil del Frente Popular.

Despues parece ser que fue el citado Teniente Coronel a la Comandancia General; todo por la mañana.

Por la tarde hubo un tiroteo poco antes del Toque de Oración y mas tarde salió el Capitan don Rafael Herrera Zayas con unos guardias a coger el armamento de una Sección de Guardias de Asalto que al mando del Teniente Gonzalez Campos ostilizó a fuerzas del Ejército. El expresado Teniente y guardias fueron además detenidos.

Durante el día y noche hubo en mi cuartel de la calle de San Francisco un servicio de vigilancia y el Coronel Piñol y Teniente Coronel Cáceres no perdían la comunicación con la Autoridad Militar.

A la 5ª.-

No hubo discusión ni choque de pareceres entre Jefes y Oficiales que yo viera y oyera sino buena armonía.

A la 6ª.-

No.

A la 7ª.-

No es cierto. Yo estaba acuartelado con los demas desde las cinco y media o seis de la mañana del día dieciocho y con frecuentes charlas con los Jefes citados y compañeros de diversas cosas y en especial de lo que pasaba y se decía por España y Gran Canarias; en ese día sin que nadie iniciase actitud de disconformidad con el Movimiento ni se expresasen deseos de comunicar actitudes de ninguna clase a la comandancia General.

Seguramente conversaciones analogas tendrían en otros cuarteles. A eso de la media noche sobre las doce el señor Coronel se retiró a descansar. Poco despues se retiró tambien el Teniente Coronel Caceres pero al cuarto de hora escaso volvio el citado Teniente Coronel de por si sin ser llamado y reanudose otra nueva conversación y el Coronel que estaba en el despacho de al lado tambien volvió un momento como unos diez o quince minutos y al cabo de ellos dijo (poco mas o menos) «bueno señores a descansar y que se quede un Capitan al cuidado por si ocurre algo que me avise». Y nos retiramos y no ocurrio nada de particular ni aquella noche ni despues.

A la 8ª.-

El declarante: Yo fui designado por orden dela autoridad Militar que recibí del señor Coronel Piñol a prestar servicios a la Comandancia General y desde el momento de mi llegada y cumpliendo las que me dieron empece a ordenar lo conveniente para el Orden Público tal que llegado este momento haya que desechar modestias y decir que el hoy Teniente Coronel habilitado señor Zamorano que despues fue a las Brigadas de Navarra, dijo en la oficina del Jefe del Estado Mayor ante muchos Jefes y paisanos a los tres o cuatro días y viendo mi trabajo activo y desenvoltura. «Señores: Gárate es la revelación del Movimiento en Tenerife» pues por mis ordenes y mi dinamismo se reanudaron los trabajos en el puerto con cerca de mil obreros en principio reacios y en este punto fui ayudado por la libertad de acción que me concedió la Autoridad Militar y secundado fielmente por el entonces Capitan Matos de Infantería.

Tambien en brevísimo tiempo cumpliendo ordenes mías secundado por voluntarios que había enla Comandancia Generalse encarcelaron en dos barcos a muchos dirigentes y significados rojos.

El Jefe de Estado Mayor no ocultó su admiración hacia mi: Este Jefe de E.M. llamado Don Trinidad Díaz Gomez conoce mi labor desde el principio y la conoce el ex primer Gobernador Civil Coronel Don Julio Fuentes, y la conoce el Primer Jefe de Accion Ciudadana de entonces hoy General Habilitado don Anatolio Fuentes y la conoce el Coronel de E.M. don Teodulo González Peral que me honró con su abrazo fraternal al despedirme.

Este señor testigo principal de mi actuación antes, durante y despues del Movimiento, pues yo fui el iniciador de la Guardia personal que se le creó al Generalísimo siendo entonces Comandante General de Canarias cuando se tramó un complot para asesinarlo, y yo que fui a Canarias precedido de cuatro traslados de destino forzosos de los gobernantes de la República tuve la suerte de que despreciando las consecuencias de lo que me podía pasar con el frente popular, desbarate el complot y de acuerdo con el citado Coronel de Estado Mayor se protegio a nuestro Caudillo desde unos veintitantos días antes del Glorioso Movimiento hasta que abandono las Islas Canarias en un avion.

Los Capitanes prestaban los servicios que se presentaban y por ordenes que daba el Coronel Piñol y el Teniente Coronel Cáceres.

A la 9ª.-

Las ordenes las daba el Comandante General; El Jefe de Estado Mayor por orden y el Coronel Piñol en lo tocante a la Guardia Civil.

A la 10ª.-

El origen de estas actuaciones tiene un punto de partida: El declarar que los Capitanes Perez Velasco, Candon, y Herrera son el objetivo aparente pues esto es lo que tiene el Teniente Coronel Caceres contra nosotros; Es contra el Señor Coronel Piñol contra quien va directamente el señor Caceres sin razon ni motivo.

Si el señor Coronel Piñol hubiese sido otro, peor lo hubiese pasado el entonces primer Jefe de la Comandancia de Tenerife pues en asuntos de servicio le llamaba algunas veces la atención por inexactitudes en el cumplimiento de sus deberes, por lo que en alguna ocasión supe:

Me causa asombro y extrañeza que me meta en esta denuncia así como los Capitanes.

Si no mereciera la maxima confianza del mando ¿Como el día diecinueve de julio horas despues de lo que se denuncia se me envía a la Comandancia General y se me confió el cargo delicadísimo que se me confió enviado por el propio Sr. Coronel Piñol estando presente el Teniente Coronel Caceres?

Si no merecían la confianza del mando ¿Como dieron a los Capitanes Herrera, Candón y Pérez de Velasco puestos de la mayor confianza entre ellos de al frente del enemigo?

En nuestros cometidos en paz y en guerra nos portamos en todo momento con la máxima lealtad; Por lo que a mi respecta acudo al testimonio de mis superiores desde el dieciocho de julio de mil novecientos treinta y seis hasta hoy pasando por los coroneles de la Guardia Civil y de Estado Mayor de Santa Cruz de Tenerife; siguiendo por el Jefe de Estado Mayor del cuerpo de Ejercito de Navarra y terminando por mis actuales Jefes de Tercio y Comandancia.

De momento no analizo los moviles de esta denuncia por respe-to al Ejército y a la dignidad del uniforme que admiro y uso.

El Teniente de Intendencia don Candido García Dorta puede dar fe de mi disconformidad con el frente popular de antes y despues del movimiento ya que tambien prestó sus servicios en la Comandancia General por esos dias.

Barcelona 18 de Octubre de 1939

Año de la Victoria

El Comandante

Ignacio Gárate

[Firma rubricada]

Cfr.: Causa 88 de 1940 [5842-191-29] – Folio 25.

 

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El Comandante IGNACIO GÁRATE ECHETO yerra en la referencia al Teniente de Intendencia que podía dar fe de su disconformidad con el frente popular.

El nombre de dicho Teniente de Intendencia era CÁNDIDO-LUÍS GARCÍA SANJUÁN, hijo de CÁNDIDO GARCÍA DORTA.

http://personales.ya.com/pedroms/pdf/1.55.pdf