ENALTECIENDO EL MOVIMIENTO EN LA LAGUNA


El siete de julio de 1937 tiene lugar una reunión de la Comisión Gestora del Ayuntamiento de San Cristóbal de La Laguna.

Extractamos el inicio de la lectura del acta que comienza en el folio 217 del Libro de Actas de Plenos de la Comisión Gestora Municipal de La Laguna (26-VII-1936 / 3-XI-1937):

217

Sesión ordinaria de segunda convocatoria celebrada por la Comisión Gestora de este Excmo. Ayuntamiento el día siete de Julio de mil novecientos treinta y siete.

En la Ciudad de La Laguna a siete de julio de mil novecientos treinta y siete: Siendo la hora de las quince y cuarenta y cinco y reunidos en la Sala de Actos del Excmo. Ayuntamiento, los Señores Concejales, D. Juan Martí y Martínez Ocampo, D. Juan Pérez Izquierdo, D. José Tabares Angulo y D. Cristóbal Rojas Rodríguez, bajo la Presidencia del Señor Alcalde Don Emilio Gutiérrez Salazar, con asistencia del Señor Interventor de Fondos interino, Don Francisco Padilla Bethencourt, dicho Señor Alcalde Presidente declaró abierto el acto y expuso que el objeto del mismo era proceder a celebrar Sesión de segunda convocatoria y dar cuenta de los asuntos insertos en el orden del día y que con anterioridad se había cursado a los Señores Gestores.

[…]

Tras abordar varios puntos en dicha sesión, en los folios 221, 221 vuelto, 222 y 222 vuelto, se hace mención a varias propuestas del alcalde y se da por terminada dicha sesión municipal. A continuación se extractan dichos folios:

221

[…]

Acuerdo dar nombre Plaza Dieciocho de Julio a la situada en la Ada Lucas Vega.

A propuesta de la presidencia se acuerda por la Corporación dar el nombre de Plaza del diez y ocho de Julio a la nueva construcción situada en la confluencia de la  Avenida de Lucas Vega, Caminos del Cercado del Marqués, Vieja Picha y Calle del Pozo, conmemorando así la histórica fecha del glorioso movimiento nacionalista.

Solemnes actos aniversario, glorioso mártir D. José Calvo Sotelo.

Asimismo propone la Presidencia celebrar en esta Ciudad solemnes actos en conmemoración a los históricos hechos acaecidos en los días trece y diez y ocho del actual, con motivo del vil asesinato del ilustre español Excmo. Señor Don José Calvo Sotelo, y el dieciocho de Julio Fiesta nacional, conmemoración también de la gloriosa gesta del Movimiento Nacionalista. El primero de dicho día debieran celebrarse un funeral en la Santa Iglesia Catedral, al que serán invitadas las Autoridades y a la salida del mismo, trasladarse el Ayuntamiento y demás representaciones a la Avenida que lleva el nombre de tan ilustre hombre público, descubriéndose las lápidas que darán su glorioso nombre a la entrada de la población ya que se trata de uno de los lugares más bellos de la población. Al indicado fin propone que en la noche del mencionado día en el Teatro Leal sea selebrada [sic] una Velada necrológica en memoria del malogrado Estadista.

 

Idem. Conmemorando histórica fecha Movimiento Nacionalista y exaltación figura G.mo Franco. 

El día dieciocho conmemorando también la gloriosa fecha del movimiento nacionalista, por la mañana debiera celebrarse un Tedeum Misa de campaña. En la tarde del mismo día el descubrimiento de las

222

lápidas que darán los nombres del generalísimo Franco a la calle de Herradores; debiendo asimismo una función de gala en el Teatro Leal para exaltar la figura del insigne Caudillo Generalísimo Franco y aquella histórica fecha. [sic]

Festividad S. Cristóbal. Descubrimiento lápidas calles Capitán Brotons, Ernesto Ascanio y Santiago Cuadrado. 

Propone la Presidencia también que el día veintisiete del actual mes, con motivo de la festividad de San Cristóbal Patrón de la Ciudad, debiera llevarse a efecto la tradicional función en la Santa Iglesia Catedral, con asistencia de la Excma. Corporación bajo mazas, acompañando al histórico Pendón de la Conquista, al que deberá rendírsele los honores correspondientes; trasladándose después de la función a las Salas Consistoriales a depositar nuevamente la histórica enseña, procediéndose seguidamente al descubrimiento de las lápidas en las calles que llevarán los nombres de Capitán Brotons, Ernesto Ascanio y León Huerta y Santiago Cuadrado Suárez. Por la tarde también deberá celebrarse la tradicional procesión de San Cristóbal, conducido en automóvil, para lo que se propone sean invitados todos los dueños de esta clase de vehículos a fin de que a la entrada de la procesión, a la que acompañarán, se haga un desfile y sean bendecidos. El Ayuntamiento acordó aprobar en todas sus partes las propuestas hechas por la Presidencia, facultándose para que organice dichos actos, felicitándole a la vez por sus acertadas iniciativas.

Leyéronse los Boletines Oficiales últimamente recibidos y la Corporación quedó enterada del contenido de los mismos.

Y no habiendo mas asunto de que tratar se levantó la Sesión siendo la hora de las dieciocho veinticinco firmando todos los Srs. Concurrentes de que yo el Secretario interino certifico.

 

[Firmas rubricadas del alcalde EMILIO GUTIÉRREZ SALAZAR, de los concejales JUAN MARTÍ Y MARTÍNEZ OCAMPO, JUAN PÉREZ IZQUIERDO, JOSÉ TABARES ANGULO y CRISTÓBAL ROJAS RODRÍGUEZ, y del secretario interino]

 

Cfr.:

Archivo Municipal de San Cristóbal de La Laguna.

Libro de Actas de Plenos de la Comisión Gestora Municipal (26-VII-1936 / 3-XI-1937).

Acta de Sesión ordinaria municipal del día siete de Julio de mil novecientos treinta y siete.

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Como puede leerse, en aquel pleno municipal de 7 de julio de 1937, el alcalde presidente de la Comisión Gestora que gobernaba en La Laguna, EMILIO GUTIÉRREZ SALAZAR, propone una serie de actos a celebrar en la ciudad de La Laguna durante el mes de agosto de 1937, actos que se llevarán a cabo:

Bautizar a la plaza o rotonda de inicio de la avenida Lucas Vega como PLAZA DEL 18 DE JULIO.

Conmemoración con una velada necrológica del primer aniversario de la muerte de JOSÉ CALVO SOTELO, con descubrimiento de lápidas en la avenida bautizada con su nombre.

Conmemoración del día 18 de julio y cambio de la calle HERRADORES por calle GENERALÍSIMO FRANCO.

Cambiar de nombre otras tres calles laguneras, asignando a las mismas los nombres de:

1.-

SANTIAGO CUADRADO SUÁREZ, soldado voluntario muerto en Santa Cruz, en la tarde del 18 de julio de 1936.

2.-

CAPITÁN BROTONS, en honor de GERARDO BROTONS BALLESTER, capitán de artillería sublevado, fallecido en el frente de guerra peninsular.

3.-

ERNESTO ASCANIO Y LEÓN HUERTA; voluntario del 18 de julio, asimismo  muerto en el frente.

 

Todo para enaltecer o ensalzar las tres figuras.

 

[Aportación del amigo FABIÁN HERNÁNDEZ ROMERO]

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APOSTILLA DEL TITULAR DE ESTE BLOG.

Aquellos conspicuos munícipes, ocupantes del ayuntamiento lagunero, hicieron colocar placas del GENERALISIMO FRANCO en los extremos de la parte recta de la calle HERRADORES, sin tener en cuenta que esta antigua calle lagunera era quebrada desde su inicio.

Olvido de aquellos conspicuos ediles adulones, celebradores de necrológicas.

HERRADORES nacía en la confluencia de las calles CONSISTORIO y BARCELONA, por encima de la PLAZA DE SAN CRISTÓBAL.

Plaza ésta donde acaba la Avenida de CALVO SOTELO, vía de acceso principal a LA LAGUNA.

La PLAZA DE SAN CRISTÓBAL tiene en su centro la imagen de la Virgen Milagrosa.

En mis tiempos de estudiante, y novio de mi amada MARILOLA, nos referíamos a esta plaza como la de la Milagrosa, y también del Tanque Abajo.

Muchas fotos nos hicimos en esta plaza, por la cual teníamos que pasar cuando paseábamos desde el Barrio Nuevo, o del Rosario, para ir al casco de La Laguna.

Eran tiempos de pelar la pava.

Y pocas veces usábamos la cirila, nombre común de la guagua lagunera.

Que costaba una peseta de entonces.

Con una peseta nos podíamos comer un sabroso dulce en la Dulcería de LA PESETA que estaba en la PLAZA DEL CRISTO.

El hecho sorprendente era que la placa HERRADORES, continuó estando en el inicio quebrado de la calle, durante todo el franquismo, mientras la placa oficial fue colocada en la esquina de la calle HERACLIO SÁNCHEZ, magistral de la Catedral que era remunerado con VEINTE DUROS, por SANTIAGO GARCÍA SANABRIA, Alcalde santacrucero de la Dictadura del general MIGUEL PRIMO DE RIVERA y ORBANEJA.

En esta práctica de cobrar por la oración sagrada, HERACLIO SÁNCHEZ RODRÍGUEZ, emulaba a su obispo Fray ALBINO GONZÁLEZ MENÉNDEZ REIGADA, séptimo Eminentísimo y Reverendísimo Obispo de la diócesis nivariense, (1925-1946).

 

https://pedromedinasanabria.wordpress.com/2013/10/02/pagando-y-cobrando-por-la-oracion-sagrada-2/

 

Poca gente se refería a la calle por su nombre oficial, quedando lo del GENERALISIMO FRANCO, para cartas de correo y anuncios.

Años más tarde, ya casados MARILOLA y yo, cuando pudimos comprarnos coche, solíamos repostar en la gasolinera del Tanque Abajo, que está justo enfrente de la Plaza de la San Cristóbal, a su derecha subiendo.

Gasolinera por debajo de la cual discurre el barranco de GONZALIÁNEZ, que separa la VERDELLADA del BARRIO NUEVO, barrio éste que ha recuperado su nombre original de VIÑA NAVA.

Precisamente, el nombre de la VERDELLADA, procede de que los jornaleros de los NAVA, cultivaban en esta parte de la finca, una uva de la variedad VERDEJO, que en su expresión original portuguesa, se pronuncia VERDELLO, sonido correspondiente al término luso VERDELHO.

Así lo he leído en una obra del represaliado Profesor DON JUAN RÉGULO.

CAMBIANDO TRES NOMBRES DE CALLES EN LA LAGUNA


 

LOS ACTOS DE AYER

Con gran brillantez celebró La Laguna la fiesta de su Patrón

 

Homenaje a tres heroicos tinerfeños

 

Con diversos actos, en los que predominó la nota patriótica, celebró ayer La Laguna la tradicional festividad de San Cristóbal, Patrón de aquella ciudad.

A las nueve y media de la mañana fue trasladado a la Catedral, en lucida procesión cívica, el Pendón de la Conquista. Presidía la comitiva el gobernador civil, señor Fuentes Serrano; alcalde de la ciudad, señor Gutiérrez Salazar; comandante militar de la plaza señor Rumeu; Rector de la Universidad señor Escobedo; presidente de la Audiencia, señor Sánchez Real; jefes locales de Falange Española Tradicionalista y de las JONS; oficiales del Ejército y Guardia Civil; representaciones del Ayuntamiento de esta capital, y otras varias comisiones y representaciones militares, civiles y eclesiásticas. Una Batería de Artillería, con banda de música, del Regimiento de Infantería de Tenerife, al mando del teniente señor López Pérez, rindió a la histórica bandera los honores de ordenanza.

