A LA REFINERÍA NO SE LE EXIGIÓ QUE SE INSTALARA A 500 METROS DE TODO LUGAR HABITADO


El acta de la sesión plenaria municipal del jueves 22 de abril de 1936 comienza casi al final del folio 90 vuelto,

Vamos a leer y extractar algo de su texto manuscrito.

 En las Casas Consistoriales de la M. L. N., I. y Muy Benéfica Ciudad, Puerto y Plaza de Santa Cruz de Santiago de Tenerife, Capital de la provincia de este nombre, a veintidos de abril de mil novecientos treinta y seis, se reunió el Excmo. Ayuntamiento en sesión pública ordinaria de segunda convocatoria, previamente citado con arreglo a las vigentes disposiciones; bajo la Presidencia del Sr. Alcalde Don José Carlos Schwartz Hernández y con asistencia de los Sres. Concejales consignados al margen, para tratar y resolver los asuntos figurados en el orden del día, repartidos con la convocatoria.

Los Concejales consignados al margen eran:

01 Salvador Díaz Ferreira
02. Fulgencio Santaella Tuells
03. José María Martín Díaz
04 Gregorio Cubas Arbelo
05 Manuel Armas González
06 Francisco González Fernández Trujillo
07 José González Cabrera
08 Fernando Crespo Llorente
09 Álvaro Padrón Benítez
10 Isabel González González
11 Francisco Palacios Gutiérrez
12 Antonio Alberto del Castillo
13 Manuel Guadalupe Pérez
14 Pedro Hernández Pérez
15 Oscar Pestana Ramos
16 Juan Martínez de la Peña
17 Francisco Rodríguez Guanche
18 Luís Álvarez Ñañes
19 Santiago Albertos Hernández
20 Juan Alonso de Armas
21 Nicolás Mingorance Pérez
22 Cándido Reverón González

Abierta la sesión a las dieciocho horas treinta minutos, el infrascrito Secretario dió lectura al acta de la anterior que fue aprobada por unanimidad y sin discusión.

 Saltemos unos tres folios que tratan asuntos de trámite, para llegar al folio 93 vuelto, donde seguimos leyendo:

 Se dio cuenta de un amplio informe emitido por la comisión Permanente de Obras, en la solicitud presentada por el Delegado en el Archipiélago Canario, de la Compañía Española de Petróleos, pidiendo autorización para ampliar la actual Refinería, sobre los terrenos situados al Norte dícese hacia el Norte de dicha instalación.

En el mismo se dice que si se tratara de una nueva instalación se opondría a la concesión de la autorización, por cuanto no está situada a la distancia que señalan las Ordenanzas Municipales, considerando por ello que ha habido error al consentir su emplazamiento en el lugar que hoy se halla; y que convencida de que no se puede efectuar la ampliación sino por el sitio que se pretende, propone que se acepte en principio la ampliación referida, separándola todo lo posible de la vía de enlace, de modo que el punto mas cercano solo diste de dicha vía 200 metros, sin que se permita la instalación de tanques para depósitos sino de pequeños tanques auxiliares, y con la condición previa de dar comienzo a las obras en el plazo de 6 meses continuándola sin interrupción hasta su terminación definitiva, sin cuyo requisito se entendería caducada la concesión que se hiciera, sin perjuicio de que se lleven a cabo los trámites necesarios y se sometan los planos a la aprobación definitiva de la Corporación.

El Sr. [Nicolás] Mingorance [Pérez]  aclara que en el informe leído se ha impuesto como condición la de que esté a una distancia de la carretera la ampliación que se propone, y dícese de unos doscientos metros, y que como resulta que el terreno que posee esa empresa, para hacer la ampliación es solo de unos 227 metros, bien se vé que no es posible acceder a la petición formulada.

Llama la atención sobre el informe del arquitecto que habla de la imposibilidad de establecer esa clase de industrias sino a 500 metros de todo lugar habitado, cosa que no se le exigió entonces no se puede exigir ahora por la razón de la escasez del solar de que disponen.

