HORACIO NELSON A LA CALLE NÚMERO 1 DE SALAMANCA


El Libro de Actas de Plenos Municipales, identificado como número 22, consta de cuatrocientas páginas numeradas.

Se inicia con la continuación del acta de la sesión celebrada el 19 de marzo de 1933.

Y finaliza con la transcripción incompleta de la sesión correspondiente al 19 de julio de 1993.

En la página 269 de este libro 22, comienza el acta de la reunión plenaria del Ayuntamiento, del 14 de junio de 1993, con el siguiente tenor:

En las Casas Consistoriales de la Muy Leal, Noble, Invicta y Muy Benéfica Ciudad, Puerto y Plaza de Santa Cruz de Santiago de Tenerife, Capital de la Provincia de este nombre, a catorce de Junio de mil novecientos treinta y tres, se reunió el Excmo Ayuntamiento en sesión pública ordinaria de segunda convocatoria, citado al efecto con arreglo a las disposiciones vigentes, bajo la presidencia del Sr. Alcalde don Tomás de Armas Quintero, y con asistencia de los Sres. Concejales consignados al margen, para tratar y resolver los asuntos figurados en el orden del día, repartido con la convocatoria.

Los asistentes consignados al margen eran solamente estos nueve conspicuos concejales:

 

1  Sebastián Déniz Hernández Republicano
2  Fernando Franquet Solé Republicano
3  Eulogio Reyes y Reyes Monárquico
4  Jerónimo Fernaud Martín Monárquico
5  Pedro García Cabrera Socialista
6  Pedro Ramírez Vizcaya Monárquico
7  Eladio Arroyo Herrera Republicano
8  Isauro Álvarez López
9  Moisés Cova Hernández Republicano

 

En la página siguiente (270), se dice que entra el Sr. Rafael J. Calzadilla Dugour [Republicano].

Se dio lectura a una propuesta del Concejal don Rafael Calzadilla en la que se propugna por abrir la calle marcada con el número 1 de la calle de Salamanca, regularizándola por existir medio habil que haga nulos los desembolsos que tenga que efectuar el Ayuntamiento para la consecución de ese fín.

En consecuencia de ello propone la adopción de los siguientes acuerdos:

1º.- Que se encargue al Jefe de la Oficina Técnica el correspondiente proyecto de trazado de dicha via.

2º.- Que por la misma dependencia municipal se haga un plano de parcelación de los terrenos a expropiar, así como de otro de los de la propiedad de este municipio susceptibles de ventas para que con esos datos se formule propuesta razonada, y dentro de los límites que la legislación señala, a la que se acompañe un presupuesto comparado de lo que haya de percibirse por las enajenaciones y los que haya de pagarse por las expropiaciones.

3º.- Que una vez con conocimiento de esos documentos, y caso de ser beneficioso al ayuntamiento la operación, se tramite en debida forma la subasta de los que hayan de venderse y de las expropiaciones que tengan que efectuarse.

4º.- Que obtenido ello se proponga por la Intervención de fondos, teniendo en cuenta los ingresos una habilitación u operación de crédito que, dentro de esos ingresos imprevistos, arbitre recursos para las expropiaciones, y

5º.- Que, teniendo en cuenta lo fácil de este plan, se le dé tramitación con la máxima urgencia para que dentro de este presupuesto pueda realizarse la obra que se propone.

S.E. por unanimidad acordó aprobar la anterior propuesta.

Acto seguido hace uso de la palabra el Sr. Calzadilla quien propone, aduciendo para ello diferentes razones, que la calle de referencia lleve por nombre el de Horacio Nelson.

Después de otras manifestaciones, S.E. acordó designar a la calle nº 1 del barrio de Salamanca con el nombre de Horacio Nelson

* * * * * * * *

LA BREVÍSIMA NOTA DE CIORANESCU SOBRE ESTA CALLE

 

En el apéndice XI del tomo cuarto de su monumental obra HISTORIA DE SANTA CRUZ DE TENERIFE, el conspicuo profesor húngaro ALEJANDRO CIORANESCU, afincado en Tenerife, Premio Canarias, ha dejado esta brevísima nota:

HORACIO NELSON.

Calle que se llamaba antes Salamanca 1.

Su nombre actual en A: 14/6.1933; su ordenación definitiva en 1937.

Creo que fue el conceptista Baltasar Gracián quien dijo aquello de «lo breve si bueno, dos veces bueno».