En la Catedral se celebró una solemne función religiosa que dio comienzo con un Tedeum. Las autoridades tomaron asiento en el Presbiterio, y, junto al altar, el Obispo de Tenerife y las dignidades del Cabildo Catedral.

El canónigo señor García Ortega, en un elocuente discurso, subrayó la significación y el carácter histórico de la festividad religiosa que se celebraba.

Terminada la misa, por las calles cubiertas de banderas y colgaduras con colores nacionales y en las que se hallaba una extraordinaria concurrencia, la procesión cívica retornó al Ayuntamiento.

Seguidamente, las autoridades y la fuerza pública, a la que se unió una Sección de Falange y Agrupación de Flechas, se trasladaron a los sitios designados, para proceder al descubrimiento de las lápidas que dan a la calle de Bencomo el nombre de Capitán Brotons; a la de Briones, el de Santiago Cuadrado, y a la de La Palma el de Ernesto Ascanio y León-Huerta.

En estos actos hicieron uso de la palabra los señores Martí y Martínez-Ocampo, Aguilar y Centurión, respectivamente. En la tribuna que ocupaban las autoridades en las calles de Bencomo y La Palma, dio mayor emoción al homenaje, con su presencia, el padre político del capitán Brotons y padre del artillero Ernesto Ascanio, don Fernando Ascanio y León.

En la calle Briones acompañó asimismo a las autoridades un hermano de Santiago Cuadrado Suárez, militante también en las filas de Falange.

Los discursos pronunciados en estos actos, en los que los oradores, con sencilla elocuencia y expresiones sobrias, hicieron la apología de los tres héroes, caídos por la Patria; el carácter de intimidad y recogimiento que se dio a estos homenajes y el sincero sentimiento con que el público se identificó con ellos, fueron la nota más destacada. La presencia de familiares de los caídos y la sentida evocación de su abnegado comportamiento en la gesta de España, hicieron reflejar la emoción en todas las caras y asomar las lágrimas a muchos ojos de mujer.

Las lápidas fueron descubiertas por el alcalde de La Laguna, a los acordes del Himno Nacional y los cantos patrióticos, después de ser nombrados los tres héroes y contestar el público con el ritual “Presente”. Las fuerzas de Artillería y Falange desfilaron luego al grito de ¡Viva España!.

A las cinco y media de la tarde se efectuó en la plaza de la Catedral la ceremonia de la bendición de automóviles por el Obispo de Tenerife, saliendo luego la procesión de San Cristóbal, Patrón de los automovilistas, en un vehículo artísticamente engalanado.

Asistieron a este acto las autoridades locales y fuerza pública, acompañando la procesión y presenciando su paso, desde aceras y ventanas, numeroso público.

Por la noche se celebró en el Leal, con una extraordinaria concurrencia, el espectáculo artístico organizado por Agrupación de Arte, de La Laguna, a beneficio del aeropuerto tinerfeño, que constituyó un éxito para cuantos en él tomaron parte.

 

[Dentro del texto van insertas las fotos de los tres homenajeados: el CAPITÁN BROTONS, el artillero ERNESTO ASCANIO Y LEÓN HUERTA y el falangista SANTIAGO CUADRADO SUÁREZ]

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Crónica publicada en la primera página del número 10.028, del periódico LA PRENSA, editado en Santa Cruz de Tenerife, el miércoles 28 de julio de 1937.

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El periódico tinerfeño LA PRENSA de 28 julio de 1937, refleja en su portada, a tres columnas, la noticia del cambio de la denominación de tres calles del casco de La Laguna, con el único motivo de ensalzar las figuras de tres laguneros adheridos voluntariamente a la sublevación del 18 de julio de 1936.

El falangista SANTIAGO CUADRADO SUÁREZ, el capitán GERARDO BROTONS BALLESTER y el cuñado de éste capitán, artillero voluntario ERNESTO ASCANIO LEÓN HUERTA.

El  falangista SANTIAGO CUADRADO SUÁREZ se había unido desde el primer momento a los militares golpistas, siendo el primer caído de los sublevados contra el Gobierno legítimo y legal de la Segunda República Española, resultante de los comicios de febrero de 1936.

ERNESTO ASCANIO Y LEÓN HUERTA, voluntario del 18 de julio en La Laguna, había partido como cabo voluntario de artillería, en la 1ª Batería Expedicionaria de Tenerife, mandada por su cuñado, el capitán GERARDO BROTONS

ERNESTO ASCANIO resultó herido en el frente de Madrid, en Carabanchel, el 7 de noviembre de 1936, falleciendo el día 12 del mismo mes.

El capitán de Artillería sublevado GERARDO BROTONS BALLESTER, fallecería en el Hospital Militar de Talavera de La Reina (Toledo), el 6 de febrero de 1937, como consecuencia de las heridas sufridas el 9 de noviembre de 1936, en la Casa de Campo y Ciudad Universitaria de Madrid.

Dicha Batería formaba parte del primer Batallón de artillería, denominado Primer Batallón Expedicionario de Tenerife, movilizado en septiembre de 1936, y enviado desde Tenerife al Frente en la península.

Inquieta leer y comprobar que las autoridades eclesiásticas se funden con las autoridades militares golpistas en este acto religioso-castrense. Poniendo de manifiesto claramente la connivencia entre la Iglesia y el mando militar que había tomado el poder por la fuerza.

Mientras, por aquellas fechas, eran fusilados, desaparecidos y torturados en Tenerife, por los franquistas, muchas personas inocentes.

Además de sufrir horrenda prisión centenares de encarcelados en condiciones de hacinamiento inhumano.

Todo ello con el beneplácito de la iglesia católica, apostólica y romana.

Así fue como se procedió al cambio de tres nombres antiguos de tres calles laguneras.

Un tramo de la antigua calle Bencomo fue mudado para convertirse en CAPITÁN BROTONS.

La calle de BRIONES pasó a llamarse SANTIAGO CUADRADO.

Y el nombre de la calle de LA PALMA, que recuerda el de la Isla Bonita, fue eliminado, poniendo en su lugar el de ERNESTO ASCANIO Y LEON HUERTA.

Cabe preguntarse por qué permanecen estos nombres enaltecedores de voluntarios sublevados, y se hace caso omiso de la Ley 52/2007 (de 26 de Diciembre). Ley conocida como de la Memoria Histórica.

 

[APORTACIÓN DEL AMIGO FABIÁN HERNÁNDEZ ROMERO]

CAPITANES GENERALES DE CANARIAS


 

El cargo de Capitán General de Canarias fue creado en 1589, siendo designado para desempeñar dicho puesto supremo, el general LUIS DE LA CUEVA Y BENAVIDES, quien fijó su residencia en la ciudad de LAS PALMAS, en la isla de GRAN CANARIA.

La CAPITANÍA GENERAL DE CANARIAS estuvo en GRAN CANARIA más de medio siglo (66 años).

En 1656, sin haber recibido licencia real para el traslado de isla, el Capitán General ALONSO DÁVILA decidió trasladarse a TENERIFE, isla en la cual quedaría finalmente fijada la residencia del Capitán General de Canarias, hasta hoy.

En 1661, sería JERÓNIMO DE BENAVENTE, el primer capitán general que realmente recibió licencia para residir «en la isla que tuviese por más conveniente», decidiendo residir en el edificio conocido como Casa de los Capitanes en la ciudad de LA LAGUNA de TENERIFE.

En 1723, el capitán general LORENZO FERNÁNDEZ DE VILLAVICENCIO, se aposentó en el CASTILLO DE SAN CRISTÓBAL, en Santa Cruz de Tenerife, de donde no se le pudo desalojar hasta 1734.

Hubo una sede de la Capitanía General en la calle de La Marina número 13, en cuyo solar existe hoy un edificio de factura relativamente reciente, donde figura la oficina principal del Banco Atlántico en Tenerife.

El General ANTONIO GUTIÉRREZ, que el 25 de julio de 1797 encabezaba a los tinerfeños que derrotaron a las tropas inglesas desembarcadas por el Almirante HORACIO NELSON, residió en una casa sita en la esquina de las calles San Francisco y San José.

También fue sede de la Capitanía general un emblemático edificio de Santa Cruz, en la parte alta de la conocida entonces como PLAZA DE LA PILA, que hoy conocemos como PLAZA DE LA CANDELARIA, en el solar donde estuvo la casa Foronda, que luego sería Hotel Panasco, y más tarde Droguería Espinosa, que, finalmente, hoy es el edificio singular del Banco de Santander.

En 1853, fue alquilado para residencia del Capitán General, el PALACIO DE CARTA, la casa que ha sido oficina de Banesto, conservando el número 8 en la misma Plaza, que en aquella fecha era conocida como Plaza de la Constitución.

El último Capitán General residente en el Palacio de Carta fue el General AURELIANO WEYLER Y NICOLAU, quien en 31 de marzo de 1881 se trasladaría inaugurándolo, al nuevo edificio de Capitanía General, sito frente al terreno conocido como Campo Militar, y luego Plaza del Hospital.

Esta plaza sería solicitada el 28 de agosto de 1880 por el Ayuntamiento, ofreciendo en permuta, unos terrenos y casas de propiedad municipal, «situados a la espalda del nuevo edificio de la Capitanía General».

Hoy esta plaza del HOSPITAL lleva el nombre del general WEYLER.

Después del General AURELIANO WEYLER Y NICOLAU, Duque de Rubí y Marqués de Tenerife, se sucedieron en el mando de la Capitanía General de Canarias, treinta y dos tenientes generales, de los cuales dos fueron de origen canario:

IGNACIO PÉREZ GALDÓS, nacido en Las Palmas, y JOSÉ MARCH GARCÍA, nacido en La Laguna.

Con el devenir del tiempo, el PALACIO DE CARTA sería sede del GOBIERNO CIVIL.

La PLAZA DE LA CONSTITUCIÓN llegaría ser conocida como PLAZA DE LA REPÚBLICA, durante el efímero periodo republicano del gobierno emanado de las urnas, denominado del FRENTE POPULAR.

https://pedromedinasanabria.wordpress.com/2013/12/04/plaza-de-la-republica-en-1936/

 

En la madrugada del 17 al 18 de julio de 1936, alboreando el sol, el edificio sede del Gobierno Civil, sería ocupado por los militares sublevados contra el legítimo Gobierno Republicano de España.

En la tarde del mismo 18 de julio de 1936, se produciría el tiroteo, que ocasionaría las dos primeras bajas humanas de la Guerra Civil en Tenerife.

La primera víctima fue el Cabo de la Guardia de Asalto Don FRANCISCO MUÑOZ SERRANO, por el bando legítimo y legal del Gobierno de la República.

La segunda sería el soldado lagunero SANTIAGO CUADRADO SUÁREZ, por el bando rebelde.


LA SEGUNDA REPÚBLICA

Tras la pérdida en 1898 de las últimas colonias ultramarinas de América, los gobiernos que se sucedieron en España, fueron incapaces e incompetentes para reestructurar y dotar convenientemente al Ejército Español.

A finales de la primera década del siglo XX, la mitad del presupuesto militar se iba en el pago de los salarios, que en su mayor cuantía era para el enorme número de oficiales.

Una estadística de 1909, muestra que en este año, la relación entre oficialidad y tropa era de UN oficial por cada CUATRO soldados en filas. La plantilla de generales en activo era de SESENTA.

Por aquellas fechas, el Imperio Británico, cuyo ejército triplicaba el número de efectivos al español, solamente disponía de 34 generales en activo.

Este cuantioso gasto en personal mermaba considerablemente los recursos que debían haber sido destinados a la modernización del armamento, las infraestructuras y el entrenamiento, conducentes a la disposición de un buen ejército.

La población española en aquellas fechas no había alcanzado aún la cota de los 20 millones.

En 1912 había sido establecido el servicio militar obligatorio, que pretendiendo alistar a todos los mozos, sin embargo, podía ser eludido mediante pago monetario.