Por todo ello propone que quede el asunto sobre la mesa para un nuevo estudio y ver si se puede llevar a efecto esa ampliación por otro lugar de los terrenos en se halla emplazada la Refinería

El Sr. [José María] Martin Díaz dice que existe presentada una instancia de varios vecinos de esta localidad, reclamando en contra de la solicitud de se ha entendido, y por ello propone que incorporándose dicho escrito al expediente de su razón vuela a la Comisión de Obras para un nuevo estudio. S.E. así lo acordó.

 Demos otro salto hacia adelante, para llegar al folio 94 vuelto, donde podemos leer el asunto del cambio de nombre de la calle San Carlos por el del SARGENTO VÁZQUEZ.

 Se dió cuenta de una instancia que suscribe don Juan Santana, y varios vecinos mas, en la que solicitan que en el deseo de conservar la memoria del Sargento Vázquez, fusilado con motivo de la sublevación de Asturias, que se dé el nombre de aquel héroe a la calle de San Carlos.

El Sr. [Santiago] Albertos [Hernández]  hace uso de la palabra para decir que los mismos vecinos que han formulado la solicitud, son los que han comprado la lápida que haya de rotular dicha vía, y por entender que es justa la petición que se formula, pide que se acepte.

S.E. atendiendo a la petición formulada acordó dar el nombre del Sargento Vázquez a la mencionada calle de San Carlos, en el barrio del Cabo.

 Por el momento, abandonemos aquí, en la mitad del folio 95, la lectura del acta de la sesión del 22 de abril de 1936, cuyo contenido se extiende hasta el folio 96 vuelto, donde figuran las firmas del Alcalde y los concejales asistentes, advirtiéndose la ausencia de las firmas de los concejales JUAN MARTINEZ DE LA PEÑA, SALVADOR DIAZ FERREIRA y FERNANDO CRESPO LLORENTE.

El acta es cerrada por la inequívoca firma, del cuasi omnipresente Secretario, HIPOLITO FUMAGALLO MEDINA.

 Todo ello en el Libro de Actas identificado con el número 29 en el Archivo Municipal de Santa Cruz de Tenerife.

Libro que contiene doscientos folios numerados, habiendo sido iniciado el jueves 11 de marzo de 1936, y acabando con el acta de la sesión del jueves 27 de mayo de aquel mismo año 1936.

U.M.E. Y SARGENTO VÁZQUEZ EN TENERIFE


En la portada o encabezamiento del expediente identificado con la signatura o clave 3458-144-20, se lee:

CAUSA NUMERO 23 DE 1.935, instruida en averiguación del autor o autores de una hoja clandestina que aparece suscrita por la Junta Nacional de Unión Española. Dieron principio estas actuaciones el 18 de Abril de 1935.

JUEZ INSTRUCTOR COMANDANTE de Infantería don FRANCISCO SANCHEZ PINTO.

SECRETARIO El BRIGADA de Infantería don AGUSTIN DURAN DELGADO.

Por haber sido receptores de tal pasquín, en esta Causa 23/1935, hubieron de declarar:

1.-

José García Fernández, teniente coronel primer jefe de la Comandancia de la Guardia Civil.

2.-

Diego Vega Montesdeoca, coronel Jefe del Regimiento de Infantería número 37.

3.-

José Gómez Romeu, teniente coronel jefe del grupo mixto número dos de Artillería.

Los tres habían manifestado mediante pertinentes oficios, contestando a escrito del Comandante Juez Instructor, que habían comunicado haber recibido la hoja clandestina, al Excmo. Sr. General Comandante Militar de Canarias, que a la sazón era el general Enrique Salcedo Molinuevo.

Este general sería fusilado el 8 de noviembre de 1936, en La Coruña, por los militares subversivos, rebelados contra el orden constitucional republicano.

El Comandante de Ingenieros, Luis Martín, Primer Jefe del grupo Autónomo Mixto de Zapadores y Telégrafos Nº 3, no fue llamado a declarar, porque oportunamente, contestando al requerimiento del Juez Instructor, mediante oficio núm. 504, – folio 15 -, datado en 25 de abril de 1935, había dicho:

 «que según me manifiestan los Oficial es de este Grupo, no han recibido ninguna hoja clandestina sin pié de imprenta firmada por la JUNTA NACIONAL DE UNION MILITAR ESPAÑOLA.»