Pero en el caso que nos ocupa, la concisión del rumano Cioranescu no me parece buena, sino más bien escasa, dejándonos boquiabiertos.

Y, en todo caso, la calle no se llamaba Salamanca 1.

Era una calle innominada, y como sucedía con otras tantas calles de tal condición, se la había identificado como la número uno de su barrio, que en su caso era el de Salamanca.

O, dicho de otro modo, que dicha calle innominada, era la primera de su barrio, sin nombre asignado.

PLAZA DE LA CONSTITUCIÓN EN 1934


El 28 de julio de 1934, FRANCISCO MARTÍNEZ VIERA, estando en funciones de Alcalde Accidental, sustituyendo a TOMÁS DE ARMAS QUINTERO, presenta este escrito:

 

AL EXCMO/. AYUNTAMIIENTO.

Excmo.Sr:

Generalmente se viene llamando Plaza de la República a la de la

Constitución, lo que origina confusiones perjudiciales para el Comer-

cio, viajeros, etc .

Cuando al advenimiento de la República el Ayuntamiento consideró conveniente cambiar los nombres de algunas calles y plazas, su acuerdo

no alcanzó, acaso por no existir razón para ello, a la plaza de la Cons-

titución, a la que, en la actualidad y oficialmente, corresponde este nom-

bre.

Pero la Alcaldía, al observar la reiterada frecuencia con que se

usa el calificativo República, se estima en el deber de recoger el deseo

que espontáneamente se manifiesta en el sentido de acusar una omisión

y, con fundamento en ello, tiene el honor de proponer a V.E. que si lo

estima oportuno acuerde dar el nombre de “Plaza de la República” a la

que ha de quedar formada a la entrada de la ciudad entre el muelle y

el edificio del Cabildo insular.

Si así se acordase no habría ya lugar a la confusión antes indica-

da, y e1 deseo general quedaría complacido al rotu1arse “Plaza de la Re-

pública” a la que es objeto de esta propuesta.

Casas Consistoriales, 28 de julio de 1934

El Alcalde

[Firma rubricada, legible F M Viera]

 

Tres días después, el 1º de agosto de 1934, se reunió el Excelentísimo Ayuntamiento en sesión pública ordinaria de segunda convocatoria, citado con arreglo a las disposiciones vigentes, bajo la presidencia del señor Alcalde don Tomás de Armas Quintero [Republicano] y con asistencia de los señores concejales consignados:

 

Eulogio Reyes y Reyes [Monárquico]

Sebastián Déniz Hernández [Republicano]

Francisco Martínez Viera [Republicano]

Moisés Cova Hernández [Republicano]

Francisco García Martín [Socialista]

 

Abierta al sesión, el Secretario Hipólito Fumagallo y Medina, dió lectura al acta de la sesión anterior que fue aprobada por unanimidad y sin discusión.

Se dio lectura a una moción del Sr. Martínez Viera, que luego apoya, referente a que se de el nombre de Plaza de la República a la que quedará en la Avenida Marítima y el nuevo edificio del Cabildo Insular, para evitar así las confusiones que hoy existen debido a que algunos llaman a dicha, dícese Plaza de la República a la de la Constitución.

 

Estima el señor Martínez Viera que el nombre de Constitución no se ha abolido por el Ayuntamiento, no existiendo razón para suprimirlo.

 

Cree que la nueva plaza será digna del nombre que ha de llevar.

 

Después de un breve debate en el que intervienen los Sres. Francisco García Martín, y el concejal proponente, S.E. acuerda aprobar la propuesta formulada.

 

Entra el Sr. Eladio Arroyo Herrera.

 

Repárese en las expresiones empleadas en su escrito por el proponente y las diferencias o matizaciones recogidas en el acta de la sesión.

 

Esta sesión de 1º de agosto de 1934, sería la última sesión presidida por el Alcalde TOMÁS DE ARMAS QUINTERO.

 

RAFAEL J. CALZADILLA DUGOUR, se haría cargo de la Alcaldía provisionalmente durante dos semanas, hasta que el 16 de agosto de 1934, es nombrado para este puesto FRANCISCO MARTÍNEZ VIERA.

 

Obsérvese que la propuesta del edil FRANCISCO MARTÍNEZ VIERA no pretende cambiar el nombre de la PLAZA DE LA CONSTITUCIÓN, sino muy al contrario, mantener dicho nombre, y que se le dé el nombre de PLAZA DE LA REPÚBLICA, a la nueva plaza a construir entre el Cabildo y la Avenida Marítima.