Así, casi una cuarta parte de los afectados, no se incorporaría a filas, al disponer de dinero para pagar alguna forma de exención.

Por tanto, los soldados reclutados forzosamente fueron los pobres campesinos y obreros, mayoritariamente analfabetos, carentes de toda formación.

 

El 14 de abril de 1931 es proclamada la SEGUNDA REPÚBLICA ESPAÑOLA.

El Académico y Catedrático, Profesor  JOSÉ ÁNGEL SÁNCHEZ ASIAIN, autor de la obra «LA FINANCIACIÓN DE LA GUERRA CIVIL ESPAÑOLA» (Editorial Crítica,. 2014), ganadora del Premio Nacional de Historia de España, afirma:

LA REACCION CONTRA LA REPUBLICA COMENZO EN FECHA TAN TEMPRANA COMO EL 14 DE ABRIL DE 1931, DÍA EN EL QUE SE CONSTITUYÓ, Y EN EL QUE UN GRUPO DE PERSONAJES SIGNIFICATIVOS SE PROPUSO DERROCARLA “POR TODOS LOS MEDIOS». Y FUE, INMEDIATAMENTE A PARTIR DE ESE MOMENTO, CUANDO SE DEFINIERON LAS FORMULAS PARA RECAUDAR LOS RECURSOS NECESARIOS QUE EXIGÍA UNA FUTURA SUBLEVACIÓN.

 

Una semana después el gobierno provisional republicano puso en marcha una Comisión de Responsabilidades, para dictaminar sobre las actuaciones de los más conspicuos colaboradores del régimen derrocado.

Algunos análisis históricos de estas actuaciones republicanas llevan a pensar que ello constituyó un error grave de la acción republicana, pues entre otras consecuencias produjo la inquina de muchos militares africanistas.

La cuestión se enconó más cuando fueron ejecutadas las drásticas reformas militares decretadas por el ministro MANUEL AZAÑA DÍAZ, quien sería acusado de pretender «triturar el Ejército».

Desde los primeros meses del incipiente gobierno republicano, circulaban fundados rumores de conspiraciones monárquicas contra la República, en las que estaban implicados destacados militares.

Casi la mitad del presupuesto nacional del Estado era consumido por el Ejército, mayoritariamente gastado en el pago de los emolumentos de la enorme plantilla militar.

Tan cuantioso gasto en personal mermaba considerablemente los recursos que debían haber sido destinados a la modernización del armamento, las infraestructuras y el entrenamiento, conducentes a la disposición de un buen ejército.

Ante semejante situación ruinosa para el país y para el propio Ejército Español, era esperable que una de las preocupaciones del gobierno provisional de la República fue procurar su reducción, y de paso, disminuir la influencia y presencia militar en el ámbito político.

 

En la Gaceta de Madrid núm. 11 de fecha 21 de abril de 1931, leemos en el decreto de fecha 18 de abril de 1931, que cesa en el cargo de Capitán General de Canarias, el Teniente general JOSÉ RODRÍGUEZ CASADEMUNT.

En la misma página de la citada Gaceta se publica otro decreto de la misma fecha por el cual se nombra Capitán general de Canarias, al General de división ÁNGEL RODRÍGUEZ DEL BARRIO, que hasta aquel momento era gobernador Militar de Tenerife.

Ambos generales serían, respectivamente, el último Capitán General de Canarias durante la Monarquía Alfonsina, y el único, primero y último, Capitán General de Canarias de la Segunda República Española.

SANTIAGO CUADRADO SUÁREZ CON MÉRITOS PARA MEDALLA DE BRONCE


PROVIDENCIA /

Vistos los informes aportados a este expediente referidos a Don Santiago Cuadrado Suarez y teniendo en cuenta su actuación patriótica iniciada con su incorporación voluntaria a filas el mismo día 18 de Julio de 1936, fecha del glorioso Alzamiento Nacional.

RESULTANDO que de los informes facilitados por la Comisaria de Investigación y Vigilancia, Falange, Comandancia de la Guardia Civil y Jefatura de la Guardia Municipal, no tiene notas desfavorables con posterioridad a aquella fecha.

CONSIDERANDO que de los informes facilitados que obran unidos a este expediente se desprende que el mismo prestó relevantes y patrióticos servicios a la Causa Nacional, que culminaron en la ofrenda que de su vida hizo en defensa de los sagrados ideales en que aquella se sustentaban lo que acredita de modo definitivo su derecho en orden a la concesion de la Medalla de Bronce de la ciudad.

El Gestor Instructor que suscribe considera a don Santiago Cuadrado Suarez                 fallecido en aras de la Cruzada Nacional con méritos suficientes según acuerdos municipales, para que le sea concedida la Medalla de Bronce de la Ciudad, proponiéndolo así y sometiéndolo a juicio y resolución del señor Alcalde y del Excmo. Ayuntamiento.

Deduzcase copia de la presente para unir al expediente personal del interesado elevandose todo al Sr. Alcalde

Santa Cruz de Tenerife 20 de Marzo de 1940. El Gestor Instructor, Agustin Alvarez Morales. El Secretario. E. Champin.

Es copia que se deduce del expediente general para su constancia en el expediente personal

El Secretario,

E Champin

           V.º B.º

El Gestor Instructor,

Agustín Alvarez

Morales

[Ambas firmas rubricadas]

Cfr.: Archivo Municipal de Santa Cruz de Tenerife.- Legajo 606.

EXPEDIENTE INDIVIDUAL DE SANTIAGO CUADRADO SUÁREZ


[Escudo nacional del águila imperial con el Yugo y las Flechas en sus garras]

EXCMO. AYUNTAMIENTO

DE LA

M.L.N.I. Y M.B. CIUDAD

DE

SANTA CRUZ DE TENERIFE

AÑO DE 1939

 

Sección                                                  Nº del Registro General

Negociado                                              Nº del Registro de la Sección

 

 

Expediente sobre concesión de la Medalla de Bronce de la Ciudad

PERSONA: DON SANTIAGO CUADRADO SUAREZ

 

Principia en     de                  de 19

Termina en     de                   de 19

Consta de                              folios

 

Cfr.: Archivo Municipal de Santa Cruz de Tenerife.- Legajo 606.

 

VERSIONES DE LA MUERTE DE SANTIAGO CUADRADO


 SANTIAGO CUADRADO

 

En la documentación aflorada resultan chocantes, por contradictorias, las formas en que ha sido descrita la muerte violenta del joven soldado voluntario SANTIAGO CUADRADO SUÁREZ.

En primer lugar, el Sargento de Voluntarios JACINTO CASARIEGO CAPRARIO, en la declaración prestada el jueves 24 de julio de 1936, ante el Juez Instructor de la Causa 50 de 1936, manifestó que en la refriega resultó muerto el soldado voluntario Santiago Cuadrado que MURIÓ GRITANDO VIVA ESPAÑA

https://pedromedinasanabria.wordpress.com/2012/02/02/santiago-cuadrado-murio-gritando-viva-espana/

 

ESQUELA

Dos día después, el sábado 26 de julio de 1936 el periódico LA PRENSA, publica esta esquela funeraria:

EL JOVEN

Don Santiago Cuadrado Suárez

Soldado voluntario que en la tarde del 18 de julio de 1936

dió su vida por la Patria al grito de ¡Viva España!, en

Santa Cruz de Tenerife, D.E.P.

Un grupo de señoritas de la ciudad de La Laguna:

Invita a las mujeres laguneras que en estos instantes anhelan fervorosas la salvación de España y a todas las personas amantes de la Patria y el orden, se sirvan tener presente en sus oraciones a este benemérito muchacho tinerfeño que con su sangre noble y generosa regó esta tierra isleña al sucumbir víctima de la alevosía, así como asistir al solemne funeral que por el eterno descanso de su alma se celebrará en la Iglesia de San Agustín, de la ciudad de La Laguna, a las 9 de la mañana del martes, día 28 del corriente mes de julio.

La Laguna de Tenerife, 25 de julio de 1936.

 

INFORME DE F.E.T. y de las J.O.N.S.

La Delegación Provincial de Investigación en Santa Cruz de Tenerife, de Falange Española Tradicionalista y de las J.O.N.S., emitió en fecha 29 de enero de 1940, este

Informe de SANTIAGO CUADRADO SUAREZ

De los datos que sobre su conducta y actividades obran en esta Delegación resulta:

Que antes del 18 de Julio de 1936, simpatizaba con los elementos activos de la Falange Española de las J.ON.S. y con los del grupo heroico realizó en esta Capital, la Laguna y pueblos del interior de la Isla, aquella organización que fue base del Movimiento Nacional en la Isla.

El 18 de Julio de 1,936, en las horas de la madrugada, se alistó voluntario en el Ejército, sin desempeñar ningún cargo, sino solo como soldado.

Siendo destinado al Regimiento de Infantería, en las horas de la tarde, con motivo de los sucesos originados en la Plaza de la Constitución se presentó voluntario con un grupo de soldados a reprimir la rebelión que se iniciaba, en cuya acción resultó muerto, siendo el primero que con el grito de “Arriba España”, rindió tributo de su vida al Movimiento Nacional, que iniciaba en aquella gloriosa fecha.

Individuo fervorosamente religioso.

Observó siempre una conducta intachable.

Santa Cruz de Tenerife 29 de Enero de 1,940.

A la vista de los documentos expuestos, surge una pregunta dual:

¿Que gritó SANTIAGO CUADRADO AL MORIR:

¡VIVA España!

o

¡ARRIBA España!?

Personalmente, opino que el desdichado muchacho murió de modo fulminante, sin tiempo para decir nada, tras recibir el balazo.

Bala disparada, según testimonios publicados, por otra persona que empuñó el arma larga del Cabo de la Guardia de Asalto, FRANCISCO MUÑOZ SERRANO, quien había muerto instantes antes.

FRANCISCO MUÑOZ SERRANO y SANTIAGO CUADRADO SUÁREZ, fueron las dos primeras víctimas causadas en Tenerife, por la sublevación que condujo al General FRANCO, tras una cruentísima guerra exterminadora, a la más atroz y larga dictadura sufrida por España.

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Cuando no habían pasado ni dos meses de su muerte, el 16 de septiembre de 1936, SANTIAGO CUADRADO fue honrado además con la dedicatoria de una calle.

Para dedicarle esta calle no se buscó una calle nueva, o sin nombre oficial.

Se aprovechó la ocasión, para llevarse por delante el nombre del ínclito JOSÉ NAKENS, famoso periodista republicano ácrata, cuyo nombre había sido impuesto a dicha calle el 27 de abril de 1932, dando nombre a una vía marcada como número 12 de Salamanca.

Contrasta esta rapidez para dedicar una calle al fallecido en el bando rebelde, con los más de sesenta años que habrían de transcurrir para que, el 22 de noviembre de 1996, nuestro Ayuntamiento acordara dedicar una calle a la primera víctima de aquella sublevación: Cabo FRANCISCO MUÑOZ SERRANO.

La moción para dedicar una calle a la memoria de FRANCISCO MUÑOZ SERRANO, había sido presentada por el Concejal Socialista JOSÉ VICENTE GONZÁLEZ BETHENCOURT [luego Senador del PSC-PSOE por Tenerife].

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TRES VERSIONES DEL 18 DE JULIO DE 1936 EN SANTA CRUZ DE TENERIFE


El sábado dieciocho de julio de mil novecientos treinta y seis, el sol comenzó a salir por el horizonte a las seis horas y diecinueve minutos TMG.

Esto es, a las 5:19 de la hora oficial de entonces.

Soplaba un viento flojo.

La temperatura estaba en torno a los veinte grados centígrados.

Teniendo en cuenta que ya se estaba en la estación veraniega, dicha temperatura puede ser calificada como suave a moderada.