El 26 de abril de 1935, es designado nuevo Secretario de la Causa 23/1935, el capitán de Infantería Conrado Guinart Llauradó, quien prometió cumplir con sigilo y fidelidad los deberes de su cometido.

Previamente, en declaración efectuada el 19 de abril de 1935, recogida en el folio 7 (Z.4.041.082), el Teniente Coronel de la Guardia Civil, José García Fernández, tras hacer constar que era natural de Aznalcazar, provincia de Sevilla, casado, dijo; la mencionada hoja llegó a su poder por correo, bajo sobre del que no le fue posible averiguar la procedencia porque la tinta del matasellos estaba esparcida, quizás con intención deliberada, y estaba inutilizado, no pudiendo hacer entrega del mismo porque no lo conservó.

En segundo lugar, en 27 de abril de 1935, el Coronel de Infantería Diego Vega Montesdeoca, declararía, al folio 18 (Z.4.041.084), ser natural de Jibara, provincia de Santiago de Cuba, casado, respondiendo al interrogatorio que las hojas las recibió por correo bajo sobre a su nombre, que no conserva ni se fijó [en] la procedencia de dicho sobre.

 Finalmente, en 4 de mayo de 1935, el Teniente Coronel de Artillería José Gómez Romeu, declararía al folio 19 (Z.4.041.553), ser natural de Nueva Gerona, provincia de La Habana, casado, respondiendo al interrogatorio que las hojas las recibió en un sobre dirigido a los Sres. Jefes y Oficiales del Grupo Mixto de Artillería, apoderándose de ellas, y que a los cinco minutos aproximadamente, el Capitan ayudante de dicho Grupo Don Enrique Suárez de Deza, le entregó dos ejemplares de dichas hojas, recibidas por los Sres. Suboficiales del expresado Grupo, apresurándose a hacer entrega de ellas al citado Capitan Ayudante; dichas hojas iban acompañadas de un papelito escrito a máquina que decía  “Que no se desperdiciara un solo ejemplar y que se pusiera en ello todo sus entusiasmo”.

Repreguntado si conserva los sobres donde venían dichas hojas, dijo: Que unicamente conserva el dirigido a los Suboficiales, haciendo entrega de él.

Ciertamente el folio 20 es un sobre azul, dirigido a

Sres. Suboficiales del

Grupo mixto de Artillería nº 2.

SANTA CRUZ DE TENERIFE

(Canarias)

estampillado con cuatro sellos postales de 15 céntimos.

En su anverso aparece matasellado en tinta negra, pudiendo leerse VISITAD EN EL MES DE MAYO LA FERIA DEL LIBRO DE MADRID, no siendo posible distinguir la fecha completa del matasellos.

En cambio, en el reverso de este sobre azul, si aparece totalmente legible la fecha de recepción en la Oficina de Correos Tenerife 13, que es 4ABR35, ornada a ambos lados por el texto TENERIFE EL MEJOR CLIMA.

El folio 21 de esta Causa 23 de 1935, consiste en este

 AUTO

Santa Cruz de Tenerife, ocho de mayo de mil novecientos treinta y cinco.

RESULTANDO: Que la presente causa se instruye con motivo de unas hojas suscritas por la “Junta Nacional” y encabezado con el nombre de Unión Militar Española, en la que se hace referencia á la revolución y á una unión de Oficiales del Ejército.

RESULTANDO: Que recibidas declaraciones á los Jefes de Cuerpo, aparece que recibieron dichas hojas los de la Guardia Civil, Regimientos de Infantería y Grupo Mixto de Artillería, sin que sepan la procedencia de las mismas.

CONSIDERANDO: Que a juicio del Instructor se halla agotada la investigación sin que aparezcan en lo actuado indicios suficientes para dirigir el procedimiento contra persona determinada.

S.S. acordó:

Se dá por terminado el sumario de la presente causa y elevese lo actuado al Iltmo. Señor Auditor de Guerra para la resolución que estime procedente.

Así lo acordó y firma S.S. de que certifico.