Esto es, estamos en presencia de una nueva operación para darle nombre a una plaza proyectada y que ni siquiera había comenzado su construcción.

Un caso paralelo al de la PLAZA DE PRIMO DE RIVERA tampoco construida, y casi en la misma ubicación prevista para la anterior.

Y debemos tener presente que nos estamos refiriendo al lugar en el que hoy está la PLAZA DE ESPAÑA y aledaños.

Al llegar a este punto necesitamos retomar el texto previamente subrayado de la sesión de fecha 21 de julio de 1930, sesión el la cual el Alcalde SANTIAGO GARCÍA SANABRIA manifestó que la lápida para la Plaza de Primo de Rivera, se adquirió por acuerdo de la Corporación, para colocarla en dicha plaza; pero que por el derribo del Castillo de San Cristóbal, no se tenía sitio para ella, por lo cual se había dispuesto no colocarla, estando esa placa pendiente de lo que la Corporación en definitiva acuerde.

O sea, que en 1930 como consecuencia del derribo del Castillo de San Cristóbal, no había quedado sitio para construir la Plaza proyectada con el nombre de Primo de Rivera.

Y cuatro años más tarde, en 1934, el Alcalde FRANCISCO MARTÍNEZ VIERA trae la propuesta de nuevo nombre para una plaza que ha de quedar formada a la entrada de la ciudad entre el muelle y el edificio del Cabildo insular.

¿Había sitio o no había sitio?

* * * * *

FRANCISCO MARTÍNEZ VIERA sería Alcalde Santa Cruz de Tenerife hasta marzo de 1936, fecha en la cual dimite tras producirse en las Elecciones Generales el triunfo del FRENTE POPULAR.

De su biografía política, es recordable que en 1924 FRANCISCO MARTÍNEZ VIERA, en calidad de Presidente de la Juventud Republicana había solicitado cambiar el nombre de una calle preexistente por otro.

Concretamente, el de la calle CAYO BLANCO que mútose en PI Y MARGALL.

Asimismo, FRANCISCO MARTÍNEZ VIERA había sido uno de los concejales destituidos por la aplicación del Estatuto Municipal de la Dictadura de MIGUEL PRIMO DE RIVERA.

Dictadura implantada en España con la connivencia del rey ALFONSO XIII, devenido en felón, al vulnerar la Constitución que tenía la obligación de proteger.

LA INEXISTENTE SUPRESIÓN DE ESCALAS EN NUESTRO PUERTO


Continuando la lectura del acta municipal de la reunión de la Comisión municipal permanente celebrada el 17 de Noviembre de 1930, en la página 109, vemos:

La Comisión Municipal Permanente deliberó sobre el grave perjuicio que entraña para el país la modificación que el Gobierno ha acordado en la ley de comunicaciones marítimas y por virtud de la cual se suprimen escalas en nuestro Puerto, y se acordó que por el Sr. Alcalde se cite a una reunión a los Presidentes de las Corporaciones locales, Cámaras, elementos representativos y directores de periódicos, para determinar la norma de conducta a seguir para evitar el despojo.

 

Obsérvese que, para adoptar este acuerdo, el Ayuntamiento da por hecho que el Gobierno de S.M. ha acordado la supresión de escalas en nuestro Puerto.

Una semana después, el 24 de noviembre de 1930, vuelve a reunirse la Comisión Municipal.

Leamos el acta, que comienza en la página 111:

 

En las Casas Consistoriales de la Muy Leal, Noble, Invicta y Muy Benéfica Ciudad, Puerto y Plaza de Santa Cruz de Santiago de Tenerife, capital de la provincia de este nombre, a veinticuatro de Noviembre de mil novecientos treinta, se reunió la Comisión municipal permanente en sesión pública ordinaria de primera convocatoria, citada al efecto de acuerdo con las disposiciones vigentes en la materia, bajo la presidencia del Sr. primer Teniente de Alcalde don Antonio Vandewalle y Pinto, y con asistencia de los Vocales que al margen se expresan, para tratar y resolver los asuntos incluidos en el orden del día repartido con la convocatoria.