El cielo estaba despejado, si bien había calima, que se venía arrastrando desde dos semanas antes.

Alboreando el sábado 18 de julio de 1936, las tropas bajo el mando del Comandante ALFONSO MORENO UREÑA habían salido y tomado el edificio del Gobierno Civil, sin encontrar resistencia alguna.

La sede del Gobierno Civil estaba en el Palacio de Carta, ubicado en la Plaza oficialmente conocida como Plaza de la República, anteriormente de la Constitución, y hoy Plaza de La Candelaria.

El telegrafista y periodista VÍCTOR ZURITA SOLER (31/07/1891 – 24/01/1974), fundador de “La Tarde”, periódico vespertino tinerfeño durante 55 años, (1927 a 1982), publicó en 1937 el libro

«En Tenerife planeó Franco el movimiento nacionalista»

subtitulado

«Anécdotas y escenas de la estancia del Generalísimo en Canarias y su salida para Tetuán»

Este libro de 127 páginas, editado por Publicaciones de LA TARDE, en 1937, impreso en la Imprenta El Productor, con dibujos de Borges, portada de Davó y fotografías de Adalberto Benítez, se construyó con los reportajes que sobre el tema, habían sido publicados en su propio periódico, a partir del mes de enero de 1937.

Reportajes con los que el periódico La Tarde alcanzó tiradas inusitadas para su época, escritos en un lenguaje considerado muy periodístico y hasta coloquial, en los que VÍCTOR ZURITA SOLER transcribía las notas dictadas por el Coronel Jefe del Estado Mayor de Franco en Tenerife, TEÓDULO GONZÁLEZ PERAL.

A pesar de este respaldo de persona tan importante, y del contenido casi hagiográfico de lo publicado, el libro fue sometido a la censura oficial, y el censor ordenó la supresión de las páginas 7, 8, 9, 10, 29, 30, 31 y 32, además de un párrafo completo de la página 126.

Comenzando en la página 46, el periodista presenta esta entrevista-relato:

¿Y por qué se esperó a las cinco de la madrugada para la declaración del estado de sitio, mi coronel?

Puedo asegurar que en Tenerife se pudo declarar el estado de guerra desde la una de la noche, en que tuvimos conocimiento del movimiento militar en Marruecos. Desde aquí comunicamos al General Franco la noticia del Alzamiento en África, y si se retrasó la hora fue únicamente por esperar que simultáneamente se hiciera en Las Palmas. Puedo añadir también que teníamos instrucciones concretas de hacer aquí la declaración del estado de guerra dadas por el general Franco en persona, tan pronto como quedásemos incomunicados con él o que ocurriese algo en la ciudad o en la isla, que así lo reclamase.

El señor González Peral añade: «A la una [del 18 de julio de 1936] y hallándose reunidos en su despacho, el comandante militar señor [José] Cáceres [Sánchez]; el auditor, señor [José] Samsó [Henríquez] y los principales jefes de cuerpo, se recibió un radio urgente de Melilla, que notificaba el levantamiento de las fuerzas de África, noticia que ya esperábamos. Seguidamente llamé por teléfono al comandante de Estado Mayor de Las Palmas, para que se pusiese al habla con el general Franco indicándole lo que ocurría y encareciéndole la urgencia del caso.

Como pasó tiempo y no tenía noticias de la isla vecina, me decidí a llamar por el teléfono directamente al hotel en que se hospedada el general. Eran las dos y quince de la madrugada. Franco descansaba.

Como jefe de E.M. que aún era, del que luego había de ser el Generalísimo, le llamé dada la urgencia del caso. Acudió al teléfono y le leí el texto del despacho, diciéndome entonces el general que adoptaría todas las disposiciones pertinentes para la incorporación de Gran Canaria al Movimiento Nacional y que partiría urgentemente para Gando, con el objeto de tomar el avión que estaba preparado para llevarle a Marruecos.

LA FUERZA CERCA EL GOBIERNO CIVIL

En cuanto a lo que a Tenerife se refería, dije al general que estaba todo dispuesto y que podía declararse el estado de guerra; pero que podía atrasarlo hasta las 5 de la madrugada, ni un minuto más. Esa noche se habían celebrado reuniones y cabildeos en el Gobierno Civil y el gobernador en persona había sido llamado a una conferencia cablegráfica que se celebró desde la Central de Telégrafos, y en ella parece que los elementos del Gobierno le indicaron que existían rumores de un levantamiento militar, a lo que el gobernador civil respondió que por lo que afectaba a Canarias estaban todas las precauciones tomadas.

Esta noche pernoctó en la Comandancia Militar una compañía de Infantería. Se reforzaron las vigilancias en los cuarteles; se dieron órdenes para que toda la oficialidad se concentrara en los mismos y se adop­taron cuantas disposiciones eran oportunas en tan grave caso. Algunos jefes vinieron a la Comandancia a preguntarme si sucedía algo anormal, y me vi precisado a ocultar a todos la verdad, que por mi mismo no tardarían en conocer, diciéndoles entonces, para salir del paso, de que teníamos noticia de que se intentaba realizar un asalto a los cuarteles. Naturalmente, no todos salieron muy convencidos de mis palabras.

Más tarde, de acuerdo con el coronel [José] Cáceres [Sánchez], di órdenes de que a las cinco de la madrugada se tomasen los puntos estratégicos de la ciudad, se declarase el Estado de Guerra y se tomara el Gobierno Civil, costara lo que costara. A las cinco en punto las tropas salían de los cuarteles y entraban en la Plaza de la Constitución por las calles de Cruz Verde, Candelaria y Avenida Marítima, cercando el edificio por sus dos fachadas. Así se hizo sin que ocurriera el menor incidente.

El director de la Compañía Telefónica Nacional señor Mestres recibió al anochecer del día 17, varias llamadas radiotelefónicas urgentes de Madrid, preguntándole si en Canarias ocurría algo.

El señor Mestres – sigue hablando el coronel de Estado Mayor me visitó para trasladarme la pregunta que desde Madrid se le hacía. Le contesté que en Canarias no ocurría absolutamente nada, como así era, en efecto, pues nada había pasado hasta aquel momento, pero esta pregunta nos puso en guardia y ya nos pusimos constantemente a la escucha.

EL GOBERNADOR PUDO HABERSE SALVADO

A continuación nos habla el señor González Peral de un asunto singularmente doloroso. Así nos lo manifiesta al comenzar a referírnoslo y esa congoja se advierte al mirar el semblante del prestigioso jefe militar que nos facilita estos datos, o quizás tan solo al notar su voz velada por un dejo de pesar.

El gobernador civil, condenado por un Consejo de Guerra. y después fusilado, pudo haber salvado la vida. Cuando el general Franco estaba amenazado de muerte en Tenerife, fui -dice el coronel – a visitar al ahora fallecido señor Vázquez Moro para exigirle más que rogarle que estableciera una estrecha vigilancia que evitara se consumase el atentado preparado contra el comandante militar del Archipiélago.

El gobernador se ofreció gustoso a complacerme y dispuso que dos agentes del Cuerpo de Vigilancia acompañasen discretamente al general y lo custodiaran El servicio, sin embargo, resultaba incompleto pues no se puso a disposición de esos policías un coche para que pudieran seguir de cerca al general, ya que éste viajaba siempre en automóvil.

De todas maneras agradecí al señor Vázquez Moro su solicitud y le dije:

Como van las cosas, no es difícil que en tiempo no lejano necesite usted, – para salvarse del extremismo revolucionario, de la ayuda del elemento militar, y para cuando llegue ese momento le prometo mi ayuda.

Al estallar el movimiento nacional y una vez detenido en sus habitaciones del Gobierno civil el que hasta entonces había sido gobernador, envié a dicho edificio a un oficial de mi confianza para que se entrevistara con él y le dijera que me ratificaba en el anterior ofrecimiento.  Nada podía temer, pues yo estaba dispuesto – y el general Franco hubiese aprobado mi resolución -, a hacerle salir de España fijando el ex gobernador de antemano el lugar del extranjero donde quisiera residir. Mas lo triste fue que el señor Vázquez Moro quebrantó después su promesa de no abandonar sus habitaciones particulares del edificio del Gobierno y que cometió la imprudencia, de llegar hasta el salón de actos y asomarse al balcón principal dando lugar con su actitud a una sublevación que tuvo graves consecuencias y las pudo haber tenido mucho peores. Aquello me relevó del compromiso moral contraído. Más tarde se le sometió a sumario y bien conocido es el resultado.

El coronel reconcentró su pensamiento durante unos instantes y al fin repuso:

El gobernador era buena persona; pero no tuvo buenos consejeros. No cabe duda que éstos provocaron y precipitaron su ruina.

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El sábado, día 18, a las seis de la tarde, se desarrolló una colisión sangrienta entre las fuerzas del Ejército que se encontraba guarneciendo el edificio del Gobierno Civil y una fracción compuesta de doce guardias de la Sección de Asalto de esta capital, al mando de un teniente, los que se situaron en algunas casas y azoteas de la Plaza de la Constitución y desde ellas hicieron fuego contra los soldados de Infantería situados frente al referido edificio del Gobierno Civil. Dicha fuerza de Asalto se había sumado en un principio al Movimiento Nacional iniciado por la guarnición de Canarias, mas cambió de parecer seguramente al ser objeto de coacciones e influencias exteriores. En la refriega, que no tomó mayores caracteres gracias a la prontitud y valor empleados por la fuerza, resultó muerto un agente de Asalto y otro herido. También resultó muerto un soldado voluntario, Santiago Cuadrado Suárez, al que una bala traidora privó de la vida apenas cogió el fusil para incorporarse a la causa de España. El nombre glorioso de este joven tinerfeño, figurará entre los de los héroes y siempre será ejemplo vivo de patriotismo.

Los fusiles de la tropa, funcionando incesantes pero sin ánimo de producir nuevas víctimas, limpiaron de elementos sediciosos el centro de la ciudad.

Después de anochecido salió de la Comandancia Militar el capitán de Estado Mayor don Francisco Rodríguez, al mando de unos pocos soldados, que lograron desarmar y capturar a los guardias rebeldes, terminando así el sangriento y lamentable episodio del día 18.

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Los subrayados son míos.

Documentos recientemente aflorados, han puesto de manifiesto que el libraco del conspicuo VICTOR ZURITA SOLER, está plagado de falacias.

Falacias que debemos suponer fueron elaboradas intencionalmente, para servir a los intereses de los personajes protagonistas de la Rebelión militar de julio de 1936.

Rebelión sobre la cual debemos tener presente, que fue contra el gobierno legal y legítimo de España, el de la Segunda República Española, en aquellas fechas.

La Rebelión resultaría triunfante, gracias a la decisiva participación de los nazis y fascistas, alemanes e italianos, y al desamparo en que las denominadas potencias democráticas, dejaron al legítimo Gobierno Republicano de España.

Y los vencedores escribieron la Historia a su manera y conveniencia.


LA VERSIÓN DEL COMANDANTE ALFONSO MORENO UREÑA

Por su parte, el comandante ALFONSO MORENO UREÑA, también contribuyó al relato de los hechos acaecidos el 18 de julio de 1936, en los cuales su protagonismo fue decisivo.

Asimismo, dicho relato fue publicado en el periódico vespertino tinerfeño La Tarde, en enero de 1937, y sería recopilado y vuelto a publicar en el mencionado libro de VÍCTOR ZURITA SOLER, falaz historiador y personaje chaquetero, como tantos otros de aquella terrorífica época.

Así es como ha quedado recogido, ocupando las páginas 57 a 64, en el capítulo 9 del citado libro.