Francisco Sanchez Pinto                                   Conrado Guinart

[Ambas firmas rubricadas]

 

En el folio 26 (F.5.132.843), el Auditor José Samsó Henríquez, ordena:

Pase la presente causa numero 23 de 1.936, al Señor Fiscal Jurídico Militar de estas Islas, para su informe.

En el mismo folio, a renglón seguido, el Fiscal Lorenzo Martínez Fuset, responde:

Señor Auditor.

El Fiscal en la causa número 23 de 1935, seguida en averiguación y esclarecimiento del autor ó autores de una hoja clandestina por la que se dá comisión a la figura criminosa prevista en el artículo 249 del Código de Justicia Militar, dice:

Que se muestra conforme con el auto formulado por la Instrucción a folio 21 y considerando agotada, por el momento, la investigación sumarial, a su Autoridad propone el sobreseimiento provisional de estas actuaciones conforme al número 2 del artículo 538 del Código de Justicia Militar.

De acordarse así se librerán testimonios de la presente censura y Decreto de su Autoridad, uno para su curso al Tribunal Supremo y otro a esta Fiscalia a los fines de Estadistica.

Santa Cruz de Tenerife a 23 de Mayo de 1935.

EL FISCAL

Lorenzo M Fuset

[Firmado y rubricado]

El 27 de mayo de 1935, el Auditor José Samsó Henríquez, acuerda y decreta el sobreseimiento de la Causa 23 de 1935, contando con la aquiescencia del Fiscal Lorenzo Martínez Fuset.

Finalmente el 8 de junio de 1935, el mismo Auditor José Samsó Henríquez, da por terminada en todas sus partes la tramitación de la Causa número 23 de 1935, y manda: archívese en la Comandancia Militar de Tenerife.

De la hoja clandestina hay tres ejemplares en la Causa 23 de 1935, que figuran foliadas como números 11, 12 y 13.

La nota mecanografiada a la cual se refiere en su declaración de 4 de mayo de 1935, el Teniente Coronel de Artillería José Gómez Romeu, [folio 19 (Z.4.041.553)], aparece foliada con el número 10, y dice así:

Repártanse con rapidez

Que no se desperdicie un sólo ejemplar

Poned en esto todo vuestro entusiasmo

La hoja clandestina es realmente un pasquín de tamaño folio, a dos columnas, redactado en tono arengatorio, plagado de interjecciones e invectivas, en cual se mezclan asuntos aparentemente contradictorios.

Este es su tenor:

Unión Militar Española                                     U.M.E.

ESPAÑOLES:

¿Quien venció la revolución de Octubre en España. ¿Quién?

El instinto popular lo vió y lo supo y lo dijo: ¡EL EJÉRCITO!

Pero el Ejército a que refería el instinto popular no era «todo el Ejército» desgraciadamente. Era un puñado de jefes, oficiales, suboficiales y soldados españoles que tuvo el heroísmo de unirse y dar la batalla a la otra parte antiespañola del Ejército, complicada criminalmente en el atentado contra la Patria.

En aquellas horas de angustia y desorientación, cuando ni el Gobierno ni los poderes constituidos sabían ni querían saber lo que a pasar iba; en aquellos decisivos y trágicos momentos en que la tropa vacilaba ante negligencias «inexplicables» de ciertos jefes; en aquellos instantes decisivos, fueron apareciendo, de pronto, en los cuarteles y en las filas militares, las pistolas que encañonaban traidores, la voz imperiosa que arrinconaba a los cobardes, el aliento que arrastraba a los indecisos, ¡el alma de España encarnada en corazones de verdaderos militares de España, en el auténtico Ejército español!

¡El Ejército español que salvó a España de la Revolución comunista y masónica de Octubre!

He ahí el grito unánime del pueblo español. Y es verdad.

Nadie, ni españoles ni antiespañoles, esperaba que un ejército «triturado» pudiera aplastar el movimiento revolucionario. ‘A la revolución que debió triunfar!… por que contaba con masas, armas, dinero y complicidades en cantidad muy superior a los endebles elementos que podía oponerle el estado entregado en manos de cobardes y traidores.