Los vocales reseñados al margen eran éstos cuatro:

Enrique Álvarez Álvarez

Rafael Calzadilla y Dugour

Tomás de Armas Quintero

Juan Ramírez Filpes

 

Abierta la sesión a las diez y ocho horas y veinticinco minutos, el infrascrito Secretario dió íntegra lectura al acta de la anterior que fué aprobada por unanimidad y sin discusión.

A propuesta del Sr. Armas Quintero, se acordó hacer constar en acta el desagrado y protesta de la Corporación por la actuación de la fuerza pública en el día de hoy, cargando contra el pueblo y contra la Comisión del Ayuntamiento que en actitud pacífica se dirigía al Gobierno civil para exponer ante el señor Gobernador civil el sentimiento causado en el país por la supresión de las escalas de la Compañía Trasatlántica.- También se pidió constara que la agresión partió de la fuerza pública.

Su Excelencia quedó enterada con satisfacción de los telegramas de los Sres Subsecretarios de la Presidencia y Presidente del Cabildo Insular, Sr. López Méndez, dando cuenta de haberse aprobado por el Comité de Sanidad Local del Real Consejo de Sanidad el proyecto de urbanización y enlace de las calles de Jesús María, Costa Grijalva y otras.

En este momento el Sr. Alcalde dio lectura a un telegrama del Excmo. Sr. Presidente del Consejo de Ministros, expresivo de que el Gobierno no ha hecho suya ninguna propuesta sobre las comunicaciones marítimas, y Su Excelencia acordó quedar enterado.

También dio la presidencia cuenta de otro telegrama firmado por la Transmediterránea, participando que el buque “Infanta Beatriz”, en que han de visitarnos con motivo de la inauguración de las Refinerías de Petróleos, no puede modificar su itinerario por lo que se ha dispuesto que otro buque tome dicho pasaje y salga inmeditan, dícese  inmediatamente para este Puerto. Su Excelencia acordó quedar enterada, y facultar al Sr. Alcalde para que de acuerdo con el Cabildo organice los agasajos en honor de dichas personalidades que se estimen oportunos y que una Comisión del Ayuntamiento acuda a recibirles a su llegada.

 

Hemos visto que el Ayuntamiento había dado por hecho que el Gobierno de S.M. había acordado la supresión de escalas en nuestro Puerto.

En su telegrama el Presidente del Consejo de Ministros manifiesta que el Gobierno no ha hecho suya ninguna propuesta sobre las comunicaciones marítimas.

Y el Ayuntamiento despacha el asunto, limitándose simplemente a darse por enterado, sin presentar excusas por su falaz acusación, ni adoptar acuerdos de rectificación de los adoptados basados en tal falsedad. Sin ni siquiera considerar que, por su falta de fundamento, subsiguieron unos desgraciados sucesos irreparables, consecuentes a las erróneas decisiones tomadas, que resultaron adobadas por la desmedida represión llevada a cabo por la fuerza pública.

La irresponsabilidad de los politicastros no es cosa nueva.

EL PROBLEMA TABAQUERO EN 1933


En la página 269 del Libro de Actas de Plenos Municipales, identificado con el número 22, se da cuenta de una reunión plenaria del Ayuntamiento, en la siguiente forma:

 En las Casas Consistoriales de la Muy Leal, Noble, Invicta y Muy Benéfica Ciudad, Puerto y Plaza de Santa Cruz de Santiago de Tenerife, Capital de la Provincia de este nombre, a catorce de Junio de mil novecientos treinta y tres, se reunió el Excmo Ayuntamiento en sesión pública ordinaria de segunda convocatoria, citado al efecto con arreglo a las disposiciones vigentes, bajo la presidencia del Sr. Alcalde don Tomás de Armas Quintero, y con asistencia de los Sres. Concejales consignados al margen, para tratar y resolver los asuntos figurados en el orden del día, repartido con la convocatoria.

Los asistentes consignados al margen eran solamente estos nueve conspicuos individuos:

 

1  Sebastián Déniz Hernández Republicano
2  Fernando Franquet Solé Republicano
3  Eulogio Reyes y Reyes Monárquico
4  Jerónimo Fernaud Martín Monárquico
5  Pedro García Cabrera Socialista
6  Pedro Ramírez Vizcaya Monárquico
7  Eladio Arroyo Herrera Republicano
8  Isauro Álvarez López  
9  Moisés Cova Hernández Republicano

 

En la página siguiente (270), se dice que entra el Sr. Rafael J. Calzadilla Dugour [Republicano].