La plaza tomada militarmente

(Relato del comandante, señor Moreno Ureña)

Era el 17 de Julio: Ya el general había marchado a Las Palmas; oficialmente se decía que para asistir al entierro del general [Amado] Balmes [Alonso], muerto por accidente al examinar una pistola; pero esto no era todo, era solamente una parte bien pequeña de la verdad; la verdadera razón de este viaje, aunque desconocida, era por todos presentida: en ataques al Ejército, en injurias, en injusticias, en provocaciones, se había llegado a lo inaudito, a lo inaguantable sin pérdida absoluta de la dignidad, a la saturación; el viaje del general era que España se ponía en marcha en busca de ella misma, de sus gloriosos destinos. Con él fueron escoltándolo, en representación de la guarnición, cuatro oficiales de confianza, cuatro patriotas, cuatro españoles, los capitanes don Francisco Espejo y don José Gil de León y los tenientes don Manuel Logendio Clavijo y don Álvaro Martín Bencomo, muerto después este, gloriosamente por la Patria, a las puertas de Madrid al frente de una Sección del Tercio, y aquí quedamos un grupo de oficiales dispuestos a todo, incluso al sacrificio, para ayudar a que España sea como reza el credo fascista, una, grande y libre.

El día va cayendo lentamente, plácidamente, pero hay algo impalpable, indefinible que presagia próxima tempestad.

A las 22, llamados por el oficial de guardia, volvemos a reunimos en el Cuartel los oficiales de servicio; hay orden de dormir en el Cuartel, pero nadie sabe el motivo; alguien apunta a que se teme asalten la Comandancia Militar y nadie lo cree; porque es claro que para asaltar una residencia, si esa residencia se halla defendida por el Ejército, se precisa de personas dispuestas a sacrificarse por un ideal y no de asesinos, pistoleros, enchufistas y estómagos insaciables que es lo que abunda en el Frente Popular.

Consciente de mi facilidad para dominar el sueño, y deseoso de mantener estos dignísimos oficiales plenos de facultades, para que puedan derrocharlas cuando sea llegado el momento, ordeno se retiren todos a descansar y quédome, únicamente, con el oficial de guardia alférez don Julio Isidro González, pero vigilante, bien despierto.

Duermen esta noche en el Cuartel los capitanes don Camilo Tocino [Tolosa], don Servando Accame [Amaya] y don Pablo Erenas [Martín], los tenientes don Pedro Cabrera, don Juan Barrena y don Manuel Carmona y el entonces alférez don Juan Roncero. Próximamente a las 22’30 horas, el capitán don Pablo Erenas [Martín], recibió orden de salir con su compañía, la 3ª del 1º, para reforzar la guardia de la Comandancia Militar.

Todos ellos, antes de retirarse a descansar, me ruegan inútilmente les permita quedarse acompañándome y al no conseguirlo se contentan con mi formal promesa de despertarlos a la primera señal de alarma. Nos despedimos, pues, y quedo solo con mis pensamientos, paseando por el patio.

¡¡18 de julio!!

Salvo el ruido acompasado del paso de relevos y patrullas, nada perturba el silencio de esta histórica madrugada. Nada tan propicio a hacer volar la imaginación como el insomnio, la soledad y el silencio si, como en este caso, sobre comparecer juntos en esta inolvidable madrugada, traen de la mano grandes preocupaciones. Las imágenes se suceden con vertiginosa rapidez, y en su alocada carrera, hacen que los minutos parezcan siglos y las horas eternidades.

¿Cuántos cientos de veces habré medido el patio en uno y otro sentido? Pero yo tengo una orden que cumplir, he de comprobar de tiempo en tiempo que no carecemos de comunicación telefónica y disponer la ocupación de las Centrales telefónicas e interurbanas en caso de que nos fallen; y esta orden es mi tabla de salvación, pues al situarme en la realidad del momento, detiene automáticamente la alocada carrera de mi pensamiento.

Suenan lentas, acompasadas las cuatro en distintos relojes y pocos segundos después llegan con el teniente [Esteban] Saavedra [Togores], enviado por nuestro coronel que ha pasado la noche en la Comandancia Militar, noticias y órdenes emocionantes. España, guiada por Franco, se ha puesto en marcha, y como éste es el caudillo insigne, indiscutible e indiscutido, ya que jamás sufrió un revés, saberle a él al frente del movimiento salvador, es tener la certeza absoluta de que, por numerosos e importantes que sean los obstáculos a vencer, llegará infaliblemente el amanecer de la victoria; pues su férrea mano, conduciendo al dictado de su clara inteligencia a nuestra idolatrada Patria, la llevará, sin posible desviación, por la recta que desemboca en la ansiada aurora del orden, del trabajo, del amor, de la prosperidad y de la grandeza.

Subo a los dormitorios de oficiales; despierto a los capitanes y al comunicarles la buena nueva, juntamente con la orden que pronto expondré, escapa de sus pechos espontáneamente esta hermosa frase “¡Gracias a Dios!” Y sus brazos me estrechan al tiempo que en sus labios florece un “¡Viva España!”, mi comandante; al que yo, emocionado, contesté “¡Viva una y mil veces!”, mis queridos amigos; por Ella todo, hasta el sacrificio. Entre tanto, [Esteban] Saavedra [Togores] ha hecho igual comunicación a los oficiales, e instantes después truécase la quietud en febril actividad.

Parten emisarios a las casas de jefes, oficiales y suboficiales; otros son llamados por teléfono; la orden es “todo el mundo al Cuartel”. Al ganado se le da un último pienso mientras se embasta, y en tanto se alistan y preparan las armas y municiones de todas clases, se sirve un buen desayuno. Todo el mundo obedece con voluntad, nadie duda ni titubea; ello, no obstante, mi observación es atenta y vigilante como corresponde a la trascendencia del momento, a la importancia de lo que está sobre el tapete.

Terminado el desayuno comienzan a formar las fuerzas que la Comandancia Militar ha dispuesto salgan para desembocar en la plaza de la Constitución simultáneamente por las calles de Cruz Verde, Candelaria y Avenida Marítima, en el mismo instante que otras fuerza procedentes de otros puntos lo harán por la del Castillo, San Francisco, etc. A las 5, ya bien de día, descansan sobre las armas en su puesto de formación, las escasas fuerzas que esperan el momento de salir, y mientras el capitán don [Servando] Accame [Amaya], que por ser cajero y no tener reglamentariamente mando de tropas fuera del Cuartel, me ruega con insistencia que le honra le permita acompañarme “aunque sea de secretario”- tal es su pintoresca frase – van llegando todos los oficiales y suboficiales. De jefes soy el único: el coronel, como queda dicho, en su calidad de Comandante Militar, ha pasado la noche en la Comandancia Militar, y aún está allí; el comandante don Rómulo Rodríguez Baster, está en la Orotava desempeñando el doble cargo de Comandante Militar de aquella Villa y jefe del 2º Batallón; y ni el teniente coronel, don Arturo Rodríguez Ortiz, ni el comandante del primer batallón don Rafael Vitoria, han llegado aún.

El capitán [Servando] Accame [Amaya], cual pobre porfiado se sale con la suya. He accedido a que me acompañe con carácter de ayudante, y mientras contentísimo me expresa su agradecimiento, informo a él y al capitán [Camilo] Tocino [Tolosa], que está al frente de sus ametralladoras, de la orden que acabo de recibir. Dicha orden dice así: “Si a las cinco y cuarto en punto no ha llegado el comandante don Rafael Vitoria, saldrá usted con esas fuerzas y tomando el mando de las que concurrirán en la Plaza de la Constitución, ocupará usted el Gobierno civil e incluso atacándolo si se ofreciere resistencia, destituirá y detendrá al gobernador y secretario, permitiendo al primero libertad de movimiento en su casa, incluso usar del teléfono siempre que todas estas conferencias sean intervenidas.”

Las cinco y cinco. Mi reloj, que desde hace cinco minutos no dejo de la mano, parece marchar con una lentitud inaguantable. Llega ahora el teniente coronel [Arturo Rodríguez Ortiz]. Le recibo con arreglo a las ordenanzas, le doy cuenta de lo que tengo orden de hacer y después de hablarnos escasamente un minuto, se va a la sala de Banderas.

Allí está ya el capitán Prats y allí están a medida que vamos llegando los capitanes [Juan] Pallero [Sánchez], [José] Jordá y [Lorenzo] Machado [Méndez]. Las 5,14. Ya, gracias a Dios, llegó el fin de la interminable espera. Comunico al teniente coronel [Arturo Rodríguez Ortiz] que salgo y a lo que salgo. Encomiendo el cuidado y la defensa del cuartel al capitán [José] Jordá, por ser el más antiguo, y doy al capitán [Camilo] Tocino [Tolosa] la orden de partir.

Son exactamente las 5 y 15 minutos. Es completamente de día. Los escasos madrugadores que hallamos nos dirigen miradas de extrañeza, seguramente, porque no ven lo acostumbrado. No es una fuerza que desfila, es una fuerza que avanza desplegada, atenta a cuanto le rodea y dispuesta a repeler cualquier agresión y a atacar para vencer cualquier resistencia. Unos cuantos pasos a vanguardia de la primera línea marchamos [Servando] Accame [Amaya] y yo; poco después se nos agregan un sargento y un cabo en calidad de voluntarios, La marcha es lo indispensablemente lenta para poder controlar la aproximación de todas las fuerzas mencionadas, y su simultánea presentación en la Plaza de la Constitución, en la forma ya indicada.

Sin novedad alguna hemos llegado y ocupado militarmente la plaza, y mientras se colocan las ametralladoras y el cañón en los emplazamientos que señalo, hago un rápido reconocimiento de las fachadas del Gobierno Civil y sus alrededores. Salvo lo que pueda contener el edificio, son escasas las fuerzas que lo custodian o piensan defenderlo. En el zaguán y a la derecha de la puerta sobre la acera, dando frente a la plaza, se ve, descansando sobre las armas, como un pelotón de guardias de Asalto. A su frente se halla el teniente Companys; a la izquierda y simétrico con este último grupo, otro menos numeroso de guardias civiles. Todos están armados de mosquetones.

Dedico toda mi atención a los guardias de asalto, por habérseme advertido oficialmente que no opondrá resistencia la Guardia Civil; y al no observar movimiento alguno de dichas fuerzas doy mis últimas instrucciones al capitán [Camilo] Tocino [Tolosa], relativas al asalto y toma del edificio, y seguido sólo de [Servando] Accame [Amaya] y del sargento y cabo voluntarios, me dirijo pistola en mano a la puerta del Gobierno Civil. A cuatro o cinco pasos de ella, el teniente Companys, que previamente ha puesto firme a sus fuerzas, sale a mi encuentro, y a mi pregunta de con quién está, si con nosotros o con esa gentuza del Gobierno, contesta con energía: «con usted, mi comandante». A mi nueva pregunta de “¿y sus fuerzas?”, recibo nuevo saludo y la misma contestación, «con usted, mi comandante». Ante tan categóricas como inesperadas contestaciones en tan dramático momento, se ensancharon nuestros corazones y penetramos en el gobierno civil, sólo los cuatro mencionados, sin recibir, como era de esperar, el saludo, ya que no el ofrecimiento de resistencia, del otro grupo de fuerza, pero sí el saludo y felicitaciones de varias personas que se hallaban en el patio, entre las que recuerdo al inspector de Policía, don Francisco Morales

Después, nadie hasta llegar al despacho. En éste se encontraban: a la izquierda de la puerta, entrando por la de frente al balcón, el teniente coronel de la Guardia Civil solo y muy próximo a esta puerta y a la pared; a la derecha, algo separados de la puerta y hacia el centro de la habitación, un grupo de unas nueve personas entre las que vi al gobernador, su secretario, el inspector jefe de Policía, éste con las dos manos en los bolsillos de la americana, y al infortunado teniente don Alfonso González Campos, era éste el más próximo a la puerta, y su gesto alegre y risueño a que me tenía acostumbrado, era para mi, en aquel momento, algo totalmente desconocido, tanto que me preocupó desde el instante de verle. Hice una inclinación de cabeza al teniente coronel, y, rápidamente, sin pronunciar palabra, presté mi atención al grupo de la derecha. ¿El señor gobernador? inquirí: «Servidor de usted», contestó el aludido. «De orden del Comandante Militar, queda usted destituido y detenido, con libertad de andar por su casa y hablar incluso por teléfono, siempre y cuando las conferencias sean intervenidas». Díjome que, como podía ver, había hecho todo lo posible para evitar derramamiento de sangre, y después de contestarle yo que era lo menos que podía hacer, di cuenta telefónicamente al Comandante Militar de que su orden había sido cumplida. Me ordenó que dejase en el Gobierno una guardia de un oficial y 25 hombres; dispusiera se diera lectura por el capitán Félix Díaz al bando declarando el estado de guerra y regresara al cuartel con el resto de la fuerza. Así lo hice y antes de las dos horas siguientes comenzaron a presentarse en el cuartel, para ser alistados por el tiempo que duren las actuales circunstancias, muchachos jóvenes, pequeños en edad, si, algunos menores de 16 años, pero grandes, verdaderos gigantes de corazón y patriotismo, a los que Santa Cruz debe hoy cuanto es y cuanto tiene.