¿Milagro?… Nó, no fué un milagro.

Es que hubo militares que no fueron «sordos, ciegos y mancos» Y esos militares anónimos oyeron la voz de la Patria angustiada, vieron lo próximo del peligro y obraron… Alguien les hizo saber en el mes de Mayo que de Asturias se adueñarían el primer día los revolucionarios, que se repartían armas por toneladas, que las milicias marxistas se instruían y organizaban militarmente, que en los mandos del ejército y de la policía se insertaban masones comprometidos, que la traición separatista era segura… Y éstos militares españoles, en tanto los políticos inconscientes marchaban aun alegre veraneo, calladamente, forjaban la UNION MILITAR ESPAÑOLA.

De esa unión ante el peligro y ante la traición contra España, nació la Unión Militar Española, U.M.E. De la misma manera que han ido naciendo, desde entonces, otras uniones leales a España, en zonas civiles.

Porque el Ejército no es una excepción en el drama histórico por el que nuestra Patria está pasando. Dentro del Ejército como dentro de la Marina, y de la misma Iglesia, y de todos los organismos del Estado y de todas las instituciones españolas, están luchando encarnizadamente y a muerte, dos elementos antagónicos: La Lealtad y la Traición, el Patriota y el Enemigo. La España eterna y la eterna AntiEspaña.

El Enemigo, la Traición, la antiEspaña. ¡Ya saben lo que quieren! Ya lo dejó entrever el propio Lerroux con aquellas oscuras y misteriosas palabras que hablaban de una turbia maniobra internacional»… ¡Era el reparto de España! ¡La pulverización de España! ¡Volver a dejar España tan destruida y rota como cuando los moros la invadieron o como cuando la quiso colonizar Napoleón! ¡Dejar a España sin conciencia, sin hombres, sin españoles!.

Hoy España no es un peligro como potencia para ciertas potencias, tal que lo fuera en otros tiempos gloriosos. Desde hace tiempo es España un cebo casi colonial, de mediatización y de reparto que excita el apetito de extranjeros y de sectas insaciables.

Esas naciones y esas sectas que saben el peligro de permitir que España se una, sea libre y viva una vida fuerte independiente y audaz.

Por eso intentarán todo cuanto crean necesario para que España se hunda como un buque torpedeado en alta mar, como un avión abatido, como un castillo volado con dinamita.

Y con su dinero y con sus cómplices y sus hilos tenebrosos y sus garras feroces ese enemigo promueve el separatismo, promueve los nacionalismos regionales, y la ruina del Sentimiento Religioso y la ruina de la Familia española y del Capital y del Trabajo, y el desprecio a la lengua española, y el desprestigio y la cizaña de nuestras fuerzas armadas y de todo cuanto en España haya significado y signifique: UNIDAD UNIÓN.

¿Comprendéis ahora lo que significa que los Generales, Jefes, oficiales, Suboficiales y Soldados que salvaron a España en Octubre de ese implacable Enemigo, sigan unidos y busquen con ansia la unión y la fraternidad patriótica de más soldado, suboficiales, oficiales, jefes y generales, y la solidaridad de otras uniones civiles nacionales?

Porque la Revolución del Enemigo prepara un nuevo ataque, quizá pensando en la experiencia histórica de Lenin, vencido en Julio y vencedor en Octubre.

Filtrado en Enemigo en los más altos poderes de la república, en los más decisivos resortes del mando y de propaganda del país busca la revancha definitiva de aquello que la U.M.E. le hizo abortar.

¡Ya véis, españoles, como no se fusila a ningún culpable auténtico de crimen contra la Patria! Ni a Pérez Farrás, ni a Largo, ni a Prieto, ni a Azaña, ni a Teodomiro, ni a Peña. ¡Sólo al pobrecito revolucionario engañado, indefenso y anónimo!¡Sólo al Sargento Vázquez «porque habló en la declaración más de lo que convenía»! El enemigo que controla los actos del Presidente de la república y del gobierno y dispone a su antojo los indultos, no quiso imponer el de Vázquez «¡para su castigo!» La U.M.E. pedirá en su día estrecha cuenta de ésta ejecución injusta. La organización estima que a Vázquez no se le debió fusilar porque habían sido y serán indultados todos los mayores culpables.