Creo que merece la pena, dedicar unos minutos a rescatar el debate suscitado en esta sesión de fecha 14 de junio de 1933, por la trascendencia histórica que ha tenido en Tenerife la industria tabaquera.

Industria consistente en un atomizado conjunto de negocios fabriles, montados sobre la explotación del trabajador sometido a empleo precario, donde se practicaban procesos de fabricación de economía sumergida, aprovechando las circunstancias de los bajos precios de la materia prima.

Todo ello dentro un pretendido mercado libre a nivel local, cuya subsistencia dependía, básicamente, de las condiciones impuestas en el mercado español, por el monopolio tabaquero dirigido desde el poder central.

Con el devenir histórico las bases del negocio fabril tabaquero han ido cambiando, hasta llegar al punto actual.

Las compañías multinacionales se han hecho con la práctica propiedad de toda la actividad del sector, mientras los descendientes de aquellos primeros industriales, que no han dilapidado el legado patrimonial heredado, han colocado sus capitales en otros sectores económicos.

El tema tabaquero es un asunto «guadiana», porque aparece y desaparece, para volver a aparecer más adelante, en los libros de actas municipales, hasta llegar a nuestro tiempo histórico.

Leamos lo reflejado en la página 274 del libro número 22 de Actas de Pleno.

 

Se dio lectura, previa la oportuna declaración de urgencia, a un oficio del sindicato de obreros tabaqueros de ambos sexos, con el que se pide la cesión del Teatro Guimerá para la celebración de un acto el día 15 del actual, a las seis de la tarde, para tratar de la disminución de los pedidos que la compañía Arrendataria de Tabacos ha hecho a la Industria de Canarias.

La Presidencia manifiesta que, a pesar de haberse acordado en la última sesión no ceder el coliseo para actos sociales ni políticos, traía el presente asunto a la deliberación del Concejo por considerarlo de suma trascendencia para la economía interinsular, ya que afectándola, lo hace de forma directa, también, a las clases obreras.

El Sr. [Eladio] Arroyo [Herrera] manifiesta que está en este caso con los obreros, protestando con su calidad de concejal del atentado que se pretende impetrar en esa clase, reduciéndola al hambre. Por ello propone que se telegrafíe a los Poderes Centrales protestando de ese abandono.

El Sr. [Moisés] Cova [Hernández] protesta, también, con gran indignación del trato que se dá a la Isla por los Gobiernos de la Nación, que más bien parece que nos miran como si de una colonia se tratase, y opina que todos los organismo de la Provincia, sin excepción alguna debieran unirse en estas gestiones para hacer sentir la protesta y lograr que se nos atienda como parte integrante del territorio nacional.

El Sr. [Pedro] García Cabrera se muestra partidario de la concesión del Teatro, y estima que en vez de dirigirse de forma airada al gobierno, debiera hacer suyas el Ayuntamiento las conclusiones que se adopten en la asamblea para apoyarlas cerca del Poder.

El Sr. [Jerónimo] Fernaud [Martín] se muestra conforme con que el Ayuntamiento se solidarice con la protesta y gestiones que se practiquen para lograr de buscar solución favorable a este asunto, en lo que se relacione con el problema de la industria tabaquera; pero nunca podrá la Corporación a priori, hacer suyas conclusiones que trasciendan estos límites.

El Sr. [Pedro] García Cabrera aclara que a eso tan solo se refería su propuesta.

El Sr. [Pedro] Ramírez Vizcaya hace ver que este asunto mas que en las manos del gobierno está su resolución en las de la compañía Arrendataria de Tabacos, debiendo ser ante ésta donde se proteste, y no contra el gobierno, que a lo mejor resulta contraproducente.

(Entran los Sres. [Esteban] Pérez Barrera (Republicano) y [José] González Cabrera (Socialista).

Estima por último que lo procedente es que la representación parlamentaria interpele al Gobierno, caso que éste no dé oida a las aspiraciones isleñas.

Después de protestar de nuevo el Sr. [Moisés] Cova y de otras manifestaciones, S.E. acuerda, no sin antes hacer constar el Sr. Fernaud de que debe aclararse que esta vez se concede el Teatro por la circunstancia excepcional alegada, autorizar al Sindicato aludido para celebrar el acto que proyecta en dicho coliseo. Que se dirijan telegramas de protesta ante la Compañía Arrendataria y al Gobierno en el sentido de obtener consecuente reparación en asunto que tanto afecta a los intereses generales del archipiélago.