Yo les he visto prestando servicio continuo durante varios días, sin descanso y sin posible relevo, pero alegres y contentos de poder ofrecer a la Patria esas fatigas, esos sacrificios. Voluntarios siempre para todo riesgo, para todo peligro, como lo demostraron aquella misma tarde, primero, al tomar por asalto, en honrosa porfía, los dos camiones que había en el patio del cuartel, cuando apenas se había apuntado la necesidad de enviarlos con fuerzas a sofocar la sublevación de los Guardias de Asalto; y, después, con su heroica actuación, aplastando este movimiento, sin haber tenido tiempo siquiera de recibir la primera lección de cargar y encarar el arma. Allí, a uno de ellos, a Santiago Cuadrado Suárez, cúpole la fortuna de escribir con su generosa sangre la primera página de la historia de esta asombrosa reconquista. Yo os admiro, ejemplares jóvenes patriotas, y al despedirme de vosotros para aportar mi granito de arena a esta magna obra, quiero haceros la justicia de proclamar muy alto, que sin vosotros, sin vuestro caballeresco y patriota gesto, otra muy distinta y muy lamentable habría sido la suerte de esta capital. Ella os es, pues, deudora de cuanto es y tiene, y algún día os hará la justicia de reconocerlo así, y en tanto ese día llega, gritad conmigo: ¡Viva nuestro insigne caudillo! ¡Viva el Ejército de salvación! ¡Viva España! ¡Arriba España!

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La más mínima exégesis de este texto del comandante Alfonso Moreno Ureña, que acaba con tremenda arenga, nos conduce a que todo el relato ha sido hecho con el propósito arengatorio.

El tono dramático y folletinesco, la baja calidad literaria, y la ideología fascista explícitamente manifestada, así como las diacronías e inexactitudes históricas saltan a la vista. Algunas de ellas han sido subrayadas.

No cabe duda de que no es una versión imparcial de la historia.

Disponemos de otro testimonio del mismo Comandante ALFONSO MORENO UREÑA.

Nada más y nada menos que su declaración oficial, efectuada el seis de agosto de 1936, habiendo prometido por su honor decir verdad, ante el Juez Instructor de la Pieza separada de la Causa número 50 de 1936.

Declaración que no coincide exactamente con la arenga anterior.

Veámosla.

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PIEZA SEPARADA DE LA CAUSA 50 DE 1936

Escudriñando en el legajo de la pieza separada de la Causa 50 de 1936, vemos que el acta de las declaraciones se inicia en el folio 37, que corresponde con el papel de justicia M 8.737.206.

Leemos.

[Al margen]

DON ALFONSO MORENO UREÑA, COMANDANTE JEFE ACCIDENTAL DEL REGIMIENTO DE INFANTERIA TENERIFE NUM 38.

En la Plaza de Santa Cruz de Tenerife a seis de Agosto de de mil novecientos treinta y seis. A los fines prevenidos en la regla 3ª del artículo 653 del Código, el Sr. Juez acordó levantar la presente acta, y que comparecieron sucesivamente los testigos presénciales y habiendo verificado: Prometió por su honor decir verdad y advertido de las prevenciones legales e interrogado por las generales de la ley, dijo: llamarse como queda dicho, natural de Granada, mayor de edad, de estado viudo, y en la actualidad Jefe Accidental del Regimiento citado.

PREGUNTADO convenientemente, dijo: que decretado por la Superioridad el movimiento y designado para la misión que a continuación declara, añade que después de tomadas las bocacalles que dan acceso a la Plaza de la Constitución e instaladas las fuerzas en sitios estratégicos, avanzó hacia el Gobierno Civil acompañado del Capitán de su Regimiento Don Servando Accame y escoltado por un Sargento y un Cabo. En la puerta del Gobierno y a su izquierda había fuerza de la Guardia Civil, a esta fuerza no prestó atención por saber estaba con el movimiento. A la izquierda y en el zaguán, Guardias de Asalto y a su frente el Teniente Copagni; que este dio unos pasos y salió a su encuentro saludándole con gran energía y a su pregunta de si estaba con el movimiento o con el Gobierno, volvió a saludarle mas enérgicamente aun al tiempo que le contestaba “CON USTEDES, MI COMANDANTE”; seguidamente le preguntó “¿Y SU GENTE?” señalando para los Guardias de Asalto armados de mosquetones (y colocados donde queda dicho), contestó “CON USTEDES, MI COMANDANTE”. Que ante tales contestaciones categóricas, de las que era imposible dudar sin inferir grave ofensa a dicho oficial, penetró en el edificio seguido solo del Capitán, Sargento y Cabo mencionados, llegando al despacho del Gobernador sin encontrar resistencia. Que hizo alto un momento en dicha puerta para darse cuenta de las personas que allí había y de la actitud de cada una. Que a su izquierda, natural, con gesto amistoso y de uniforme el Teniente Coronel de Guardia Civil, a su derecha el Gobernador, su Secretario particular, el Teniente de Asalto Don Alfonso Gonzalez Campos y seis o siete personas, todos inspectores y agentes de policía según supo después. Que de todos estos, solo dos tenían gesto avinagrado, el Teniente de Asalto, Campos y el Inspector o Comisario Jefe, quien además tenía las dos manos en los bolsillos de la americana, por esto y por haber sido advertido de su filiación extremista, no dejó de encañonarlo ni un solo momento.

Que seguidamente, sin moverse del umbral de la puerta solicito al Señor Gobernador y presentado, le dijo “DE ORDEN DEL SEÑOR COMANDANTE MILITAR, QUEDA USTED DESTITUIDO Y ARRESTADO CON LIBERTAD DE ANDAR POR SU CASA Y HABLAR INCLUSO POR TELEFONO, ADVIRTIENDOLES QUE TODAS SUS CONVERSACIONES SERIAN INTERVENIDAS”; que dijo algo para hacer resaltar la diferencia de actuación entre la de unos caballeros y la de los asesinos de Calvo Sotelo; que oyó al Gobernador referirle, los esfuerzos coronados por el éxito para evitar derramamiento de sangre; contestándole el declarante, que eran de agradecer, pero que su resistencia habría sido inútil porque tenía orden de ocupar el Gobierno y destituirlo con resistencia o sin ella y dirigiéndose al teléfono sobre la mesa escritorio se puso en comunicación con el Sr. Comandante Militar dándole cuenta de quedar cumplimentada la orden de destitución y arresto del Ex Gobernador.

Que acto seguido abandonó el edificio, dejando una guardia de veinte hombres al mando del alférez de su Regimiento Don Manuel Carmona; haciendo dar lectura en la Plaza de la Constitución al BANDO declarando el Estado de Guerra, retirándose al Cuartel con el resto de las fuerzas.

Que cree debe añadir que el Secretario particular del Gobernador Señor Navarro le pidió permiso para ausentarse por un momento, permiso que negó rotundamente.

Y leída que fue por el testigo, se afirma y ratifica en ella, y firma.

Alfonso Moreno

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Estos textos de TEÓDULO GONZÁLEZ PERAL y ALFONSO MORENO UREÑA, reflejan las versiones interesadas, personales, de dos protagonistas decisivos de la Rebelión Militar del 18 de julio de 1936 en Santa Cruz de Tenerife.

Constituyen dos testimonios de parte, de dos conspicuos integrantes del bando sublevado contra el legal y legítimo gobierno de la Segunda República, cuya participación fue decisiva.

Y como tales testimonios, intrínsecamente parciales, deben ser leídos e interpretados.

Para fijar la verdad histórica de lo acaecido es necesario realizar una exégesis pormenorizada de ambos textos.

Lo cual exige retroceder en el tiempo más de setenta años para intentar aprehender la circunstancia histórica del momento.

Para facilitar esta tarea, he subrayado determinados párrafos, sobre los que vamos a volver.

Las inexactitudes diacrónicas e históricas, son evidentes.

El relato del comandante ALFONSO MORENO UREÑA, por su tono melodramático y exaltado, más que un relato parece una arenga.

Y resaltan algunas discrepancias notables, con lo manifestado por el Coronel TEÓDULO GONZÁLEZ PERAL.

Se percibe en ambos el deseo de quedar «bonitos en la foto», lo cual incrementa la duda de su veracidad.

Resulta tragicómico leer que los fusiles de la tropa, funcionaron incesantes sin ánimo de producir nuevas víctimas.

Sabemos que los fusiles tiene ánima en el cañón. Pero nunca se ha visto que tuvieran ánimo.

Con todo, su esfuerzo parece que no les sirvió de mucho a ambos para su carrera militar.

ALFONSO MORENO UREÑA no pasó de coronel, viendo frustrado su deseo, manifestado por escrito, de ser ascendido a general honorífico.

Y TEÓDULO GONZÁLEZ PERAL no alcanzó el generalato en activo, si bien sería reconocido como general honorífico después de retirado.

Con lo cual ambos apenas lograron la mínima recompensa prometida a los alzados en las Instrucciones confeccionadas por el Director de la Conspiración contra la Segunda República, General EMILIO MOLA VIDAL.

FRANCISCO MUÑOZ SERRANO y SANTIAGO CUADRADO SUÁREZ

 

Primeras Víctimas del Alzamiento del 18 de Julio de 1936 en Tenerife

 

El Teniente de Infantería tinerfeño, Don ALFONSO GONZÁLEZ CAMPOS, destinado en la Guardia de Asalto, acudió por la tarde, con una fracción  de sus guardias, quienes ocuparon la entrada de la calle Fermín Galán [hoy calle Castillo], y los altos de una casa de las de una de las esquinas, disparando, y los soldados , a su vez hicieron fuego, intentando al propio tiempo refugiarse en el interior del edificio, en cuyo instante se asomó al balcón el gobernador  Sr. [Manuel] Vázquez Moro, quien se limitó a hacer con el brazo un amplio gesto indicando con ello que el público se dispersara, sin pronunciar una sola palabra, pues en ese momento los soldados hicieron una descarga hacia el balcón, lo que obligó al gobernador a retirarse del mismo.

Así lo ha dejado escrito Don TOMÁS QUINTERO ESPINOSA en su libro “La Guerra Fratricida”.

Don TOMÁS QUINTERO ESPINOSA fue condenado a la pena de quince años de reclusión menor con la accesoria de inhabilitación absoluta durante el tiempo de la condena

Como resultado de este tiroteo murieron las dos primeras personas de la Guerra Civil Española en Canarias, dos personas en la flor de la edad:

1.- Don FRANCISCO MUÑOZ SERRANO, Cabo del Cuerpo de Seguridad y Asalto Republicano.

2.- SANTIAGO CUADRADO SUÁREZ, soldado voluntario.