¡Que cada unión nacional de españoles dé su batalla!

La U.M.E. la ha dado, la dá y la seguirá dando.

Para que un día pueda el pueblo decir con orgullo que a España la ha salvado el E J E R C I T O  E S P A Ñ O L.

¡Un Ejército sin traidores a España!

¡Un Ejército de heróicos e inolvidables españoles!

LA JUNTA NACIONAL

De la lectura de este texto puede deducirse que la U.M.E. reivindicaba la figura del Sargento Vázquez.

Sin embargo, más bien parece que tal reivindicación, de la Junta Nacional de la Unión Militar Española, era un pretexto para agredir verbalmente a los denostados políticos republicanos, y de paso, intentar ganarse las voluntades de las escalas de suboficiales, con el fin de sumarlos a su clandestino y subversivo movimiento contra el gobierno legítimo y legal de la Segunda República Española.

Gobierno republicano, que significativamente, en el bienio 1933-1935, estaba en manos de la derecha reaccionaria republicana, habiendo sido llevado a cabo el aplastamiento de aquella «Revolución comunista y masónica de Octubre», siendo Presidente del Gobierno Alejandro Lerroux y Ministro de la Guerra José María Gil Robles, líder de la C.E.D.A. (Confederación Española de Derechas Autónomas), quien había nombrado Subsecretario al General Joaquín Fanjul Goñi, y Jefe del Estado Mayor Central al general Francisco Franco Bahamonde. Desde este cargo el general Franco mandó que fueran traídas tropas legionarias y moras desde el Protectorado Español de Marruecos, donde dichas fuerzas armadas estaban bajo el mando del General Emilio Mola Vidal.

Al Sargento Vázquez le sería fue dedicada una calle en Santa Cruz de Tenerife, por el Ayuntamiento del Frente Popular en abril de 1936, según consta en este Testimonio:

11

Excmo. Ayuntamiento.

Sesión del día 22 de abril de 1936

Testimonio

Se dió cuenta de una instancia que suscribe don Juan Santana, y varios vecinos mas, en la que solicitan que en el deseo de conservar la memoria del Sargento Vázquez, fusilado con motivo de la sublevación de Asturias, que se dé el nombre de aquel héroe a la calle de San Carlos.

El Sr. Albertos hace uso de la palabra para decir que los mismos vecinos que han formulado la solicitud, son los que han comprado la lápida que haya de rotular dicha vía, y por entender que es justa la petición que se formula, pide que se acepte.

S.E. atendiendo a la peticion formulada acordó dar el nombre del Sargento Vazquez a la mencionada calle de San Carlos, en el barrio del Cabo.

El Secretario,

Sec. 7ª. F. y Obras.

Cúmplase.

El Alcalde,

Unos meses después, producida y consumada la Rebelión Militar contra la República, el nombre del Sargento Vázquez sería eliminado del callejero de Santa Cruz de Tenerife.

Así fue acordado por la usurpadora Comisión Gestora del Ayuntamiento, presidida interinamente por Francisco La Roche Aguilar, según reza el acta municipal de fecha 5 de octubre de 1936:

 

El 5 de octubre de 1936, se reúne la Comisión Gestora Municipal del Excmo. Ayuntamiento en sesión pública ordinaria de primera convocatoria, previamente citado con arreglo a las vigentes disposiciones, bajo la Presidencia del Sr. Gestor don Francisco La-Roche, por hallarse dado de baja el Alcalde propietario Coronel Don Juan Vara Terán; y con asistencia de los Sres. Gestores consignados, para tratar y resolver los asuntos figurados en el orden del día, repartidos con la convocatoria.

Asisten los Gestores:

1.- Vicente Barrios [antes Expósito] Pérez

2.- Pedro Duque Déniz

3.- Maximiliano Díaz Navarro

4.- Miguel Llombet Rodríguez

5.- Juan Pedro Alba Carmona

6.- Asensio Ayala Espinosa

7.- Manuel Cruz Delgado

Esta sesión fue muy notable por la trascendencia de los acuerdos adoptados.