* * * * *

El periódico La Prensa de 23 de julio de 1936, en portada, bajo el titular a toda columna,

“De los últimos acontecimientos desarrollados en Tenerife y Las Palmas”

publicó un “Resumen de Noticias” en el cual puede leerse:

Por ser el desarrollo de los acontecimientos sobradamente conocido del público, ya que a diario se ha radiado su referencia oficial por la emisora “Radio Club Tenerife”, nos limitaremos a recoger una breve síntesis de ellos, cubriendo así el blanco formado por nuestra incomunicación con el público.

[…]

El mismo sábado, por la tarde, se produjo una sangrienta colisión en la Plaza de la República, entre un grupo de guardias de Asalto y los soldados que guarnecían el Gobierno Civil.

A consecuencia del tiroteo resultaron muertos un soldado de Infantería y un cabo de Asalto, y tres heridos.

[…]

LAS VICTIMAS DEL TIROTEO DEL SABADO

En el tiroteo que se registró el sábado en la Plaza de la Constitución, resultó muerto el soldado de Infantería don Santiago Cuadrado Suárez, hijo del comandante de la Guardia Civil, señor Cuadrado.

También resultó muerto el cabo del cuerpo de Asalto, Antonio Serrano, que durante algún tiempo prestó sus servicios como guardia de Seguridad.

[…]

PARTE FACILITADO POR LA CASA DE SOCORRO

Es conducido a este establecimiento el cadáver de un soldado de Infantería. Presenta herida por arma de fuego, con orificio de entrada en la región costal, salida por la región costal opuesta, a derecha, a nivel de la quinta costilla, nivel de la séptima. Se dio cuenta al Juzgado Militar.

Es conducido a este establecimiento el cadáver de un cabo de Asalto. Presenta herida por arma de fuego, con orificio de entrada por la región primordial y de salida por la lateral derecha del tórax, a nivel de la quinta costilla. Se dio cuenta al Juzgado Militar.

La trascripción de este parte facultativo es penosa y confusa, y además llaman la atención varios detalles significativos de este Resumen de Noticias.

1.- La estricta censura de radio y prensa ejercida desde la Comandancia General, bajo la supervisión del Comandante FRANCISCO BONNÍN GUERÍN, no permitió la salida del periódico durante cuatro días.

Obviamente, este Resumen de Noticias había sido sometido a dicha censura.

2.- El cabo del cuerpo de Asalto es identificado como Antonio Serrano, y se añade el comentario «que durante algún tiempo prestó sus servicios como guardia de Seguridad».

3.- La sangrienta colisión se produjo en la Plaza de la República y luego dice que el tiroteo se registró en la Plaza de la Constitución.

Estos detalles merecen ser comentados.

1.- Radio Club Tenerife se sumó incondicionalmente al Alzamiento, y fue el medio utilizado para dar las noticias permitidas, confeccionadas desde la Comandancia General, responsable de la censura.

2.- A pesar de proceder de una fuente oficial, la identificación del Cabo Don FRANCISCO MUÑOZ SERRANO es errónea.

Se escribió que su nombre era Antonio Serrano. Lo cual ha motivado que algunos historiadores que se han atrevido a mencionarlo, lo hayan hecho erróneamente, por haber seguido esta fuente hemerográfica, sin haberse esforzado en confirmar el nombre, consultando otras fuentes disponibles en los Archivos accesibles.

Resulta insultante que a un profesional del Cuerpo de Seguridad y Asalto, – la conocida popularmente como Guardia de Asalto -, hombre de valor probado, se le apea el tratamiento de Don, y para degradarlo aún más se añade una coletilla que no viene a cuento, diciendo «que durante algún tiempo prestó sus servicios como guardia de Seguridad».

Si en el momento de su fallecimiento era Cabo, parece una obviedad que antes tuvo que haber sido Guardia del Cuerpo de Seguridad y Asalto Republicano.

A pesar de tener el triste honor de haber sido la primera víctima de la última Guerra Civil Española, en Tenerife y Canarias, FRANCISCO MUÑOZ SERRANO ha sido el gran ignorado de la historia local de Tenerife y Canarias.

Su cuerpo fue sometido a una autopsia rápida y sin rigor técnico.

Y su cadáver sería enterrado sin ningún miramiento, en fosa común del cementerio de Santa Lastenia.

Mientras, SANTIAGO CUADRADO SUÁREZ, fue objeto de todos los honores.

No en vano fue una bala traidora la que le privó de la vida apenas cogió el fusil para incorporarse a la causa de España.

El nombre glorioso de este joven tinerfeño, figurará entre los de los héroes y siempre será ejemplo vivo de patriotismo, dice el Coronel TEÓDULO GONZÁLEZ PERAL.

El comandante ALFONSO MORENO UREÑA añade que a Santiago Cuadrado Suárez, cúpole la fortuna de escribir con su generosa sangre la primera página de la historia de esta asombrosa reconquista.

En la nota de prensa, se dice que este joven era hijo del Comandante de la Guardia Civil señor Cuadrado.

Ciertamente, su padre era SANTIAGO CUADRADO DÍEZ, Comandante de la Guardia Civil que el mismo 18 de julio de 1936, ocupó el Ayuntamiento de La Laguna, haciéndose cargo del puesto de Alcalde de la ciudad universitaria, en forma paralela a como también hizo el Coronel de la Guardia Civil JUAN VARA TERÁN con el Ayuntamiento y Alcaldía de la Capital Santa Cruz de Tenerife.

A la semana siguiente, en el mismo periódico La Prensa, del sábado 25 de julio de 1936, aparece publicada esta esquela, en la cual junto al nombre del difunto se dice:

Soldado voluntario que en la tarde del 18 de julio de 1936 dio su vida por la Patria al grito de ¡Viva España!, en

Santa Cruz de Tenerife. D.E.P.

 

Y luego en el cuerpo de la esquela se incluye esta petición:

Se sirvan tener presente en sus oraciones a este benemérito muchacho tinerfeño que con su sangre noble y generosa regó esta tierra isleña al sucumbir víctima de la alevosía

Resulta obvio que el redactor del texto de esta esquela no tenía interés en ser veraz, y además, desconocía los exactos significados de las palabras víctima y alevosía.

La tristeza de esta historia, es que este joven muchacho apenas había descendido del camión en que había sido transportado a la Plaza de la República, cayó fulminado sin darle tiempo ni a abrir la boca, atrapado en el tiroteo.

En otros testimonios escritos alusivos a esta tragedia, que he leído, se ha afirmado que SANTIAGO CUADRADO dio su vida por la Patria al grito de ¡ARRIBA España!

Con lo cual nos quedamos con la duda sobre qué gritó SANTIAGO CUADRADO SUAREZ, al perder la vida.

Suponiendo, que en tan súbito momento, le hubiera dado tiempo a gritar algo.

Las balas son proyectiles que matan indiscriminadamente.

Por tanto difícilmente pueden ser calificadas de traidoras y mucho menos de alevosas.

El mal uso de metáforas y perífrasis puede conducir al ridículo.

Mas, estamos en presencia de unos hechos trágicos.

Que el muchacho fuera noble y generoso no lo podemos poner en duda.

A pesar de su voluntaria adhesión a la Rebelión Militar contra el Gobierno legítimo de la República Española.

Que su sangre regó esta tierra isleña fue un hecho, si bien la plaza parece que ya no era de tierra, sino que estaba pavimentada.

Calificar a su sangre con los mismos adjetivos, constituye un exceso literario que formaba parte del estilo ditirámbico de aquella triste etapa de la historia de nuestro país, en el que la vida humana fue despreciada y el respeto a las personas vulnerado sistemáticamente.

Y sobre todo, resulta inaceptable la descripción que hace el comandante ALFONSO MORENO UREÑA,

Decir que a Santiago Cuadrado Suárez, cúpole la fortuna de escribir con su generosa sangre la primera página de la historia de esta asombrosa reconquista, constituye una barbaridad.

Barbaridad fruto de una atrasada cultura, que exaltaba y enaltecía la muerte, en vez de proteger la vida, desatando una vesania homicida imparable.

¿Cómo puede denominarse tener fortuna al hecho de morir en plena juventud?

* * * * *

Cuando no habían pasado ni dos meses de su muerte, el 16 de septiembre de 1936, SANTIAGO CUADRADO fue honrado además con la dedicatoria de una calle, eliminando simultáneamente del callejero capitalino el nombre de José Nakens, famoso periodista republicano ácrata, cuyo nombre había sido impuesto a dicha calle el 27 de abril de 1932, dando nombre a una vía marcada como número 12 de Salamanca.

Contrasta esta rapidez para dedicar una calle al fallecido en el bando rebelde, con los más de sesenta años que habrían de transcurrir para que, el 22 de noviembre de 1996, nuestro Ayuntamiento acordara dedicar una calle al Cabo FRANCISCO MUÑOZ SERRANO, secundando una moción presentada por el Concejal Socialista JOSÉ VICENTE GONZÁLEZ BETHENCOURT [luego Senador del PSC-PSOE por Tenerife].

* * * * *

El comandante ALFONSO MORENO UREÑA tiene asimismo una calle dedicada a honrar su memoria, en la zona de la barriada de García Escámez, en Santa Cruz de Tenerife.

* * * * *

La tempestad presagiada por el comandante ALFONSO MORENO UREÑA, nada tenía que ver con el tiempo atmosférico.

Y el movimiento registrado no fue el del aire.

Si se produjo una tormenta de plomo y fuego, que devastó el territorio de España y causó la muerte de centenares de miles de españoles. Tormenta a la cual este militar contribuyó de modo decisivo y trascendental, siendo uno de los tantos militares sublevados contra el gobierno legítimo y legal de la Segunda República Española que despreciaron las vidas humanas y vulneraron el respeto debido a todas las personas.

 

* * * * *

Una reflexión final en relación con las menciones periodísticas realizadas en este artículo.

Resulta sorprendente constatar como gran parte de los historiadores, que han publicado trabajos de los dos últimos siglos en nuestras islas, hayan utilizado como fuentes la prensa escrita, sin tener en cuenta que dichos medios de prensa adolecen de parcialidad y carecen de fiabilidad histórica fehaciente.

 

https://pedromedinasanabria.wordpress.com/2013/03/06/la-fiabilidad-historica-de-los-documentos/

16/09/1936: JOSÉ NAKENS SUSTITUIDO POR SANTIAGO CUADRADO


El 16 de septiembre de 1936 vuelve a reunirse la Comisión Gestora municipal surgida del Alzamiento.

En el folio 130 vuelto del libro de actas municipales, podemos leer:

En las Casas Consistoriales de la Muy Leal, Noble, Invicta y Muy Benéfica Ciudad, Puerto y Plaza de Santa Cruz de Santiago de Tenerife, capital de la provincia de este nombre, a dieciséis de Septiembre de mil novecientos treinta y seis, se reunió la Comisión Gestora del Excmo. Ayuntamiento en sesión pública ordinaria de segunda convocatoria, previamente citado con arreglo a las vigentes disposiciones, bajo de la Presidencia del Sr. Alcalde Don Juan Vara Terán, y con asistencia de los Sres. Gestores consignados al margen.

Estos eran los siete conspicuos gestores consignados al margen:

 

1.  Francisco La Roche Aguilar
2.  Pedro Duque Déniz
3.  Miguel Llombet Rodríguez
4.  Vicente Barrios Pérez
5.  Juan Pedro Alba Carmona
6.  Manuel Cruz Delgado
7.  Juan Yanes Perdomo

Continuando con la lectura del acta, en el folio 134, tenemos:

Vistos dos escritos mediante el cual varios vecinos de esta Capital solicitan que se dé el nombre de Santiago Cuadrado a una de las calles de la población, la Comisión Gestora municipal, por unanimidad, acordó dar el nombre, para lo sucesivo, de SANTIAGO CUADRADO, a la calle conocida con el de José Nakens, y que va desde la Rambla de Benítez de Lugo a la calle de la Igualdad, en recuerdo de aquel voluntario muerto en el cumplimiento de su deber, luchando a favor del movimiento salvador de España, iniciado por el Ejército, el  día 18 de Julio último.

De este modo, el nombre de José Nakens, asignado el 27 de abril de 1932, desapareció del callejero de Santa Cruz, siendo su nombre olvidado, al ser sustituido por Santiago Cuadrado, el primer caído del bando sublevado en Santa Cruz de Tenerife contra el Gobierno legítimo y legal de la Segunda República Española.

 

Las dos calles mencionadas en el acuerdo municipal como limitantes de esta calle rebautizada, no tardarían mucho en perder sus nombres.

 

Benítez de Lugo sería reemplazado por GENERAL MOLA, «Director» de la sublevación iniciada el 17 de julio de 1936.

 

Y con el nombre del golpista fusilado GENERAL GODED, la IGUALDAD sería barrida de nuestra Ciudad.

 

En trágico y paradójico contraste, a la primera víctima de la sublevación del 18 de julio de 1936 en Santa Cruz de Tenerife, el Cabo del Cuerpo de Seguridad y Asalto (Guardia de Asalto) Don FRANCISCO MUÑOZ SERRANO, cuyo nombre fue consignado en la prensa censurada de la época como Antonio Serrano, – nombre con el cual ha sido citado por historiadores que no han consultado otras fuentes más veraces que tenían a mano -, no le sería dedicada una calle hasta el 22 de noviembre de 1996, sesenta años después.

 

JOSÉ NAKENS A LA CALLE 12 DE SALAMANCA EL 27/04/1932


 

En la página 127 del libro 18 de Actas municipales correspondiente al periodo de la Segunda República, puede leerse este texto:

En las Casas Consistoriales de la Muy Leal, Noble, Invicta y Muy Benéfica Ciudad, Puerto y Plaza de Santa Cruz de Santiago de Tenerife, capital de la provincia de este nombre, a veinte y siete de Abril de mil novecientos treinta y dos, se reunió el Excmo. Ayuntamiento en sesión pública ordinaria de segunda convocatoria previamente citado con arreglo a las disposiciones vigentes, bajo de la Presidencia del Segundo Teniente de Alcalde don Tomás de Armas Quintero, con asistencia de los señores concejales relacionados al margen,

Los concejales consignados al margen eran éstos:

 

1   Agustín Morales Santiago
2   Alejandro Padrón Rodríguez
3   Francisco García Martín
4   Maximino Acea Perdomo
5   Eulogio Reyes y Reyes
6   Moisés Cova Hernández
7   Fernando Franquet Solé
8   Eladio Arroyo Herrera
9   Jerónimo Fernaud Martín
10   José González Cabrera
11   Francisco Martínez Viera
12   Isauro Álvarez López
13   Esteban Pérez Barrera

 

Algo más de un tercio del total de ediles, que debía ser 37, como hemos visto en la ceremonia de constitución del Ayuntamiento.

Por lo visto, aquellos ediles, entre los cuales había unos cuantos declarados monárquicos, a pesar de que muchos de ellos se manifestaban como fervorosos republicanos, no estaban por la labor de servir a la res publica.

 

Continuando con la lectura del acta, en la página 141, podemos leer esto:

 

A la vista de una propuesta del concejal Sr.[Moisés] Cova [Hernández], en la que propone que se dé el nombre de José Nakens a la calle número 12 del barrio de Salamanca, y el de Pedro Schwartz a la parte Norte de la calle de Muralla del Barrio de San Andrés, hace uso de la palabra el proponente quien apoyó su propuesta, manifestando que es de justicia dar el nombre de José Nakens a la que propone, por cuanto éste en vida fue el primero que laboró por la unión de los republicanos, y en cuanto a la de Pedro Schwartz, aunque no afín en política, por haber sido quien ordenó construir la muralla de defensa, con lo que se evitó que el mar penetrase en las viviendas.

La Presidencia advierte que ya existe en esta capital una plaza con el nombre del Sr. Schwartz.

El Sr. [Francisco] García Martín acepta la propues-

 

Continúa en la página 142

 

ta en cuanto a la del Sr. Nakens, y que no combate la otra por no tener inconveniente en aprobar lo que se propone.

También propone que debe darse a diferentes calles del barrio de Salamanca los nombres de hombres insignes que han laborado por las libertades humanas, tales como Rizal y otros apóstoles.

 

El alcalde advirtió al Sr. [Francisco] García Martín que para discutir la cuestión que plantea es necesario la presentación de la oportuna propuesta.

 

El Sr. [Jerónimo] Fernaud [Martín] anuncia que, sin implicar oposición ni afán de obstaculizar, se opondrá al cambio de vías que tengan asignado alguno. Hace la salvedad que no se refiere a la propuesta del Sr.[Moisés] Cova [Hernández], por cuanto las que este propone no tiene en la actualidad nombres.

S.E. por unanimidad acordó aprobar la propuesta del Sr.[Moisés] Cova [Hernández], dando por lo tanto a la calle nº 12 de Salamanca, el nombre de José Nakens y a la parte Norte de la calle de muralla del barrio de San Andrés el de Pedro Schwartz; debiéndose tramitar este acuerdo de conformidad con las vigentes disposiciones.

 

De este modo la calle nº 12 del Barrio de Salamanca pasó a denominarse José Nakens en abril de 1932.

Pero no llevaría esta calle tal nombre durante mucho tiempo. Apenas cuatro años y medio. Sería la primera calle víctima de los cambios de nombres ejecutados por los sublevados el 18 de julio de 1936 contra el Gobierno, legítimo y legal, de la Segunda República Española.

 

LO CONTADO POR CIORANESCU SOBRE ESTA CALLE

 

Sobre esta calle santacrucera, el conspicuo profesor húngaro ALEJANDRO CIORANESCU, afincado en Tenerife, Premio Canarias, ha dejado escrito en el apéndice XI del tomo cuarto de su monumental obra HISTORIA DE SANTA CRUZ DE TENERIFE, estos dos párrafos:

JOSÉ NAKENS.

Primer nombre de la calle que se llamó Santiago Cuadrado a partir de 1936.

SANTIAGO CUADRADO.

Calle del Barrio Salamanca, se había llamado José Nakens hasta A: 16/9.1936 (48).

Sucinta información la dejada de Cioranescu.

Tan sucinta que nos quedamos a dos velas, como diríamos en román paladino,
en cual suele el pueblo fablar con so vezino.

 

LO QUE HA CONTADO J.J. ARENCIBIA SOBRE ESTA CALLE

 

Juan J. Arencibia de Torres en su libraco Calles y Plazas de Santa Cruz de Tenerife [1996], ha escrito esto:

 

SANTIAGO CUADRADO

De la calle Horacio Nelson al barranco de Santos.

 

El primer nombre de esta calle fue José Nakens, periodista anarquista nacido en Sevilla en 1841 y muerto en Madrid en 1926, encarcelado por amparar en su casa al regicida Morral en 1906. Maura le indultó en 1908. En el santacrucero barrio de Salamanca hubo un equipo de fútbol con dicho nombre, en 1914.

El 29 de marzo de 1937, el Ayuntamiento acuerda la urbanización de dos tramos de esta calle, según proyecto del arquitecto municipal Arroyo.

El 16 de septiembre de 1936, a petición de un numeroso grupo de vecinos de Santa Cruz, el Ayuntamiento acordó por unanimidad dar el nombre de una calle capitalina a Santiago Cuadrado Suárez, joven voluntario, que formando en las filas del Regimiento de Infantería de Tenerife, resultó muerto en la tarde del 18 de julio de 1936, cuando con su unidad se encontraban en las inmediaciones de la Plaza de la Candelaria para custodiar el Gobierno Civil. Un grupo de guardias de asalto, al mando de un teniente, abrió fuego y en la refriega que se entabló murió el citado soldado y un guardia de asalto. Santiago Cuadrado era hijo de un comandante de la Guardia Civil.

 

He subrayado unas líneas de lo escrito por J.J. Arencibia, para poner de manifiesto la insolvencia de lo afirmado por dicho contador de historias, en las mismas.

Hay suficiente documentación, fehaciente, alguna de ella aflorada en este mismo blog, que desacredita absolutamente tal manipulación y/o falseamiento de la Historia.

Además resulta escarnecedor que se refiera a la primera víctima ocasionada por los sublevados el 18 de de julio de 1936, en Tenerife contra el Gobierno de España, como un innominado guardia de asalto, Cuando sabemos fehacientemente que dicha primera víctima había sido el Cabo de la Guardia de Asalto DON FRANCISCO MUÑOZ SERRANO.

https://pedromedinasanabria.wordpress.com/2013/02/02/cabo-francisco-munoz-serrano/

Asimismo resulta escarnecedor que no cite el nombre del Teniente DON ALFONSO GONZÁLEZ CAMPOS, primer fusilado por un piquete de los sublevados aquel fatídico 18 de julio de 1936. Teniente DON ALFONSO GONZÁLEZ CAMPOS, que ni disparó ni estaba al mando de los Guardias de Asalto, que intentaron recuperar para el Gobierno de España, el edifico ocupado por los militares sublevados desde las cinco de la mañana de aquel día 18 de julio de 1936.

Así se desprende la recta interpretación del contenido de la Causa 50 de 1936.

Recta interpretación que descalifica la torticera acusación llevada a cabo por el fiscal PEDRO DOBLADO SÁIZ, y la inicua sentencia dictada por un amañado tribunal, en Consejo de Guerra, presidido por el anciano general de brigada FRANCISCO PÉREZ MARTEL, quien contaba entonces OCHENTA Y UN años de edad, ya que había nacido en La Laguna el 25 de abril de 1855, y estaba en situación de segunda reserva desde el 25 de abril de 1921.

RINDIÓ TRIBUTO DE SU VIDA AL MOVIMIENTO NACIONAL


[Escudo del yugo y las flechas]

Falange Española Tradicionalista y de las J.O.N.S.

Delegación Provincial de Investigación

Santa Cruz de Tenerife

Informe de SANTIAGO CUADRADO SUAREZ

 

De los datos que sobre su conducta y actividades obran en esta Delegación resulta:

Que antes del 18 de Julio de 1936, simpatizaba con los elementos activos de la Falange Española de las J.O.N.S. y con los del grupo heroico realizó en esta Capital, la Laguna y pueblos del interior de la Isla, aquella organización que fue base del Movimiento Nacional en la Isla.

El 18 de Julio de 1936, en las horas de la madrugada, se alistó voluntario en el Ejército, sin desempeñar ningún cargo, sino solo como soldado.

Siendo destinado al Regimiento de Infantería, en las horas de la tarde, con motivo de los sucesos originados en la Plaza de la Constitución se presentó voluntario con un grupo de soldados a reprimir la rebelión que se iniciaba, en cuya acción resultó muerto, siendo el primero que con el grito de “Arriba España”, rindió tributo de su vida al Movimiento Nacional, que se iniciaba en aquella gloriosa fecha.

Individuo fervorosamente religioso.

Observó siempre una conducta intachable.

Santa Cruz de Tenerife 29 de Enero de 1,940.

Debajo de la fecha está estampado en tinta, el sello circular con el emblema falangista del Yugo y las Flechas, circundado por esta leyenda

FALANGE ESPAÑOLA TRADICIONALISTA Y DE LAS J.O.N.S.

Jefatura Provincial de Tenerife

Servicio de Investigación

En el margen izquierdo, impresas para ser leídas de abajo hacia arriba, figuran las consignas

Saludo a Franco.

¡ARRIBA ESPAÑA!

Cfr.: Archivo Municipal de Santa Cruz de Tenerife.- Legajo 606.