Así, continuando con la lectura del Acta, en el folio 149, puede leerse:

 

Una vez examinados los oportunos antecedentes y como consecuencia de oficio de la Comandancia Militar y propuesta del Gestor Sr. Cruz, se acordó dar a las calles que se indican, los nuevos nombres que se expresan;

[1] a la de Fermín Galán, el de Castillo;

[2] a la de García Hernández, el de Marina;

[3] a la Alameda de 14 de abril, Alameda del Muelle;

[4] a la Plaza de 1º de Mayo, el de Plaza de la Iglesia;

[5] a la calle de los Estudiantes el de San Francisco de Paula;

[6] a la de Alcalá Zamora el de La Rosa;

[7] a la de Sargento Vázquez, la de San Carlos;

[8] a la Avenida de Blasco Ibáñez, el de Paseo de las Asuncionistas;

[9] a la Avenida Marítima el de Avenida de García Sanabria;

[10] a la del Dr. Comenge el de San Francisco;

[11] a la Plaza de la República el de Plaza de la Constitución;

[12] a la Rambla de XI de Febrero (desde la plaza de la Paz hasta la calle de los Campos) el de Avenida del General Franco;

[13] a la de Pablo Iglesias, el de Calvo Sotelo; y

[14] al Camino del Manicomio, el de Febles Campos.

* * * * * * * * * *

ACTUALMENTE EN EL CALLEJERO

Actualmente, la calle San Carlos/Sargento Vázquez ha desaparecido, tras la remodelación llevada a cabo en el barrio del Cabo, zona santacrucera cercana al edificio múltiple 1 del Gobierno de Canarias.

Por acuerdo municipal de fecha 25 de junio de 1952, le fue asignada a Francisco La-Roche Aguilar, una de las avenidas más importantes de la Ciudad, en el distrito número 1 de la ciudad de Santa Cruz de Tenerife. Es la gran vía del litoral chicharrero, que se inicia a pocos metros de la Plaza de España, y a continuación de la vía oficialmente conocida como Avenida de Cuba. Esta vía dedicada a gran isla caribeña, ha sido prácticamente engullida por los aparcamientos construidos en esa zona.

Al imponer a esa importante avenida santacrucera, el nombre de Francisco La Roche, desapareció el nombre de Rambla de Sol y Ortega, que tenía un trozo de esta vía.

Sin embargo, la denominación oficial que figura en las placas, no ha prosperado en el conocimiento popular, ya que en la práctica, casi todos nos referimos a ella como Avenida de Anaga.

La vía denominada oficialmente Avenida de Anaga, es la que arranca de la confluencia con la Avenida de José Martí, pasado el barranco de Tahodio, continuando hacia la carretera autovía de San Andrés, que nos conduce hasta la Playa de Las Teresitas.

Confluye con esta gran avenida litoral, la durante tantas décadas denominada Avenida o Rambla del General Franco, en el punto donde se eleva el monumento que exalta la figura del Dictador surgido de la Guerra Civil, Francisco Paulino Hermenegildo Teódulo Franco Bahamonde, Caudillo de España por la gracia de Dios, que gobernó omnímodamente en España desde 1936 hasta 1975.

Hoy, esta avenida ha sido rebautizada Rambla de Santa Cruz.

Juan Vara Terán tiene una calle dedicada a exaltar su triste memoria que desemboca casi en la linde de Santa Cruz con La Laguna, muy próxima al Hospital San Juan de Dios.

El Comandante Francisco Sánchez Pinto tiene también una calle dedicada a su memoria, en el entorno de la Plaza de Toros.

Por otro lado, José Samsó Henríquez, tiene una calle dedicada a su memoria, en el municipio de Santa María de Guía, en la isla de Gran Canaria.

José Samsó Henríquez se retiraría del Ejército con el grado de Auditor General, al cual había sido ascendido mediante decreto de 18 de diciembre de 1953, publicado en la página 7706 del B.O.E. número 362 de fecha 28 de diciembre de 1953. Decreto firmado por Francisco Franco y refrendado por Agustín Muñoz Grandes, Ministro del Ejército en aquella época.